¿Oro para España?

HOY, MILES DE JÓVENES SUEÑAN CON CUMPLIR EL SUEÑO DE TOCAR UN METAL,
PERO HACE FALTA APOYO DESDE EL GOBIERNO PARA QUE NUESTROS FUTUROS
ATLETAS LLEGUEN EN LA MEJOR DE LAS CONDICIONES


A medio camino de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, la expedición española acaba de sumar su último oro de las manos -y la raqueta- de Carolina Marín. España no llega al nivel deportivo de gigantes como Estados Unidos o China, siempre dominadores del medallero, pero cada medalla conseguida por un atleta español es siempre una alegría, en cualquier disciplina.

El plan deportivo llevado a cabo antes de Barcelona 92 probó que el deporte español es capaz de demostrar que tiene algo que decir en el panorama internacional. Las 22 medallas de los únicos Juegos celebrados en nuestro territorio así lo demostraron, y desde entonces lo normal ha sido rondar esa cifra, sin igualarla. Las previsiones para Río no son tan optimistas, pues si bien hay que saber competir, hace falta también un poquito de suerte para colgarse un metal en el cuello, máxime cuando la diferencia entre un podio y un diploma puede llegar a ser una cuestión de detalles.

Pase lo que pase, España tiene capacidad para subir su propio listón. Barcelona fue el primer paso, pero parece que los responsables del deporte español pecan de conformismo en las Olimpiadas más recientes. España es un país de deportistas en todos sus rincones. En esta tribuna de opinión hemos abogado ya por ‘des-futbolizar’ el país y dar oportunidades a aquellos deportistas que sabemos que son capaces de ganar preseas en los Juegos. Lo que no puede ser es que un héroe como David Cal, un piragüista que se ha colgado un oro y cuatro platas en tres Juegos Olímpicos, se tenga que ir a Brasil a entrenar porque nadie le dio facilidades aún después de tanto éxito. David Cal se retiró a falta de un año y medio para Río 2016. Quizá en otras circunstancias el gallego habría significado otra opción clara de medalla para España.


España celebra cada medalla en unos Juegos Olímpicos. Fuente: La Vanguardia

La vasca Maialen Chorraut también se quejaba de lo duras que son sus condiciones de entrenamiento. Después de conseguir una presea dorada en kayak (que hay que unir a un bronce en Londres 2012), su entrenador aprovechó para denunciar la dificultad de su situación.


Si bien es cierto que este tipo de deportes son minoritarios, España celebra cada medalla en unos Juegos Olímpicos, sea la disciplina que sea. Hoy, miles de jóvenes sueñan con cumplir el sueño de tocar un metal, pero hace falta apoyo desde el gobierno para que nuestros futuros atletas lleguen en la mejor de las condiciones, y luego… décimas de segundo, un tiro al poste, una canasta sobre la bocina y, en definitiva, la suerte, decidirán el premio.


El contador de medallas desde 1992 es bueno para España, no nos engañemos. Correcto, sí, pero no grandioso. Tenemos materia prima para ofrecer mucho más, solo falta pulirla. No somos Estados Unidos, ni Rusia, ni China. Pero sí podemos ser Italia, que promedia 10 medallas más por verano, u Holanda, que con solo 17 millones de habitantes supera en podios a España en los últimos 6 Juegos Olímpicos.


No dejemos que Barcelona 92 sea nuestro techo, sino el punto de partida. Hace ya 24 años de aquello, y no parece que seamos “ni más altos, ni más rápidos, ni más fuertes”. Y ni falta que hace: pero pongámosles las cosas fáciles a nuestros atletas, y las alegrías se duplicarán. También las medallas.

Síntomas del Sistema Nacional de Salud

CADA VEZ APARECEN MÁS COMPLICACIONES PARA OFRECER UNA SANIDAD
PÚBLICA DE CALIDAD, Y PARECE QUE ESTO ES SOLO ES EL PRINCIPIO. SI NO
ACTUAMOS RÁPIDO, PERDEREMOS PARTE DE NUESTRA ESTADO DE BIENESTAR

Hemos construido un Sistema Nacional de Salud envidiable y ejemplar durante años, pero esto ya no es así. Tenemos que ser conscientes que la sanidad de un país es un reflejo de su sociedad, su demografía, su cultura, sus hábitos, estado ambiental, economía o política. Si algo de esto falla repercute en la salud general de todos los ciudadanos, y desgraciadamente el escenario del panorama español no se presta a ser muy boyante en muchos de estos aspectos.
Existe todavía una gran tasa de paro, una economía endeble, aumento de diferencias sociales, baja tasa de natalidad, envejecimiento de la población ó escasez de entendimiento político que, dificultan y ponen en peligro hacer sostenible el sistema sanitario español. Todo ello son indicadores de la situación en la que se encuentra el estado, que pueden reflejar problemas venideros, al igual que los síntomas o signos advierten de la aparición de una enfermedad.
Según el informe Euro Health Consumer Index emitido este año, España no ocupa los primeros puestos en calidad sanitaria en Europa (ranking 19) y presenta puntos flacos como la prolongación de las listas de espera, problemas en la gestión y la politización de la sanidad. Deloitte, mediante una encuesta (El sistema sanitario en España, situación actual y perspectivas de futuro, 2016) en la que participaban profesionales de distintos sectores, entre ellos, profesionales sanitarios, se observó que un 69% de los encuestados tenían dudas sobre la sostenibilidad del sistema sanitario en su situación actual y 63% dudaban de su mejora en los próximos años. Los últimos datos del INE comparados con la OMS describen una demografía nacional alarmante, en la que se ha comenzado a invertir la demografía poblacional, que prevé que un menor número de trabajadores tendrán que sustentar las prestaciones sanitarias de un mayor número de pensionistas.
La promoción de la salud es la base para poder abordar cualquiera problema sanitario
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¿Qué puede suponer esa falta de sostenibilidad? Incapacidad. Incapacidad de atender a todos aquellos que lo precisen en el momento que necesiten y con la calidad debida. No por incompetencia médica, sino por falta de recursos. Tanto durante las prácticas como estudiante de Medicina de la Universidad de Navarra o como residente en hospital de la Paz este es un tema que he comentado con colegas de profesión y muchos estamos de acuerdo que la calidad de nuestra sanidad pueda menguar paulatinamente si no hacemos nada al respecto.
Es primordial llevar a cabo una planificación y programación sanitaria a todos los niveles, y no permitir que la politización de nuestro sistema de salud impida llevar a cabo las medidas necesarias. Estamos en camino de estar viviendo, si no lo estamos ya, con un sistema público sanitario por encima de nuestras posibilidades. Esto no es algo nuevo, a lo largo de la historia hemos intentado vivir mejor de lo que nos podíamos permitir (la última vez no hace mucho), y lo hemos hecho hasta que se rompiera la hucha, nos diéramos de morros o nos viniesen a bajar los humos. No cometamos el mismo error.
Debemos concienciarnos de la situación. No dejemos que un sistema sanitario que ha sido ejemplo mundial se marchite lentamente por no actuar a tiempo. Por eso, el objetivo de estos párrafos es reflexionar sobre el tema planteado y dejar constancia de que la promoción de la salud (compuesta por los factores sociales, políticos, económicos, normativos y culturales) es la base para poder abordar cualquiera problema sanitario. Si uno no admite que esta enfermo, no va a el médico. Si no se es consciente de como está la salud de su comunidad, no podrá tomar las medidas adecuadas. Si no se actúa a tiempo el problema sigue su curso. De esta manera, en la medicina como todo en la vida, mejor informar, mejor prevenir que curar.

Dr. López del Pino

El forofismo en los asuntos públicos

EL FRAUDE FISCAL ES UN PROBLEMA GRAVE QUE AFECTA A
TODOS LOS QUE PAGAN IMPUESTOS, Y POR TANTO DEBERÍA
TRATARSE CON OBJETIVIDAD Y RIGOR, NO CON FOROFISMO

Rojos o fachas. Católicos o anticlericales. Centralismo o autonomías. Taurinos o antitaurinos. Tortilla hecha o poco hecha. Incluso en las cuestiones más triviales resulta sencillo dividir a España en dos bandos irreconciliables. Una de esas rencillas, puede que la más famosa, y desde luego la más internacional, es la rivalidad entre el Real Madrid y el FC Barcelona.

Esta rivalidad, que tiene una profunda base política de fondo, a veces sobrepasa los límites de la lógica, y afecta a la percepción de noticias con importancia real. Basta con ver el diferente tratamiento del caso Messi según el medio leído. Messi ha sido condenado en primera instancia por un delito de evasión fiscal, lo que le ha conllevado una fuerte multa y 21 meses de prisión, que difícilmente serán pedidos por el juez, al no haber antecedentes o riesgo de fuga. Pues bien, para un bando era culpable antes de empezar el juicio. Se puede ver una tendencia en noticias de este mismo mes, en las que parece que los jugadores de cierto club tienen una mayor proclividad a cometer fraude fiscal, pero esa misma recopilación ignora casos como los de Iker Casillas, famoso por jugar en el equipo favorito de la redacción. El caso Mascherano no ha sido tan famoso como el caso de Messi, pero siendo similar al de Xabi Alonso, ha tenido una difusión mucho mayor.

Y si todo lo demás falla, Messi siempre puede echarle la culpa al sistema. Fuente: Wallpaercrave.com
Para el otro bando, Messi ha sido prácticamente un inocente engañado por la oscura ingeniería fiscal de sus abogados. Su club, el Barcelona, incluso lanzó una campaña en una red social con el hasta #todossomosmessi. Es entendible que se quiera defender al empleado estrella, imagen del club, y actual balón de oro, pero uno no puede ignorar que el Real Madrid no ha tenido campañas de #todossomosbenzema. Es especialmente sangrante que el Barcelona defienda a un condenado por evasión fiscal cuando el club respalda la política separatista de “España ens roba”. Parece que está bien evadir impuestos si eres futbolista, pero está mal redistribuirlos si va para regiones menos desarrolladas.

Hay que saber separar las cosas. No hay que alegrarse si a Messi le absuelven, ni entristecerse si no tiene pena de cárcel. El fútbol es la cosa más importante de las menos importantes, dijo Valdano, y como algo trivial, no deberíamos juzgar los casos criminales bajo las gafas del forofismo particular. Importa bastante más el hecho de que la Hacienda Pública no sea estafada que el que Messi pueda meter un gol o dejar de jugar durante un año. El juez no es un árbitro de un partido, y la condena o absolución no es un título más para las vitrinas del club. La evasión fiscal está por encima de eso, ya que se trata de un delito que por su naturaleza afecta a todos los contribuyentes. Cuando un futbolista evade impuesto -cuando cualquier persona evade impuestos-, los perjudicados somos todos los habitantes del país. El caso Messi todavía no ha sido resuelto, ya que está en curso la apelación, pero los medios deberían informar de los contecimientos, y no incluir sus preferencias o fobias particulares en la valoración y difusión de los hechos. Messi puede ser culpable o puede ser absuelto, pero eso dependerá de la opinión del juez y de las pruebas que pueda aportar Leo a favor de su inocencia.

Y si todo lo demás falla, Messi siempre puede echarle la culpa al sistema.

El desgobierno de Fomento

lA SITUACIÓN POLÍTICA AFECTA DIRECTAMENTE A LOS PROYECTOS QUE ESTÁN PARALIZADOS O QUE NO SE LLEVAN A CABO POR FALTA DE UN GOBIERNO ESTABLE QUE IMPULSE OBRAS

Tras los resultados de las elecciones generales los partidos políticos comenzaron las negociaciones que deberían conducir a acuerdos para conformar el Gobierno y repartir las carteras ministeriales, sentando las bases de esta nueva legislatura.

Como ya se ha hablado, tener un país paralizado no es bueno por la inseguridad que genera para particulares, empresas, inversores, emprendedores, etc. No saber qué va a suceder con nuestros ahorros, qué impuestos vamos a pagar o qué ayudas estarán disponibles no es lo deseable para nuestra sociedad.

España se ha caracterizado por tener alta volatilidad en sus leyes, en impulsar proyectos a corto plazo, en hacer y deshacer…no tendiendo al acuerdo y a la continuidad. La transferencia de competencias a las Comunidades Autónomas y su diferencia en las leyes es un claro ejemplo.

El Ministerio de Fomento no es ajeno a estos problemas, la que fuera hasta hace unas semanas máxima responsable, Ana Pastor (ahora Presidenta del Congreso), ha limitado sus trabajos en los últimos meses a las obras en el extranjeroNo sorprende entonces que, a través de empresas que aprovecharon la crisis para abrir nuevos mercados en el extranjero, exportemos ingeniería altamente demandada como la ferroviaria o de energías renovables.

Para subsanar esto sería imprescindible impulsar, desde un gobierno estable y más centralizado, proyectos de desarrollo dentro de nuestras fronteras. Todavía hay obras por concluir y proyectos por relanzar como las conexiones de alta velocidad que requieren de una atención máxima por parte de las autoridades.

No abogo por gastar (o malgastar) el dinero en la segunda versión del famoso plan 2000E que, en plena crisis, disparó la inversión pública en proyectos (a corto plazo) para intentar paliar la pérdida de puestos de trabajo sin unos objetivos de desarrollo definidos. Los gastos incurridos en comparación con los hitos alcanzados fueron un auténtico despilfarro.

El éxito del próximo ministro de Fomento pasará por, con los pocos recursos disponibles, ser capaz de sacar adelante nuevos proyectos, impulsar de nuevo la construcción y el sector inmobiliario. Controlar las obras que están en marcha, examinar aquellas que estén paradas y analizar los errores del pasado para encontrar nuevas soluciones.