Made in China

SI DE VERDAD SE QUIERE MEJORAR LA ECONOMÍA NACIONAL Y HACER MÁS COMPETITIVA LA INDUSTRIA PROPIA, SE TIENE QUE BUSCAR QUE LAS EMPRESAS SE QUEDEN PORQUE SEA MÁS VENTAJOSO QUE MARCHARSE, NO PORQUE LA OTRA ALTERNATIVA SEA ARTIFICIALMENTE PEOR

Donald Trump y Marine Le Pen, con sus diferencias, tenían un punto común en sus programas. Ambos defendían el mantenimiento de las fábricas en sus respectivos países frente a la deslocalización al extranjero. Aunque Le Pen llegó a la ronda final, no le sirvió para alcanzar el Elíseo, pero Donald Trump se convirtió en el presidente de los Estados Unidos con este punto como uno de sus mensajes clave.

Ahora bien, ¿qué es la deslocalización, y por qué puede movilizar tanto a un país? La deslocalización consiste en trasladar la producción de la empresa al extranjero. Puede darse por muchos motivos: alto coste salarial del país o menores regulaciones laborales por ejemplo, pero el motivo de fondo es que la empresa reducirá sus costes al trasladar la producción. Una de las consecuencias directas de la deslocalización es que los obreros de la fábrica perderán su empleo, y por ello son un objetivo predilecto de los políticos más populistas.

El objetivo de toda empresa es ganar dinero. Esto es cierto tanto para las pequeñas tiendas familiares como para grandes conglomerados multinacionales. Sin embargo, una empresa familiar, al estar en unas pocas manos, puede decidir renunciar a parte de los beneficios a cambio de proporcionar beneficios sociales, como una mayor retribución a los empleados o menores precios. Una gran empresa tiene miles de accionistas, cada uno con su propia idea de negocio, y su único común denominador es la voluntad de ganar dinero con su inversión.

Un buen CEO es el que proporciona el mayor valor posible a los accionistas. Puede emprender acciones de RSC o mejorar las condiciones de los empleados, pero todo tiene que ser con el mismo fin de aumentar el beneficio de la compañía. Un CEO que renuncie a beneficios pero mejore la sociedad a cambio, será muy loable como persona, pero un irresponsable como gestor, porque ni es su dinero, ni es su empresa, ni es la misión para la que se le ha contratado. Para mejorar la sociedad sin preocuparse por el lucro propio ya existe un tipo de sociedad, y las empresas no deberían jugar a ser ONGs si no es esa su denominación social.

Habiendo establecido que las empresas están para ganar dinero y que la deslocalización ahorra costes, mejorando el beneficio, ¿es posible retener a las fábricas en los países desarrollados? Creo que es posible, pero no sin un sacrificio por parte de alguna de las partes.

La manera más sencilla es imponer sanciones en forma de tasas a la importación. Este método no reduce costes, sino que aumenta el coste de producir en el extranjero por encima de lo que costaría producir en el país. Si la empresa no puede mejorar su resultado deslocalizando fábricas, trasladará el coste a los clientes, aumentando el precio. Si esto no es posible y los márgenes son estrechos, quebrará.

Otra manera es la creación de una conciencia social que empuje a boicotear a las empresas que no produzcan el país, o comprar sólo productos fabricados en suelo nacional. Lo que busca provocar este método es que la reducción de ingresos como consecuencia de la deslocalización acabe provocando pérdidas mayores que el mantener la fábrica en el país.

En ambos casos, lo que se busca no es mejorar las condiciones de la empresa o incentivar a que se quede, sino hacer que la otra alternativa sea mucho peor, y desincentivar la marcha. Es la estrategia del miedo y del palo, no de la zanahoria.

Si de verdad se quiere mejorar la economía nacional y hacer más competitiva la industria propia, se tiene que buscar que las empresas se queden porque sea más ventajoso que marcharse, no porque la otra alternativa sea artificialmente peor. Recompensar al que se quede, no castigar al que se marche.

Aunque el método exacto puede adoptar medidas muy diversas, una manera muy sencilla de recompensar es mediante una rebaja en los impuestos. Otorgar deducciones por empleo nacional, o incluso una tasa impositiva menor para las empresas cuya cadena de valor sea íntegramente española funcionaría mucho mejor como incentivo para la empresa que cualquier boicot o huelga.

El sacrificio, así, lo realizaría el Estado, reduciendo su recaudación. A cambio, mantendría empleos y el nivel de precios, mejoraría la economía, y haría viables empresas que en la situación anterior no lo eran. Si a cambio el precio es reducir el aparato estatal, y dejar más dinero en manos de los ciudadanos, es un intercambio ventajoso.

Gonzalo Aguilar

Populismo totalitario del siglo XXI

A DÍA DE HOY LOS EQUILIBRIOS DE PODER NO PUEDEN ENCUADRASE ÚNICAMENTE DENTRO DE UN ESPECTRO IDEOLÓGICO. EL MAYOR DE ESTOS ENEMIGOS PARA LA DEMOCRACIA ES UN VIEJO CONOCIDO, EL POPULISMO

Hasta 1945 el gran enemigo de la democracia y las libertades se llamaba Dictadura totalitaria, la cual en muchos casos poseía una fuerte dosis de populismo. Tras la caída de Hitler el problema principal pasó a ser el llamado Telón de Acero. Tras la caída de la Unión Soviética, tal y como señala Gustavo de Aristegui en su libro “Contra Occidente”, los comunistas y enemigos de las libertades occidentales se sintieron huérfanos de un padre ideológico bajo el que cobijarse.

A día de hoy el mundo se ha convertido en un escenario mucho mas complejo, donde los equilibrios de poder no pueden encuadrase únicamente dentro de un espectro ideológico. El mayor de estos grandes enemigos para la democracia es un viejo conocido, el Populismo. Actualmente dos ejemplos de este movimiento que trasciende mas allá de nuestras fronteras son el movimiento del Frente Nacional en Francia y el Gobierno Bolivariano Venezolano. Ayer conocimos la derrota de Marine Le Pen en Francia, lo que nos aporta oxígeno a los europeos al menos hasta las Elecciones Parlamentarias, las que muchos consideran la tercera vuelta. No hay mucha gente que a estas alturas no considere al Frente nacional como un movimiento de carácter populista, que busca darle al pueblo aquello que anhela en lo mas profundo de sus deseos, materializado casi siempre en un odio frontal contra aquellos a los que consideran culpables de sus males. Sin embargo, hoy Lunes podemos sentirnos aliviados de haberle ganado holgadamente, un 66,1% contra un 33,9%, a la mayor amenaza populista en Europa.

Otro de los grandes exponentes del populismo es la República Bolivariana de Venezuela. Alrededor de este movimiento ideológico, heredero del Castrismo, se han articulado varias corrientes anti-occidentales que encontraron en Chavez un argumento ideológico en el que poder expresar sus críticas al Imperio Yankee. Además Venezuela era un país rico, con petróleo, lo cual le dotaba de una mayor independencia a la hora liderar un frente de carácter populista frente a sus enemigos. El problema, tanto para aquellos que creyeron en el comandante como para los propios ciudadanos venezolanos, es que ya de aquella Venezuela que prometía el Comandante y con la que sus seguidores alrededor del mundo soñaron no queda nada, si es que alguna vez hubo algo.

Es importante diferenciar la Crisis Humanitaria de la Crisis Institucional o Democrática. La primera es, desde luego, de mucha mayor importancia ya que cuando un pueblo no tiene que comer ni posee medicamentos para afrontar sus enfermedades este está legitimado para ejercer los mecanismo que considere necesarios para hacer caer al Gobierno que considere responsable. Lo ideal en estas circunstancias es que se haga a través de los instrumentos democráticos, pero cuando esta situación va acompañada de una crisis Democrática como la que sufre actualmente Venezuela, moralmente ya todo esta permitido.

Con respecto a esta crisis Democrática, que es la que debemos analizar, son muchos los que la niegan, y la comunidad internacional se pregunta si Maduro es o no es un Dictador. Pero esa no es la cuestión. La etiqueta que le pongamos al Régimen Chavista es lo de menos. La cuestión es concluir si en Venezuela se respeta o no el orden jurídico establecido y si el poder se ejerce de forma moderada y fiscalizada por la oposición. En Venezuela ya desde hace muchos años el ejercicio del poder ha dejado de ir acompañado de la Democracia. En un país donde el Tribunal Supremo encarcela a los líderes de la oposición acusándoles de terroristas por decir que Maduro es un Dictador, despoja a la Asamblea Nacional de sus poderes, primero catalogando de inconstitucional 23 de las 24 Leyes que han podido emitir y después disolviéndola, y que en sus fallos (sentencias) se indica que el fundamento de esa institución es profundizar en el socialismo bolivariano. En un país donde el Presidente posee una facultad aberrante llamada la Ley Habilitante. En un país donde el Consejo Nacional Electoral esta formada únicamente por miembros del partido del régimen. Un país donde el fiscal que acusó a Leopoldo Lopez, que se encuentra exiliado en Miami, reconoció que juicio fue un fraude y que las pruebas fueron fabricadas. Todas estas medidas y muchas más ha tenido como resultado último el más reciente movimiento de Maduro con la creación de la nueva Asamblea Constituyente. Una asamblea de 500 miembros que ya no van a ser elegidos por sufrago directo. Es decir, los defensores del régimen ya ni siquiera pueden argumentar las numerosas victorias electorales de Chavez. A día de hoy ya nadie puede defender el Gobierno Venezolano, salvo por cuestiones Ideológicas que no de Principios.

Todo esto es una oportunidad que aquellos que nos oponemos a los regímenes populistas debemos de aprovechar y mostrar al mundo que estas recetas nunca funcionan, sean de la ideología que sean. Entiéndase también en clave Nacional.

Luis Miguel Melián
Ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación de AOM

Europa por España y España por Europa

ANTE RIESGOS AISLACIONISTAS, ESPAÑA APUESTA POR MÁS INTEGRACIÓN, MÁS UNIÓN, Y MÁS ACCIÓN COMÚN. Y POR PRIMERA VEZ, DESDE DEFENSA, YA QUE SERÁ EL PILAR SOBRE EL QUE SE REALCE DE NUEVO NUESTRO PROYECTO EUROPEO. LOS ÚLTIMOS AÑOS HAN DEMOSTRADO QUE LA AMENAZA ES GLOBAL, Y UNA ACCIÓN NACIONAL, SE QUEDARÍA DEMASIADO CORTA

Hemos hablado del Brexit, y bien que si hemos hablado de ello. Día y noche. Que si lo han hecho bien, que si lo han hecho mal, que si nos dejan solos con todo el marrón. Y ahora, además, parece que la fiebre aislacionista se contagia. ¿Frexit? ¿Nexit? ¿Spexit? Le Pen amenaza con su victoria en la segunda ronda, y Francia, con todo mi respeto por Gran Bretaña, es Francia. Es uno de los países fundadores, de los países que más aportan a la unión,  la cabeza pensante de la mayor parte de los tratados. Francia no es Gran Bretaña. Francia crea, y Gran Bretaña en general, destruye. Limita. Siempre fue un poco escéptica con el proyecto europeo, y de hecho, ni el euro, ni Schengen, ni la carta social se las conseguimos vender. Nunca fueron europeos (y entenderme cuando digo europeos, se muy bien donde están situados en el mapa) de hecho, Churchill cuando habló de los famosos Estados Unidos de Europa dijo “I meant it for them, not for us” y con esto, y un agradecimiento a Churchill, mi breve aportación al famosísimo Brexit.

Pero pensareis, ¿Qué tiene esto que ver con España? Y mucho menos, ¿Qué tiene esto que ver con la defensa? Pues tiene que ver, y mucho, porque siempre vamos a contra corriente. Ante riesgos aislacionistas, España apuesta por más integración, más unión, y más acción común. Y por primera vez, desde Defensa.

La idea de Defensa Común Europea no es nueva, de hecho, es bastante más antigua de lo que se cree. Nuestro amigo Monet pensó en ella a la vez que en la CECA, pero tuvo (bastante) menos éxito. ¿El problema? A ver quien es el listo que cede soberanía en su política exterior, y aún menos en su defensa. Y sobre todo, que ya tenemos a la OTAN, no vamos a vendernos por dos lados, o eso creían. 60 años después España se aventura y afirma que la defensa será el pilar sobre el que se realce nuestro proyecto europeo.

Es indudable que la Unión Europea ha logrado el mayor periodo de paz de la historia. Pero las reglas del juego han cambiado; hemos conseguido que Francia y Alemania sean íntimos, ya nadie volverá a invadir Alsacia, y de momento, y digo de momento, Rusia se mantiene “al margen” de los países del este… pero ahora la amenaza es otra, y es incluso más global.

La amenaza de Europa es un terrorismo que no entiende de formas, que no tiene ejercito fijo, que no tiene objetivos concretos, y que se aprovecha, mejor que nadie, de las nuevas tecnologías. Ante riesgos globales, acciones globales. Un esfuerzo nacional, jamás podrá vencer a una amenaza de ese calibre. Y es verdad, os compro a todos que tenemos la OTAN, pero el papel que desempeñamos allí es irrisorio, y el blanco del Daesh es Europa, no la OTAN, y es una gran diferencia.

Europa, y por primera vez con España a la cabeza, se intenta proyectar y adaptarse al nuevo orden internacional. Estamos liderando el futuro europeo, reafirmándonos en nuestros valores, y defendiéndolos. Parece que todos pueden defender sus creencias, pero nosotros, por eso de no ofender, nos quedamos callados. Creemos en la democracia, en la ley, en los derechos humanos… y la defensa al fin y al cabo es una proyección de nuestros valores, de lo que nos ha hecho a nosotros llegar hasta donde hemos llegado. Y tenemos que creérnoslo. Hace unos pocos días Cospedal decía que nos habíamos comprometido a llegar a ese 2 por 100 del gasto en defensa, y que lo conseguiríamos. Pero que de poco nos servirá si no llenamos el 98 por 100 restante con un rearme armamentístico de valores.

El proceso de integración no puede acabar en Lisboa. Cojeamos de tantas patas, que nos acabaríamos cayendo por nuestro propio peso. La defensa debe ser nuestro nuevo impulso y nuestro apoyo, porque podemos, y sobre todo porque sabemos. Una Defensa Común Europea (no merece menos que ponerse en mayúsculas) es un gran paso, es una gran concesión de soberanía, sí, pero hemos demostrado estos años que juntos estamos mejor, y como todo, la defensa se tiene que adaptar; el campo de batalla es otro, las armas son diferentes, y la respuesta nacional se queda corta. No tenemos que apostar por más defensa, sino por mejor defensa. Nada une más que un enemigo común, y es el momento de que Europa empiece a defender a Europa.

Miki Barañano
Ministra de Defensa de AOM

Un breve comentario (es sobre corrupción)

ESCUCHAR “ANDA QUE MENUDA TELA” CADA VEZ QUE RECONOZCO CIERTO INTERÉS EN DAR UN PASO HACIA ADELANTE POR ESPAÑA ES COMO RECIBIR UN TORTAZO DE REALIDAD

Una de las señas de identidad de El Ala Oeste de la Moncloa es la oficialidad de las palabras de sus ministros. El hecho de formar un gobierno ficticio y adquirir una identidad “oficial” nos obliga a adoptar discursos formales más propios de un responsable de cartera que de un hater twittero. Reconozco que hay que poseer mucha templanza para cada mes contar hasta diez antes de empezar a escribir unas palabras que a más de uno le sentarían mal. Hoy me toca a mí realizar dicho ejercicio y buscar los términos adecuados para desarrollar unas ideas complicadas. Procuraré no salirme del dibujo.

Quiero (¿tengo que?) hablar de la corrupción. Pero no pretendo esbozar otro artículo más de la corrupción con mayúsculas, que me parece que se está convirtiendo en un cliché demasiado previsible. Me gustaría hablar de cómo creo que la sociedad a través de la opinión pública está corrompiendo a España gracias a la corrupción. Nuestro país, cuna del chivo expiatorio, parece haber encontrado en la corrupción un discurso cómodo sobre el que lanzar todas las excusas posibles de un aparentemente débil sistema político. Por poner el ejemplo más conocido, la izquierda más radical, Podemos, construye historias con nombres comerciales (Casta y Trama son muy pegadizos) para rellenar un espacio que se inunda de críticas mientras ansía halagos. La clave pasa por presentar un futuro muy oscuro a la ciudadanía para que ésta coseche una visión lamentable de su clase política. Y no defiendo a nadie que haya cometido algún delito, ojo, pero realizar semejantes críticas sobre la clase política condicionará a cualquiera que quiera hacer algo por su país. Escuchar “anda que menuda tela” cada vez que reconozco cierto interés en dar un paso hacia adelante por España es como recibir un tortazo de realidad.

Estamos matando la política y, nosotros los ciudadanos, también estamos siendo cómplices de la corrupción al precisamente corromper el sistema y nuestro país con una ira que aunque sea totalmente razonable debe ser analizada fríamente. Y criminalizar cualquier mínima sospecha de movimiento un poco translucido lo único que genera es una inquietud constante independientemente de quien sea el líder que nos represente. Ahora con la chorrada el tema de la moción de censura presentada por los ‘purples’ la palabra que más se emplea es instrumentalizar, y en vez de instrumentalizar el parlamento lo que verdaderamente está ocurriendo en nuestro país es una auténtica instrumentalización de la corrupción como arma de ataque a cualquier ilusión política.

Pero basta ya de quejas. En AOM nos pasamos el día generando nuevas ideas para mejorar como nación. Como he comentado antes, no justifico en absoluto ninguno de los actos ilegales ni de los abusos del poder demostrados, pero ni debemos ‘condenar’ tan pronto ni ‘castigar’ tan tarde. ¿A qué me refiero? A que el modelo que me gustaría proponer como Presidente sería uno en el que se contemplara realmente la presunción de inocencia hasta las últimas instancias y que luego se dictaran condenas más duras. Sinceramente me asusta ver cómo algunas fuerzas políticas lanzan aparentes amenazas en las que a la primera de cambio ya se está advirtiendo de que una imputación es sinónimo de dimisión. ¿Qué va a ser lo siguiente? ¿Dimitir por testificar? Si bajamos radicalmente el listón lo único que lograremos será una inseguridad abismal en el mandatario de turno que temblará cada vez que su nombre aparezca con un miedo terrible por tener que renunciar, no vaya a ser que un día se salte un ceda el paso y deba cumplir 28 años de condena.

Máxima presunción de inocencia y máxima condena cuando corresponda, porque ni aquellos que ven sus causas retiradas deben vivir el resto de sus días con la condena pública ni los culpables por corrupción política pueden enfrentarse a causas inferiores. El poder concedido por la ciudadanía conlleva una gran responsabilidad, que si se ve mal empleada debe recibir el merecido castigo.

Julio Wais
Presidente de Gobierno de AOM

La PAC I

EL RESULTADO FINAL ES QUE LA UNIÓN EUROPEA DA A LOS AGRICULTORES LO QUE ELLOS MISMOS PODRÍAN ESTAR INGRESANDO SI LOS PRECIOS FUERAN NORMALES EN EL MERCADO

En un artículo anterior mencioné las subvenciones como algo desfavorable para el campo y la riqueza del país. Pues bien, hoy voy a meterme de lleno en el misterioso mundo de la PAC “Política Agrícola Común” (casi nadie sabe que significan las siglas) y sus misteriosos recovecos que aún hoy, muy poca gente es capaz de descifrar y entender del todo. Así que voy intentar, en la medida de lo posible desenmarañar y explicar las ventajas e inconvenientes de esta política que nos afecta de forma directa a todos los ciudadanos de España y Europa.

Vayamos por partes como dijo Jack el Destripador; ¿qué es la PAC? La PAC nace en 1962 en una Europa mermada por la guerra, con el objetivo de incrementar la producción agraria y garantizar de esta forma un suministro estable de alimentos a un precio asequible a la población de la entonces “primitiva” UE. Evidentemente la UE ha crecido desde entonces pero hoy en día la idea es la misma. La PAC es una política común a todos los estados de la Unión Europea que se gestiona y financia con todos los recursos del presupuesto anual de la misma. La idea de la PAC es que cualquier persona perteneciente a cualquier país de la UE pueda ir al supermercado a comprar cualquier alimento y pueda hacerlo sin suponerle un esfuerzo mayor. Como algunos bien sabrán. Estos precios no se regulan en función de la ley de la oferta y la demanda si no que se acuerdan unos márgenes en lonja para que no puedan rebasar ciertos límites y este fenómeno se pueda dar.

El problema viene cuando un hombre en el campo está produciendo cada vez más para ser competitivo y sus gastos son cada vez mayores (fertilizantes, piensos y demás productos necesarios y cuyo precio crece cada año) pero el precio al que le compran sus productos es el mismo que hace 40 años, por tanto sus ingresos son excesivamente pequeños.

Pues bien, la ingeniosa Unión Europea nos trae una solución perfecta. El enorme excedente del campo de la UE se vende al exterior a precio competitivo en el mercado mundial incluyendo los aranceles, pues no hay que olvidar que se vende a un precio bruto muy bajo. Por tanto resta un margen del mentado arancel que embolsa directamente en el bolsillo de la UE. El generoso organismo utiliza el presupuesto anual (que incluye el beneficio mencionado anteriormente) y calcula una cuantía que considera justa para repartir a los agricultores y ganaderos que lo habitan. La forma en la que lo hace no es en función de quien es la propiedad o quien la explota si no de quién posee los derechos de una tierra, pero de momento no me voy a meter en camisa de once varas hasta el siguiente artículo. El resultado final es que la Unión Europea da a los agricultores lo que ellos mismos podrían estar ingresando si los precios fueran normales en el mercado.

Todo esto suena bastante justo y equitativo además de fantástico para todos, el problema es que no lo es. En primer lugar se les da a todos los agricultores la misma cantidad de dinero (en función de las hectáreas y tipo de explotación) independientemente del rendimiento. Esto se traduce en que muchas personas aprovecharán esto para tener una fuente de ingresos en la que no tienen que hacer nada, y no olvidemos los famosos derechos que no tienen por qué ir ligados a la propiedad. Con lo cual todas esas personas que no producen pero sí reciben están haciendo que baje la producción total y por tanto los ingresos totales de la UE, lo que hace que se haga una media y los que más producen reciben menos subvención de la que merecen.

En segundo lugar, se vulnera la figura del individuo y la posibilidad de competitividad que pueda tener a la hora de producir. Es decir; si la persona más competente va a ingresar al final del año prácticamente lo mismo que el menos, la motivación se reduce y por ende la producción. Esto hace que los accesorios como maquinaria agrícola o empresas de software/administración tenga una rotación de mercado infinitas veces menor de lo que debería (por supuesto ni hablar de la mano de obra).

Este último punto nos lleva a la tercera consecuencia; no creación de riqueza. Si el coste de la vida en un sitio es muy bajo, los sueldos lo serán en consonancia. Esto es, y mi compañero de Economía estará de acuerdo, que si los precios de la comida en el súper-mercado son los mismos desde hace tiempo, las empresas no tendrán un motivo por el que subir el sueldo a sus empleados porque la vida es barato. Por supuesto me remito en este punto al anterior donde hablo de todo el flujo de dinero que podría crear con maquinaria, asesoría, softwares, fertilizantes, investigación… etc. Esto ocurre en otros países donde hay medidas como la PAC y sin embargo en España nos estamos quedando cada año más atrás en cuanto a tecnología agraria, a lo mejor tiene algo que ver…

Evidentemente la medida de la PAC pudo tener sentido cuando había vacas flacas de verdad, pero es una medida que es “pan para hoy y hambre para mañana”, por tanto mi propuesta a semejante problema y de tal complejidad no es otro que hacer lo que se hace con los nudos gordianos. Comprendo que es un ingreso muy “goloso” para la UE y que el argumento sería que no se puede prescindir de ese ingreso, pero la realidad es que sí, el resto de países lo hace y quizás es momento de dejar a los agricultores vender los productos por lo que valen.

Para finalizar y para abrir boca para el siguiente artículo expongo los puntos de la reforma de la PAC de 2013 que se supone que los agricultores y ganaderos de nuestro país tienen que entender.  Esto es solo la de 2013 y es así desde 1962, no pierdan detalle:

Leopoldo Rodriguez-Jurado