La igualdad: una perspectiva errónea de su solución en España

LA IGUALDAD NO SE CONSIGUE SÓLO CON GRANDES PANCARTAS Y GRANDES
ANUNCIOS PUBLICITARIOS QUE BUSCAN “SENSIBILIZAR” A LA SOCIEDAD

Quizá muchas personas no sepan las funciones que engloba el ministerio de Sanidad, el cuál recibe el nombre de Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.

Podemos percibir como la Igualdad es un tema que está a la orden del día, por los numerosas (y necesarias) campañas de concienciación con la esperanza de acabar con esta lacra de la sociedad. A raíz de este tema, traigo a debate una noticia que ha salido en los medios hace apenas un par de días: Un programa de televisión en Marruecos exhibió, en el marco del Día Internacional para Eliminar la Violencia contra las Mujeres (25 de noviembre), un tutorial para maquillar las huellas de maltrato físico en mujeres. El programa matinal “Sabahiyat 2M” tuvo una emisión especial con motivo de la jornada mundial de la violencia contra mujeres, y en uno de sus segmentos “asesoró” a víctimas de maltrato para ocultar golpes o moretones en cuerpo y rostro.


Desde luego, en Marruecos, muchos no verán en ello ningún problema, sino más bien una solución a llamémoslo efecto colaterales de una ideología autoritaria contra la mujer. Y es en estos países, dónde se hace más patente la raíz del problema, que en mi opinión es simple: la educación. Evidentemente actúan otros factores difícil de estandarizar como puede ser la situación socioeconómica, tipo de relación, años de duración de la relación… Pero la raíz tanto en otros como en nuestro país es el mismo: la educación. Es más, en relación a lo citado estoy convencido de que la estrategia es claramente errónea desde hace ya años para acabar con esta lacra. Se han dado pasos, pero son pequeños parches que no solucionan el problema. ¿Porqué digo lo que digo? Permítanme enseñarles un dato extraído del ministerio.

Número de víctimas mortales por violencia de género
Si observan detenidamente, en números absolutos, el número de victimas mortales no ha descendido de una forma contundente para poder hablar de éxito. En este otro gráfico se ve como el número de denuncias se mantiene constante (Cuidado: Ténganse en cuenta que la denuncia no lo tomo como algo negativo, me gustaría que no hubiera ninguna denuncia y no por miedo, sino por que ninguna mujer fuera maltratada. Los datos del año 2016 no son definitivos y sólo cuantifican hasta la mitad del año).

Número de denuncias de violencia de género
Tenemos que ser críticos con las propuestas llevadas a cabo, y hemos de serlo con el único objetivo de revertir esta situación, y objetivamente, no estamos llegando a esos adolescentes que en el futuro deberán tratar a una mujer de la mejor forma posible. La igualdad no se consigue sólo con grandes pancartas y grandes anuncios publicitarios que buscan “sensibilizar” a la sociedad. La lucha está en las aulas, y en fomentar el máximo respeto hacia nuestros semejantes. Sólo así se soluciona el problema, y quizás dejemos de poner “modestas soluciones” a graves problemas. Quién sabe si no sería mejor dejar la Igualdad en manos del ministerio de Educación. Les propongo que reflexionen.

Yo quiero un AVE de esos (II)

ADEMÁS DE LAS COMPLICACIONES INGENIERILES QUE HA ENFRENTADO EL CONSORCIO, OTROS ASUNTOS MENOS TÉCNICOS HAN HECHO DE ESTE PROYECTO UNO DE LOS MÁS COMPLEJOS LLEVADO A CABO POR LA MARCA ESPAÑA. CERRAR DE MANERA EXITOSA ESTA OBRA ES UNO DE LOS GRANDES RETOS DEL FUTURO MÁS INMEDIATO PARA FIRMAS COMO OHL, ADIF, RENFE, TALGO E INECO.

Si fuera necesario elegir una palabra para definir este majestuoso proyecto sería: adversidad. La obra del AVE de los peregrinos se ha visto retrasada por varios motivos, entre los que se pueden enumerar los problemas técnicos, los cambios y modificaciones implementadas desde el inicio, los retrasos de la primera fase del proyecto (ejecutada por un consorcio chino) y, recientemente, ha salido a la palestra una noticia sobre la inundación de uno de los túneles próximo a la ciudad de Jeddah.

A todo esto, hay que añadir las tensiones existentes entre cliente y contratista, motivadas principalmente por los cambios respecto al contrato original y por los litigios sobre quién se hará finalmente cargo de los sobrecostes de la obra y en qué medida.

Aparentemente, los gastos extraordinarios es el punto más conflictivo de estos últimos años. En numerosas ocasiones hemos leído en la prensa las duras negociaciones que existen entre ambas partes para llegar a un consenso en este punto. Algunos cifran los sobrecostes en unos 200 millones de euros. Otros, más pesimistas, consideran que han podido llegar hasta los 1.600 millones. Como viene siendo habitual, en proyectos que involucran a tantas partes, resulta complicado demostrar la veracidad de los datos debido al oscurantismo que les caracteriza.

La obra del AVE de los peregrinos se ha visto retrasada por varios motivos. Fuente: La Vanguardia
No se puede definir con total certeza lo que está pasando realmente, seguramente ni los propios implicados lo sepan, sin embargo, resulta peculiar que el consorcio haya cambiado de CEO cuatro veces, motivadas, también presuntamente, por los conflictos de intereses entre las empresas participantes.

Sin embargo, por buscar una noticia positiva en la gestión de la obra de tren de los jeques, el consorcio, en continua supervisión por las autoridades públicas españolas, se muestra receptivo a la hora de encontrar una solucióna las diferencias existentes, a pesar de haber rechazado lo que consideraban “acercamientos económicos suficientes”.

La persona al frente de la obra es ahora Álvaro Senador-Gómez, encargado, si no cambian las cosas, de terminar un proyecto que se está prolongando más de lo esperado. Desde aquí animo al consorcio español-saudí a que concluya de la mejor forma posible y evitando un “choque de trenes” que fuera perjudicial para la marca España.


Juan Abascal

La organización ministerial (II)

HAY QUE TENER CUIDADO CON EL AUMENTO DE LA PLANTILLA FUNCIONARAL EN LAS

ÉPOCAS DE CRECIMIENTO, PORQUE EN LAS RECESIONES LAS OPORTUNIDADES DE
DISMINUCIÓN DE LA MISMA SON REDUCIDAS

Con el desbloqueo a la investidura de Mariano Rajoy gracias a la abstención del Partido Socialista, España vuelve a tener algo más que un presidente interino. Con la XII legislatura vienen cambios en los nombres propios del Gobierno y en su organización, varios ministros han dejado su puesto, y algunas áreas han cambiado de Ministerio. Una de estas restructuraciones afecta al Ministerio que me incumbe, renombrado como Ministerio de Hacienda y Función Pública. ¿Qué supone este cambio? En la práctica, implica que la relación con las Comunidades Autónomas ha pasado a manos del Ministerio de la Presidencia. Aclarados los cambios que ha experimentado este Ministerio, puedo seguir con el tema que quería tratar.


El mes pasado comenté los detalles de la organización ministerial, describiendo los puestos más comunes de cada Ministerio y sus tareas principales. Comentaba que un aumento de la masa funcionarial podía generar problemas de gasto para el Gobierno. El miedo subyacente que tenía al escribir esas palabras era que el Gobierno entrante se decidiese por una estructura ministerial similar a las de José Luis Rodríguez Zapatero. Un aumento de Ministerios, si se pretende mantener la calidad en los actuales, pasa forzosamente por un aumento de la masa funcionarial, y con el país en recuperación no es el momento de asumir más compromisos de gasto.

Que nadie se tome esto como un ataque a los funcionarios. En nuestro sistema de gobierno los funcionarios son totalmente necesarios. La sociedad española no puede funcionar sin policías, jueces, profesores, barrenderos, médicos y muchos otros. Hay una gran cantidad de profesiones dedicadas al servicio público que contribuyen al bienestar del país. El problema es que la bolsa de la que sale el sueldo de los funcionarios es el Estado. En cualquier empresa privada las contrataciones tienden a suplir las necesidades de la empresa. Una época de bonanza y expansión provocará que la empresa contrate más empleados, pero años malos pueden conllevar despidos. Es decir, cuando la empresa tiene problemas estructurales ajusta su plantilla, y cuando tiene necesidades la aumenta, consiguiendo la supervivencia o el crecimiento. En el Estado español despedir a un funcionario es una tarea realmente difícil, que requiere de unas causas objetivas bastante más graves de lo que supondría el despido en cualquier empresa privada. En la práctica, esto significa que hay que tener cuidado con el aumento de la plantilla funcionarial en las épocas de crecimiento, porque en las recesiones las oportunidades de disminución de la misma son reducidas. Las pocas herramientas de ajuste de las que se dispone son el cese de ofrecimiento de plazas, la congelación de salarios, y el simple paso del tiempo que lleve a la jubilación de los funcionarios.



¿Cuál podría ser una solución? Un sistema mixto de empleo público, mediante el cual la mayor parte de los empleados públicos tuviesen un contrato laboral estándar sujeto a las mismas condiciones que los empleados de una empresa privada cualquiera, y por el que sólo una pequeña parte, quizá los cargos más técnicos, tuviesen la categoría de funcionario. Esto desprotegería a los funcionarios, dotándoles de menor seguridad en su trabajo, pero proporcionaría un enorme alivio al Estado. No hay que olvidar que los funcionarios están al servicio del Estado, no al revés, y no hay un motivo claro por el que necesiten una protección mayor que la que ya ofrece la legislación laboral, más allá de que todo el mundo prefiere no poder ser despedido.

¿Cómo podría implantarse este sistema? Hay una cosa clara, que es que los funcionarios que ya tienen esa categoría no pueden ser desposeídos de su categoría y protección. Por tanto, la única manera de implantarlo consistiría en aplicar los cambios en las sucesivas convocatorias de plazas. La transición duraría cerca de 40 años, hasta la jubilación de los últimos funcionarios del régimen actual, pero esta manera salvaguardaría los privilegios de los funcionarios actuales a la vez que le daría un balón de oxígeno al Gobierno en épocas de crisis.

Gonzalo Aguilar

¿Nos dejarán los árboles ver el bosque?

SI SE CUMPLEN LAS PROMESAS ELECTORALES EN ESTADOS UNIDOS, ESPAÑA VERÁ REDUCIDAS SUS OPORTUNIDADES PARA CRECER ECONÓMICAMENTE
Ayer fuimos testigos de un hecho que no ha dejado indiferente a nadie: Donald Trump ha ganado las elecciones presidenciales de los Estados Unidos de América. Ahora bien, lo que resulta más sorprendente del resultado, no es si ha ganado Trump o Hillary, no se trata del candidato. Lo realmente relevante es la profunda bipolarización de la ideología, y, sobre todo, la penetración de la “demagogia más radical” en la mente de los ciudadanos. Nunca antes se había visto de manera tan clara y contundente en unas elecciones presidenciales.
Lo cierto es que, para algunos, el ascenso de Trump significa el comienzo de un nuevo periodo en la historia americana, como si de un mesías –con tupé– se tratase. Mientras que para otros, su victoria es el primer paso para el derrumbe de la América que conocemos. 
En cualquiera de los casos, no es momento de buscar causas o analizar el por qué. Ahora es el momento de las consecuencias y los planes de contingencia. De “preparar vendajes para las posibles heridas” que se puedan producir en los países afectados por sus promesas electorales.
De entre todas las medidas, en el caso español la más relevante es la posible cancelación de las negociaciones del Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP por sus siglas en inglés). Sí, ha leído correctamente. No se trata de una buena noticia, sino todo lo contrario.

Los mercados están interconectados y no hay “tupé” que los separe

Son muchos los autores e institucionesque han investigado sobre este tipo de tratados, y la mayoría concluyen que, en el largo plazo, suponen un aumento de la competitividad, de la renta, de la innovación, de la creación de empleo y en términos generales del desarrollo económico de los países firmantes.

Cancelar las negociaciones del tratado supondría que las PYMES españolas perdiesen la oportunidad de acceder a un mercado de más de 300 millones de consumidores y con un nivel de renta más que suficiente para adquirir sus productos. Cancelar el tratado implica mantener aranceles que únicamente protegen a las industrias no competitivas. Ejemplos de ello son los aranceles en el sector textil o en el agroalimentario, que alcanzan el 40% en algunos productos. En ambos casos, se trata de industrias en las que España es líder a nivel mundial y que podría serlo aún más si no compitiera con penalizaciones del 40%.
Imagine que usted compite en atletismo en los Juegos Olímpicos y que su contrincante, a igualdad de condiciones, comienza un 40% por delante, ¿no le parecería justo, verdad? Tendría que hacer un esfuerzo mucho mayor para contrarrestar esa ventaja. Eso mismo ocurre con los aranceles que Estados Unidos establece y que el TTIP busca suprimir.
En definitiva, no nos encontramos ante una situación que suponga preocuparnos por el presente de la economía, sino por su futuro. No estudiemos con lupa cómo, tras la victoria de Trump, las bolsas se desploman un 2 o un 3%, levantemos la vista un poco más allá y sepamos prevenir las consecuencias de las decisiones económicas que se van a tomar. No pensemos que el océano va a ser capaz de mantenernos aislados geográfica y económicamente, porque los mercados están interconectados y no hay “tupé” que los separe.

Gonzalo Bonelo

Entre lo malo y lo peor

ATENDIENDO A LO QUE A NOSOTROS NOS ATAÑE COMO PAÍS ALIADO, HAY QUE DECIR QUE NINGUNO DE LOS DOS CANDIDATOS NOS ES A PRIORI ESPECIALMENTE BENEFICIOSO
Hoy, primer martes después del primer lunes de noviembre, los estadounidenses decidirán quién quieren que les dirija durante los próximos cuatro años. Las últimas encuestas apuntan a que tendrán lugar unas elecciones bastante más reñidas de lo que se ha venido apuntando en las anteriores semanas y meses. Sin embargo, debido a las características especiales del sistema electoral de los Estados Unidos el márgen existente a estas horas es muy amplio, oscilando desde una victoria por la mínima del candidato republicano Donald Trump, con el apoyo del voto popular, hasta una victoria holgada por parte de la candidata demócrata Hilary Cliton pero sin ni siquiera contar con el voto popular. La clave, como siempre, residirá en los delegados de cada Estado.
Las claves para entender el auge de ambos candidatos, a pesar de ser bastante pésimos, en sus respectivos partidos, así como los matices de la campaña requeriría de varios artículos para comenzar a comprender un poco que es lo que está pasando en el otro lado del atlántico. Sin embargo, atendiendo a lo que a nosotros, como país aliado, nos atañe hay que decir que ninguno de los dos candidatos nos es a priori especialmente beneficioso.
Cualquiera que conozca un poco el mundo de la farándula yanqui sabe quién es Donald Trump, y aunque muchos no sabían el origen de su fortuna, a día de hoy es poco probable que no conozcan ya la historia del préstamo de un millón de dólares que el empresario Fred Trump otorgo a su hijo Donald para que este pudiera crear su imperio.

Hoy es primer martes después del primer lunes de noviembre
Es evidente que este magnate del ladrillo no es el prototipo de político de Washington, ni del de ningún país occidental. Teniendo más en común con líderes de países populistas latinoamericanos. Sin embargo, en ocasiones todas las críticas al candidato republicano se limitan a la forma de su mensaje y no se centran en su contenido, o al menos no en el aspecto más serio y pragmático de sus promesas electorales. Además de los problemas migratorios, con el famoso muro, y financierosque causarían una victoria de Trump, hay que añadir el relacionado a la presencia militar de los americanos en el mundo. Lo que posiblemente sea el problema político más serio de todos.
Mucho se ha especulado sobre las supuestas relaciones de Trump con VladimirPutin, personaje que merece un análisis particular y minucioso, y cuya simple sospecha de que el futuro líder del mundo libre vea en este sujeto un aliado de vital importancia, tiene acongojada a toda la comunidad internacional. Por otra parte, ya son bien conocidas las intenciones de Trump de no seguir financiando la OTAN, a la que pertenece España, y la cual vería seriamente mermada su capacidad de actuación sin el apoyo de su socio principal. No olvidemos que la OTAN, tras la Guerra de Irak, está siendo clave para sofocar conflictos bélicos allí donde los países occidentales, y sobre todo EEUU, no se atreven a entrar solos por miedo a las repercusiones mediáticas. Véase Libia.
Sin embargo, el mayor de los problemas que supondría la llegada de Donal Trump a la casa blanca es la clara obsesión que tiene por medir sus fuerzas con China. No sabemos si ello se debe a sus más que conocidos calentones, producidos por su incontinencia verbal, o si honestamente tiene en mente rodear China de portaaviones y comenzar con ella una guerra de divisas. Si efectivamente esta última promesa se cumpliese, aunque fuese en una pequeña parte, teniendo en cuenta que el gigante asiático es el principal comprador de deuda pública americana y europea, el drama está servido.
Por su parte, la candidata demócrata, a pesar de contar con el apoyo de las grandes corporaciones y entidades financieras, escenificado casi oficialmente en el apoyo explícito del The Economist, no deja de ser una candidata bastante floja que tampoco despierta gran emoción entre los aliados de los Estados Unidos.
Hilary representa todo aquello que el ciudadano medio americano detesta y aunque en política internacional no se tiene constancia de que es lo que concretamente tiene pensado hacer, la ex Primera Dama y Secretaria de Estado no tiene un buen currículum a este respecto. Además de su problema con los correos, cosa que en cualquier otro país no hubiese alcanzado la repercusión que ha alcanzado ahí, hay que añadir su incompetencia a la hora de gestionar el problema del ISIS, armando y apoyando al frente AlNusra, para luego acabar pidiendo perdón por el desastre.
Hoy, a ojos de la comunidad internacional, los americanos eligen entre lo malo y lo peor.

Luis Miguel Melián