España y sus alcaldes disfrazados de ministros

¿POR QUÉ HAY QUE LLEVAR DEBATES IDEOLÓGICOS, O PROPIOS DE LA 
POLÍTICA INTERNACIONAL, A LA ADMINISTRACIÓN DE UN AYUNTAMIENTO?

Hace unos meses mientras estaba comiendo en Valdemorillo, pueblo del oeste de Madrid, vi que un empelado municipal estaba poniendo una placa en una zona ajardinada. Se paró tanta gente a leer la placa, que al final me acerqué a verla. Cuál fue mi sorpresa, y mi decepción, cuando vi que era una placa en celebración del día de la Tierra de Palestina.

Mi decepción no estaba causada porque ideológicamente esté a favor o en contra del día de la Tierra Palestina, tema que dejo a mi compañero de gabinete, Luis Miguel Melián (Asusntos Exteriores y Cooperación), sino porque no encontré razón ni motivo por la cual un ayuntamiento tenga que señalarse en una materia de esas características.

No sé porque me sorprendí, ya que en España es habitual encontrarse con alcaldes y concejales que deciden inmiscuirse en asuntos de estado mediante alguna llamativa declaración, o dedicando alguna plaza o calle a algún persona que genere polémica; ya sean estos verdes, azules o rojos, es una virtud común en la política española.

¿Por qué hay que llevar debates ideológicos, o propios de la política internacional, a la administración de un ayuntamiento?  ¿Qué valor aporta a los vecinos de un municipio que sus representantes en el ayuntamiento estén vinculados a un partido político? ¿No tendría más sentido que existiesen gestores, o asociaciones vecinales o algo similar?

En España es habitual encontrarse con alcaldes y concejales que deciden
inmiscuirse en asuntos de estado mediante alguna llamativa declaración


Uno podría entender que dentro de la labor de un buen alcalde este el fomentar la convivencia sana entre sus vecinos, buscando los puntos en común, y no las discrepancias. Puede que para empezar la “caza de votos” a nivel autonómico y nacional, los alcaldes sean esa pieza clave de los partidos políticos. Si “Antonio”, mi alcalde, es del PSOE (por ejemplo) y ha sido un buen alcalde, pues no hay necesidad de leer el programa del partido para las elecciones generales, y voto a su candidato aunque no sepa nada de él ni de sus ideas. A parte de la captación de votos, los partidos consiguen un proceso de selección de futuras estrellas políticas, así como un aval de buena gestión o buena valoración.


En mitad de ese debate de teoría política, en el que me planteaba una estrategia casi conspiratoria de los partidos políticos, quise confirmar mi información e investigué al poseedor del bastón de mando de Valdemorillo. Mi teoría se vio mellada por Doña Gema González Fernández, de PVM, Progresistas de Valdemorillo.
Una vez recibido este revés a mi planteamiento, en el cual responsabilizaba de las grandilocuencias municipales a los partidos políticos nacionales, no me queda otra salida que concluir que si bien puede ser una medida positiva para la conciliación vecinal, la solución a la grandilocuencia debe darse desde la responsabilidad personal de los alcaldes y concejales, la mayoría la tienen. Para aquellos casos en los que la responsabilidad es una virtud existente, que no tienen la sensatez necesaria, cabe plantearse si debiese existir algún tipo de actuación legal eficaz que cohíba a los alcaldes en funciones a dejar la manipulación y cambiarlo por la cartera de ministro.

Jorge Gancedo

La incertidumbre incomprensible

SE HAN VUELTO A REPARTIR CARTAS Y EL RESULTADO POLÍTICO VUELVE A SER EL MISMO:
LA SOCIEDAD ESPAÑOLA EXIGE ENTENDIMIENTO Y NO QUIERE MAYORÍAS ABSOLUTAS

España tiene una sociedad envidiable, sabe convivir de una manera ejemplar pese a los distintos planteamientos ideológicos, pese a haber sufrido una situación económica límite. Una sociedad con una de las tasas de criminalidad más bajas de Europa (44 infracciones por cada 1.000 habitantes), que sabe poner tierra de por medio en las diferencias y mantenerse cohesionada. Una realidad social envidiable, la cual, como han reflejado mis compañeros Guillermo González (Ministro de Industria, Energía y Turismo) y Carlos Pérez (Ministro de Educación, Cultura y Deporte), resulta tan atractiva que España ha conseguido posicionarse como uno de los destinos favoritos a nivel mundial para disfrutar de las vacaciones. Sin olvidarnos de nuestro patrimonio natural, cultural, e histórico, es evidente que el carisma de nuestra sociedad es un imán tan potente como los otros.

Esta situación social que hace que millones de turistasvengan a disfrutar de sus ahorros en nuestro admirable país, parece totalmente desconocida en el Congreso de los Diputados.

Hoy 25 de julio, día de nuestro patrón Santiago Apostol, los líderes políticos siguen en el vestuario discutiendo cual será el once titular de esta nueva legislatura. Llevamos un mes desde las elecciones y persiste la sensación de que nuestros principales partidos no van a conseguir cerrar un pacto que se adapte a las demandas requeridas por el pueblo español en las urnas ni a las necesidades de España en el medio plazo.

La decepción general de la sociedad no puede ser mayor: las cartas están repartidas, ¡jueguen con lo que les ha tocado!

Nuestros representantes no están siendo capaces de plasmar el entendimiento de nuestra sociedad en un primer pacto de puntos clave. Un entendimiento social que se da a diario y es rutina en todos los planos de nuestra sociedad, y que de manera incomprensible nuestros políticos no están consiguiendo alcanzar. La decepción general de la sociedad no puede ser mayor: las cartas están repartidas, ¡jueguen con lo que les ha tocado! Ya se rompió la baraja hace unos meses, se ha vuelto a repartir y el resultado vuelve a ser el mismo: La sociedad española exige entendimiento y no quiere mayorías absolutas.


Mientras la reunión de los vestuarios continua, el tiempo corre y el partido se sigue jugando. Un partido marcado por la tensa situación que vivimos a nivelinternacional, como apuntaba el pasado viernes mi compañero de gabinete Luis Miguel Melián (Exteriores y Cooperación), por el radicalismo islámico en auge (los atentados terroristas ya no son ni portada), por el creciente populismo en occidente, y el ya real Brexit, hazaña histórica del ex primer ministro, David Cameron.

Causa y consecuencia de la inestabilidad en el panorama político social internacional es la inconcluyente salida de la crisis económica, que a nivel nacional se traduce en una bolsa a la baja (IBEX-35 cae un 11% desde el 20D), una deuda pública batiendo marcas (1,09 billones de €, un 100,5% del PIB), y en un desempleo del 19,8% (situación que ha mejorado, pero que claramente es muy mejorable).
España necesita que el entendimiento entre los grandes partidos se dé, un entendimiento que mostraría madurez y solidez ante los españoles, y ante la comunidad internacional. Dejando de ser la gobernabilidad de España una incertidumbre que lastra a toda la sociedad, y siendo el pacto de estado que se alcance un principio de solución a los grandes problemas nacionales e internacionales a los que hay que hacer frente en la compleja situación actual.

Jorge Gancedo

Del sufragio “provincial” al sufragio universal

LOS ESPAÑOLES SON IGUALES ANTE LA LEY SIN QUE
PUEDA PREVALECER DISCRIMINACIÓN ALGUNA

Cuando uno lee el artículo 14 de la Constitución Española, “Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”  se podría llegar a entender que nuestro sistema garantiza que todos los españoles somos iguales ante la ley. Pero se da la paradoja en nuestro marco jurídico actual, electoralmente hablando, que un turolense tiene más poder que dos madrileños, obteniendo en las pasadas elecciones generales en la provincia aragonesa el PSOE un escaño con menos de 20.000 votos, y no consiguiendo UPyD en la provincia de la capital ni un escaño, habiendo obtenido más de 43.000 votos*.

Sin prejuicio alguno contra mis compatriotas de ambas provincias, considero una desigualdad que en el Congreso de los Diputados, donde cada diputado nos representa a la totalidad de los españoles, se dé esta diferencia. Si bien es cierto que es en la propia Constitución donde se define que la circunscripción electoral sea la provincia, resultando muy difícil que se dé el caso de dos diputados elegidos por una misma cantidad de votantes, estableciendo así una situación incoherente con lo anteriormente mencionado.

Nuestro Presidente Julio Wais, en su artículo del pasado miércoles, hacía referencia a la importancia de la libertad como punto de encuentro de nuestra sociedad. Y aunque no puedo estar más de acuerdo, cabe plantearse si esa libertad es posible sin un sistema que trate a todos por igual, ya que la igualdad es un principio indispensable que tiene que regir en la sociedad.

¿Es posible cambiar y, sobre todo, mejorar nuestro sistema electoral? Sí. Para llevar a cabo mi propuesta habría que modificar hasta la Constitución, pero es posible. Varios partidos políticos claman con frecuencia a favor de un colegio electoral único, normalmente los que más perjudicados se ven con el sistema actual, pero pocos políticos en España son los que tiran piedras sobre su propio tejado. Difícil es que aquellos políticos que bajo unas normas del juego han conseguido el poder decidan promover un cambio que podría llegar a quitárselo.
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¿Es posible cambiar y, sobre todo, mejorar nuestro sistema electoral? ¡Sí!

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Mi propuesta no sería otra que la de aplicar la lógica de cada cámara en el sistema electoral. Propongo que el Congreso de los Diputados sea elegido a través de un colegio electoral único, dejando el actual sufragio “provincial”, dejando atrás esa desigualdad entre españoles, que si se diese por motivo de raza, sexo, posición económica, o creencia haría que se plantease si nuestro sistema democrático realmente lo es. En cuanto al actualmente impopular Senado, establecería un sistema electoral similar al británico, un sistema uninominal mayoritario, con un candidato por circunscripción electoral. De esta forma se representarían de forma real los intereses de cada territorio. La definición de dichas circunscripciones, no la ligaría a las provincias o a otra división territorial de la Administración Pública, buscaría unificar poblaciones, o segregarlas si fuese necesario en las grandes ciudades. De manera que el número de votantes por circunscripción fuese más o menos el mismo, intentando respetar una igualdad entre las diferentes circunscripciones, pero primando en este caso la representación territorial.

Debiéramos asumir en nuestro sistema democrático el principio de mejora continua, que ha aportado grandes beneficios en el mundo empresarial, buscando dejar a nuestros hijos una democracia mejor.

Jorge Gancedo

El terrorismo nunca está justificado

TODOS TENEMOS LA OBLIGACIÓN DE TRASMITIR QUE EL TERRORISMO
NUNCA TIENE JUSTIFICACIÓN, QUE EN ESPAÑA SE CONTEMPLA CUALQUIER 
PLANTEAMIENTO IDEOLÓGICO Y QUE NUESTRA LEY GARANTIZA ESE RESPETO

España está en pleno cambio, en todos sus planos: el social, el económico, el político e incluso el cultural. Reflejo de este cambio fue el resultado en las urnas de las pasadas elecciones del 20D, y nuestra actual situación de falta de gobierno. Independientemente de la ideología de cada uno, todos los demócratas que creemos en la libertad del individuo como principio básico de una sociedad, debemos estar orgullosos de que el debate de las ideas haya cogido de nuevo protagonismo y esté forzando al entorno político a dar lo mejor de sí, a buscar el consenso en vez de la disputa.

Si bien hace tiempo que no teníamos un resultado electoral tan reñido, el marco legal que permite la libertad de expresión y de asociación política no es nuevo. Nuestra actual democracia, casi cuarentona, ha estado caracterizada desde su nacimiento por buscar el entendimiento de los distintos polos ideológicos de nuestra sociedad. Partidos tan antagónicos como el PCE y la Falange son un clásico, elecciones tras elecciones comparten colegio electoral, con más fotos anecdóticas tomando un café que revueltas de ningún otro tipo. Este es el marco en el que España se encuentra inmersa, vivimos una época de libertad y tolerancia, donde los españoles hemos promovido la convivencia de todo tipo de planteamientos y modos de entender la vida.

Arnaldo Otegui, en una humillante entrevista para todos los españoles, pretendió normalizar y justificar la actividad criminal cometida por la banda terrorista ETA, de la cual fue –es– parte, trasmitiendo con una serenidad escalofriante una retahíla de mentiras, distorsiones de una realidad sufrida durante décadas por todos los españoles. El contenido del mensaje de la entrevista es deleznable, pero he querido centrarme en aquellos a quienes iba dirigido. Hay dos colectivos receptores del mensaje que en el futuro puede que hagan que el propio Évole se arrepienta de su entrevista.

Fuente: La Sexta
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Por un lado están los desinformados, por juventud o desinterés, o las dos en el peor de los casos. El mensaje relativista puede llegar a hacerles entender que la situación terrorífica vivida con ETA admite una escala de grises, y que la propia sociedad española no lo considera para tanto si concibe ese tipo de cobertura mediática y se le permite presentarse a elecciones y vivir del esfuerzo de todos aquellos a los que ha maltratado de una manera u otra. El drama de ETA pasa a la historia como una situación negativa pero debatible.

Luego está el grupo más preocupante, la minoría inestable, desorientada, con potencial violento, que se siente incomprendida y no encuentra un hueco en la sociedad actual. Esa minoría que hace temblar a Occidente, que es causa de los tediosos controles de seguridad, recibió un mensaje que podría llegar a tomar como alentador. Esta entrevista ha podido suponer una gota más a llenar un vaso que esperemos nunca se colme.

Pese a que un reportaje sobre la democracia pueda resultar menos rentable en cuanto a niveles de audiencia, todos tenemos la obligación de trasmitir, los medios de comunicación los primeros, que el terrorismo nunca tiene justificación, que en España se contempla cualquier planteamiento ideológico, y que nuestra ley garantiza ese respeto. Y que así ha sido a lo largo de toda nuestra democracia. Tenemos que poner en valor el enorme esfuerzo realizado por la generación de nuestros padres y la de nuestros abuelos para llegar a nuestra situación privilegiada en la que vivimos, y no trasmitir mensajes que cuestionen si la violencia indiscriminada del terrorismo ha podido estar justificada o no.

Jorge Gancedo