El 11-M, mi informe pelícano

ES INNEGABLE QUE EL ATENTADO TENÍA POR OBJETO INFLUIR EN LAS ELECCIONES GENERALES DEL 14 DE MARZO

Jorge, llevas Interior, no te queda otra que tratar el 11M”. Así de claro fue el presidente de nuestro ficticio gabinete, Julio Wais, sobre este artículo. Un tema que yo quería evitar al no saber enfocar un atentado de cuya versión oficial no me creo nada. Buscando dar un enfoque diferente y no escribir un artículo basado en datos, me puse a indagar un poco, y sobre todo a refrescar la memoria. He aquí una hipótesis que veo plausible. Una opción lógica del atentado del 11M y del comportamiento de los poderes del Estado después del mismo.

El periódico El Español ha publicado una entrevista a la madre de uno de los encarcelados del 11M, que como casi cualquier madre, opina que su hijo es inocente de cualquier maldad de la que se le acuse. Pero al igual que a mí, habrá hecho reflexionar a cientos de lectores.

La versión oficial tiene muchos puntos débiles, parece uno de los atentados más raros de la historia.

Por un lado terroristas islamistas que ponen bombas sin el grito de “Al·lahu-àkbar”, pero que luego sí se inmolan a la hora de ser detenidos. Si estás dispuesto a inmolarte, tendrá más sentido por la causa que por cobardía cuando vas a ser detenido.

Por otro, es innegable que el atentado tenía por objeto influir en las elecciones generales del 14 de marzo. Veo muy remoto el beneficio político de los inculpados, sobre todo si se compara con el beneficio potencial para la izquierda abertzale.

A estos dos puntos habría que añadirle la teoría de que Asier Eceiza Ayerra, asesino etarra, estuviese involucrado en el atentado tal y como podría interpretarse por la grabación en la que parece verse a este individuo salir con dos posibles detonadores en las manos. Si no fuese él, no me cabe duda de que la persona que parece ser él habría salido a negar esa teoría.

Desde mi falta de conocimiento tangible, desde mi intuición y mi sentido lógico, siempre diría que ETA perpetró el atentado.

Me imagino a los últimos hombres de estado de la transición ante la disyuntiva de si culpar a unos o a otros, ponderando si la “paz” entre españoles no era algo tan importante que mereciese la mayor de las mentiras. Me imagino a una rama radical de ETA que no quería que su “lucha” terminase, mientras que otra buscaba el salto a la política y a la legalidad.

Elegir a ETA como culpable habría conllevado una escisión social, una brecha muy difícil de reparar. La sociedad habría demandado mano dura con la población sospechosa, echando leña a un fuego que ahora mismo parece menguado.

Ante esta reflexión me imagino que el PSOE, con o sin el beneplácito del PP, podría perfectamente haber orientado la investigación hacia el menor de los males. Desde un punto de vista pragmático, frío y con visión de estado, España necesitaba que ETA fuera inocente de este atentado si se quería llegar a una situación de estabilidad.

De esta forma los malos eran los islamistas radicales que respondían a la política de Aznar en Irak. Teníamos malos, teníamos culpable y fin de la historia. No tenía que haber actos bélicos consecuencia del atentado, no se iniciaba un nuevo ciclo de violencia con ETA, el 11M se resolvía con un juicio largo, con pérdida de pruebas, con sospechosos inmolados y con muchos actos conmemorativos.

No me imagino a ningún juez capaz de declarar inocentes a los sospechosos presentados como consecuencia de la investigación.

Hasta aquí mi reflexión, puede que un tanto hollywoodiense, del peor atentado que hemos sufrido.

Jorge Gancedo
Ministro del Interior de AOM

España penaliza el ahorro

EL CAMINO HACÍA LA RIQUEZA DEPENDE FUNDAMENTALMENTE DE DOS PALABRAS: TRABAJO Y AHORRO

Comentaba recientemente el expresidente José María Aznar que creía necesaria una reforma completa del sistema fiscal español. La principal petición que hacía, dentro de una completa remodelización de la fiscalidad española, era la de bajar el IRPF y subir el IVA. No teniendo nada que objetar a la primera parte de su mensaje, me llamó la atención que Aznar pidiese la subida del IVA, pero bien pensado, si se adoptasen estas medidas obtendríamos un sistema fiscal más justo y libre.

El IVA es un impuesto que grava el consumo. La mayor parte de las transacciones que podemos realizar en nuestro día a día están gravadas por el IVA: desde la compra del pan por la mañana a la comida en un restaurante, desde la compra de una camiseta en Zara a una revista. Sabiendo que el IVA se paga en base a los bienes adquiridos, está claro que pagará más IVA quien consuma bienes o servicios por un valor mayor. Paga más IVA el que compra 10 entradas de cine que el que compra una, al igual que paga más el que compra un ordenador de última generación frente al que compra un portátil antiguo por liquidación de existencias.

El IRPF, por el contrario, grava la renta. Este impuesto también es progresivo, al gravar más al que más ingresa. Además, el IRPF es progresivo de dos maneras: al estar basado en porcentajes, paga más IRPF quien más ingresos declare, y este efecto se amplifica por la existencia de tramos (a partir de determinadas cifras, para todas las cantidades superiores se aplica un porcentaje más alto). Para entenderlo mejor, el sueldo medio español en 2016 fue de 26.259 euros. Este sueldo tendría una retención del 19% por los primeros 12.450 euros, una retención del 24% por la cantidad entre 12.450 euros y 20.200 euros, y una retención del 30% por la cantidad entre 20.200 euros y 26.259 euros. Estas cifras son aproximadas, dado que existen numerosas excepciones y contratos que alteran los tipos, pero este es el funcionamiento básico del impuesto.

Como se puede ver, el IRPF no depende del gasto que realice el ciudadano. Por el mero hecho de ganar dinero, el Estado recibe el impuesto. Si el ciudadano no decide consumir nada y ahorrar todo lo que pueda, seguirá pagando la misma cifra de IRPF, salvo que varíen sus ingresos. Aquí no hay discrecionalidad, no hay ninguna libertad a la hora de decidir qué cifra queremos pagar. El IVA, sin embargo, afecta sólo a aquellas personas que deciden consumir. El que no quiera consumir, porque su preferencia sea el ahorro, paga efectivamente menos impuestos que el que se gasta todo su sueldo la semana que cobra.

El IVA es un impuesto neutral para las preferencias de ahorro y consumo. Afecta a todos por igual con independencia de sus ingresos, y por eso puede verse con recelo desde algunos sectores, pero la realidad es que es tan progresivo como el IRPF, porque los mayores consumidores pagan más IVA, y los mayores consumidores suelen coincidir con los que más ingresan. Es cierto que Amancio Ortega paga el mismo IVA por una barra de pan que cualquier otro español, pero posiblemente los gustos y consumos del empresario gallego sean bastante más caros que los que se puedan permitir personas en otra situación económica.

La realidad es que un sistema fiscal basado en los ingresos o propiedades, frente a uno basado en el gasto, lo que hace es penalizar el ahorro, porque obliga a tener un gasto fijo que quizá no sea deseado por el ciudadano. Total, el que se quiera gastar todo el sueldo cada mes se lo va a gastar igual, pero el que prefiriese ahorrar la mayor parte del mismo verá como su capacidad de ahorro se reduce cuanto mayor sea el gasto fijo (las retenciones del IRPF).

Volviendo al origen de este artículo, la idea del expresidente Aznar apoya la libertad económica del ciudadano. No poseo las herramientas para hacer los cálculos que determinen que porcentajes hay que variar de los dos impuestos para que la recaudación se mantenga constante, pero suponiendo que se ajustase para que la cifra recaudada por el Estado fuese la misma, sería una distribución de la carga impositiva más justa, no pagarían ahorradores por consumidores.

Gonzalo Aguilar

El tablero del Pacífico Norte

LOS PAÍSES DEL PACÍFICO NORTE SON UNA SUERTE DE NUEVO ORIENTE MEDIO, NO TAN COMPLEJO, PERO SI MÁS DELICADO, YA QUE AHÍ EL MENOR DE LOS PAÍSES POSEE ARMAS NUCLEARES O DE HIDRÓGENO

Estados Unidos ya no es el líder hegemónico del mundo, al menos en el aspecto comercial. El gigante asiático ya ha superado en este sentido a Estados Unidos, y se prevé que a más tardar en 2021 Asia, sin contar con Japón, acapare más del 50% del Producto Interior Bruto del mundo. Mientras Europa mantendrá solo un 7,2% de la riqueza del planeta. Todo esto supone un desplazamiento en el centro de gravedad de la economía, que se moverá de Europa al Pacífico, y esto ya está empezando a tener sus consecuencias en materia puramente política. Por ejemplo, ya desde la campaña presidencial Trump avisaba de su intención de centrar su mirada en Asia, lo cual es sintomático de lo que se aproxima en los próximos años, un mayor protagonismo de los vecinos asiáticos en la escena internacional.

Ayer nos levantábamos con la noticia de que Corea del Norte amenazaba con desestabilizar las ya de por si tensas relaciones en el Pacífico Norte con el lanzamiento de cuatro misiles de corto alcance que caían cerca de las costas japonesas. El hecho ha supuesto una oleada de pronunciamientos diplomáticos en cadena que han derivado una vez más en una compleja escena de carácter estratégico. Hoy en día nadie es abiertamente enemigo de nadie, salvo en el caso de las dos Coreas, y nadie es un fiable aliado de nadie. Todo está en el aire. Por una parte tenemos a Corea del Sur y Japón, ambos claramente contrarios a las políticas de Pyongyang, que buscan la colaboración de su amigo yanki. Se trata de los dos mayores aliados de EEUU en la zona. El miedo a un posible ataque con misiles en Corea del Sur por parte de Kim Jong Un ha llevado a Park Geun-hye, presidenta de Corea del Sur, a permitir a los americanos el despliegue de un escudo antimisiles en la zona conocido como el sistema Thaad. Esta última maniobra por parte de Seul no ha gustado ni en Rusia ni en China, a pesar de que las relaciones entre los Surcoreanos y China pasa por sus mejores momentos.

Otra de las escenas que mayor estupefacción están produciendo en el ámbito internacional es el desmedido enfrentamiento que llevan protagonizando durante semanas Corea del Norte y otro de sus más clásicos aliados, Malasia. Desde el asesinato por envenenamiento en Malasia del hermano mayor de Kim Jong Un, Kim Jong Nam, las relaciones de ambos países han experimentado un acelerado deterioro. La semana pasada las autoridades norcoreanas echaban de Pyongyang al embajador de Malasia pero prohibían posteriormente la salida de cualquier ciudadano de Malasia que se encontrase en el país. El gobierno de Kuala lumpur, por su parte, respondía con la misma moneda. En la actual situación en la que ambos países cuentan con rehenes del otro la solución se adivina bastante compleja.

China, por su parte, ha sido el mayor benefactor de Corea del Norte desde la propia guerra de corea cuando ayudaron aupar en el poder a Kim Yon Sun, sin embargo, son muchos los analistas que apuntan que la paciencia del gigante con el hermético país comunista se agota. Son muchos los factores que señalan este hecho. La política nuclear de su protegido empieza a ser preocupante para un país cada vez más centrado en su expansión económica que militar. Además China había establecido buenas relaciones con antiguos dirigentes norcoreanos cercanos a Kim Yong Il como era su hermano y tío del actual líder, Jang Song-thaek, y la ejecución de este, por un supuesto complot enfadaron a Pekín. Sin embargo, a Corea del Norte no le interesa enfadar a los chinos, los cuales proporcionan a Pyongyang el 90% de su combustible, el 57% de sus importaciones y el 42% de sus exportaciones. Si China quiere Corea del Norte esta muerta.

De todas formas, para entender la situación en Asia hay que entender cómo funciona China y cuáles son sus intereses. A día de hoy lo único que les importa es no tener misiles cerca de casa, y para ello les sirve tener a los norcoreanos entre ellos y Corea del Sur, y por otro lado, su unión territorial interna, por lo que las palabras de Donald Trump sobre Taiwan tampoco son bien acogidas.

Todas estas circunstancias convierten a los países del pacifico norte en una suerte de nuevo oriente medio, no tan complejo, pero si más delicado, ya que ahí el menor de los países no posee guerrillas armadas con kalashnikovs sino que tiene armas nucleares o de hidrógeno.

Ante esta situación España poco margen de actuación tiene, sin embargo, toda nueva situación es una oportunidad de posicionamiento. Comercialmente hablando España está bien situada y atendiendo a los últimos acontecimientos en la Unión Europea es posible que una actuación pro-activa  con respecto a Asia nos ponga en una posición de ventaja frente al resto de países del entorno. Y viendo cómo se están desarrollando los acontecimientos sería aconsejable empezar a mirar hacia el Pacifico.

Luis Miguel Melián
Ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación de AOM

Fronteras con Derechos: Lecciones del Ejército español

EL “QUÉ” A VECES NO ES TAN IMPORTANTE COMO EL “CÓMO”, Y EN EL “CÓMO” ES DONDE NUESTRO EJÉRCITO MARCA LA DIFERENCIA. DEFIENDE LAS FRONTERAS, Y ES QUE LAS FRONTERAS SON NECESARIAS, PERO LAS DEFIENDE CON DERECHOS. LOS DERECHOS HUMANOS SON INCLUSO MÁS INVIOLABLES QUE LAS FRONTERAS. POR ESO LA VIRTUD ESTÁ EN EL PUNTO MEDIO, DEFENDIENDO UNAS FRONTERAS IMPREGNADAS DE DERECHOS. AÚN NOS QUEDA MUCHO POR MEJORAR, PERO ESPAÑA VIRA EN BUENA DIRECCIÓN.

Las fronteras existen desde que existe el hombre. Viene en nuestra propia naturaleza, querer limitar lo nuestro, querer defenderlo. Ayuda a controlar y el control es seguridad. Nos hace sentir parte de un ente mayor. La frontera delimita al Estado, pero también lo crea. America for the americans, os suena, ¿no? La situación española nos hace ser el único país europeo con territorio en África, y esto abre una puerta a los africanos, y eso que España se empeña en poner cerrojos. Europa además, actúa de portero aunque últimamente solo media jornada. Sus fronteras en el este le requieren más atención, y dinero.

Desde que empezó el 2017, más de 1000 migrantes han intentado cruzar la valla que separa España y Marruecos. Esta vez, la mayoría lo consiguieron. A principios de febrero, Rabat hizo un comunicado bastante alarmante sobre las posibles consecuencias que tendrá si se siguen poniendo trabas al Acuerdo de Agricultura firmado en 2012 con la Unión Europea. Hace unas semanas, más de 300 subsaharianos saltaron la valla de Ceuta. El mundo está lleno de casualidades, ¿verdad? Rajoy, impregnado del principio de buena fe, agradeció la colaboración del Magreb y, es que tampoco debemos ser injustos. Ambos ejércitos han colaborado conjuntamente más años de los que yo llevo viviendo. Y les debemos agradecer mucho. Quizás el país cojee un poco (bastante) en lo que a derechos humanos se refiere, no obstante, las relaciones, sobre todo en temas de migración entre ambos países, son muy buenas.

Podemos estar a favor o en contra de las vallas, podemos abogar por un mundo sin fronteras, o podemos hacerlo por un mundo bien delimitado. Pero la realidad no es la que nosotros queremos. La realidad es la que es, y España tiene unos bonitos 20 kilómetros de valla que han dado mucho de qué hablar. Me gustaría reflexionar sobre qué puede hacer España en su frontera sur y más concretamente, qué puede hacer nuestro ejército allí desplegado. La realidad es que el ejército debe actuar conforme al Estado de Derecho que presumimos de ser. Actuar conforme a los derechos humanos, de los que tanto nos llenamos la boca hablando en las cumbres internacionales.

Creo que la cuestión no está en el “qué” porque el “qué” no lo elige el ejército, lo elige la ley, y si la ley dice que se repatría al inmigrante irregular, se le repatría. Si la ley dice que se les puede dar la nacionalidad, se les da. Si la ley dice que las fronteras de un estado son inviolables, lo son. El ejército no se mete ahí, y yo menos. La ley está para cumplirla, y el ejército para defenderla, como lo ha hecho en todos estos años. Creo que la cuestión está en el “cómo”, en el  cómo se trata al inmigrante (que no está disfrutando precisamente de un viaje de placer por las turísticas tierras de Ceuta).

Y de nuevo, nos deberíamos quitar todos el sombrero ante nuestro ejército, que trata a las personas como personas, que ayuda a construir tiendas de campaña, a repartir alimentos, ropa, mantas, que da asistencia sanitaria si está en sus manos… Lo que no significa que luego no se cumpla la ley, lo que no quita que defienda al máximo la frontera. Pero si hablamos de poner  y quitar,  lo que el ejército no quita a nadie es su condición humana, y su dignidad. No quiero señalar a ningún país, pero parece que vivimos en un mundo donde la dignidad parece venir ligada a la nacionalidad. Los derechos parecen cada día más exclusivos. Para nosotros sí, para los demás nos cuesta un poquito más reconocerlos. Por eso, de nuevo, creo que España vuelve a ser un ejemplo, cumpliendo el derecho, pero el derecho entero. No solo el que más nos conviene. El ejército defiende las fronteras, pero trata a las personas como eso, personas. Ojalá esto fuera una obviedad, ojalá fuera algo tan común y tan extendido  que no hubiera necesidad de alabarlo. Ojalá fuera un “qué menos” (qué menos que se trate a las personas como personas), pero la realidad, tristemente, demuestra que no lo es.

Por lo tanto, no me quiero centrar en qué hace o qué deja de hacer el ejército en Ceuta y Melilla, quiero aplaudir el cómo lo hace. Creo que, de nuevo, podemos estar orgullosos de nuestro ejército, más humano cada día. Y de España, defensora de los Derechos Humanos, que no parece olvidarse que están dirigidos a ellos, los humanos. ¿Demasiado obvio? Ojalá.

Miki Barañano
Ministra de Defensa de AOM

¿España sigue mereciendo la pena?

ESPAÑA ES UNA GRAN NACIÓN. QUIEN NO LO CREA SE ESTARÁ SITUANDO EN UNA POSICIÓN COBARDE QUE ESCONDERÁ UN MIEDO TREMENDO POR ENFRENTARSE AL DESTINO DE SU PAÍS.

Los que me conocen, o al menos los que me escuchan, saben perfectamente que soy una persona muy de citas. Una de mis favoritas pertenece a Séneca; si bien no hay versiones ‘oficiales’ sobre su exactitud, me atrevería a decir que sus palabras fueron “ningún viento es favorable para quien no sabe a qué puerto va”. Cuando arrancamos AOM hace ya un año (el próximo martes cumpliremos un año) ninguno de nosotros sabíamos a qué puerto íbamos. Y para desilusión de algunos, seguimos sin saberlo. ¿No está tan de moda la transparencia? Pues confieso que 361 días después desconozco nuestro horizonte. Eso no quiere decir que no hayamos avanzado, ni mucho menos. Con la publicación de este artículo pasamos el centenar de ellos y estrenamos lo que de algún modo podría llamarse El Ala Oeste de la Moncloa 2.0 (¡qué acertado estuviste con el nombre Luis Miguel!).

A pesar del comienzo de un nuevo formato digital, las dudas sobre el proyecto español siguen siendo las mismas y los ministros que forman parte de este gobierno ficticio siguen intentando avanzar en los caminos que cada cartera tiene por delante. Defender la libertad individual ha sido y será un apoyo fundamental a nuestras ideas, con una idea clara –que no única– de España nuestra aventura llegará a buen puerto.

La pregunta es: ¿Sigue mereciendo la pena luchar por este buque? Personalmente creo que sí.

España es un gran país, uno de los más viejos del viejo continente. Quien no lo crea, quien proponga una ristra de calamidades acerca de nuestra nación, no hará otra cosa que situarse en una posición cobarde llena de confort que esconderá un miedo tremendo por enfrentarse al destino de su país. Que quede claro.

Acordémonos que somos el ejemplo comunitario a la hora de sobrevivir a una crisis económica; no olvidemos que fuimos la referencia de todo el mundo al adoptar nuestro sistema democrático; recordemos que contamos con una justicia ejemplar que –a pesar de muchos– está poniendo contra las cuerdas a todas las instituciones de este país (incluida la más alta e histórica de ellas: la Monarquía). Y no solo de aspectos institucionales hablo. Me refiero también la España de Javier Fernandez, al país que visitan cada año 75 millones de turistas o al lugar donde nace la última tecnología móvil. Somos casi 50 millones de españoles, y todos somos todos: somos el Premio Pritzker 2017, somos el primer trasplante de piel con células autólogas y somos (cada vez más) luchadores de la libertad.

Mejorar la situación de bienestar en España siempre será el mayor estímulo posible. Sin embargo, a corto plazo reforzar nuestras estructuras pasará por esfuerzos casi inalcanzables en nuestros desafíos más cercanos: recuperar Cataluña y devolver la libertad al pueblo.

Sobre nuestros hermanos catalanes poco nuevo que decir. Tengo familia catalana y todas mis experiencias allí han sido únicas. Más allá de datos macroeconómicos, construir un proyecto común basado en cifras tendrá la solidez que los números aguanten; por ello precisamente toca apelar a los sentimientos para que éstos nos unan más que nunca en los momentos difíciles. La relación de esta comunidad autónoma con el resto se vería mucho más reforzada si la apuesta por la libertad y el trato entre iguales sale adelante.

La libertad al pueblo, el empoderamiento real, llegará cuando cada español sea capaz de tomar el rumbo de su vida. Un rumbo que no pasará por elegir el proyecto de la Plaza de España, ni mucho menos, sino que se reflejará en una toma de decisiones de efecto directo en su vida como la elección del colegio para unos hijos, el uso real de su auténtica propiedad privada o la capacidad de emprender un negocio.

España, en definitiva, sigue mereciendo la pena.

Julio Wais
Presidente de Gobierno de AOM

 

A cada uno lo suyo

DEJEMOS DE CREAR SOLUCIONES DE ECONOMÍA CREATIVA Y MIREMOS CON ATENCIÓN A LOS PAÍSES DONDE LA EMPRESA AGRARIA ES RENTABLE Y LUCRATIVA

Hace poco me han hecho saber que este es el artículo número 100 de AOM, así que daré lo mejor de mí habiéndome tocado dicho honor. Como algunos sabréis, me encuentro en EEUU estudiando, y evidentemente como la ganadería y la agricultura es a lo que me dedico, por interés personal y absoluto, no he podido evitar fijarme en la vida de las personas que se trabajan en ello en la zona donde me encuentro (Fort Collins, Colorado). No es complicado encontrar a personas que se dedican o se han dedicado a algo relacionado con este campo, y en la universidad es francamente sencillo enterarse de cómo viven los agricultores de por aquí. Y cómo no, es un tema que he considerado muy oportuno.

Es un hecho que hoy en día vivir de la ganadería de vacuno (por elegir entre todos las partes del sector agrario como algo representativo y más fácil de explicar) es algo muy complicado en España y sin duda poco lucrativo. Quiero poner el ejemplo de un conocido mío que lleva más de 50 años dedicándose al campo: hace un tiempo era dueño de una pequeña ganadería de 120 reses de ganado para la industria láctea, la cual durante muchísimos años le proporcionó unos ingresos más que suficientes, algo que cambió radicalmente en los últimos. Al encontrarse en esta situación recurrió al consejo del Ministerio de agricultura, quien respondió con una carta indicando que lo mejor para él sería vender la totalidad de las reses de cara a evitar pérdidas económicas. Otro caso es el de otro señor en cuya explotación todo iba “correctamente” salvo las vacas. Aquí eran 47 vacas de raza charoláis las cuales le reportaban un beneficio total de nada más y nada menos que 7.000€ al año. Me preguntaba qué podía hacer para mejorar esa cifra, a lo que evidentemente no pude responder porque no hay modo.

Dicho esto, ¿cómo es posible que el consejo de un ministerio sea que vendas tu negocio? ¿Quién va a trabajar el campo con beneficios absurdos? La conclusión a sacar es que para tener un beneficio normal (que no grande) hay que tener una ganadería/cultivo/huerta…etc muy grande, algo que no resulta ser sencillo pues se necesita mucho dinero.

Para el problema que planteo existe un contraataque fácil y evidente que muchos ‘entendidos’ utilizarían:

  • “Bienvenido al mundo de las subvenciones, así tendrá usted un sueldo normal para vivir en paz con su ruinosa ganadería”.

Mi respuesta seguiría:

  • “Muy bien, entonces mejor vivamos en un mundo en el que todo es para todos y en el que se establecen unos precios para que nada sea caro en el mercado final a costa de que de la destrucción del libre mercado. Sin embargo, no se nos podrá olvidar que no nada ocurrirá si producimos más que menos porque siempre contaremos con la misma remuneración de nuestro querido estado obteniendo todos la felicidad eterna… a no ser que haya crisis, donde bajará la paga: un Brexit inesperado, falta de liquidez Comunitaria, o el final de la PAC. (Primer día de clase de Comunismo para Dummies, bienvenido a Corea del Norte 2017)”.

Mi punto a solucionar aquí, no sería subir precios ni bajar subvenciones, si no dejar de crear soluciones de economía creativas y fijarnos más en países donde la empresa agraria es rentable y lucrativa. Como bien he empezado el artículo, y aunque se diga que las comparaciones son odiosas cuando uno no sale favorecido, en mi contraste los ganaderos y agricultores de España ganan el salario más bajo de todos los empleos: una media de alrededor de 7.500 euros al año, mientras que los ganaderos de aquí (Colorado y Texas) ganan una media de entre 70.000 a 80.000 USD.

Mi objetivo no es sonar tremendista ni animar a nadie a que se fugue a vivir a EEUU porque los ganaderos cobren más que cualquier sueldo medio de España, si no que se plantee una solución realista ante un problema como el de la calidad de vida de las personas que nos llevan la comida a la nevera. ¿Cómo es posible que una persona tenga que vender su ganadería de 120 reses (nada más y nada menos) porque no es rentable, mientras que en EEUU el 75% de la leche que se consume proviene de pequeñas ganaderías (menos de 100 cabezas)? Es evidente que hay algo que estamos haciendo mal. Quizá deberíamos dejar de pensar tanto en el colectivo de la Unión Europea en estos menesteres y defender más la figura del individuo, pues si en nuestro país nadie quiere ser agricultor por su poca rentabilidad, nos veremos obligados a comprar al extranjero donde nos cobrarán lo que realmente vale.

Leopoldo Rodriguez-Jurado