Macron: el líder que debe educar a Europa

NO DEBEMOS OLVIDAR QUE LO IMPORTANTE NO ES EL PERSONAJE, SINO LA IDEA QUE HAY DETRÁS. LA ELECCIÓN DE MACRON PONE DE MANIFIESTO QUE EXISTE UNA MAYORÍA, NO REACCIONARIA, QUE ESTÁ CONTENTA EN LA UE, QUE CREE EN ELLA Y QUE ESPERA QUE, DESPUÉS DE LAS MALAS EXPERIENCIAS DE 2016, EL PROYECTO EUROPEO SE MATERIALICE

Cuando uno lee últimamente las noticias no puede evitar sentir cierta preocupación por el devenir de la actualidad: numerosos casos de corrupción, la convocatoria del referéndum independentista catalán, los -cada vez más- frecuentes atentados terroristas, el inicio de las que parecen van a ser unas duras negociaciones del Brexit… Sin embargo, al igual que apuntaba en mi anterior artículo, los últimos acontecimientos electorales en el país vecino nos hacen albergar aún esperanza.

Tal y como señala el artículo de Ramón Marcos en el “asterisco”, la irrupción de Emmanuel Macron ha puesto de manifiesto la crisis que padece el bipartidismo en el país galo. De hecho, ninguna de las dos formaciones clásicas fue capaz de pasar a la segunda vuelta de las presidenciales. Unos, los socialistas, por la mala gestión que han hecho de la crisis económica. Los otros, los republicanos, por los numerosos casos de corrupción que afectan a varios líderes. Pero el nuevo inquilino del Palacio del Elíseo, lejos de limitarse a observar el fracaso estratégico de sus adversarios, ha tomado la inteligente decisión de acoger en sus filas a prominentes figuras de ambos partidos. Un ejemplo perfecto de esta jugada maestra es el nombramiento del Primer Ministro, el republicano Edouard Philippe, quien fuera co-portavoz de campaña de Alain Juppé. Con este nombramiento Macron busca el acercamiento del ala moderada de los republicanos y dejar sola a esa rama conservadora azotada por la corrupción. Este y otros nombramientos han tenido como resultado último que el partido político “La République en Marche” obtuviera ayer, en la segunda vuelta de las elecciones parlamentarias, 350 diputados de los 577 que componen la Asamblea Nacional.

Macron no solo ha conseguido pulverizar a sus oponentes políticos, sino que ha logrado también darle esperanzas a todos aquellos que creemos en el proyecto europeo. Su hoja de ruta está profundamente impregnada por promesas pro-europeistas, como son: Impulsar el Acuerdo económico y de comercio entre la UE y Canadá, negociar un acuerdo transversal en materia de seguridad, comercio y ecología entre China y la UE, crear la figura de un procurador comercial europeo que supervise los acuerdos comerciales, materializar definitivamente la propuesta de crear un Ministro de Finanzas europeo que lleva sobre la mesa en Bruselas desde 2013, y en definitiva, llevar a cabo una refundación de la Unión Europea que pueda suponer incluso reformar el Tratado de Lisboa de 2007.

Sin embargo, no debemos olvidar que lo importante no es el personaje, sino la idea que hay detrás. La elección de Macron pone de manifiesto que existe una mayoría, no reaccionaria, que está contenta en la UE, que cree en ella y que espera que, después de las malas experiencias de 2016, el proyecto europeo se materialice. Pero para lograr este último objetivo de unidad debemos impulsar medidas de integración que pasan por involucrar y hacer entender a la ciudadanía cuáles son las funciones de la UE. Actualmente, en palabras del eurodiputado Javier Nart, “el Parlamento Europeo supone el 70% de la normativa que se aplica en España y, sin embargo, poca gente sigue la actualidad de Estrasburgo”. Se trata de comunicar a la población que lo que ahí se discute es de vital importancia para el devenir de los países europeos, y para ello, además de campañas de información, sería necesario introducir un plan de educación enfocado al acercamiento de los jóvenes a las instituciones europeas.

En este último punto, referente a la educación, Macron pretende incorporar más docentes y mejorar las condiciones de la escuela pública. Ciertamente, aquí se encuentra la clave, no solo del porvenir galo, sino del de la UE. Sería bueno que, además de las propuestas antes mencionadas a nivel europeo, se incorporase una medida que conllevase la educación en ciudadanía y cultura europea, para lo cual Carlos Perez podría darnos su opinión al respecto. De lo que se trataría es de contrarrestar la poca información que la sociedad europea tiene de las instituciones europeas, de cuáles son sus funciones y sus valores. Hemos visto que esta técnica ha sido utilizada durante años por los nacionalistas en Cataluña y el País Vasco, donde asignaturas como Historia o Geografía contenían temarios distintos en función de la región con el fin de profundizar en el sentimiento nacionalista. Se trataría de extrapolar este mecanismo, para una función que entendemos mucho más positiva y regeneradora, al conjunto de los países de la UE.

Emmanuel Macron se ha convertido en el gran adalid del proyecto europeo, cosa que reconoce incluso la revista The Economist. Y estas estupendas medidas que quiere implantar deberían ser conocidas por todos, sobre todo por los jóvenes europeos que son los que más se están sintiendo involucrados y que a la larga serán los que decidirán si la Unión Europea, como quieren algunos, se rompe, o como queremos la mayoría, sigue creciendo para mejorar la vida de todos los europeos.

Luis Miguel Melián
Ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación de AOM

Populismo totalitario del siglo XXI

A DÍA DE HOY LOS EQUILIBRIOS DE PODER NO PUEDEN ENCUADRASE ÚNICAMENTE DENTRO DE UN ESPECTRO IDEOLÓGICO. EL MAYOR DE ESTOS ENEMIGOS PARA LA DEMOCRACIA ES UN VIEJO CONOCIDO, EL POPULISMO

Hasta 1945 el gran enemigo de la democracia y las libertades se llamaba Dictadura totalitaria, la cual en muchos casos poseía una fuerte dosis de populismo. Tras la caída de Hitler el problema principal pasó a ser el llamado Telón de Acero. Tras la caída de la Unión Soviética, tal y como señala Gustavo de Aristegui en su libro “Contra Occidente”, los comunistas y enemigos de las libertades occidentales se sintieron huérfanos de un padre ideológico bajo el que cobijarse.

A día de hoy el mundo se ha convertido en un escenario mucho mas complejo, donde los equilibrios de poder no pueden encuadrase únicamente dentro de un espectro ideológico. El mayor de estos grandes enemigos para la democracia es un viejo conocido, el Populismo. Actualmente dos ejemplos de este movimiento que trasciende mas allá de nuestras fronteras son el movimiento del Frente Nacional en Francia y el Gobierno Bolivariano Venezolano. Ayer conocimos la derrota de Marine Le Pen en Francia, lo que nos aporta oxígeno a los europeos al menos hasta las Elecciones Parlamentarias, las que muchos consideran la tercera vuelta. No hay mucha gente que a estas alturas no considere al Frente nacional como un movimiento de carácter populista, que busca darle al pueblo aquello que anhela en lo mas profundo de sus deseos, materializado casi siempre en un odio frontal contra aquellos a los que consideran culpables de sus males. Sin embargo, hoy Lunes podemos sentirnos aliviados de haberle ganado holgadamente, un 66,1% contra un 33,9%, a la mayor amenaza populista en Europa.

Otro de los grandes exponentes del populismo es la República Bolivariana de Venezuela. Alrededor de este movimiento ideológico, heredero del Castrismo, se han articulado varias corrientes anti-occidentales que encontraron en Chavez un argumento ideológico en el que poder expresar sus críticas al Imperio Yankee. Además Venezuela era un país rico, con petróleo, lo cual le dotaba de una mayor independencia a la hora liderar un frente de carácter populista frente a sus enemigos. El problema, tanto para aquellos que creyeron en el comandante como para los propios ciudadanos venezolanos, es que ya de aquella Venezuela que prometía el Comandante y con la que sus seguidores alrededor del mundo soñaron no queda nada, si es que alguna vez hubo algo.

Es importante diferenciar la Crisis Humanitaria de la Crisis Institucional o Democrática. La primera es, desde luego, de mucha mayor importancia ya que cuando un pueblo no tiene que comer ni posee medicamentos para afrontar sus enfermedades este está legitimado para ejercer los mecanismo que considere necesarios para hacer caer al Gobierno que considere responsable. Lo ideal en estas circunstancias es que se haga a través de los instrumentos democráticos, pero cuando esta situación va acompañada de una crisis Democrática como la que sufre actualmente Venezuela, moralmente ya todo esta permitido.

Con respecto a esta crisis Democrática, que es la que debemos analizar, son muchos los que la niegan, y la comunidad internacional se pregunta si Maduro es o no es un Dictador. Pero esa no es la cuestión. La etiqueta que le pongamos al Régimen Chavista es lo de menos. La cuestión es concluir si en Venezuela se respeta o no el orden jurídico establecido y si el poder se ejerce de forma moderada y fiscalizada por la oposición. En Venezuela ya desde hace muchos años el ejercicio del poder ha dejado de ir acompañado de la Democracia. En un país donde el Tribunal Supremo encarcela a los líderes de la oposición acusándoles de terroristas por decir que Maduro es un Dictador, despoja a la Asamblea Nacional de sus poderes, primero catalogando de inconstitucional 23 de las 24 Leyes que han podido emitir y después disolviéndola, y que en sus fallos (sentencias) se indica que el fundamento de esa institución es profundizar en el socialismo bolivariano. En un país donde el Presidente posee una facultad aberrante llamada la Ley Habilitante. En un país donde el Consejo Nacional Electoral esta formada únicamente por miembros del partido del régimen. Un país donde el fiscal que acusó a Leopoldo Lopez, que se encuentra exiliado en Miami, reconoció que juicio fue un fraude y que las pruebas fueron fabricadas. Todas estas medidas y muchas más ha tenido como resultado último el más reciente movimiento de Maduro con la creación de la nueva Asamblea Constituyente. Una asamblea de 500 miembros que ya no van a ser elegidos por sufrago directo. Es decir, los defensores del régimen ya ni siquiera pueden argumentar las numerosas victorias electorales de Chavez. A día de hoy ya nadie puede defender el Gobierno Venezolano, salvo por cuestiones Ideológicas que no de Principios.

Todo esto es una oportunidad que aquellos que nos oponemos a los regímenes populistas debemos de aprovechar y mostrar al mundo que estas recetas nunca funcionan, sean de la ideología que sean. Entiéndase también en clave Nacional.

Luis Miguel Melián
Ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación de AOM

El Peñón de la discordia

“LA SITUACIÓN EN GIBRALTAR ES TENSA PERO LOS INTERESES PATRIOS PASAN POR OTRO TERRITORIO, CATALUÑA. Y EN UN CONTEXTO DONDE HAY VARIOS MOVIMIENTOS NACIONALISTAS, DEBEMOS DE SER SUMAMENTE CUIDADOSOS”

Corría el año 1704, en plena guerra de Sucesión Española, cuando una flota de buques ingleses y holandeses, que apoyaban al archiduque Carlos, invadió varias zonas del sur de España, entre ellas Gibraltar. No se puede decir que en aquella época la tensión fuera menor a la actual. Los enfrentamientos entre las fuerzas borbónicas y las inglesas se prologaron durante años, incluso después del famoso Tratado de Ultrecht. En dicho acuerdo se reconocía la soberanía británica en aquel trozo de tierra a cambio de que por su parte los ingleses reconocieran a Felipe V como rey legítimo de España. Cambiamos soberanía territorial por un monarca.

Han pasado más de 300 años y sin embargo a la hora de tratar la cuestión no se sabe si se ha avanzado algo o si por el contrario hemos retrocedido. Esta semana el ex líder del partido conservador Michael Howard pronunciaba unas alarmantes palabras que han tenido su eco en España, pero que muchos, en vez de preocuparse o al menos analizar fríamente, ningunean quitándole veracidad al asunto. Las palabras exactas que pronunció el ex dirigente tory fueron; “Hace 35 años, otra mujer primera ministra envió una fuerza militar al otro lado del mundo para defender la libertad de otro pequeño grupo de británicos contra otro país hispanohablante”.

Es evidente que la probabilidad real de que se produzca un enfrentamiento militar entre Reino Unido y España, más allá de los que han tenido lugar en las costas Gibraltareñas entre pescadores de la Línea y la policía británica es bastante reducida. No obstante, esta escalada de manifestaciones que reciben apoyo de algunos de los medios más populares de Inglaterra, no es más que una consecuencia de las intransigentes posturas defendidas por otros previamente. En el caso concreto del Peñón de Gibraltar, al margen de la legalidad de los tratados o del marco jurídico que pueda tener una colonia dentro de la UE, lo cierto es que las políticas de megáfono del anterior responsable de la cartera de Exteriores, Jose Manuel Garcia-Margallo, consistentes en declaraciones fuera de lugar, han ayudado más bien poco. En contraposición tenemos al actual Ministro de Exteriores, Alfonso María Dastis, que de manera más discreta, pero eficaz, ha sabido incorporar en las negociaciones sobre el Brexit el derecho de España a hacer valer su “Derecho a Veto” en lo referente a las políticas comerciales aplicadas a Gibraltar cuando Reino Unido ya no sea parte de la Union.

El debate es complejo pero debemos de tener claro, sin caer en el relativismo, que en este conflicto, primero, no toda la responsabilidad recae en uno solo de los países. Segundo, ambas partes tienen argumentos muy sólidos y otros muy fácilmente rebatibles. No se trata de ser políticamente correcto, o como dirían otros, tibios, se trata de entender que es un trozo de tierra que lleva perteneciendo a la corona británica más de trescientos años y donde los “llanitos” prefieren mayoritariamente seguir vinculados a Londres. Y tercero, España debe de analizar la situación a más largo plazo. La situación en Gibraltar es tensa pero los intereses patrios pasan más por otro territorio: Cataluña. Y en un contexto donde hay varios movimientos nacionalistas, con la aprobación de referéndums a la vista, debemos de ser sumamente cuidadosos. No podemos olvidar que Escocia se quedó en Reino Unido para poder seguir perteneciendo a la UE y ahora, una vez ha tenido lugar el Brexit, la Ministra Principal, Nicola Sturgeon, está decidida a volver a plantear otro referendum que le permita independizarse del 10 de Downing Street. Con todo ello, si este escenario se materializase, la complejidad sería absoluta, pues hablaríamos de un precedente para el caso de Cataluña.

La solución no es fácil, y esta pasa más por los despachos de Madrid, Londres y Bruselas que por las bravuconadas de algunos medios que ya están midiendo la capacidad de fuego de sus submarinos, como si estuviéramos en pleno Siglo XVIII.

España debe de ser responsable y ocuparse del bienestar de sus nacionales, tanto de los que están en territorio nacional como de los que están en el extranjero. Hay 125.000 españoles trabajando en Reino Unido, 7 millones y medio de personas que en Cataluña y varios miles cuya economía depende de la viabilidad económica del Peñón, que de aislarse de España caerían en desgracia ellos y los habitantes de la Línea. Hay muchas vidas en juego y si no le damos prioridad a lo que importa acabará pasando como en Francia o EEUU. Que tendrá que ser otro partido más radical el que hable de los problemas de la gente y el que los quiera resolver.

Luis Miguel Melián
Ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación de AOM

El tablero del Pacífico Norte

LOS PAÍSES DEL PACÍFICO NORTE SON UNA SUERTE DE NUEVO ORIENTE MEDIO, NO TAN COMPLEJO, PERO SI MÁS DELICADO, YA QUE AHÍ EL MENOR DE LOS PAÍSES POSEE ARMAS NUCLEARES O DE HIDRÓGENO

Estados Unidos ya no es el líder hegemónico del mundo, al menos en el aspecto comercial. El gigante asiático ya ha superado en este sentido a Estados Unidos, y se prevé que a más tardar en 2021 Asia, sin contar con Japón, acapare más del 50% del Producto Interior Bruto del mundo. Mientras Europa mantendrá solo un 7,2% de la riqueza del planeta. Todo esto supone un desplazamiento en el centro de gravedad de la economía, que se moverá de Europa al Pacífico, y esto ya está empezando a tener sus consecuencias en materia puramente política. Por ejemplo, ya desde la campaña presidencial Trump avisaba de su intención de centrar su mirada en Asia, lo cual es sintomático de lo que se aproxima en los próximos años, un mayor protagonismo de los vecinos asiáticos en la escena internacional.

Ayer nos levantábamos con la noticia de que Corea del Norte amenazaba con desestabilizar las ya de por si tensas relaciones en el Pacífico Norte con el lanzamiento de cuatro misiles de corto alcance que caían cerca de las costas japonesas. El hecho ha supuesto una oleada de pronunciamientos diplomáticos en cadena que han derivado una vez más en una compleja escena de carácter estratégico. Hoy en día nadie es abiertamente enemigo de nadie, salvo en el caso de las dos Coreas, y nadie es un fiable aliado de nadie. Todo está en el aire. Por una parte tenemos a Corea del Sur y Japón, ambos claramente contrarios a las políticas de Pyongyang, que buscan la colaboración de su amigo yanki. Se trata de los dos mayores aliados de EEUU en la zona. El miedo a un posible ataque con misiles en Corea del Sur por parte de Kim Jong Un ha llevado a Park Geun-hye, presidenta de Corea del Sur, a permitir a los americanos el despliegue de un escudo antimisiles en la zona conocido como el sistema Thaad. Esta última maniobra por parte de Seul no ha gustado ni en Rusia ni en China, a pesar de que las relaciones entre los Surcoreanos y China pasa por sus mejores momentos.

Otra de las escenas que mayor estupefacción están produciendo en el ámbito internacional es el desmedido enfrentamiento que llevan protagonizando durante semanas Corea del Norte y otro de sus más clásicos aliados, Malasia. Desde el asesinato por envenenamiento en Malasia del hermano mayor de Kim Jong Un, Kim Jong Nam, las relaciones de ambos países han experimentado un acelerado deterioro. La semana pasada las autoridades norcoreanas echaban de Pyongyang al embajador de Malasia pero prohibían posteriormente la salida de cualquier ciudadano de Malasia que se encontrase en el país. El gobierno de Kuala lumpur, por su parte, respondía con la misma moneda. En la actual situación en la que ambos países cuentan con rehenes del otro la solución se adivina bastante compleja.

China, por su parte, ha sido el mayor benefactor de Corea del Norte desde la propia guerra de corea cuando ayudaron aupar en el poder a Kim Yon Sun, sin embargo, son muchos los analistas que apuntan que la paciencia del gigante con el hermético país comunista se agota. Son muchos los factores que señalan este hecho. La política nuclear de su protegido empieza a ser preocupante para un país cada vez más centrado en su expansión económica que militar. Además China había establecido buenas relaciones con antiguos dirigentes norcoreanos cercanos a Kim Yong Il como era su hermano y tío del actual líder, Jang Song-thaek, y la ejecución de este, por un supuesto complot enfadaron a Pekín. Sin embargo, a Corea del Norte no le interesa enfadar a los chinos, los cuales proporcionan a Pyongyang el 90% de su combustible, el 57% de sus importaciones y el 42% de sus exportaciones. Si China quiere Corea del Norte esta muerta.

De todas formas, para entender la situación en Asia hay que entender cómo funciona China y cuáles son sus intereses. A día de hoy lo único que les importa es no tener misiles cerca de casa, y para ello les sirve tener a los norcoreanos entre ellos y Corea del Sur, y por otro lado, su unión territorial interna, por lo que las palabras de Donald Trump sobre Taiwan tampoco son bien acogidas.

Todas estas circunstancias convierten a los países del pacifico norte en una suerte de nuevo oriente medio, no tan complejo, pero si más delicado, ya que ahí el menor de los países no posee guerrillas armadas con kalashnikovs sino que tiene armas nucleares o de hidrógeno.

Ante esta situación España poco margen de actuación tiene, sin embargo, toda nueva situación es una oportunidad de posicionamiento. Comercialmente hablando España está bien situada y atendiendo a los últimos acontecimientos en la Unión Europea es posible que una actuación pro-activa  con respecto a Asia nos ponga en una posición de ventaja frente al resto de países del entorno. Y viendo cómo se están desarrollando los acontecimientos sería aconsejable empezar a mirar hacia el Pacifico.

Luis Miguel Melián
Ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación de AOM

El Eliseo: ¿Nuestro caballo de Troya?

LA UNIÓN EUROPA TIENE A UN ENEMIGO EN LA CASA BLANCA OTRO EN EL KREMLIN Y OTRA EN EL 10 DE DOWNING STREET. PERO SIN LUGAR HA DUDA, LA QUE LE PUEDE DAR EL TIRO DE GRACIA AL PROYECTO DE LOS “28” SE LLAMA MARINE LE PEN Y EL 7 DE MAYO PUDE CONVERTIRSE EN LA NUEVA INQUILINA DEL ELISEO

El mundo observa con asombro como, el recientemente elegido presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, mantiene en jaque a todos los jefes de Estado y plantea nuevos mecanismos de “diplomacia” desconocidos hasta ahora haciendo las delicias de los sectores de la izquierda y medios de comunicación en todo el mundo que parecen no respetar que según las ultimas encuestas el 48% de los ciudadanos norteamericanos apoya las políticas que esta aplicando su presidente en sus primeros días de mandato frente a un menor, aunque mas ruidoso, 42% que rechaza hasta el color de pelo del nuevo dirigente.
Las medidas aplicadas por el magnate, así como sus conocidos desencuentros con otros líderes o personajes públicos, desde luego que no carecen de importancia, sin embargo, en cierta medida se esta poniendo excesivo énfasis en cuestiones que poca o ninguna repercusión real tienen para el porvenir y bienestar de la comunidad internacional. Por ejemplo, en relación al decreto presidencial que prohibe la entrega de visados a ciudadanos provenientes de una suerte de arbitrarios países de población “mayoritariamente” musulmana, estamos viendo como está siendo lentamente derogado y estos extranjeros ya están regularizando su situación.
Estos días atras Trump mantenía dos conversaciones de vital importancia para la situación de la geopolítica actual. Por una parte llamaba a Teresa May para, como dicen diversas fuentes, ahondar más en el divorcio entre Reino Unido y la Union Europea, y por otro lado, llamaba a su “colega” Putin. Con este último se intuye que lo que buscó fue un acercamientos de posturas, tanto comerciales como militares (parece ser que Trump tiene mayor interés que Obama en unir fuerzas con Rusia para eliminar al Estado Islamico). Estos acontecimientos, a pesar de no haber recibido la misma atención que los antes mencionados, tienen una mayor importancia y claramente nos afecta tanto a la Union Europea como a España.
Asumiendo los “desastres” electorales del Brexit y de Estados Unidos, el centro neurálgico, y por tanto la clave, que puede definitivamente suponer un cambio en el nuevo orden mundial, lo encontramos aquí, en Europa. Por una parte en Holanda, donde las encuestas presumen vencedor al ala nacionalista-derechista que aboga por una salida de la Unión. Y por otro lado, y claramente de mucha mayor repercusión, se encuentra Francia. El país que supuso uno de los mayores avances políticos de la historia, con la Revolución de 1789, puede convertirse en el caballo de Troya para la desestabilización de Europa y cambiar los equilibrios de poder existentes hasta la momento.
La Unión Europa tiene a un enemigo en la Casa Blanca, Donald Trump, otro en el Kremlin, Vladimir Putin, y otra en el 10 de Downing Street, Teresa May. Pero sin lugar ha duda, la que le puede dar el tiro de gracia al proyecto de los “28” se llama Marine Le Pen y el 7 de Mayo pude convertirse en la nueva inquilina del Eliseo.
Hasta hace poco las encuestas que se estaban publicando en el país galo nos venían tranquilizando, dentro de lo que a estas alturas todavía se puede confiar en las encuestas electorales, en relación a los posibles resultados de las elecciones presidenciales en Francia. Atendiendo a las encuestas previas a 2017 el candidato conservador, François Fillon, era el claro favorito para ganar las elecciones en la segunda vuelta frente a una Marie Le Pen que quedaría primera en la primera. Pero ya no es solo que las encuestas hayan cambiado, metiendo en la ecuación a un tercer candidato, no, no se trata del candidato socialista Benoît Hamon, sino del candidato independiente Emmanuel Macron. Las nuevas noticias que nos llegan de Francia son dispares y las encuestas no se ponen de acuerdo. Es verdad que todos coinciden en que en una segunda vuelta Le Pen perdería frente a cualquier candidato, pero teniendo en cuenta los últimas sorpresas electorales unido a la investigación que la policía esta llevando a cabo en un supuesto caso de corrupción de François Fillon en el que esta relacionada su propia mujer, parece ser que todo es posible.
Sea como sea, todo parece indicar que el 7 de Mayo, Europa y el mundo entero, tendrán el corazón encogido esperando los resultados de unas elecciones que pueden suponer un punto de inflexión, bien para acabar con la Union Europea, o bien para asumir de una vez que Europa es un territorio más poblado que el propio Estados Unidos, y que tenemos mas riquezas y renta que cualquier otra parte del mundo y sin embargo continuamos creyéndonos menos que los gigantes que nos rodean y por lo tanto que necesitamos dar un paso al frente y plantar cara a nuestros “enemigos externos”.
 
Luis Miguel Melián

El Eliseo: ¿Nuestro caballo de Troya?

LA UNIÓN EUROPA TIENE A UN ENEMIGO EN LA CASA BLANCA OTRO EN EL KREMLIN
Y OTRA EN EL 10 DE DOWNING STREET. PERO SIN LUGAR HA DUDA, LA QUE LE PUEDE
DAR EL TIRO DE GRACIA AL PROYECTO DE LOS “28” SE LLAMA MARINE LE PEN Y EL 7 DE
MAYO PUDE CONVERTIRSE EN LA NUEVA INQUILINA DEL ELISEO
El mundo observa con asombro como, el recientemente elegido presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, mantiene en jaque a todos los jefes de Estado y plantea nuevos mecanismos de “diplomacia” desconocidos hasta ahora haciendo las delicias de los sectores de la izquierda y medios de comunicación en todo el mundo que parecen no respetar que según las ultimas encuestas el 48% de los ciudadanos norteamericanos apoya las políticas que esta aplicando su presidente en sus primeros días de mandato frente a un menor, aunque mas ruidoso, 42% que rechaza hasta el color de pelo del nuevo dirigente.
Las medidas aplicadas por el magnate, así como sus conocidos desencuentros con otros líderes o personajes públicos, desde luego que no carecen de importancia, sin embargo, en cierta medida se esta poniendo excesivo énfasis en cuestiones que poca o ninguna repercusión real tienen para el porvenir y bienestar de la comunidad internacional. Por ejemplo, en relación al decreto presidencial que prohibe la entrega de visados a ciudadanos provenientes de una suerte de arbitrarios países de población “mayoritariamente” musulmana, estamos viendo como está siendo lentamente derogado y estos extranjeros ya están regularizando su situación.
Estos días atras Trump mantenía dos conversaciones de vital importancia para la situación de la geopolítica actual. Por una parte llamaba a Teresa May para, como dicen diversas fuentes, ahondar más en el divorcio entre Reino Unido y la Union Europea, y por otro lado, llamaba a su “colega” Putin. Con este último se intuye que lo que buscó fue un acercamientos de posturas, tanto comerciales como militares (parece ser que Trump tiene mayor interés que Obama en unir fuerzas con Rusia para eliminar al Estado Islamico). Estos acontecimientos, a pesar de no haber recibido la misma atención que los antes mencionados, tienen una mayor importancia y claramente nos afecta tanto a la Union Europea como a España.
Francia puede convertirse en el caballo de Troya para la desestabilización de Europa

Asumiendo los “desastres” electorales del Brexit y de Estados Unidos, el centro neurálgico, y por tanto la clave, que puede definitivamente suponer un cambio en el nuevo orden mundial, lo encontramos aquí, en Europa. Por una parte en Holanda, donde las encuestas presumen vencedor al ala nacionalista-derechista que aboga por una salida de la Unión. Y por otro lado, y claramente de mucha mayor repercusión, se encuentra Francia. El país que supuso uno de los mayores avances políticos de la historia, con la Revolución de 1789, puede convertirse en el caballo de Troya para la desestabilización de Europa y cambiar los equilibrios de poder existentes hasta la momento.
La Unión Europa tiene a un enemigo en la Casa Blanca, Donald Trump, otro en el Kremlin, Vladimir Putin, y otra en el 10 de Downing Street, Teresa May. Pero sin lugar ha duda, la que le puede dar el tiro de gracia al proyecto de los “28” se llama Marine Le Pen y el 7 de Mayo pude convertirse en la nueva inquilina del Eliseo.
Hasta hace poco las encuestas que se estaban publicando en el país galo nos venían tranquilizando, dentro de lo que a estas alturas todavía se puede confiar en las encuestas electorales, en relación a los posibles resultados de las elecciones presidenciales en Francia. Atendiendo a las encuestas previas a 2017 el candidato conservador, François Fillon, era el claro favorito para ganar las elecciones en la segunda vuelta frente a una Marie Le Pen que quedaría primera en la primera. Pero ya no es solo que las encuestas hayan cambiado, metiendo en la ecuación a un tercer candidato, no, no se trata del candidato socialista Benoît Hamon, sino del candidato independiente Emmanuel Macron. Las nuevas noticias que nos llegan de Francia son dispares y las encuestas no se ponen de acuerdo. Es verdad que todos coinciden en que en una segunda vuelta Le Pen perdería frente a cualquier candidato, pero teniendo en cuenta los últimas sorpresas electorales unido a la investigación que la policía esta llevando a cabo en un supuesto caso de corrupción de François Fillon en el que esta relacionada su propia mujer, parece ser que todo es posible.
Sea como sea, todo parece indicar que el 7 de Mayo, Europa y el mundo entero, tendrán el corazón encogido esperando los resultados de unas elecciones que pueden suponer un punto de inflexión, bien para acabar con la Union Europea, o bien para asumir de una vez que Europa es un territorio más poblado que el propio Estados Unidos, y que tenemos mas riquezas y renta que cualquier otra parte del mundo y sin embargo continuamos creyéndonos menos que los gigantes que nos rodean y por lo tanto que necesitamos dar un paso al frente y plantar cara a nuestros “enemigos externos”.

Luis Miguel Melián