2017: Nuevos retos en la agenda internacional

ESTAS CUESTIONES SON LAS QUE EL REINO DE ESPAÑA VA A TENER QUE AFRONTAR
EN EL 2017, Y PARA ELLO DEBE DE HACER VALER SU POSICIÓN DE FUERZA EN LA UE
NO ACOMPLEJARSE ANTE LOS RETOS QUE DEPARE EL NUEVO AÑO
Hace cuatro días que empezó el nuevo año y con el damos la bienvenida a una serie de escenarios que van a marcar la agenda política, económica y social en los próximos 365 días. Debido al mundo globalizado en el que nos movemos los eventos internacionales que pueden tener repercusión en nuestro país son innumerables, pero aquí cito tres que claramente van a suponer los pilares de nuestra política exterior. La elección de Trump ene EEUU, el Brexit y Siria.
El ocho de noviembre, del ya año pasado, tuvo lugar la elección del nuevo presidente de los Estados Unidos en el que, a pesar de todos los pronósticos, salió victorioso el magnate neoyorkino Donald Trump. La comunidad internacional se pregunta que significa esto para el nuevo orden mundial que comienza este 2017. Sin embargo, lo único que se sabe es que se va a tratar de un presidente poco previsible, muestras de ello han sido; la campaña que ha llevado a cabo; los más que curiosos cambios de parecer, a pocas horas de ganar las elecciones, en temas tan controvertidos como inmigración, seguridad o corrupción política; los nombramientos para formar parte de su gobierno, en lo que se ha convertido en un extraño ejercicio de integración dentro de una misma administración a grandes magnates de los negocios como él y a viejas glorias republicanas que ya todos daban por amortizadas; y por último, las inesperadas declaraciones en materia de geopolítica que hacen prever que las relaciones entre EEUU y el gigante asiático no van a ser del todo amistosas. Todo esto, añadido a la más que comentada relación de cercanía entre Trump y Putin, hacen pensar que la nueva legislatura americana va a dar de que hablar en el próximo año.
Los eventos internacionales que pueden tener repercusión en nuestro país son innumerables
Por otra parte, el otro gran acontecimiento que ha tenido lugar en el 2016 y cuyos efectos van a empezar a notarse en el 2017 es el, también más que comentado y temido, Brexit. Desde que los británicos decidieran mediante referéndum que ya no querían seguir formando parte del proyecto europeo ya nada se da por hecho, y ya nada es totalmente fiable. La primera ministra Teresa May ya ha avanzado que se prevé que en los próximos meses comiencen las negociaciones entre Londres y Bruselas para materializar la desconexión total entre ambas partes. Hasta entonces nada es seguro. Todo lo que rodea al Brexit es un gran interrogante que se debe no solo a que es el primer Estado Miembro en tomar una decisión de este tipo, sino que la escasa diferencia entre los partidarios de la salida y la permanencia fue tan baja (menos de un 52% frente a un 48%) que el país se encuera ahora mismo dividido y por lo tanto cualquier medida que se tome debe de ser muy consensuada si no se quiere ahondar más en esta ruptura nacional. Además a ello se le une que las grandes entidades financieras de la City ya están tanteando el terreno en otros países próximos, como es el caso de España, para trasladar sus sedes europeas en caso de que las condiciones impuestas a raíz del Brexit sean demasiado estrictas. Ante esta nueva situación España debe hacer valer su actual posición de fuerza interna en Europa por una parte, pero sin olvidar que hay mas de 200.000 españoles en suelo británico que requieren de unas buenas relaciones diplomáticas entre ambos países.
Tanto EEUU como Reino Unido tienen a su vez un frente común abierto, al igual que toda la comunidad internacional, en oriente medio, y más concretamente en Siria. Desde que en 2011 estallara lo que se calificó como “La primavera árabe” los enfrentamientos armados se han ido sucediendo de forma constante en la zona. Pero actualmente el lugar, posiblemente, más complicado del planeta es Siria, no solo debido al popurrí de grupos armados que se disputan en Alepo o Mosul, sino por los diversos intereses extranjeros que hay en el terreno. Además la permanente partida de ajedrez que disputan en la zona EEUU y Rusia hace aún mucho mas desconcertante la situación. La comunidad internacional, la UE y también España, a titulo individual, deben definir su postura y actuar en consecuencia para conseguir la estabilidad en la zona, y actualmente ello solo pasa por apoyar el régimen de Bashar Al-Assad.
Estas cuestiones, unidas a la actual situación de inestabilidad en América latina, a los problemas de seguridad y contraespionaje de los países de la UE, la crisis de refugiados y algunos problemas de carácter puntual con determinados países, son los que el Reino de España va a tener que afrontar en el 2017, y para ello debe de hacer valer su posición de fuerza en la UE y no acomplejarse ante los retos que depare el nuevo año.

Luis Miguel Melián

Entre lo malo y lo peor

ATENDIENDO A LO QUE A NOSOTROS NOS ATAÑE COMO PAÍS ALIADO, HAY QUE DECIR QUE NINGUNO DE LOS DOS CANDIDATOS NOS ES A PRIORI ESPECIALMENTE BENEFICIOSO
Hoy, primer martes después del primer lunes de noviembre, los estadounidenses decidirán quién quieren que les dirija durante los próximos cuatro años. Las últimas encuestas apuntan a que tendrán lugar unas elecciones bastante más reñidas de lo que se ha venido apuntando en las anteriores semanas y meses. Sin embargo, debido a las características especiales del sistema electoral de los Estados Unidos el márgen existente a estas horas es muy amplio, oscilando desde una victoria por la mínima del candidato republicano Donald Trump, con el apoyo del voto popular, hasta una victoria holgada por parte de la candidata demócrata Hilary Cliton pero sin ni siquiera contar con el voto popular. La clave, como siempre, residirá en los delegados de cada Estado.
Las claves para entender el auge de ambos candidatos, a pesar de ser bastante pésimos, en sus respectivos partidos, así como los matices de la campaña requeriría de varios artículos para comenzar a comprender un poco que es lo que está pasando en el otro lado del atlántico. Sin embargo, atendiendo a lo que a nosotros, como país aliado, nos atañe hay que decir que ninguno de los dos candidatos nos es a priori especialmente beneficioso.
Cualquiera que conozca un poco el mundo de la farándula yanqui sabe quién es Donald Trump, y aunque muchos no sabían el origen de su fortuna, a día de hoy es poco probable que no conozcan ya la historia del préstamo de un millón de dólares que el empresario Fred Trump otorgo a su hijo Donald para que este pudiera crear su imperio.

Hoy es primer martes después del primer lunes de noviembre
Es evidente que este magnate del ladrillo no es el prototipo de político de Washington, ni del de ningún país occidental. Teniendo más en común con líderes de países populistas latinoamericanos. Sin embargo, en ocasiones todas las críticas al candidato republicano se limitan a la forma de su mensaje y no se centran en su contenido, o al menos no en el aspecto más serio y pragmático de sus promesas electorales. Además de los problemas migratorios, con el famoso muro, y financierosque causarían una victoria de Trump, hay que añadir el relacionado a la presencia militar de los americanos en el mundo. Lo que posiblemente sea el problema político más serio de todos.
Mucho se ha especulado sobre las supuestas relaciones de Trump con VladimirPutin, personaje que merece un análisis particular y minucioso, y cuya simple sospecha de que el futuro líder del mundo libre vea en este sujeto un aliado de vital importancia, tiene acongojada a toda la comunidad internacional. Por otra parte, ya son bien conocidas las intenciones de Trump de no seguir financiando la OTAN, a la que pertenece España, y la cual vería seriamente mermada su capacidad de actuación sin el apoyo de su socio principal. No olvidemos que la OTAN, tras la Guerra de Irak, está siendo clave para sofocar conflictos bélicos allí donde los países occidentales, y sobre todo EEUU, no se atreven a entrar solos por miedo a las repercusiones mediáticas. Véase Libia.
Sin embargo, el mayor de los problemas que supondría la llegada de Donal Trump a la casa blanca es la clara obsesión que tiene por medir sus fuerzas con China. No sabemos si ello se debe a sus más que conocidos calentones, producidos por su incontinencia verbal, o si honestamente tiene en mente rodear China de portaaviones y comenzar con ella una guerra de divisas. Si efectivamente esta última promesa se cumpliese, aunque fuese en una pequeña parte, teniendo en cuenta que el gigante asiático es el principal comprador de deuda pública americana y europea, el drama está servido.
Por su parte, la candidata demócrata, a pesar de contar con el apoyo de las grandes corporaciones y entidades financieras, escenificado casi oficialmente en el apoyo explícito del The Economist, no deja de ser una candidata bastante floja que tampoco despierta gran emoción entre los aliados de los Estados Unidos.
Hilary representa todo aquello que el ciudadano medio americano detesta y aunque en política internacional no se tiene constancia de que es lo que concretamente tiene pensado hacer, la ex Primera Dama y Secretaria de Estado no tiene un buen currículum a este respecto. Además de su problema con los correos, cosa que en cualquier otro país no hubiese alcanzado la repercusión que ha alcanzado ahí, hay que añadir su incompetencia a la hora de gestionar el problema del ISIS, armando y apoyando al frente AlNusra, para luego acabar pidiendo perdón por el desastre.
Hoy, a ojos de la comunidad internacional, los americanos eligen entre lo malo y lo peor.

Luis Miguel Melián

¿Paz o vergüenza? Un ejemplo de dignidad

LA BOCHORNOSA IMAGEN EN UNA HABANA VESTIDA DE GALA PARA RECIBIR A LAS DOS COMITIVAS SENTADAS A LA PAR, POR LA CUAL SE HACÍA ENTENDER QUE LO QUE AHÍ SE ESTABA FIRMANDO ERA UN ACUERDO EN PRO DE LA JUSTICIA. EL PROBLEMA ESTRIBA EN LO QUE PARA ESTOS INFAMES DIRIGENTES, GUERRILLEROS O PERIODISTAS SUPONE LA PALABRA JUSTICIA

El día 7 de Octubrele fue otorgado al presidente colombiano Juan Manuel Santos el Premio Nobel de la Paz como resultado de sus “decididos esfuerzos” por llevar la paz a su país, buscando poner fin al conflicto armado que lleva 52 años enfrentando al gobierno de su país con la guerrilla paramilitar las FARC. Sin embargo, esta edición, como ya ocurrió en el pasado con otros galardonados, como el presidente norteamericano Barack Obama, se ha visto rodeada de una profunda controversia ya que se entiende que los encargados de entregar el premio se han posicionado políticamente en favor de las tesis defendidas por aquellos que el domingo 2 de Octubre hacían campaña por el “SÍ”, sí a buscar un acuerdo de paz entre verdugos y víctimas, y que finamente salió derrotado ante aquellos que optaron por el “NO”.

Se trataba de un plebiscito clave para el devenir de una sociedad ejemplar que a pesar de haber sido duramente castigada durante décadas con la lacra del terrorismo ha sabido mantener su dignidad como país en momentos de gran complejidad, como por ejemplo este. Los distintos medios y agencias de comunicación, como era de esperar, se hicieron eco del resultado añadiendo en muchos casos determinados juicios de valores, en ocasiones muy sesgados desde el punto de vista de la realidad informativa. Durante estas semanas no ha sido raro encontrar titulares en los que se hace referencia a la situación con frases como “Colombia ha dicho NO a la paz”. Afirmaciones que, lejos de tener nada que ver con la realidad, esconden algo tremendamente perverso y es el interés de algunos en tratar de justificar lo injustificable en favor de sus propias empresas personales.

Una cosa es la paz y otra cosa es rendirse ante las exigencias de
los verdugos que ejecutan por la espalda con disparos a la nuca
Hace un año Estados Unidos ya consiguió llegar a un primer acuerdo para desatascar la situación política en Cuba, llegando a mostrarnos escenas tan humillantes, como tristemente necesarias, de todo un Secretario de Estado de un país democrático como John Kerry rindiéndose ante el canciller cubano Bruno Rodríguez al reconocerle legitimidad a una Cuba dirigida por los “constantes revolucionarios” hermanos Castro. Sin embargo, esta estampa poco tiene que ver con la bochornosa imagen de una Habanavestida de gala para recibir a las dos comitivas sentadas a la par, totalmente ataviadas de blanco, queriendo trasmitir una ridícula sensación de buena voluntad, por la cual se hacía entender que lo que ahí se estaba firmando era un acuerdo en pro de la justica. El problema estriba en analizar lo que para estos infames dirigentes, guerrilleros o periodista supone la palabra justicia.

Ni la Paz ni desde luego la Justicia podrían entenderse enmarcados en un acuerdo que reuniese una serie de puntos claramente rechazables por cualquier estado que tenga un mínimo de conciencia de lo que es el dolor humano. Los puntos por los cuales el “NO” de Uribe salió vencedor del referéndum fueron principalmente, la amnistía otorgada a todos aquellos criminales “de guerra, que hubiesen quedado blindados con dicho acuerdo. No tendrían prisión los crímenes contra el derecho humanitario como el reclutamiento de niños, la violación como arma de guerra, ni los secuestros. Además hubiesen quedado constitucionalmente prohibidos los bombardeos a los campamentos cocaleros; las fumigaciones aéreas; las extradiciones de narcotraficantes; y la acción de la policía y el Ejército contra el narcotráfico. Y por último, el acuerdo hubiese facilitado la existencia política de las Farc, otorgándoles diez escaños en el congreso durante dos periodos legislativos, tras lo cual tendrían que haberlos ganado mediante el voto. Adicionalmente, se les otorgaba el derecho a participar en la elección de 16 escaños especiales de las zonas más afectadas por el conflicto y tendrán 31 emisoras y un canal de televisión para difundir su ideología, herramienta que casualmente no posee ninguno de los partidos políticos tradicionales de Colombia.
Por todos estos motivos es por lo que la sociedad colombiana decidió decir que NO al acuerdo de Santos con las FARC. Y es algo de lo que deberíamos tomar buena nota en España, ya que una cosa es la paz y otra cosa es rendirse ante las exigencias de los verdugos que ejecutan por la espalda con disparos a la nuca y que hoy en día ostentan, vergonzosamente, cargos públicos en nuestras instituciones.

Luis Miguel Melián

Inestabilidad e indefinición; dos elementos que no podemos permitirnos

TURQUÍA HASTA HACE POCO ERA NUESTRO “AMIGO MUSULMÁN”,
ESE QUE NOS HACÍA CREER QUE LA RAMA MODERADA DE LOS
HERMANOS MUSULMANES ERA UN SOCIO DE CONFIANZA

Ayer, jueves 21 de julio, el excéntrico y polémico magnate Donald Trump era nombrado oficialmente candidato republicano a la presidencia de los Estados Unidos. El jueves 23 de junio se confirmaban los peores augurios y Reino Unido tomaba la decisión de abandonar la Unión Europea. El 14 de julio Franciavolvía a sufrir uno de sus peores atentados terroristas donde perdían la vida casi cien personas. Ayer conocíamos la noticia de la desarticulación de un grupo que pretendía atentar en los Juegos de Rio. En clave interna, el 26 de junio tuvieron lugar las segundas elecciones generales en nuestro país en un plazo de seis meses, y casi cuatro semanas después nos encontramos en la misma situación de bloqueo institucional en de hace menos de un año. Todo esto ha ayudado a crear un ambiente de inestabilidad política como pocas veces se recuerda, pero el centro de toda esta incertidumbre, a día de hoy, se encuentra en Ankara, Turquía.

Turquía es un país de una complejidad y riqueza cultural a partes iguales. Históricamente siempre ha sido un país clave para entender la geopolítica. Desde que en el 331 a.C. el Imperio Persa de Darío III cayera finalmente en la batalla de Gaugamela a manos de Alejandro Magno este territorio siempre ha supuesto la unión cultural, militar y comercial entre Occidente y Oriente. La participación del Imperio Otomano continuó siendo clave en varios escenarios de política internacional, así como en la Primera Guerra Mundial, o en la Guerra Fría, aliándose con los occidentales para hacer caer al Telón de Acero.

A día de hoy Turquía es un país muy distinto a todos estos, e incluso a lo que fue hace no tanto tiempo; sin embargo, sigue siendo una de las principales potencias a nivel mundial. Actualmente no solo es el segundo ejército más importante de la OTAN, es el principal aliado de Estados Unidos en Oriente Próximo, después de Israel, y esa condición de supuesto colaborador, en el área más complicada a día de hoy para los intereses de los yanquis, es lo que la convierte en un auténtico quebradero de cabeza para el resto de occidente, y en concreto para la Unión Europea.

 O adoptamos una postura más definida o al final no sabremos quienes son nuestros enemigos ni nuestros aliados
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El pasado 15 de Julio una facción del ejército turco llevo a cabo una sublevación con el fin de derrocar al gobierno de Tayyip Erdogan e instalar un gobierno de carácter “secular”. Finalmente estos militares no triunfaron en sus pretensiones, y en una maniobra de inesperada urgencia por parte del actual presidente turco, se ha llevado a cabo una de las mayores purgas políticas de los últimos tiempos. Lo cual nos invita a replantearnos la total credibilidad, inicialmente admitida, de este golpe de estado fallido. A esta hora ya se ha producido la destitución de 262 jueces y fiscales y el procesamiento de 99 generales, y además se estima que indirectamente la purga ha afectado aproximadamente a 60.000 personas.

Al margen de creernos o no el supuesto golpe de estado, la pasividad con la que están actuando las instituciones europeas y americanas al respecto de este conflicto, es cuanto menos vergonzosa, pues pone de manifiesto la profunda contradicción en la que nuestros líderes caen con preocupante frecuencia. Turquía hasta hace poco era el gran aliado de Europa como muro de contención de las milicias yihadistas al norte de Siria. Era nuestro “amigo musulmán”, ese que nos hacía creer que la rama moderada de los Hermanos Musulmanes era un socio de confianza, tanto que nos hemos estado planteando todos estos años si le permitimos o no la entrada en la Unión Europea. Sin embargo, la tendente radicalizaciónmusulmana a la que Erdogan ha sometido a su pueblo, y sobre todo las demostradas conexiones políticas y económicas del gobierno de este con el ISISno han supuesto un cambio de discurso por parte de ningún líder político occidental.

Es cierto que en estos casos la diplomacia y la tranquilidad deben imperar, sin embargo, no es menos cierto que Erdogan es cada vez más una amenaza para las libertades de Occidente, y mientras tenemos en la Casa Blanca al peor estadista político de las últimas décadas, que condena la Guerra de Irak contra Sadam pero que no tiene miramientos en apoyar un ataque de la OTAN contra Gadafi, que no actúa contra al-Assadcuando gasea a su pueblo por miedo a la radicalización de la oposición pero que arma y financia al frente Al-Nusraal norte de Siria. Y al mismo tiempo que vemos como resurgen posturas populistas en varios países, es hora de que España asuma de una vez un papel clarificador en todas estas materias y comience a posicionarse, ya que ello puede conllevar indirectamente un posicionamiento de toda la comunidad occidental. O adoptamos una postura más definida o al final no sabremos quienes son nuestros enemigos ni nuestros aliados, ni que principios o valores queremos defender.

Luis Miguel Melián

El Brexit: ¿Punto de inflexión para la UE?

EL ESCENARIO QUE SE PRESENTA PARA EL PRÓXIMO VIERNES 24 DE JUNIO,
UN DÍA DESPUÉS DEL REFERÉNDUM, ES CLAVE PARA EL DEVENIR DE LA UE
Como todos sabemos ya, nos encontramos en una semana clave para el devenir de España y de la propia Unión Europea. El domingo 26 de junio tendrán lugar las elecciones generales, las cuales en cierta forma también vendrán influenciadas por las que van a realizarse el día de mañana en Reino Unido sobre el mantenimiento o la separación de la Unión Europea. El famoso “Brexit”.

Atendiendo a los analistas políticos la relevancia del Brexit en nuestro panorama nacional de cara al 26-J puede ser notoriamente profundo, ya que la incertidumbre que generaría una salida de los británicos de la Unión se podría ver contrarrestada con un voto más conservador el domingo.

Pero dejando de un lado las consecuencias que este referéndum pueda tener en la política o en la economía interna, esto se lo dejo a la Presidencia, al Ministerio de Economía y al de Hacienda, y me gustaría centrarme en los motivos y efectos para la propia Europa de este plebiscito.

Desde que se fundó la Comunidad Económica Europea los pasos dirigidos a crear ese espacio de libertades, que desde la finalización de la Segunda Guerra Mundial tanto hemos añorado en el viejo continente, se han llevado a cabo a una velocidad vertiginosa, lo que también ha supuesto que se hayan cometido numerosos errores como los oídos en los últimos tiempos.

Como todas las instituciones públicas, en esta época de crisis la UE ha sido duramente criticada, no solo por sus detractores, quienes han ganado fuerza en los años recientes, sino también por aquellos que creen firmemente en el proyecto de la Unión. Dichas críticas han abarcado desde el alto índice de burocratización de los organismos de la UE hasta las prisas de estos por llevar a cabo adhesiones de terceros países de dudosa conveniencia (véase el ejemplo de Turquía) pasando por las más que evidentes carencias de unificación regulatoria entre los distintos países. Esta última, la gran asignatura pendiente de la UE, sobre todo en materia de seguridad y antiterrorismo.

Reino Unido siempre ha tenido reticencias a participar plenamente en el proyecto europeo
Es conocido que Reino Unido siempre ha sido un caso especial dentro de la Unión Europea debido a las reticencias de este a participar plenamente en el proyecto europeo. Pero los verdaderos motivos que se esconden bajo esta conducta de autoexclusión no son en absoluto las que se han estado argumentando a lo largo de esta campaña por aquellos a favor del Brexit. Por su parte los líderes del UKIP, y en menor medida algunos conservadores, han inundado la campaña de mensajes de alto carácter xenófobo, señalando a la inmigración como la causante de todos sus supuestos males. Pero son varios analistas los que apuntan a que detrás de este rechazo hacia todo lo externo se esconde una forma de ser de los propios ingleses, un pueblo muy celoso de su autonomía e independencia que no quiere depender de las directrices de una Bruselas corrupta e incompetente.

Algunos de estos argumentos son claramente debatibles, por no decir que son lógicamente entendibles. Otros no lo son tanto. Sin embargo, el verdadero motivo que subyace bajo el euroescepticismo de Nigel Farage y a la constante actitud de saboteo de David Cameron en las reuniones de la Cumbre de Líderes de la Unión, a pesar de que ahora se manifieste claramente a favor de permanecer en la UE, tiene su fundamento en lo que se conoce como la Milla Cuadrada (Square Mile), la City. Este emblemático rincón, hogar de numerosos bancos y entidades financieras, supone prácticamente el 10% del PIB de Reino Unido, y Bruselas lleva tiempo queriendo echarle el guante a la misma a través de diversas regulaciones y sobre todo a través del llamado Pacto Fiscal. Con esto no pretendo darle o quitarle la razón a uno de los bandos, ya que resulta comprensible que los ingleses, de larga tradición bancaria, quieran proteger sus intereses, que por otra parte, no tienen porque coincidir con los de su país.

Dicho esto, el escenario que se presenta para el próximo viernes 24 de junio, un día después del referéndum, es clave para el devenir de la UE. Son numerosas las voces que señalan que la Unión Europea, todavía con el miedo en el cuerpo, debe de echar el freno ante tanta centralización descontrolada de competencias que han hecho enfadar a tantos. Sin embargo, sería un error someternos al chantaje emocional que el Brexit ha supuesto. El proyecto de la UE es un proyecto innovador que busca, sobre la base del sistema del bien estar, levantar las economías de la zona euro para que se pueda propiciar un libre intercambio económico y humano entre los distintos estados. Y para ello se debe llevar a cabo este proceso de unificación regulatoria que a unos tanto les molesta, pero que es profundamente necesario para cumplir los objetivos antes mencionados.

Luis Miguel Melián

¿Qué nos pasa con Venezuela?

EL GOBIERNO VENEZOLANO YA NO ES LEGÍTIMO Y SE AFERRA
AL PODER POR LA FUERZA. ESPAÑA Y EUROPA DEBEN MIRAR
DE FRENTE A LOS PROBLEMAS Y TOMAR SOLUCIONES

Decía Joseph de Maistre que “every country has the government it deserves”. Bien. Pocas celebres frases a lo largo de la historia han sido tan ciertas como falsas. Dejando de un lado la discusión político-filosófica acerca de la legitimidad de los gobiernos que han conquistado el poder con el apoyo de una mayoría, y en base a los cuales se podría articular un debate en relación a lo que Alexis de Tocqueville llamo “la tiranía de las mayorías”, me gustaría centrarme en un país cuya realidad es mucho más compleja.

Venezuela no es únicamente un país con una inflación anual del 400%y con una estimación de decrecimiento en relación al PIB de un 8% para 2016 según el FMI. No es solamente un país con una profunda crisis de desabastecimiento que ha supuesto una escasez de medicinas del 95%, y por encima del 80% en los alimentos, lo que a su vez ha provocado que el 76% de los ciudadanos hayan caído en la pobreza (el 13% de la población coma solo dos veces al día). Venezuela ya no es solo un país con una dependencia casi ridícula de aproximadamente el 90% de la industria del petróleo, que coloca el barril a un precio medio de 30$, lo que hace prácticamente inútil que estemos hablando del quinto país exportador de petróleo y el poseedor de las mayores reservas de crudo pesado del mundo. Además de todo esto, Venezuela es un país con un serio problema de déficit democrático, cuyo gobierno, presidido por Nicolás Maduro, sufre el rechazo del 85% de los venezolanos.

El pasado 8 de abril el Gobierno de España retiraba a su embajador en Caracas, el motivo, los insultos que Maduro había vertido sobre Rajoy al que acusaba de ser un “racista”, “colonialista” y “basura corrupta. Dichas afirmaciones se enmarcaban en un contexto de exigencia al país latinoamericano desde varios países “democráticos” para que se liberase a los líderes opositores, principalmente a los señores Leopoldo López y Antonio Ledezma, este último detenido hace más de un año y sin posibilidad de juicio desde entonces.

Analizar la situación político-económica actual venezolana es extraordinariamente complicado ya que tendríamos que retroceder muchos años atrás y explicarnos entre otras cuestiones cómo un país con unas reservas naturales tan ricas (que pasaron a ser de su propiedad tras la nacionalización del petróleo y la posterior creación de PDVSA en 1976) fue capaz de caer en una profunda crisis que termino provocando un estado general de corrupción en los años ochenta. Cómo ese pueblo fue capaz de votar a un excomandante golpista con tintes socialistas de forma abrumadora en 1999, y cómo es posible que en 17 años la oposición no haya sido capaz de organizarse para evacuar del poder a los que claramente han hundido al país. Son muchos los interrogantes. Sin embargo, existe una cuestión que desde el otro lado del Atlántico es pertinente que analicemos: ¿Qué estamos haciendo desde España para ayudar a los “librepensadores” y “gran venezolanos”? y ¿Cómo deberían de ser nuestras relaciones bilaterales?
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Analizar la situación político-económica actual venezolana es extraordinariamente complicado

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Las relaciones diplomáticas entre España y Venezuela tuvieron su gran momento de cenit en los años del Felipismo. La estrecha relación de amistad entre el presidente socialista y su homólogo venezolano, Carlos Andrés Pérez, se había forjado en los días de vino y rosas de los camaradas. El segundo ayudaba desde la vicepresidencia de la Internacional Socialista al primero cuando este se encontraba en la clandestinidad. Con el paso del tiempo, con Carlos Andrés Pérez ya en la presidencia de Venezuela, le dejo su avión privado a González para que volviera a España. Finalmente el gobierno socialista supo agradecer al mandatario venezolano su continuo apoyo durante tantos años ofreciéndole a sus allegados importantes empresas de la troceada RUMASA. Toda una serie de amiguismos y corruptelas que han provocado lo que hoy en día sufrimos ambos países.


Sin embargo, la relación cambia radicalmente con la llegada de Aznar al poder, tanto es así que, ya con Zapatero en la Moncloa, el Rey Juan Carlos I tiene que mandar a callar en una cumbre Iberoamericana a Hugo Chávez cuando este había recientemente intervenido atacando al anterior gobierno español.

Desde la llegada de Chávez al Palacio de Miraflores el gobierno español y el venezolano han experimentado distintas situaciones de tensión: desde diversas nacionalizaciones de empresas españolas (Banco de Venezuela, filial del Banco Santander) hasta el acogimiento de terroristas etarras (véase De Juana Chaos) pasando por alianzas estratégicas con claros enemigos de los países occidentales(con el Irán del entonces presidente Mahmoud Ahmadinejad, o Fidel Castro en Cuba). Lo más grave se produjo, con la ya demostrada, en algunos casos, y muy sospechosa y probable en otros, financiación de distintos gobiernos (Cuba, Argentina y Bolivia entre otros) y ciertos think tanks y firmas de consultoría internacional cuyos miembros coincidirían posteriormente en la formación de un partido político de ideología cercana al chavismo.

La clave reside en preguntarnos ¿hasta qué punto están España y la UE legitimadas para hacer algo al respecto? La gran barrera política y moral que nos encontraríamos en un escenario normal sería la legitimación de un gobierno democráticamente elegido por su pueblo. Sin embargo, estamos hablando de un ejecutivo que ya no tiene el control de la Asamblea Nacional, donde la gente sale a las calles a protestar todos los días por el hambre y la pobreza, donde las mismas leyes que aprobaron sus gobernantes ya no valen contra ello (véase el “firmazo” para pedir el revocatorio). Hablamos de un gobierno que ya no es legítimo, y que se aferra al poder a través de la fuerza. Es hora de que España y Europa miren de frente a los problemas y tomen soluciones.


Luis Miguel Melián