¿Qué pasa con mi casa?

LOS DATOS MACROECONÓMICOS INDICAN UNA MEJORA
GLOBAL, LO QUE DEBE PRECEDER A UN DESPEGUE EN
LA ECONOMÍA “PARTICULAR” DE CADA CIUDADANO

Son muchas las opiniones sobre el estado actual del mercado inmobiliario y muchos los factores de los que depende este sector tan importante en la economía española. Sin embargo, lo que nos preocupa como ciudadanos no es lo que pase con el mercado en general o con el sector inmobiliario en particular, sino ¿qué debemos hacer si buscamos un piso, alquilar o hipotecarnos?, o ¿qué es mejor teniendo el inmueble, alquilarlo o venderlo?

Para poder responder a estas preguntas resulta imprescindible recurrir a los datos que a priori no preocupan pero que nos ayudan a comprender cuál es la mejor decisión para cada situación.

A pesar de la incertidumbre política, las expectativas en términos de crecimiento económico son optimistas y el sector inmobiliario no será menos, de hecho tiene unas previsiones alcistas para este 2016 apoyadas en los buenos resultados obtenidos en 2015. La noticia que ayer leíamos en Expansión fue la última muestra: “La firma de hipotecas sobre viviendas sube hasta el 15,9% en febrero”.

Resulta interesante analizar el mercado, como lo ha hecho Aliseda Inmobiliaria, más concretamente los datos de las ventas del último año. Algunas conclusiones que se pueden sacar son:
  • Tras varios años de caídas se produce una estabilización del precio del m2 por la aproximación entre la oferta y la demanda, llegando incluso a crecer en áreas como Barcelona, Madrid y la Costa del Sol.
  • La demanda nacional aumenta gracias, entre otros factores, a la mayor facilidad a la hora de solicitar un crédito bancario. Esto se traduce en una estimación de crecimiento del 15-20% en ventas respecto a 2015.
  • El aumento de solicitudes de visados de construcción durante el pasado año parece que se repetirá este curso, impulsado en gran medida por la previsión de ventas de aproximadamente 85.000 viviendas nuevas.
  • A diferencia de otros países europeos, los españoles somos más propensos a la compra que al alquiler ya que lo concebimos como una inversión.
  • El comprador extranjero, siguiendo con su papel protagonista del periodo de crisis, adquiere un 65% de los inmuebles de segunda residencia vendidos en España. Esta cifra se reduce hasta el 5% cuando hablamos de primera residencia.
  • La reducción del excedente inmobiliario, además de impulsar la construcción, ha consolidado el buen momento de la venta de viviendas de segunda mano en nuestro país. (Aun así existen, según un informe de Tinsa, 389.000 viviendas nuevas en stock, de las cuales un 91,2% están en venta y un 8,8% en alquiler. Según estimaciones de constructores y promotores, el excedente se reducirá por debajo de las 350.000 viviendas en 2016 habiendo alcanzado un máximo en 2008 con 1,2 millones de viviendas).
  • Los jóvenes, público que más ha sufrido los estragos de la crisis, son los que mayor interés muestran por adquirir una vivienda y serán por tanto el actor principal del sector en un futuro.

Evolución del precio de la vivienda. Fuente EUROSTAT
Los últimos trimestres generan mayor optimismo para el sector inmobiliario ya que según datos del INE (Instituto Nacional de Estadística), relativos al Índice de Precios de Vivienda (IPV), el precio de la vivienda libre subió un 0,3% como media anual durante 2014, alcanzando un 3,6% en 2015.

Evolución porcentual anual del IPV. Fuente: El Confidencial
Como vendedor parece claro que el momento actual es positivo y el futuro es alentador. Por otro lado, a pesar de que estos datos son muy esperanzadores para el sector inmobiliario, la otra parte involucrada, el comprador, sigue en periodo de recuperación. Para cualquier joven hipotecarse durante los próximos 30 años no supone la mejor forma de empezar la aventura de la emancipación.

Según datos del INE, el salario medio mensual entre 2008 y 2013 para las edades comprendidas entre los 25 y los 34 años, fue de 1.560 €/mes. El precio medio del alquiler en España, según enalquiler, es de 725 €/mes. Observando de nuevo los datos del informe Tinsa, actualmente son necesarios, de media, 6 años de salario para pagar la hipoteca (considerando una media de ingresos superior). Parece entonces que el alquiler compartido es el único paso posible para aquellos que se acaban de incorporar al mercado laboral.

Sin embargo, los datos macroeconómicos indican una mejora global, lo que debe preceder a un despegue en la economía “particular” de cada ciudadano y, entonces, éste sería un buen momento para lanzarse a una aventura tan atractiva como atrevida. De la misma forma que la crisis económica no tuvo un efecto instantáneo sobre nuestros bolsillos, tampoco será repentina la salida.

Por todo ello debemos creer que, si seguimos con las medidas que han impulsado el crecimiento económico, mirando al futuro con optimismo, acompañando con trabajo y esfuerzo, viviremos, cerca o lejos, alquilados o en propiedad, pero no bajo el mismo techo que nuestros padres.

Juan Abascal Alonso

El déficit y la financiación del Estado

EL DÉFICIT MAL UTILIZADO, PUEDE HUNDIR LA ECONOMÍA
ESTATAL, DESTRUIR EL BIENESTAR DEL PAÍS, Y ACABAR CON LA
CONFIANZA EXTRANJERA EN LAS INVERSIONES NACIONALES
Es noticia estos días en España el déficit. El Gobierno ha incumplido el déficit acordado con Bruselas por casi un punto, teniendo un déficit del 5%, lo que supondrá un ajuste fiscal considerable, posiblemente llevando a nuevos recortes.

Lo primero que viene a la mente es qué significa el déficit y en qué afecta al país. El déficit no es ni más ni menos que el exceso de gasto que el Gobierno realiza sobre los ingresos que adquiere. Cualquier persona que se dedicase a gastar por encima de sus ingresos de manera continuada acabaría en la ruina, pero los gobiernos mundiales se permiten hacerlo con regularidad. ¿Por qué se permite y por qué rara vez ajustan los ingresos con los gastos?

Hay un principio económico que dice que vale más el dinero que se tiene hoy que el dinero que se tiene mañana. Existen múltiples factores que ayudan a esta percepción, como la inflación (por lo que para comprar algo mañana necesitaré más dinero que hoy), la incertidumbre (existen muchos factores de distinta probabilidad que podrían causar que no recibiese nunca el dinero mañana) y la preferencia por lo inmediato (preferimos tener algo desde hoy que tenerlo desde mañana).

Este principio, en el que se basa el negocio bancario, hace que para prestar hoy 100, mañana querré recibir una cantidad superior a esos 100. En el caso del déficit, esta diferencia entre gastos e ingresos se financia mediante endeudamiento, por lo que el Gobierno se compromete a devolver una cantidad mayor que la que ha pedido, obtenida mediante la aplicación de un interés. Los Gobiernos prestan a tipos de interés muy bajos (Alemania ha llegado a pagar tipos de interés negativos) por lo que en muchos casos, tiene más valor el dinero que reciben que el que pagarán finalmente (es decir, 100 € a fecha de hoy tendrán un valor mayor que los 100+x€ que podría devolver el Gobierno al vencimiento de la deuda). Un particular no siempre cuenta con esa opción de intereses bajos, por lo que el apalancamiento bancario tiene que medirse mucho más.
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Determinados partidos creen que el déficit puede ser una barra libre de gasto

Esta capacidad de endeudamiento estatal, sin embargo, tiene varios límites. El primero es la confianza en la continuidad del Estado. Los prestamistas están dispuestos a dejarle dinero al Estado a intereses bajos, porque están seguros de que en el futuro el Estado va a continuar existiendo y siendo solvente. Por ello, en los peores momentos de la crisis la prima de riesgo española crecía, porque los inversores veían más y más probable que España acabase en bancarrota y no pudiese devolverles su dinero. El segundo es la cuota sobre el total del gasto estatal. Los préstamos hay que devolverlos, por lo que no se puede pedir tanto que en un año el repago de los préstamos amenace con recortar servicios públicos. Un dato a tener en cuenta es que el déficit se mide mejor como porcentaje que como total. Por la mencionada inflación anterior, es lógico que las cifras se disparen y cada vez sean mayores. Esto no es problemático, siempre y cuando este aumento sea proporcional a la economía del país.


El déficit bien manejado puede ser una útil herramienta de financiación. A diferencia de las empresas, que antes o después necesitan ingresos para sobrevivir, el Estado puede permitirse un resultado negativo a perpetuidad (siempre y cuando suponga un interés menor que la riqueza que el Estado puede crear con ese dinero extra). El problema surge cuando determinados partidos no entienden cómo funciona esta herramienta y creen que el déficit puede ser una barra libre de gasto. Esto lleva a (1) déficits desmedidos que no se corresponden con la capacidad económica del país; a (2) que en el futuro haya que recortar pensiones, subsidios, becas y servicios porque haya que pagar a los inversores; a (3) que los países se conviertan en la Grecia acosada por la Troika, que quiere recuperar el dinero que anteriormente prestó. Querer gastar más para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos puede tener un efecto trágicamente contrario si no se basa este gasto en un crecimiento real.

En conclusión, el déficit es una buena idea que se aprovecha de las particularidades del ente estatal, por el bajo riesgo que lleva asociado y su enorme capacidad económica respecto a empresas y particulares. Mal utilizado, puede hundir la economía estatal, destruir el bienestar del país, y acabar con la confianza extranjera en las inversiones nacionales.


Gonzalo Aguilar

¿Y si vivimos en un infierno fiscal?

LA RESPUESTA CORRECTA SERÍA CONVERTIR A ESPAÑA EN UN
LUGAR ATRACTIVO, QUE PROMOVIESE LA ACTIVIDAD ECONÓMICA
Y PERMITIESE QUE LOS PATRIMONIOS ASPIRARAN A RESIDIR EN ELLA


“If you can’t win them join them”, El arte de la guerra, Sun Tzu


Mucho se ha hablado -y se seguirá hablando- sobre los famosos Panama Papers a raíz de las investigaciones que se han publicado semanalmente tanto por medios de índole nacional (El Confidencial y La Sexta), como internacional (The Guardian, Süddeutsche Zeitung, etc.). Sin embargo, poco o nada se ha reflexionado sobre del origen de aquello que nos ha traído hasta aquí, de aquello que ha alentado a determinadas personas a arriesgarlo todo. No solo su patrimonio, sino también su imagen. Esa que si se daña, provoca que se cuestione su presente, pasado y futuro.
Si cualquiera echa un vistazo a la prensa, tanto online como escrita, todos los medios están centrados en desenmascarar a “famosos”, de medio o gran pelo, pero famosos. Pilar de Borbón, Rodrigo Rato, Miguel Blesa, Felipe González, José Manuel Soria… Pero, alguien se ha parado a pensar: ¿por qué lo hicieron?
La respuesta a esa pregunta no es fácil, y nunca lo sabremos. Sin embargo, podemos intentar aproximarnos al por qué.
Para poder analizar el motivo, primero debemos saber qué es una sociedad “offshore” y para qué se utiliza. Se llama “offshore” a cualquier sociedad creada según las leyes de un Estado extranjero y cuya actividad se realiza fuera de la jurisdicción en la que está registrada. Por ello, se suele relacionar el término a compañías creadas en un paraíso fiscal donde no llevan a cabo ninguna actividad sino que aprovechan las ventas fiscales y el secretísimo de la jurisdicción. Su principal utilidad será la de acumular patrimonio -lícito o ilícito-, evitando la tributación.
En segundo lugar, es importante conocer que no es sencillo establecer una sociedad “offshore” en otro país sin un intermediario, es necesario un extenso conocimiento de las leyes fiscales de los países y poseer una amplia experiencia. Por tanto, se requiere de empresas especializadas o personas que han trabajado en sectores como la banca, las finanzas, la abogacía, etc.
El español medio trabaja medio año para pagar impuestos
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En tercer, y último lugar, existe un denominador común en las declaraciones y justificaciones de los “afortunados” que han sido portada de los medios: Se montó una sociedad en ese país porque lo recomendó mi asesor financiero, mi auditor, etc. Es una manera lícita de acumular patrimonio y tributar lo mínimo posible.
La clave del análisis y que puede ayudarnos a obtener una respuesta a la cuestión inicial reside en esto último: “tributar lo mínimo posible”. Coincidirán conmigo en que pocos hay que estén orgullosos de que le cobren impuestos, sobre todo cuando el afán recaudador del Estado no cesa, y usted ve cómo trabaja prácticamente medio año para pagar impuestos(calcule qué día del año deja de trabajar para el beneficio del Estado con la calculadora de Think Tank Civismo). ¿Acaso ha pensado usted que en el caso de que ingresase ingentes cantidades de dinero, fruto de su esfuerzo, más de la mitad del dinero obtenido anualmente iría a las arcas de Estado?
A la mayoría de los “desenmascarados” no se les acusa de obtener dinero ilícito y ocultarlo, se le acusa de poseer cuentas en otros países y evadir el pago de impuestos. No se cuestiona si el dinero proviene de sus empresas o de si es resultado del tráfico de armas o drogas, no. Se cuestiona la tributación del dinero. Dinero que probablemente no habría ido a parar a paraísos fiscales si la tributación hubiese sido baja. en España ¿Merecería la pena arriesgarse a dañar para siempre la imagen de uno mismo por un pequeño ahorro? Algunos pensarán que sí, pero la mayoría opinarán que no.
Con esta reflexión no se quiere justificar al lector las acciones de algunos, sino hacerle pensar sobre qué ha facilitado su origen. ¿Se ha planteado usted que quizás vivamos en un infierno fiscal? (Algunos piensan que sí). De ser así, ¿habría solución? Sí, poner a dieta al Estado. Aplicarle un régimen que lo hiciera sostenible, disminuyendo los impuestos y permitiendo a sus ciudadanos disfrutar del fruto de su trabajo. La respuesta correcta no sería convertir a España en un paraíso fiscal, sino reducir los niveles de tipos impositivos, convirtiéndola en un lugar atractivo, que promoviese la actividad económica y permitiese que los patrimonios aspiraran a residir en ella.

Gonzalo Bonelo

El terrorismo nunca está justificado

TODOS TENEMOS LA OBLIGACIÓN DE TRASMITIR QUE EL TERRORISMO
NUNCA TIENE JUSTIFICACIÓN, QUE EN ESPAÑA SE CONTEMPLA CUALQUIER 
PLANTEAMIENTO IDEOLÓGICO Y QUE NUESTRA LEY GARANTIZA ESE RESPETO

España está en pleno cambio, en todos sus planos: el social, el económico, el político e incluso el cultural. Reflejo de este cambio fue el resultado en las urnas de las pasadas elecciones del 20D, y nuestra actual situación de falta de gobierno. Independientemente de la ideología de cada uno, todos los demócratas que creemos en la libertad del individuo como principio básico de una sociedad, debemos estar orgullosos de que el debate de las ideas haya cogido de nuevo protagonismo y esté forzando al entorno político a dar lo mejor de sí, a buscar el consenso en vez de la disputa.

Si bien hace tiempo que no teníamos un resultado electoral tan reñido, el marco legal que permite la libertad de expresión y de asociación política no es nuevo. Nuestra actual democracia, casi cuarentona, ha estado caracterizada desde su nacimiento por buscar el entendimiento de los distintos polos ideológicos de nuestra sociedad. Partidos tan antagónicos como el PCE y la Falange son un clásico, elecciones tras elecciones comparten colegio electoral, con más fotos anecdóticas tomando un café que revueltas de ningún otro tipo. Este es el marco en el que España se encuentra inmersa, vivimos una época de libertad y tolerancia, donde los españoles hemos promovido la convivencia de todo tipo de planteamientos y modos de entender la vida.

Arnaldo Otegui, en una humillante entrevista para todos los españoles, pretendió normalizar y justificar la actividad criminal cometida por la banda terrorista ETA, de la cual fue –es– parte, trasmitiendo con una serenidad escalofriante una retahíla de mentiras, distorsiones de una realidad sufrida durante décadas por todos los españoles. El contenido del mensaje de la entrevista es deleznable, pero he querido centrarme en aquellos a quienes iba dirigido. Hay dos colectivos receptores del mensaje que en el futuro puede que hagan que el propio Évole se arrepienta de su entrevista.

Fuente: La Sexta
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Por un lado están los desinformados, por juventud o desinterés, o las dos en el peor de los casos. El mensaje relativista puede llegar a hacerles entender que la situación terrorífica vivida con ETA admite una escala de grises, y que la propia sociedad española no lo considera para tanto si concibe ese tipo de cobertura mediática y se le permite presentarse a elecciones y vivir del esfuerzo de todos aquellos a los que ha maltratado de una manera u otra. El drama de ETA pasa a la historia como una situación negativa pero debatible.

Luego está el grupo más preocupante, la minoría inestable, desorientada, con potencial violento, que se siente incomprendida y no encuentra un hueco en la sociedad actual. Esa minoría que hace temblar a Occidente, que es causa de los tediosos controles de seguridad, recibió un mensaje que podría llegar a tomar como alentador. Esta entrevista ha podido suponer una gota más a llenar un vaso que esperemos nunca se colme.

Pese a que un reportaje sobre la democracia pueda resultar menos rentable en cuanto a niveles de audiencia, todos tenemos la obligación de trasmitir, los medios de comunicación los primeros, que el terrorismo nunca tiene justificación, que en España se contempla cualquier planteamiento ideológico, y que nuestra ley garantiza ese respeto. Y que así ha sido a lo largo de toda nuestra democracia. Tenemos que poner en valor el enorme esfuerzo realizado por la generación de nuestros padres y la de nuestros abuelos para llegar a nuestra situación privilegiada en la que vivimos, y no trasmitir mensajes que cuestionen si la violencia indiscriminada del terrorismo ha podido estar justificada o no.

Jorge Gancedo

Educar en el deporte

EL DEPORTE, AL SER UNO DE LOS ASPECTOS MÁS POPULARES DE
LA VIDA COTIDIANA ESPAÑOLA, HAY QUE TRATARLO COMO UN
ESPACIO PARA CONSTRUIR LAS BASES DE UNA SOCIEDAD MEJOR

En España hay casi tres millones y medio de deportistas federados. Y a esa cifra hay que sumar aquellos que no están federados, más el número de espectadores. Estos son datos que no pueden ignorarse. Por esta razón, el Estado tiene la obligación de dedicar tiempo y recursos al deporte. Pero no hace falta sacar estadísticas para admitir que España es un país donde la inmensa mayoría de la población dedica tiempo profesional o de ocio al deporte. Y todas las disciplinas pueden ser un medio para educar y transmitir unos valores de ciudadanía, sobre todo a los más jóvenes.

La formación de entrenadores, árbitros y profesores tiene que ser efectiva para mejorar y educar a la sociedad a través del deporte. Conceptos como el respeto, la tolerancia y el juego limpio son tan importantes como los fundamentos técnicos o tácticos de la disciplina en cuestión. Hay que prestar especial atención a los árbitros, una figura muy menospreciada en todos los deportes y en todos los niveles, y eso es algo que puede cambiarse si se educa correctamente al deportista. En este sentido, la violencia en el deporte debe ser cortada de raíz, y no puede permitirse la entrada a recintos deportivos de grupos ‘ultras’ o entidades de índole similar..

Fuente Hola.com
Hacer ejercicio, al igual que la educación académica, debe ser un derecho universal. A día de hoy, dos de cada diez deportistas federados son mujeres, una cifra baja comparada con el sexo masculino, pero que está en constante crecimiento. A nivel profesional, los éxitos recientes en tenis, bádminton o natación sincronizada (y más disciplinas) han incrementado el interés por el deporte femenino. Hay que seguir trabajando para que las deportistas dejen de ser una minoría y tengan igualdad de oportunidades para meter un gol o anotar una canasta.

El Estado debe tratar de que exista un balance entre la educación académica y deportiva de un atleta. Pero también debe protegerlo. Hay que fomentar iniciativas para que tanto las universidades públicas como privadas fomenten la actividad deportiva mediante becas, también para los atletas paralímpicos. El paradigma es EEUU, aunque las diferencias culturales con España son notables. Sin embargo, es el camino correcto, y los frutos se recogerán a largo plazo.

El deporte une culturas al mismo tiempo que divierte y beneficia la salud. Y al ser uno de los aspectos más populares de la vida cotidiana española, hay que tratarlo como un espacio para construir las bases de una sociedad mejor.


Carlos Pérez

Tenemos un problema

EL PROBLEMA DEL TRATAMIENTO DE LA CORRUPCIÓN, CARA A LA OPINIÓN
PÚBLICA, NACE EN EL DESAJUSTE DE TIEMPOS ENTRE EL PRECOZ JUICIO
MEDIÁTICO, Y ELREALIZADO POR LA JUSTICIA, CASI SIEMPRE MUY TARDÍO

El pasado sábado noche tomaba una caña con un gran amigo. Nuestra amistad es fuerte, no cabe la menor duda, ya que si buscáramos argumentos para romperla no nos haría falta indagar mucho. Nuestras ideologías no pueden ser más opuestas: mientras que yo defiendo la libertad, él aboga por la democracia. Y en plena discusión cada uno exageraba más los planteamientos del otro en aras de ridiculizar nuestras ideas mediante una demagogia alcoholizada. Tras muchas voces, algún puñetazo sobre la mesa y varios brindis llegamos a la conclusión de que ‘in medio, virtus (la virtud está en el término medio) y que lo realmente complicado reside en la configuración de esa vara de medir justa para cada persona.

Y con esta bofetada de sinceridad llegamos a una bofetada de realidad: la corrupción que asola nuestro país. Hablé ya de este gran problema en mi última entrada, pero es un tema que no puede ser aplazado por más tiempo. Tras la semana del caso PP (Panama Papers, que nadie se alarme) la noticia del lunes fue la detención de Mario Conde, rostro de todo dentro de la sociedad española. No dejan de germinar focos de corrupción y debemos ya dar con ese medidor de justicia claro que identifique de una vez por todas cuáles deben ser los procesos adecuados para evitar todos estos escándalos. Debemos recordar que el problema del tratamiento de este fenómeno, cara a la opinión pública, nace en el desajuste de tiempos entre el precoz juicio mediático, y el realizado por la Justicia, casi siempre muy tardío.

No te pierdas la entrevista que Risto Mejide le hizo al ex-banquero

Cualquier plan anticorrupción debe pasar por la mejora urgente de los mecanismos de vigilancia, transparencia y rendición de cuentas para combatir esta lacra entre los cargos públicos. En la democracia representativa en la que vivimos nuestros políticos deben ser responsable con sus votantes y deben saber que en un sistema como este no se pasa ni una. Cierto es que en la anterior legislatura se ha reformado el marco penal aplicable a delitos de corrupción (prevaricación, cohecho, tráfico de influencias…) pero no es más que el inicio de la senda a seguir.

Por otro lado, en pleno siglo XXI se debe apostar por una estrategia a nivel nacional que refleje la realidad de la sociedad de hoy y las demandas de ciudadanos y profesionales de la justicia. Todo ello con un reajuste de la administración de la justicia agilizando y asegurando su rápida ejecución de las resoluciones. Son sorprendentes las declaracionesde Francisco Gutiérrez, magistrado de la Audiencia Provincial de Sevilla, quien defiende que “la creación entre 2004 y 2013 de las plazas de jueces y fiscales en las CC.AA no obedeció a criterios objetivos relacionados con la carga de trabajo”.

A su vez, es necesaria la implantación de una serie de medidas comunes a todos los planes de transparencia y regeneración democrática de los partidos políticos: prohibir las condonaciones de deuda de entidades a partidos; limitar subvenciones a los partidos; obligar a rendir cuentas ante el Tribunal de Cuentas; tener una financiación ligada a la variación anual del gasto de los PGE; disminuir un 20% los gastos electorales; pertenencia al partido incompatible con la corrupción; etc. No obstante, como liberal que soy, confío en que debe ser cada institución la que decida su nivel de exigencia interna a la hora de tratar asuntos propios. En lenguaje informal, que cada uno haga lo que quiera en su casa.

No querría dejar de alabar aquí el complicado trabajo que desempeñan los medios de comunicación a la hora de sacar a la luz todos estos casos. El papel que han jugado algunos periodicos españoles como El País con la difusión de los Wikileaks, El Mundo con los papeles de Bárcenas o ABC con el caso de los eres de Andalucía ha sido clave, y los españoles estamos en deuda con ellos por todo su trabajo. La Sexta y El Confidencial han demostrado recientemente su valía contando a los españoles qué ha estado ocurriendo en Panamá en los últimos años.

Julio Wais