El Arruí y demás especies desprotegidas

EL ECOLOGISMO RADICAL PRETENDE QUE EN UN MUNDO YA TOMADO POR EL HOMBRE, ÉSTE SEA AUTOR Y BRAZO EJECUTOR DEL INMINENTE EXTERMINIO DE UNA ESPECIE SIN NECESIDAD DE ELLO

Adentrándome en un tema de actualidad y de bastante controversia, me aventuro a expresar mi opinión sobre la reciente ley aprobada en el Supremo en referencia a las especies invasoras. Del mismo modo que la cultura española se ha forjado mediante el choque de diferentes civilizaciones, que le han otorgado una identidad basada en la riqueza de la diversidad, no es diferente en lo que a la naturaleza se refiere. Nuestro país era (por que por lo visto va a dejar de serlo) uno de los lugares donde más biodiversidad se podía encontrar en el mundo. Podría enumerar una infinita lista de especies, tanto flora como fauna, importadas desde tiempos inmemoriales, que han compuesto a lo largo de los años un mosaico único en su complejidad. No obstante, se ha creado una Ley por personas que desconocen la materia que ataca directamente a una ley no escrita que hacía tan especial a los campos de nuestra nación. Estas personas que se creen en posesión única de la verdad, no solo desconocen el valor destructivo de lo que han hecho, si no que nunca conocerán las consecuencias de sus actos.

El Real Decreto al que hago referencia, atenta de forma directa contra la vida de especies ya asentadas (y en equilibrio con las especies autóctonas). Partimos de la base de que se considera “especie invasora” a aquella que desplaza a una especie autóctona, y una “especie exótica” se considera a aquella que no es natural de un lugar. A partir de aquí, podríamos considerar que un inmenso abanico de especies exóticas, dejan de serlo en algún momento de su historia si alcanzan un equilibrio con el medio que habitan. El problema reside en que una especie no tiene por qué ser invasora, aunque sea exótica. Voy a intentar ilustrar este trabalenguas mediante un ejemplo real, que concierne a esta ley: el caso del arruí en Sierra Espuña.

El arruí, también conocido como muflón del Atlas norteafricano, es un ungulado pastador que se introdujo en las sierras de Murcia hace más de 50 años. Esta especie no solo ha sido una fuente de ingresos constantes para la zona (por su atractivo como especie cinegética), si no que además reporta un enorme interés científico así como una labor de control sobre la flora, tanto en su crecimiento como su fertilización. Aprovecho para citar al catedrático de la Universidad Politécnica de Madrid, Don Alfonso San Miguel, autor del libro Arruí, oportunidades y amenazas, que dice: “El Arruí es una especie muy beneficiosa para el hábitat de Sierra Espuña. Si desapareciera, el futuro de la sierra sería el de un abandono peligroso por que facilitaría los incendios que provocarían daños irreparables en algunas especies arbustivas”. A pesar de ello, esta ley declara la erradicación de la especie, como medida desesperada tras el fracaso de una gestión mala o inexistente, de una población que carece de depredadores naturales. Esta especie (como la gran mayoría) controlada de forma lógica y equilibrada, no reúne uno solo de los requisitos para ser considerada “especie invasora”. Quiero decir, el ciervo rojo si carece de ningún control poblacional, puede llegar a ser extremadamente dañino para la flora de cualquier paraje, pero al estar regulada mediante la caza, son más los beneficios que reporta que los daños que ocasiona.

La naturaleza a lo largo de la historia ha demostrado ser de por sí destructiva. Los animales se han extinguido sin intervención de la mano del hombre durante siglos, y ha sido la toma de conciencia de los mismos lo que ha evitado la catástrofe natural de muchas especies. En conclusión, el ecologismo radical pretende que en un mundo ya tomado por el hombre (y que aboga por la erradicación de la actividad cinegética), éste sea el autor y brazo ejecutor del inminente exterminio de una especie sin necesidad de ello. Están cavando una tumba para la biodiversidad que tantísimos años y esfuerzos ha costado a España como nación y defensora de la naturaleza en su idiosincrasia. Por tanto, no me queda más remedio que condenar y calificar como atentado ecológico, el decreto aprobado por el Tribunal Supremo por el que se va a erradicar una especie ya emblemática en Sierra Espuña.

Termino citando al portavoz de Ecologistas en Acción Rubén Vives, que dice “ya no hay excusas y el arruí tiene que ser exterminado”. Esta es la doble moral y verdadera cara de los que se autoproclaman defensores del medio ambiente.

Leopoldo Rodriguez-Jurado

LA PAC II

TODA ESTA EXTRAÑA PANTOMIMA DE LOS DERECHOS CONLLEVA A UN GRAVÍSIMO PROBLEMA PARA DEFENDER LA TAN ACLAMADA POLÍTICA AGRARIA COMÚN; QUE UN AGRICULTOR DUEÑO DE SUS TIERRAS NO TIENE DERECHO A COBRAR SUBVENCIÓN SI NO LE PERTENECEN LOS “DERECHOS” (VALGA REDUNDANCIA).

Continuando con el artículo anterior donde dispuse el origen de la PAC y las desventajas que esta supone sobre la creación de riqueza, en este voy a hablar de las dificultades con las que una persona física para intentar acudir a este sistema de subsidios.

Para empezar, este ya per sé complicado tema, se complica aún más con los famosos “derechos”. Esto, como bien dice la palabra, es el derecho que tiene una persona sobre la tierra. “Aclarado” esto, el problema de estos “derechos” es que no van ligados a la tierra si no que son totalmente independientes y su comparación es igual a la de un objeto. Es decir; usted puede tener los derechos de una finca aunque no sea el dueño de esta, como quien tiene un tractor pero no tiene tierra. Es complejo de entender pero en resumidas cuentas se trata de coger el derecho (algo inmaterial) y convertirlo en algo material para que se le pueda adjudicar a un dueño físico.

Toda esta extraña pantomima de los derechos conlleva a un gravísimo problema para defender la tan aclamada Política Agraria Común; que un agricultor dueño de sus tierras no tiene derecho a cobrar subvención si no le pertenecen los “derechos” (valga redundancia). Es algo incómodo pensar que un sistema que se nos vende como un “salimos todos ganando” resulte ser un “algunos ganan”. Porque si un sistema que está ideado para los agricultores y de repente resulta que una persona compra unas tierras con la intención de labrarlas, y el que se las vende decide no ceder en estas los derechos, nos encontramos con un agricultor que está generando productos agrarios y vendiéndolos a un precio menor por el bien de todos, PERO ¿Dónde está su compensación? ¿Por qué los derechos no están ligados a la tierra? ¿Hay alguna ventaja para el agricultor medio en esto? Y si no la hay, entonces la mentira más grande viene al sostener que la PAC es un sistema justo y equitativo.

La raíz del problema está en que se genera un estado en el que todos tenemos derecho a todo, pero ¿a costa de qué?; de que otros pierdan su derecho a una vida digna (vuelva a valer el derecho a la redundancia). Me explico sin parecer un radical anti subvenciones; la agricultura es la piedra angular de la economía en Europa, de no ser porque producimos más que suficiente para abastecernos y para exportar no tendríamos una economía fuerte y sana como la que tenemos. Como he defendido y seguiré defendiendo hasta el último de mis días, los agricultores son quienes nos dan de comer y les debemos nuestra calidad de vida. Por tanto deberíamos empezar a pensar en que estamos creando un estado ilógico en el que las personas en las ciudades pagan menos por los alimentos porque es su “derecho” (en vez de un privilegio) a cambio de que otras personas malvivan; indirectamente les estamos maltratando.

En España todos nos imaginamos que vivir en el campo es una cosa dura y que es mejor vivir en la ciudad porque en el campo se “malvive”, que el agricultor medio es una persona con menos educación que la gente de la ciudad, pero si la agricultura es la piedra angular de nuestro país ¿creen que debería ser así? ¿No deberían tener ellos acaso los mismos derechos a una vida digna que el resto de ciudadanos? Habrá alguno que dirá que ellos tienen subvenciones y pueden vivir de la sopa boba, pero a la vista está que eso no es del todo así. Además ¿Y si les dijeran que tienen que cobrar siempre el mismo sueldo independientemente de lo que hagan? Tal vez muchas personas con inquietud de crecer profesionalmente o con algún tipo de aspiración en la vida (si es que todavía queda alguna) esto les malsonaría un poco y darían un puñetazo en la mesa, y a más de uno le recordaría a las políticas de hace unos años en el Este de Europa…

Para terminar y como de derechos ha ido el artículo, me gustaría concienciar un poco a las personas que leen mis palabras y poco tienen que ver con el campo. Gracias a Dios, vivimos en un mundo en el que nadie nos puede quitar nuestro derecho a la libertad, pero quizás deberíamos dejar de pensar en todos los demás derechos que tenemos y más en nuestras obligaciones. Comprar comida en el supermercado es un derecho, pero comprarla a un precio absurdo es arrebatar el derecho a aquellos que han elegido producirla. –No te preguntes qué puede hacer tu país por ti, pregúntate qué puedes hacer tú por tu país.- (John F. Kennedy).

Leopoldo Rodriguez-Jurado

La PAC I

EL RESULTADO FINAL ES QUE LA UNIÓN EUROPEA DA A LOS AGRICULTORES LO QUE ELLOS MISMOS PODRÍAN ESTAR INGRESANDO SI LOS PRECIOS FUERAN NORMALES EN EL MERCADO

En un artículo anterior mencioné las subvenciones como algo desfavorable para el campo y la riqueza del país. Pues bien, hoy voy a meterme de lleno en el misterioso mundo de la PAC “Política Agrícola Común” (casi nadie sabe que significan las siglas) y sus misteriosos recovecos que aún hoy, muy poca gente es capaz de descifrar y entender del todo. Así que voy intentar, en la medida de lo posible desenmarañar y explicar las ventajas e inconvenientes de esta política que nos afecta de forma directa a todos los ciudadanos de España y Europa.

Vayamos por partes como dijo Jack el Destripador; ¿qué es la PAC? La PAC nace en 1962 en una Europa mermada por la guerra, con el objetivo de incrementar la producción agraria y garantizar de esta forma un suministro estable de alimentos a un precio asequible a la población de la entonces “primitiva” UE. Evidentemente la UE ha crecido desde entonces pero hoy en día la idea es la misma. La PAC es una política común a todos los estados de la Unión Europea que se gestiona y financia con todos los recursos del presupuesto anual de la misma. La idea de la PAC es que cualquier persona perteneciente a cualquier país de la UE pueda ir al supermercado a comprar cualquier alimento y pueda hacerlo sin suponerle un esfuerzo mayor. Como algunos bien sabrán. Estos precios no se regulan en función de la ley de la oferta y la demanda si no que se acuerdan unos márgenes en lonja para que no puedan rebasar ciertos límites y este fenómeno se pueda dar.

El problema viene cuando un hombre en el campo está produciendo cada vez más para ser competitivo y sus gastos son cada vez mayores (fertilizantes, piensos y demás productos necesarios y cuyo precio crece cada año) pero el precio al que le compran sus productos es el mismo que hace 40 años, por tanto sus ingresos son excesivamente pequeños.

Pues bien, la ingeniosa Unión Europea nos trae una solución perfecta. El enorme excedente del campo de la UE se vende al exterior a precio competitivo en el mercado mundial incluyendo los aranceles, pues no hay que olvidar que se vende a un precio bruto muy bajo. Por tanto resta un margen del mentado arancel que embolsa directamente en el bolsillo de la UE. El generoso organismo utiliza el presupuesto anual (que incluye el beneficio mencionado anteriormente) y calcula una cuantía que considera justa para repartir a los agricultores y ganaderos que lo habitan. La forma en la que lo hace no es en función de quien es la propiedad o quien la explota si no de quién posee los derechos de una tierra, pero de momento no me voy a meter en camisa de once varas hasta el siguiente artículo. El resultado final es que la Unión Europea da a los agricultores lo que ellos mismos podrían estar ingresando si los precios fueran normales en el mercado.

Todo esto suena bastante justo y equitativo además de fantástico para todos, el problema es que no lo es. En primer lugar se les da a todos los agricultores la misma cantidad de dinero (en función de las hectáreas y tipo de explotación) independientemente del rendimiento. Esto se traduce en que muchas personas aprovecharán esto para tener una fuente de ingresos en la que no tienen que hacer nada, y no olvidemos los famosos derechos que no tienen por qué ir ligados a la propiedad. Con lo cual todas esas personas que no producen pero sí reciben están haciendo que baje la producción total y por tanto los ingresos totales de la UE, lo que hace que se haga una media y los que más producen reciben menos subvención de la que merecen.

En segundo lugar, se vulnera la figura del individuo y la posibilidad de competitividad que pueda tener a la hora de producir. Es decir; si la persona más competente va a ingresar al final del año prácticamente lo mismo que el menos, la motivación se reduce y por ende la producción. Esto hace que los accesorios como maquinaria agrícola o empresas de software/administración tenga una rotación de mercado infinitas veces menor de lo que debería (por supuesto ni hablar de la mano de obra).

Este último punto nos lleva a la tercera consecuencia; no creación de riqueza. Si el coste de la vida en un sitio es muy bajo, los sueldos lo serán en consonancia. Esto es, y mi compañero de Economía estará de acuerdo, que si los precios de la comida en el súper-mercado son los mismos desde hace tiempo, las empresas no tendrán un motivo por el que subir el sueldo a sus empleados porque la vida es barato. Por supuesto me remito en este punto al anterior donde hablo de todo el flujo de dinero que podría crear con maquinaria, asesoría, softwares, fertilizantes, investigación… etc. Esto ocurre en otros países donde hay medidas como la PAC y sin embargo en España nos estamos quedando cada año más atrás en cuanto a tecnología agraria, a lo mejor tiene algo que ver…

Evidentemente la medida de la PAC pudo tener sentido cuando había vacas flacas de verdad, pero es una medida que es “pan para hoy y hambre para mañana”, por tanto mi propuesta a semejante problema y de tal complejidad no es otro que hacer lo que se hace con los nudos gordianos. Comprendo que es un ingreso muy “goloso” para la UE y que el argumento sería que no se puede prescindir de ese ingreso, pero la realidad es que sí, el resto de países lo hace y quizás es momento de dejar a los agricultores vender los productos por lo que valen.

Para finalizar y para abrir boca para el siguiente artículo expongo los puntos de la reforma de la PAC de 2013 que se supone que los agricultores y ganaderos de nuestro país tienen que entender.  Esto es solo la de 2013 y es así desde 1962, no pierdan detalle:

Leopoldo Rodriguez-Jurado

Cazar en España: Responsabilidad

TODO CAZADOR QUE NO SE TOME EN SERIO LAS NORMATIVAS QUE EXISTEN PARA PROTEGER LA FAUNA NO ES UN CAZADOR SI NO UN DESTRUCTOR SEDIENTO DE CANTIDAD DE TROFEOS

Para este mes, he decidido dirigirme a uno de mis temas favoritos, pero a su vez, uno de los que más controversia provocan: La caza. No es un misterio que hoy en día hay una grandísima división de opiniones sobre este tema, sobre la ética en dar muerte a un animal y sobre la forma de utilizar los bosques españoles. Dejando atrás opiniones de personas ajenas al mundo rural, que dicen estar en contra de la caza porque alguna vez vieron Bambi y ya dentro del colectivo de los que practican esta apasionante actividad, se podría dividir en dos grupos; los cazadores y los destructores. Como muchos que opinen igual que yo, sabrán ya que cuando me refiero al primer grupo, hablo de las personas que cazan de forma responsable, ética y desde la admiración y respeto al campo y a sus habitantes. Por otra parte, nos encontramos con los destructores, estas personas son las encargadas de crear el mal y faltar el respeto a nuestro amado campo.

El verdadero problema viene cuando las malas prácticas de la caza se empiezan a convertir en algo común y no solo de una pequeña parte de los cazadores. Por ejemplo: La administración da un número limitado de precintos de corzo (a propósito de las fechas), como estos son muy caros de comprar, la práctica común es abatir el número máximo de corzos con un solo precinto (hasta que nos pare la guardia civil y haya que utilizarlo). La consecuencia de esta práctica tan común y conocida hasta por los indios es que la administración da por supuesto que va a pasar eso, con lo cual, al no tener un control preciso de la cantidad de corzos que se abaten dará menos precintos porque con pocos precintos se reduce enormemente la población. La ley de la oferta y la demanda obviamente hace que el precio de los precintos sea cada vez más alto y esto lleva a que las personas hagan trampas. Entonces ¿de quién es la culpa? Para mi entender, todo cazador que no se tome en serio las normativas que existen para proteger la fauna no es un cazador si no un destructor sediento de cantidad de trofeos.

Exactamente lo mismo pasa con el lobo (os animo a que leáis el texto que escribió mi predecesor Antonio Gil-Delgado en la etapa anterior de AOM). A diferencia del corzo, este animal está generando una gran controversia por la gran presión que tuvo a lo largo de los años 70 que casi lo llevan a la desaparición. Frank Cuesta, más conocido como Frank de la Jungla, es otra de las personas que ayudan a que sea un tema mediático por sus denuncias a los cazadores. Intentaré ahorrarme en la medida de lo posible mi opinión sobre este… señor que aparece en nuestras televisiones maleducando a los niños de España. El enemigo de la caza del lobo, y el que sea un problema real en el norte de España, no es otro que el propio colectivo de cazadores. No es algo razonable ni lógico que el 96% de los precintos de lobo sean entregados el último día de la temporada. No hay que juzgar tanto a la administración. ¿Se supone que tiene que creerse que todos los lobos se han matado el último día de la temporada?

Como punto final y conclusión, mi solución a este problema no se trata de buscar culpables ni de juzgar a unos y a otros, si no de crear unas normas mucho más sancionadoras como pasa en Alemania o aquí en EEUU (donde saltarse las normas es algo que está fuera de cualquier mente) de forma que se establece una mentalidad responsable y lógica hacia la caza que en ningún momento se acabará en España. Al fin y al cabo la caza es una actividad pura del hombre y de una profundidad que llama a los tiempos donde nuestras armas no eran otras que nuestras propias manos. Libertad y responsabilidad, no a papá Estado.

Leopoldo Rodriguez-Jurado

A cada uno lo suyo

DEJEMOS DE CREAR SOLUCIONES DE ECONOMÍA CREATIVA Y MIREMOS CON ATENCIÓN A LOS PAÍSES DONDE LA EMPRESA AGRARIA ES RENTABLE Y LUCRATIVA

Hace poco me han hecho saber que este es el artículo número 100 de AOM, así que daré lo mejor de mí habiéndome tocado dicho honor. Como algunos sabréis, me encuentro en EEUU estudiando, y evidentemente como la ganadería y la agricultura es a lo que me dedico, por interés personal y absoluto, no he podido evitar fijarme en la vida de las personas que se trabajan en ello en la zona donde me encuentro (Fort Collins, Colorado). No es complicado encontrar a personas que se dedican o se han dedicado a algo relacionado con este campo, y en la universidad es francamente sencillo enterarse de cómo viven los agricultores de por aquí. Y cómo no, es un tema que he considerado muy oportuno.

Es un hecho que hoy en día vivir de la ganadería de vacuno (por elegir entre todos las partes del sector agrario como algo representativo y más fácil de explicar) es algo muy complicado en España y sin duda poco lucrativo. Quiero poner el ejemplo de un conocido mío que lleva más de 50 años dedicándose al campo: hace un tiempo era dueño de una pequeña ganadería de 120 reses de ganado para la industria láctea, la cual durante muchísimos años le proporcionó unos ingresos más que suficientes, algo que cambió radicalmente en los últimos. Al encontrarse en esta situación recurrió al consejo del Ministerio de agricultura, quien respondió con una carta indicando que lo mejor para él sería vender la totalidad de las reses de cara a evitar pérdidas económicas. Otro caso es el de otro señor en cuya explotación todo iba “correctamente” salvo las vacas. Aquí eran 47 vacas de raza charoláis las cuales le reportaban un beneficio total de nada más y nada menos que 7.000€ al año. Me preguntaba qué podía hacer para mejorar esa cifra, a lo que evidentemente no pude responder porque no hay modo.

Dicho esto, ¿cómo es posible que el consejo de un ministerio sea que vendas tu negocio? ¿Quién va a trabajar el campo con beneficios absurdos? La conclusión a sacar es que para tener un beneficio normal (que no grande) hay que tener una ganadería/cultivo/huerta…etc muy grande, algo que no resulta ser sencillo pues se necesita mucho dinero.

Para el problema que planteo existe un contraataque fácil y evidente que muchos ‘entendidos’ utilizarían:

  • “Bienvenido al mundo de las subvenciones, así tendrá usted un sueldo normal para vivir en paz con su ruinosa ganadería”.

Mi respuesta seguiría:

  • “Muy bien, entonces mejor vivamos en un mundo en el que todo es para todos y en el que se establecen unos precios para que nada sea caro en el mercado final a costa de que de la destrucción del libre mercado. Sin embargo, no se nos podrá olvidar que no nada ocurrirá si producimos más que menos porque siempre contaremos con la misma remuneración de nuestro querido estado obteniendo todos la felicidad eterna… a no ser que haya crisis, donde bajará la paga: un Brexit inesperado, falta de liquidez Comunitaria, o el final de la PAC. (Primer día de clase de Comunismo para Dummies, bienvenido a Corea del Norte 2017)”.

Mi punto a solucionar aquí, no sería subir precios ni bajar subvenciones, si no dejar de crear soluciones de economía creativas y fijarnos más en países donde la empresa agraria es rentable y lucrativa. Como bien he empezado el artículo, y aunque se diga que las comparaciones son odiosas cuando uno no sale favorecido, en mi contraste los ganaderos y agricultores de España ganan el salario más bajo de todos los empleos: una media de alrededor de 7.500 euros al año, mientras que los ganaderos de aquí (Colorado y Texas) ganan una media de entre 70.000 a 80.000 USD.

Mi objetivo no es sonar tremendista ni animar a nadie a que se fugue a vivir a EEUU porque los ganaderos cobren más que cualquier sueldo medio de España, si no que se plantee una solución realista ante un problema como el de la calidad de vida de las personas que nos llevan la comida a la nevera. ¿Cómo es posible que una persona tenga que vender su ganadería de 120 reses (nada más y nada menos) porque no es rentable, mientras que en EEUU el 75% de la leche que se consume proviene de pequeñas ganaderías (menos de 100 cabezas)? Es evidente que hay algo que estamos haciendo mal. Quizá deberíamos dejar de pensar tanto en el colectivo de la Unión Europea en estos menesteres y defender más la figura del individuo, pues si en nuestro país nadie quiere ser agricultor por su poca rentabilidad, nos veremos obligados a comprar al extranjero donde nos cobrarán lo que realmente vale.

Leopoldo Rodriguez-Jurado

¿Cambio climático?

ESTE TAN SIGNIFICATIVO CAMBIO, QUE MUCHOS QUE VIVAN EN EL MEDIO RURAL PODRÁN APRECIAR, LLEVA
CONSIGO UNAS MUY GRAVES CONSECUENCIAS
A LA HORA DE PRODUCIR NUESTRA PRECIADA MATERIA PRIMA

Siendo este mi primer artículo como Ministro de Agricultura y Medio Ambiente en El Ala Oeste de La Moncloa, quiero mostrar mi nostalgia y preocupación por el futuro de nuestros campos españoles, pues escribo estas líneas desde Colorado State University en los Estados Unidos de América, estando aquí por razones que no me toca enumerar pues es deber del Ministro de Educación (y a ciencia cierta estaré de acuerdo con él).

Como primer artículo del año 2017 y estreno de mi puesto, me siento en una situación de responsabilidad muy grande. Quería hablar de muchos temas como la PAC, ecologismo radical, las últimas decisiones sobre las especies invasoras de los ríos… Ciertamente hay un grandísimo abanico de debates abiertos hacia las decisiones tomadas para (o en contra de) nuestro medio rural, muy criticables muchas de ellas… No obstante, en este artículo primero, no he considerado meterme en materia detalle sobre leyes, si no en un tema mucho más global y “actual”; el cambio climático.

¿Qué está pasando en el campo? Considero que NO es mi deber concienciar a nadie sobre el uso del coche eléctrico, diésel, empujado por burros o por propulsión magnética; realmente ese no es un debate serio ni científico en ninguno de los casos. La realidad científica sobre este cambio que es real y que se está produciendo es porque el mundo está en continua evolución, y este último caluroso coletazo viene de muchos años atrás. Según los datos oficiales de la NASA nuestro planeta se encuentra en el momento más cálido desde 1880 aumentando 0,8º Centígrados. Aunque parezca un dato ridículo, es muchísimo. Este tan significativo cambio, que muchos que vivan en el medio rural podrán apreciar, lleva consigo unas muy graves consecuencias a la hora de producir nuestra preciada materia prima.

La consecuencia más evidente no es la desertificación ni mucho menos, pues eso sería lo último en llegar (sin ponernos demasiado catastrofistas). Lo principal del campo es el agua, y al calentarse la tierra -según en qué parte del globo se encuentre-, puede hacer que este bien tan preciado escasee más de lo que ya lo hace. Al ser el agua un bien excesivamente “caro”, los costes de producción subirían por las nubes y en resumidas cuentas los precios finales harían de la sociedad en la que vivimos la debacle. Y eso es solo el principio… Una tragedia griega en toda regla vaya.

Pero como enumerar las consecuencias no me va a hacer más feliz ni a ustedes interesarse por mis artículos, voy a hacer lo que siempre me han enseñado; dar soluciones realistas. Como bien he dicho anteriormente, no considero realista la destrucción total de los combustibles fósiles, una reacción lógica consiste principalmente en una gestión adecuada de los recursos acuáticos junto con unas recomendaciones para el conjunto de agricultores. Al hacer tanto calor las estaciones dan la sensación de venir “retrasadas”, pues no es normal presenciar, como ha ocurrido este año, el campo a finales de octubre completamente agostado, y por otro lado llover tanto como esta última primavera hasta más bien tarde. Haciendo por ejemplo que la almendra se haya quedado tan húmeda a principios de agosto y tan pequeña a finales del mismo mes.

Es competencia directa del Ministerio de Agricultura el fomento de medidas tanto a grandes como a pequeñas explotaciones agrarias el uso de esta información para su beneficio personal, pues si el campo no crea riqueza ¿quién nos va a alimentar de forma gratuita? Las medidas son muy sencillas, contratar (que no crear, pues ya existe) a un equipo de climatólogos que trabaje con Ingenieros Agrónomos competentes para crear información inmediata sobre la siembra, recolección, alimentación animal etc… Que sea proporcionada directamente a los agricultores de este país. De esta forma se estaría garantizando una correcta inversión del dinero para beneficio de los contribuyentes, y no en favor de juntas autonómicas infestadas de funcionarios chupa sobres que largan la oficina a la hora de comer.

Leopoldo Rodriguez-Jurado
Ministro de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente de AOM