Por un Quijote obligatorio

DE MOMENTO, SE HA INTENTADO PROMOVER SU LECTURA, PERO EL ESTADO

TIENE QUE INVOLUCRARSE MÁS PARA PRESERVAR EL LEGADO DEL QUIJOTE


Hace 400 años, Miguel de Cervantes pasó a mejor vida y dejó entre su legado una de las obras más importantes de la literatura universal. Por eso duele tanto que, en España, entre tanto homenaje a su obra por tan marcada fecha, el Quijote aún no sea obligatoria en todas las escuelas de nuestro país


Miguel de Cervantes, que nació en un lugar de Madrid de cuyo nombre no quiero acordarme, publicó la obra más importante de la historia de España en 1605. ‘El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha’ no necesita presentación alguna y sus personajes son conocidos por todos. Pero, ¿cuántos lo han leído? Según el CIS, solo el 21,6% de la población española ha leído completo el texto.

Hace cien años ya era obligatorio en las escuelas. Hoy, el rostro de Cervantes aparece en monedas de céntimos. A mí, sin embargo, nadie me obligó a leer el Quijote, porque el sistema educativo deja mucha -demasiada- libertad a colegios e institutos de todo el país. (Este tema, el de la libertad de educación da para toda una tesis. Lo dejamos pendiente para comentar en otra ocasión). Recuerdo ver la divertida serie de dibujos animados y una película, además de tener un libro infantil. Craso error, opino. Una obra tan importante para la historia de España y de la literatura universal no debe ofrecerse en forma de sucedáneo, aunque los complementos ayudan, claro.

[Desde AOM hemos realizado una labor de investigación y documentación y no hemos podido dar con ningún documento que acredite que la lectura de esta obra sea algo obligatorio dentro de los programa educativo nacional. Pero claro, ya sabemos: no hay “un” programa educativo, sino 17.].

No hay mejor  antihéroe que el infeliz Alonso Quijano como tampoco hay escudero mejor que Sancho Panza

.¿Por qué? Porque es necesario conservar nuestro patrimonio cultural. El Quijote es algo nuestro y es una obra genial (y no lo digo por chovinismo). No hay antihéroe mejor que el infeliz Alonso Quijano, quien también es una parodia de los libros de caballerías de su tiempo. No hay escudero mejor que Sancho Panza, un hombre de bien a la vez que ignorante. El Quijote está en nuestra historia. La gente puede hacer lo que quiera, por supuesto, pero es terrible que el Quijote no figure entre las lecturas obligatorias de los adolescentes de España.

Quizá es demasiado pedir a un estudiante de 13 o 14 años que se lea ‘El ingenioso hidalgo’ de cabo a rabo, pero el sistema educativo puede tender puentes para que no resulte aburrida su lectura. Se pueden distribuir los capítulos por años, desde la ESO hasta el final de Bachiller. Hay ediciones adaptadas del castellano antiguo que pueden hacer más amena la lectura a los más jóvenes. La figura del profesor es fundamental para fomentar el interés y la comprensión del Quijote. Pero es triste observar cómo ciertos centros prefieren tomar otros caminos educativos, y ahí es cuando debe entrar el Ministerio de Educación. No es una idea de locos lo que se plantea. Para el 35,4% de los españoles su lectura debería ser obligatoria. De momento, se ha intentado promover su lectura en ciertos cursos, pero el Estado tiene que involucrarse más para preservar el legado del Quijote

Al igual que Cervantes, William Shakespeare también murió en 1616. Y basta mirar fuera de nuestras fronteras para ver reconocimientos a su obra en el mundo anglosajón. Hagamos lo mismo con Miguel de Cervantes: dignifiquemos el Quijote, empezando por las escuelas.

Educar en el deporte

EL DEPORTE, AL SER UNO DE LOS ASPECTOS MÁS POPULARES DE
LA VIDA COTIDIANA ESPAÑOLA, HAY QUE TRATARLO COMO UN
ESPACIO PARA CONSTRUIR LAS BASES DE UNA SOCIEDAD MEJOR

En España hay casi tres millones y medio de deportistas federados. Y a esa cifra hay que sumar aquellos que no están federados, más el número de espectadores. Estos son datos que no pueden ignorarse. Por esta razón, el Estado tiene la obligación de dedicar tiempo y recursos al deporte. Pero no hace falta sacar estadísticas para admitir que España es un país donde la inmensa mayoría de la población dedica tiempo profesional o de ocio al deporte. Y todas las disciplinas pueden ser un medio para educar y transmitir unos valores de ciudadanía, sobre todo a los más jóvenes.

La formación de entrenadores, árbitros y profesores tiene que ser efectiva para mejorar y educar a la sociedad a través del deporte. Conceptos como el respeto, la tolerancia y el juego limpio son tan importantes como los fundamentos técnicos o tácticos de la disciplina en cuestión. Hay que prestar especial atención a los árbitros, una figura muy menospreciada en todos los deportes y en todos los niveles, y eso es algo que puede cambiarse si se educa correctamente al deportista. En este sentido, la violencia en el deporte debe ser cortada de raíz, y no puede permitirse la entrada a recintos deportivos de grupos ‘ultras’ o entidades de índole similar..

Fuente Hola.com
Hacer ejercicio, al igual que la educación académica, debe ser un derecho universal. A día de hoy, dos de cada diez deportistas federados son mujeres, una cifra baja comparada con el sexo masculino, pero que está en constante crecimiento. A nivel profesional, los éxitos recientes en tenis, bádminton o natación sincronizada (y más disciplinas) han incrementado el interés por el deporte femenino. Hay que seguir trabajando para que las deportistas dejen de ser una minoría y tengan igualdad de oportunidades para meter un gol o anotar una canasta.

El Estado debe tratar de que exista un balance entre la educación académica y deportiva de un atleta. Pero también debe protegerlo. Hay que fomentar iniciativas para que tanto las universidades públicas como privadas fomenten la actividad deportiva mediante becas, también para los atletas paralímpicos. El paradigma es EEUU, aunque las diferencias culturales con España son notables. Sin embargo, es el camino correcto, y los frutos se recogerán a largo plazo.

El deporte une culturas al mismo tiempo que divierte y beneficia la salud. Y al ser uno de los aspectos más populares de la vida cotidiana española, hay que tratarlo como un espacio para construir las bases de una sociedad mejor.


Carlos Pérez