La clave: que somos militares

DESDE EL MINISTERIO DE DEFENSA QUEREMOS RECORDAR QUE A PESAR DEL CIRCO QUE SE ESTÁ VIVIENDO AHORA MISMO, CADA UNO DE LOS MIEMBROS DEL GOBIERNO SIGUE DESEMPEÑANDO SU LABOR PARA QUE ESPAÑA NO SE DEJE ARRASTRAR POR EL DESCONTROL INDEPENDENTISTA. SI EL GOBIERNO MANTIENE SUS FUNCIONES, MUCHO MÁS LO HACE EL EJÉRCITO, QUE EN LA SOMBRA, COMO CASI SIEMPRE Y SIN APENAS RECONOCIMIENTO, VELA POR LA SEGURIDAD PARA QUE NOSOTROS PODAMOS PREOCUPARNOS POR EL TEMA CATALÁN, O POR EL QUE QUERAMOS.

Si bien es cierto que el tema catalán ha de llenar todas las portadas, ya que no es poca la magnitud del asunto, no debemos por eso dejar de lado ni obviar noticias de igual, o incluso de mayor relevancia que la cafetería donde se vio por última vez al President en el exilio. Quizás sean un poco menos polémicas, pero desde luego, no menos importantes.

El pasado mes, y no es nada nuevo, hemos vivido una serie de incendios que han asolado gran parte de nuestro territorio. En la vigente Estrategia de Seguridad Nacional se describen los 12 riesgos y amenazas que ponen en peligro el bienestar de la sociedad. Entre ellos podemos encontrar asuntos que han dado más que hablar como terrorismo, migraciones irregulares o vulnerabilidad del espacio marítimo, pero también encontramos una sección entera dedicada a emergencias y catástrofes naturales. Para ello, y para una actuación más eficaz con cuerpos civiles, el Ministerio de Defensa creó la UME (Unidad Militar de Emergencia) que dentro del seno de las Fuerzas Armadas se presenta como una herramienta del Estado.

Los hechos los avalan, y sus actuaciones no dejan de darles credibilidad, y es que el ejército genera una confianza que no genera ningún otro cuerpo. La voluntad de servir está imprenta en su ADN. Alcañiz, Teniente General de la UME, lo explicaba en su última entrevista: “La clave es que somos militares, somos soldados. Eso, la gente lo tiene que saber interpretar. La preparación que tiene un soldado, la voluntad de servicio, la disponibilidad permanente durante los 365 días del año… son cosas que nos dan un plus.”

El ejército español es una forma totalizante de vida. De entrega y servicio. “Somos militares” dicen orgullosos los miembros de la UME. Su lema, Para Servir es el motor de las fuerzas armadas, y esta voluntad es la que les hace afirmar que el día que no sean soldados, no serán nada. Por eso, España tiene la suerte de contar con un cuerpo de seguridad que es a la vez un cuerpo diplomático. Pocos funcionarios públicos dan una mejor imagen en el exterior que la que da el ejército en cada una de sus misiones:

La presencia militar en el exterior es parte de nuestra Marca España, y es que desde la primera misión de paz en la que participó España hace 28 años en Angola, los militares desplegados a día de hoy alcanzan casi los 3500 efectivos en más de 20 misiones simultáneas. Las guerras han cambiado, y la misión del ejército hace mucho que dejó de ser la conquista por la grandeza, y empezó a ser la grandeza por el servicio. El famoso discurso del ex ministro Morenés de “enseñar a pescar” es un reflejo de esto.

Hoy, mientras nosotros seguimos con el monotema catalán, nuestros militares están en el Líbano, en Irak o en Afganistán, adiestrando a los ejércitos nacionales para vencer la amenaza terrorista. Están en el cuerno de África luchando contra los piratas somalíes y adiestrando a los recién nacidos ejércitos africanos; están trabajando para la OTAN para controlar a Rusia o para ayudar a Turquía contra Siria; están en una misión conjunta de marinas en Australia; siguen verificando el proceso de paz de Colombia; presencia en Ecuador… Y por supuestísimo, con presencia permanente en Europa: España está a la cabeza de una Defensa Común Europea y nuestro ejército formará parte de La Fuerza de Respuesta Rápida de la UE.  Ya formamos parte de la “Misión Sophia”,  que lucha contra las mafias de inmigración o con ayuda a países aliados cuando se necesite, como hace unos meses en los incendios de Portugal.

Y es que, si tenemos la suerte de debatir día y noche sobre los catalanes es gracias a nuestro ejército, que lleva de manera tan discreta su labor, que hacen que nos olvidemos de otras realidades, todavía más graves. Y es que si nosotros hablamos de lo que hablamos, es porque ellos luchan por lo que luchan.

Miki Barañano
Ministra de Defensa de AOM

155 y el ejército, por favor.

“Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional.” (Artículo 8 de la Constitución)

 “Si una Comunidad Autónoma no cumpliere las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España, el Gobierno, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquélla al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general.” (Artículo 155 de la Constitución)

El pasado 2 de octubre, Puigdemont tuvo la osadía de pedirle a Zoido que retirase “las fuerzas de ocupación” de Cataluña. Y el término elegido no es aleatorio. A falta de argumentos que sustenten una postura ideológica, la salida más fácil es siempre el apoyo de aquellos a los que es más fácil manipular. Y aquellos a los que es más fácil manipular requieren grandes dosis de propaganda; necesitan sentirse apoyados por un grupo que les  justifique cualquier acción. Mal de muchos consuelo de tontos. Pleno siglo veintiuno, y siguen dejándose llevar por los instintos más básicos del hombre. “Ellos, los malos malísimos”, “nosotros, los buenos buenísimos”. Ellos españoles, nosotros catalanes. 50 provincias y 2 ciudades autónomas antidemocráticas por no permitir un referéndum, pero dirigentes de 4 provincias españolas víctimas de un sistema opresor, que además, les ha financiado la tontería. Si es que tontos unos, tontos los otros.

El señor Puigdemont parece tener en sus manos la máxima y más perfecta expresión de democracia.  Tan democrático es el President, que permite que haya más votos a su favor que electores en el censo. A Rousseau a se le deben saltar las lágrimas de la emoción. Parece que nadie tiene ni idea de Democracia. Pero no solo en España, ¿eh?. En Europa se han olvidado de todo de un plumazo. Ya os digo, Rousseau debe estar emocionado. Y a nuestros socios europeos se les debería caer la cara de vergüenza al criticar la “represión policial” española. Bien que les gusta cuando se reprimen a los que se manifiestan en contra del G20, pero claro, eso sí es en defensa de la democracia.

Pero entonces, ¿qué pasa cuando la mayoría silenciosa empieza a hacer ruido?, ¿qué opción le queda al gobierno para evitar este acto ilegal que afecta a todos por igual? Una sola ley quebrantada y la seguridad de los ciudadanos se pone en jaque. Si el gobierno se mantiene pasivo ante tal hecho, ¿quién me asegura a mí que cuando algunos de mis derechos sean violados, o incluso cuando yo viole alguna ley, mi actuación tendrá la correspondiente consecuencia?

El separatismo catalán pone en jaque a todos los españoles, nuestra reputación internacional y al propio gobierno (si no lo estaba ya). Ante situaciones desesperadas, medidas con cabeza y con la ley en la mano. Por eso es el momento de aplicar el artículo 155. De hecho, es que no se me ocurre mejor momento. Está claro que la parálisis de Rajoy se debe en parte a la naturaleza política del problema, pero cuando dos no quieren hablar, no hay lugar para el diálogo, solo para la ley.  Por eso mismo es el momento de la intervención militar en Cataluña y de que se convoquen nuevas elecciones con la previa clausura de las instituciones regionales.

Bandera blanca siempre a los que nos atacan, porque los sectores más discriminados son los únicos que gozan del derecho a discriminar. Escraches y ataques continuos a guardias civiles y policía, pero los españoles no pueden sentirse discriminados y atacados. Eso es un derecho exclusivo de los que padecen el tan contagioso “victimismo” del que parecen estar impregnados todos los independentistas. Parece ser que en mundo de lo políticamente correcto, el despliegue militar es un signo antidemocrático. Espero que alguien me pueda explicar por qué.  Los españoles están pidiendo a gritos que se defienda su Nación. Que es Una. Y la función del ejército es defender la integridad nacional y a los españoles. Que somos todos.

El problema es el “buenísimo” o el “tontísimo” del gobierno español,  porque ya no sé cómo llamarlo. El referéndum no nos ha pillado por sorpresa, el atentado de Barcelona quizás un poco más, pero la respuesta que se dio  fue premeditada. No a la alerta 5. No al despliegue militar en Cataluña. No solo era necesario para la seguridad ciudadana después de la continua amenaza terrorista, sino que habiendo sido un poco, solo un poco inteligentes, nos habríamos adelantado y habríamos evitado parte del problema que tenemos hoy. Es hora de que el gobierno se tome en serio a España, y es hora de que todos los españoles, no solo los catalanes, se sientan defendidos.

¡Visca Espanya y Viva Cataluña!

Miki Barañano
Ministra de Defensa de AOM

Fuente imagen: ABC

La utopía catalana

EN EL UTÓPICO PAÍS CATALÁN, UNA VEZ QUE TODOS CONTENTOS HAN DEPOSITADO SU VOTO EN LAS TAN DEMOCRÁTICAS URNAS, LA VIDA VUELVE A LA NORMALIDAD EN CUESTIÓN DE DÍAS. DE REPENTE, UN MÁGICO, POTENTE Y SOBRE TODO ORGANIZADO EJÉRCITO INUNDA LA CAPITAL BARCELONESA. CUENTA CON ARMAS DE ÚLTIMA GENERACIÓN, FORMACIÓN DE ALTA CALIDAD,  APOYO INTERNACIONAL CONSTANTE… Y SOBRE TODO,  FINANCIACIÓN ILIMITADA. HOMBRES DE POCA FE: BIENVENIDOS A LA UTOPÍA CATALANA.

El señor Puigdemont afirmó hace poco que el ejército era indispensable en una Cataluña independiente. ¿Os lo imagináis? Espero que sí, porque es lo más cerca que vamos a estar de ver un ejército catalán. Hablar es muy fácil, pero los números son otra cosa, y aunque a nuestro querido President de la Generalit le cueste, sus números no dan. Pongámonos que ganan. Su principal preocupación será la estabilización política (que no es poco), regular o al menos intentar su economía, conseguir que las empresas no se trasladen unos cuantos kilómetros al oeste por eso de huir de la inestabilidad. Les tacharán de locos, ya veréis. Luego se preocuparán, digo yo, por la educación. Ya luego la sanidad. El sistema fiscal. El sistema jurídico. Red de transportes. Relaciones exteriores… y una larga lista de obligaciones la cual los independentistas parecen obviar. Muy mal acostumbrados están a tener todo hecho, y pagado.

Pero pongámonos que sí, juguemos a su juego y soñemos con la utopía catalana. ¿Qué pasará con el ejército? En un primer lugar, hasta que la situación se estabilice, Cataluña no contaría con ejército, y un estado independiente  que permanece un solo día sin ejército se vuelve dependiente de los intereses extranjeros. Con lo que le gusta a Carles ir a su bola, vaya por Dios.

Cataluña, para más inri, no es un territorio que pase desapercibido, de hecho, ha sido el primer flanco de la barbarie islámica en la península. Una independencia que no esté respaldada por un ya formado y eficaz ejército sería una irresponsabilidad. Pero suelen primar los intereses políticos a la seguridad ciudadana. Y no parece quitarles el sueño. Indudable la eficacia de los Mossos d´Esquadra en Cataluña y de su gran labor, pero en estos tiempos que corren cualquier ayuda es poca. Aún seguimos agradeciendo su labor al exlegionario en los pasados ataques terroristas. La separación entre ambas fuerzas de seguridad es necesaria. No sé si hasta que formen su ejército los Mossos vestirán de verde durante el día y de azul por la noche. Tampoco veo más opciones si afirman que el ejército es indispensable. No sé de qué ejército hablan.

Sigamos imaginando. Hace tiempo que dejamos de ir por libres en el mundo. Nuestras relaciones exteriores vienen marcadas en parte por la UE y nuestras decisiones militares por la OTAN. Parece que todos  faltaron a clase cuando explicaron que para ser miembro de alguna de las dos, se necesita la aceptación de todos los miembros. España inclusive. Que calladito tienen algunas cosas, ¿verdad?. Ah, tampoco será miembro de la ONU, FMI, G20… yo lo dejo caer.

Pero sigamos, que está siendo muy entretenido. El ejército catalán es tan bueno que no necesita aliados internacionales. Venga, lo compramos. Pero, ¿dónde van a comprar las armas? Porque también resulta que el día que faltaron a clase nos contaron como por la normativa de la OTAN no podrán comprar armas ni a EE.UU ni a otros aliados. Eso sí, podrían comprárselo a China. Espero que Venezuela, Cuba o Corea les hagan buenas recomendaciones. También son clientes asiduos.

Pongámonos que pueden con todo. Que crean su ejército, que forman parte de nuevo de todas las organizaciones, que consiguen comprar armas, que consiguen financiar las mismas….A largo plazo, claro. Pero en el corto plazo, ¿quién pretenden que les proteja?, ¿Como van a promocionar el turismo, por ejemplo, si no son capaces de garantizar unos mínimos de seguridad?

Al final, desde el ministerio de Defensa vemos inviable la idea de un ejército catalán. Si un Estado fracasa en su labor de defender a sus ciudadanos, ha fracasado como Estado. El señor Puigdemont quiere pasar a la historia. El Estado Catalán le da más igual, porque si le importara, jamás cometería la irresponsabilidad de convocar tan siquiera un referéndum sin unas fuerzas armadas eficaces y consolidadas que le respalden.

Miki Barañano
Ministra de Defensa de AOM

 

Egoísmo inteligente

ACABAR CON EL RIESGO TERRORISTA ES UNA LUCHA INABARCABLE PARA CUALQUIER ESTADO. GESTIONARLA ANTES DE QUE SE CONVIERTA EN AMENAZA ES, SI CABE, ALGO MÁS VIABLE. PERO, ¿A QUÉ PRECIO?

Si algo nos ha dejado claro la historia es que en las relaciones internacionales no hay sitio para el altruismo ni la filantropía. Desde los matrimonios de conveniencia en el pasado hasta las votaciones conjuntas hoy en día en la ONU vemos que están hechas únicamente para promover unos intereses. Si estos intereses comulgan con nuestros valores, pues eso que nos llevamos. Pero tampoco ha quitado el sueño nunca a nadie. El interés principal de un gobierno es la seguridad de sus ciudadanos. En parte porque es su trabajo , y en parte porque es quiénes les votan. Que también es importante.

Decían que la antigua gran Europa era maestra en lograr el cumplimiento de sus intereses sin mancharse las manos. En lograr que los demás quisieran lo que ella quería que quisieran. ¿Soft power?, ¿diplomacia? Sea como fuere, e independientemente del término calificativo, esta forma tan loable y poco violenta de lograr sus objetivos era siempre posible por un factor fuerza que residía detrás. Cualquier tiempo pasado siempre nos parece mejor, pero es indiscutible el declive europeo, tanto militar como diplomáticamente. Hemos sido testigos ya de una Europa dubitativa y sin capacidad de reacción que comete el terrible error de pensar que la historia la respaldará eternamente. Una Europa que no hizo frente a una Rusia potente durante la crisis de Crimea, o una Europa con una clara falta de coordinación ante el terrorismo.

Tras el 11 S, el terrorismo islámico se coronó como amenaza number one. Pero si, como decía Visanzay, medimos el riesgo en pérdida de vidas humanas, el terrorismo es un riesgo insignificante (en comparación, por supuesto). Y si hablamos de riegos, uno muy de novatos es olvidarnos de las demás amenazas, o de las amenazas en potencia. Los sectores más marginados de las sociedad, los que viven sumidos en la pobreza, en el tráfico humano y de drogas, los que viven en zonas de guerra, o lo que se sienten abandonados y/o rechazados son los más propensos a desestabilizar y a “querer castigar” a las instituciones o personas malas malísimas que permiten su situación. El concepto de egoísmo inteligente no es más que prevenir antes que curar y aunque la idea rebose maquiavelismo por todos sus poros, mantener contentos a ciertos sectores de la sociedad sería la manera más directa de mantener una paz nacional prolongada. Me explico:

Asegurar una integración, un acceso al estudio de la lengua nacional, o una ayuda económica para empezar una nueva vida serían consideradas como estrategias nacionales; independientemente de que moralmente se crea que es lo correcto , sino para evitar que en unos años ese mismo refugiado pueda aparecer en los titulares como lobo solitario. Y esto que nos puede resultar tan frío y controlador, qué lo es, no está lejos de realidades que calificamos a día de hoy como “emprendedoras” o “con visión de futuro”. El hecho de que las empresas creen áreas de descanso o entretenimientos en las oficinas como el contacto con animales, mesas de pin pon, sofás, horarios más abiertos… no es por el amor incondicional del jefe a sus trabajadores sino porque se ha estudiado que aumenta la productividad de los mismos. Ford sabía que si aumentaba el salario de sus trabajadores, estos podrían acabar comprando los coches que él fabricaba.. Si en la política no hay lugar para el altruismo, en la empresa privada mucho menos.

Algo tan sencillo (y criticado), como el cartel de Welcome Refugees puede verse como una estrategia política. Claramente una pancarta no va a incitar a que entren más refugiados, simplemente va a favorecer la integración y el bienestar de esas personas, que, repito, han entrado independientemente del cartel que haya colgado en Cibeles, si no es por voluntad nuestra, será por mandato europeo. Este bienestar es lo que a su vez favorecerá a nuestra seguridad nacional. Y a los hechos me remito.

El problema es saber ponerle límites. Cuanto más das, más pedirán al estado. Más exigirán. E igual que te exige el refugiado en situación de riesgo, te exige el parado en situación de pobreza, o el catalán que se siente oprimido. Cada vez más personas se sientes discriminadas, pero son siempre los mismos los que pagan. Comprar tu seguridad siempre sale caro. ¿Una inversión?, o ¿ceder al chantaje?

Miki Barañano
Ministra de Defensa de AOM

Pagando independentismos

Debemos tener cuidado a la hora de valorar ciertas estrategias políticas, especialmente si implican la separación de nuestro país. El Gobierno Central debe estudiar las causas por las que una parte considerable de la población desea la independencia, pero no puede plegarse ante exigencias infundadas.

Los proyectos de creación de las centrales nucleares en el País Vasco se apoyaban en la necesidad de combatir crisis energéticas como la del petróleo y la dependencia energética española, especialmente acentuada en esta comunidad debido a su alto porcentaje de industrialización y su baja generación a través de otras fuentes.

En un principio, la izquierda nacionalista pensó que podría suponer la independencia energética de la región (suministraba hasta un 70% de los requerimientos energéticos del País Vasco), sin embargo la presión popular y los movimientos ecologistas impulsaron el cierre de otros proyectos en la zona vasco-navarra (Ea en Guipúzcoa y Tudela en Navarra)

ETA, como siempre a través de la sangre, pretendió hacer suya la reivindicación popular, sin embargo, tal y como sucediera después con el asesinato del concejal Miguel Ángel Blanco, la población se manifestó en contra de los brutales asesinatos llevados a cabo para presionar la demolición de la central nuclear (José María Ryan, Ángel Pascual Múgica, Andrés Guerra, Alberto Negro y Ángel Baños). En total se registraron 246 ataques procedentes de la organización terrorista contra Lemóniz y otras instalaciones de Iberduero.

Representativo fue el momento en el cual, tras un ataque de un comando etarra al puesto de la Guardia Civil que vigilaba las obras, uno de los terroristas murió durante el tiroteo y la izquierda abertzale lo apodó “el primer mártir de Lemóniz”. No sé si el proyecto tenía o no que salir adelante, en cualquier caso, los mártires fueron otros.

Es cierto que se consiguió la paralización del proyecto (hay quien dice que por los asesinatos de ETA y otros por la movilización popular y la ecologista), sin embargo, en mi opinión se trató de otro movimiento equivocado por parte de la banda terrorista.

Si tu objetivo último es la independencia del País Vasco, deja que, lo que tú consideras España, te construya las infraestructuras necesarias para poder subsistir sin depender energéticamente de ellos (nosotros). Del mismo modo, si quieres anexionar Navarra a tu nuevo país, no me opondría a la construcción de la autovía Leizarán (entre Pamplona y San Sebastián) o a las vías ferroviarias de alta velocidad también pagadas con el dinero de España (para nosotros “el resto de España”).

Salvando las distancias con el independentismo promulgado por ETA, el movimiento nacionalista catalán se apoya en algunos argumentos. No quiero rebatir todos ellos porque no estoy preparado al no conocer el tema en profundidad, sin embargo, la publicidad “España nos roba” me parece engañosa.

Con las infraestructuras que ofrecen comunidades como Madrid o Cataluña es normal que concentren mayor número de habitantes y de empresas. Sin embargo, los servicios contratados en Cuenca en una compañía telefónica que genera puestos de trabajo en Madrid, por supuesto crearán mayor riqueza en la comunidad madrileña, pero no hay que olvidar que el dinero procede de un conquense. Lo que también  hacemos, de nuevo el resto de España, es pagar el rescate financiero de Cataluña a través del Tesoro Español, pagar embajadas catalanas, pagar la asamblea parlamentaria más cara del país, etc.

Estoy absolutamente a favor de que el Gobierno central se siente con todas las comunidades autónomas para comprobar en qué se puede mejorar, buscando un reparto más justo y equilibrado. Estoy completamente en contra de que, sus respetables aspiraciones políticas se encuentren al margen de la ley y, al menos en parte, apoyadas en manipulaciones para engañar a la ciudadanía.

Aprendan del error de los terroristas y aprovechen mientras puedan. Si sale adelante el proceso independentista, el “chollo” terminará cuando empiece su andadura.

Juan Abascal
Ministro de Fomento de AOM

Un techo de gasto con distintas alturas

TODO INDICA QUE ESTA LEGISLATURA NECESITARÁ VARIOS MILAGROS PARA SALIR ADELANTE, AUNQUE POR EL BIEN DEL PAÍS, LA CLASE POLÍTICA DEBERÁ VELAR POR EL INTERÉS REAL DE TODOS

Es bien sabido por la ciudadanía que en las fechas veraniegas muchos de los grandes estrenos de cine esperados para el año salen a la luz y esperan a los millones de espectadores en las salas. Bien, pues recién inaugurado julio llega a nuestras mejores pantallas “¡No a la subida del techo de gasto!”. Se trata de la última parte de la famosa saga No es no en la que recordarán títulos como “¡No a los recortes!”, “¡El déficit público se dispara!” y “¡El tribunal de Estrasburgo ha hablado!”.

Tras googlear “techo de gasto” he tenido que irme hasta el segundo link para encontrar una noticia de Expansión donde expone, valga la redundancia, en qué consiste dicha subida y cuál sería su efecto. Si bien el diario puede estar satisfecho con la actuación del Gobierno de los últimos años, no me imagino un peloteo institucional que perjudique la objetividad de la información, y dicha objetividad destaca que esta subida servirá para sufragar gastos autonómicos tanto de sanidad como de educación. Sin coincidir con dicha subida –sabéis de sobra que a mí me gusta que las hipotéticas subidas o bajadas de gasto las decidan las personas con su propia economía– me parece de una irresponsabilidad de importantes magnitudes la postura de la oposición de la medida. Es imposible hacer nada bien y para una oposición estupenda no hay nada bueno por llevar a cabo. El rechazo continuo con un argumentario tan básico como que “penaliza gravemente” a las comunidades autónomas en la distribución del déficit que el Gobierno les ha asignado demuestra que la contrariedad es más partidista que otra cosa. Por el lado de Podemos acuden al clásico “no atiende los principales retos económicos y sociales de nuestra economía”, algo inverosimil cuando las cifras que se revelan sobre empleo (principal reto económico y social en España) siguen batiendo records. Me pregunto si están haciendo lo mejor para España y para los españoles y si en vez de negarse en rotundo a cualquier medida del Ejecutivo no deberían estar lanzando alguna que otra propuesta, tal y como ha hecho Ciudadanos (una muy sana, por cierto).

Y llegados a este punto toca aportar. No concibo una subida de gasto en ninguna situación ordinaria. Un escenario de guerra podría exigirlo, pero si no fuera el caso, contadas situaciones exigirían mayor gasto. Sin embargo, creo que por el propio interés egoísta España debe cumplir con todas sus obligaciones internacionales. No llegar al nivel de déficit pactado con Europa en este caso o no cumplir con los compromisos con la OTAN en otro, puede traer graves consecuencias en nuestro futuro, tanto de credibilidad como de seguridad. España debe ser un país serio, como también lo debe ser su gente. Y aunque de cara a la opinión pública el saldo de deudas no sea visible, el cumplimiento está ahí, y nos garantiza un estado de bienestar que en última instancia nos sitúa en la posición número 27 dentro del Índice de Desarrollo Humano, según datos del 2016. No soy partidario de subir el techo de gasto, pero mucho menos de escaquearnos de nuestras obligaciones.

Con todo ello si el Ala Oeste de la Moncloa estuviera en el Gobierno, desde mi posición saldría como propuesta un ajuste que pasara por la redistribución de los fondos. ¿Qué ocurre? Que al final los márgenes son prácticamente nulos, y regatear a los números es muy difícil. Ya lo he comentado anteriormente: el político, en mayor o menor medida, es continuamente un interlocutor, y aguantar todas las fuerzas requiere una destreza sobrehumana.

El Congreso de los Diputados ha sido testigo de algunos de los mayores milagros de la historia de España, desde la disolución de las cortes franquistas hasta la última aprobación de los presupuestos generales. Todo indica que esta legislatura necesitará varios de ellos para salir adelante, aunque por el bien del país, la clase política deberá velar por el interés real de todos.

Julio Wais
Presidente de Gobierno de AOM