Después de la tormenta no viene la calma

A NUESTROS REPRESENTANTES NO LES HA QUEDADO OTRA QUE RENDIRSE
YA QUE NO QUEDA MÁS REMEDIO Y PORQUE ES LO QUE MÁS NECESITAMOS
Y de repente, apenas 314 días después, tenemos Gobierno. Al final se ha pasado rápido y todo. Si uno echa la vista atrás y mira a un 2016 en funciones comprueba que lo que ha pasado ha sido exactamente lo que hemos comentado en este blog: desde los deseos de los ciudadanos por una España constitucional, soberana y del bienestar se ha llegado a un consenso nacional por un proyecto que será un punto de partida, de inflexión y de encuentro. Esto resume a la perfección el recorrido de los últimos meses.

Sin embargo hablar del pasado ya no sirve de nada y la única pregunta que cabe es “¿y ahora qué?”.

Hablar de pacto entre grandes partidos o de la gran coalición como dice el señor Iglesias es algo ridículo. En primer lugar porque se trata de una consecuencia por los resultados de diciembre y junio. En segundo porque ninguno de los dos partidos en su sano juicio prefiere pactar con otro a gobernar en mayoría. A nuestros representantes no les ha quedado otra que rendirse al “ajo y agua” (perdonen el lenguaje políticamente nada correcto) y encumbrar los pactos de Estado como pipa de la paz entre bandos es meramente una necesidad de guión.

Encumbrar los pactos de Estado como pipa de la paz entre bandos es meramente una necesidad de guión
¿Qué va a pasar? Como presidente de este juego ficticio procuraría dos cosas. Primero ser investido como Jefe del Ejecutivo, algo que Rajoy parece que va a conseguir. Más adelante conseguir que se aprueben unos presupuestos generales que deben contentar tanto a Bruselas como a oposición. Por un lado se pide un recorte de 5.500 millones para cumplir con los niveles de déficit; por otro se pretende un aumento del gasto social (a pesar de que en el año anterior Gobierno destinó el 53,5% del Presupuesto a estos fines).

Personalmente considero que con esta base todo podría avanzar. ¿Pactos de Estado? De todos los colores y sabores, como le gustan al señor Rivera. Pacto de Toledo por las pensiones, Pacto por la Educación, Pacto contra la Corrupción (¿con mayúsculas ya?), Pacto para realizar pactos… Lo que quieras. Así creo que al menos un par de años se podría sobrevivir, periodo de tiempo lo suficientemente amplio como para poder ganarse a la población para poder ganar otras elecciones generales, por allá a finales del 18 o principios del 19. Esta sería una estrategia “amarrategui” en la que si todo lo demás sigue su tránsito normal España podría seguir avanzando. Luego, claro está, problemas cruciales. El primero de todos Cataluña, que servirá para comprobar qué compromiso del PSOE es mayor: el que tiene con su país o el de su lucha contra el Gobierno. Otros asuntos también estarán sobre la mesa: las pensiones, la financiación autonómica o el déficit (por solo hablar de algunos “marrones”) darán grandes dolores de cabeza y mucho de que hablar. Por eso el diálogo y política, según dicen los tertulianos, tendrán que estar presentes, pero porque no queda más remedio y es lo que más necesitamos, todos.

Veremos qué sucede finalmente con el todavía principal partido de la oposición y con su desarrollo en los próximos meses. Sin duda aislar a los morados será otra tarea parlamentaria ya que su presencia en las instituciones ha cumplido su misión e incentivando actos como los que se pretenden celebrar el sábado reflejan que su lugar no es el de la representación popular.

Julio Wais

Mucho ojito que se nos puede ir de las manos

EN FUNCIÓN DE CÓMO ESTEMOS RECORRIENDO EL CAMINO HACIA LA ELECCIÓN
DE UN FUTURO PRESIDENTE NOS CONVERTIREMOS EN UN PAÍS U EN OTRO
Cuando hace ya siete meses empezamos este proyecto de zumbados con aires rimbombantes uno de los primeros pasos que se dieron fue la creación de un calendario. Las fechas y el contenido se han ido actualizando según los acontecimientos de los últimos meses. En nuestro ‘excel’ anoté que para mi artículo de septiembre ya habría un gobierno y un servidor, el servidor de todos, podría empezar a hablar sobre temas ya más puntuales. Pues nada, la cosa sigue igual –trescientos no sé cuántos días después– y ya son muchos los comentarios sobre el estado general de la política española.
No obstante, voy esbozar dos dibujos. En el primero se ve el futuro, uno en el cual hay un presidente, un gobierno y una oposición. Vuelve la normalidad y salvo conjura multipartido se aguantan dos añitos antes de la primera moción de censura. Tanto sabemos del futuro que incluso aquí en el blog me atreví a lanzar cuáles serán los principales retos del próximo Gobierno. El segundo dibujo es el presente donde podemos apreciar muchas incógnitas y algunas certezas. Seguimos sin Ejecutivo, no hay soluciones en el horizonte y cada día que pasa el tiempo juega más en nuestra contra. Sabemos dónde estamos y donde vamos a estar. Pero… ¿Alguien sabe cómo vamos a llegar a esa primera escena que hemos comentado?
La idea que me gustaría transmitir hoy es que, en función de cómo estemos recorriendo ese camino hacia la elección de un presidente, nos convertiremos en un país u en otro. Es indudable que España y los españoles hemos cambiado desde el 20D. El bipartidismo es cosa del pasado y la popular “nueva política” se sienta ya en los escaños. Hemos cambiado como también lo ha hecho una realidad poco apreciada por la opinión pública: la vuelta a las dos Españas. Cuando en 2008 años Zetapé fue proclamado Presidente en la segunda votación de la investidura con 168 votos, hasta seis partidos se abstuvieron (IU, CiU, PNV, BNG, CC y NB) y 23 diputados optaron por un voto “neutral”. Apenas ocho años después no hay siquiera un partido o una señoría dispuesta a abstenerse. Todo llega después de unas duras negociaciones de pacto que o bien se convierten en el acontecimiento más importante del año o duran menos que el Chapo Guzmán en la cárcel. ¿Hemos vuelto al todos contra todos? Da la sensación de que a más partidos (¿más democracia?), menos entendimiento. El ejemplo más reciente es el auténtico caos organizacional que vive Podemos en Galicia. En una entrevista del domingo Rivera decía en El Correo que un supuesto tri partito de las fuerzas del cambio “sería pura ciencia ficción política”. Añade que “la amalgama de partidos que no han ganado las elecciones sumados a formaciones independentistas, en total 44 fuerzas, no dan para constituir un Gobierno viable”.

Da la sensación de que a más partidos, menos entendimiento
Resulta necesario dar un paso atrás para contemplar toda la realidad. Y cuando yo doy ese paso inevitablemente desconfío del sistema democrático. Os ruego que no interpretéis en mis palabras una preferencia por otro modelo, ni mucho menos. Mi apuesta siegue siendo por el sistema menos malo de todos. Pero estamos padeciendo en estos días todos los males democráticos posibles. Las dobles lecturas de los resultados, el tetrapartidismo, los vetos y los noes, etc. Las legitimidades originadas de distintos procesos son muy peligrosasy confiar en ellas puede desencadenar terribles problemas. Termino con dos casos.
El primero es la ridícula obsesión que existe por la democratización interna compulsiva de los partidos en formato primarias. Me parece una auténtica locura que C’s llegara a ponerlo como condición para el apoyo a Cifuentes en Madrid. Las primarias hacen al candidato elegido más legítimo, pero no mejor. Y si no, preguntadle a los militantes socialistas que eligieron a Sánchez. Por otro lado, y como demostración del margen de error de la legitimidad, los Pactos de Estado. Con motivo de los acuerdos pre-investidura que hemos visto en los últimos 6 meses la Educación ha sido la mejor excusa para buscar puntos de encuentro. La conocida lacra que siempre han arrastrado los variados sistemas educativos españoles da la oportunidad, ahora, de firmar un gran pacto de estado para solucionar este problema. Pero no se puede caer en la idea de que cualquier pacto por muy multitudinario que sea traerá beneficios sí o sí. A ver quién es el listo que dentro de unos años cancela ese pacto por la educación porque sigue arrastrando malos resultados. ¿Tendría el deber moral otro gobierno de intentar una alternativa a un sistema perjudicial pero pactado por todos?. Ya lo he dicho en alguna ocasión: no podemos encumbrar cualquier acuerdo por el mero hecho de haber sido consensuado.
Este es por tanto el mensaje: cuidado con quién decidimos ser y en qué tipo de país nos queremos convertir. Identificar pluralidad con tolerancia puede ser arriesgado, a las pruebas me remito. Identificar acuerdo con beneficio, también lo puede ser. Y si juntamos ambos planteamientos nos vamos directos al Día 1 del próximo presidente de gobierno de España, donde se va a encontrar un parlamento duro donde descubrir qué es lo que España y los españoles necesitamosa largo plazo será muy complicado.


Julio Wais

Sobre el estado de la Nación (II): Puntos… suspensivos

NO IMAGINEMOS QUÉ PAÍS QUEREMOS EL LUNES QUE VIENE;
SOÑEMOS EN CAMBIO CON LA ESPAÑA DEL FUTURO

Según la RAE los puntos suspensivos se emplean “para indicar la existencia en el discurso de una pausa transitoria que expresa duda”. A falta de dos días para las elecciones nadie sabe a ciencia cierta qué ocurrirá. Sin embargo toca hablar de futuro y por ello he querido centrarme en el 26-J como punto de partida, inflexión y de encuentro.
En los días de campaña son muchas las frases cliché: “Por nuestros mayores”, “por el cambio”, “por el futuro de todos”… Una idea a la que los políticos suelen recurrir es la de animar al votante en pensar en el mañana. Pero creo que precisamente “el mañana” es lo que se olvida a la hora de votar. Y lo digo porque da la sensación de que una parte importante del electorado solo piensa en “mañana” y no en “EL mañana”. Con esto quiero destacar que la respuesta que buscan muchas personas a la hora de votar es la de un deseo por la mejora del país, pero no son conscientes de lo efímeras que pueden llegar a ser algunas propuestas. Subir el salario mínimo, eliminar las diputaciones provinciales o celebrar un referéndum de independencia en Cataluña son medidas que pueden tener lugar el día uno después de la investidura de Presidente. Quizá algunas propuestas de largo plazo como asegurar una tasa más grande de empleo o la bajada progresiva de impuestos (como aconsejaba nuestro ministro de Economía y Competitividad Gonzalo Bonelo en su último artículo) son acciones cuyos resultados son, no solo de mayor calado, sino también de una relevancia mayor. Imaginemos qué España queremos no el lunes que viene; soñemos en cambio con la España de 2020.
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Caminemos hacia un destino común de crecimiento económico y social

Pero para que España vuelva a empezar, para que las cosas se sigan haciendo bien tendremos que interpretar los resultados del domingo como un punto de inflexión. Los ciudadanos transmitiremos cómo deseamos que sea la nueva esfera, y por lo tanto deberemos ser responsables de nuestros votos. En esta segunda llamada a las urnas en apenas 6 meses confirmará la llegada de la llamada nueva política, que no es otra que la que ya está presente en todos los partidos. La nueva política no se llama “Girauta”, o “Unidos Podemos” o “Pactos de Estado para todo”. Esta nueva corriente tiene por nombres “Transparencia”, “Anticorrupción” o “Regeneración”. Es aquí, en estos puntos clave, donde se debe dar un antes y un después de aquel último domingo de junio. Sin duda cualquier español debe confiar en las nuevas fuerzas emergentes para que impulsen esta nueva actitud en la clase política. Bueno, siempre y cuando no apuesten por las donaciones a partidos de países extranjeros.


Pero debemos aspirar a que esta fecha se convierta para todos en un punto de encuentro. Hacer uso del voto es toda una responsabilidad y yendo a las urnas los españoles serán protagonistas de su propia historia. Como lo han sido los británicos. La sorpresa llegaba de madrugada: había ganado el Brexit. Los resultados han dejado a la Unión en un estado de shock, en un escenario que, como comentaba Luis Miguel Melián ministro de Exteriores, cambiará completamente el proyecto europeo. Jugar al referéndum de la semana puede ser algo muy peligroso porque este “ejercicio de democracia” divide radicalmente a la sociedad. Se trata de un arma de doble filo con la que Reino Unido está jugando mucho últimamente.  No obstante, creo en España y en los españoles, y su voz se debe escuchar. Y si acudimos a voces, a personas, no nos queda más remedio que ver los números. Ya hablé de esto en mi primer artículo cuando le recordaba al señor Sánchez que “si tanto le gusta sumar votos, no debería perder un minuto en contar los más de 16 millones de papeletas que se le dieron a la España constitucional, soberana y del bienestar“. Es decir, la España de la gran coalición. Ese verdaderamente sería el gran cambio en la historia moderna española. La propuesta del Gobierno sigue siendo la misma de hace 6 meses: el pacto de la España de todos. El miércoles pasado Rajoy, el Presidente de verdad, en el programa de televisión El Hormiguero confesó que hablaría con Sánchez y no exigiría la cabeza de Rivera como respuesta a las últimas acusaciones que se habían producido. Algunos pensarán que es una locura, pero ese es el camino.

Se sacarán, salvo cambio drástico de última hora, muchas y muy diferentes lecturas de los resultados del domingo. Hagamos todo lo posible por identificar cuáles son esos puntos en común que dibujan un futuro para nuestro país.

Julio Wais

No hay motivos para temer la libertad

EL ÚNICO PUNTO DE ENCUENTRO REAL QUE PUEDE EXISTIR EN LA

SOCIEDAD NO ES NI LA IGUALDAD NI LA JUSTICIA, SINO LA LIBERTAD

A menudo uno escucha que los mensajes siempre deben ser positivos, que es preferible afirmar algo que negarlo. El artículo empieza con un “no” en el título. Y lo hago a conciencia porque no creo que haya motivos para tener miedo a la libertad. Sin embargo después de ver, escuchar y recibir muchísimos argumentos para creer en ella, solo falta por decir que no los hay para desconfiar. Y es que no queda más remedio que aceptar que el único elemento que nos puede igualar realmente a todos, tanto personas físicas como jurídicas, instituciones y organizaciones, es la libertad.

A la España de los 50 millones (de la cual hablaremos cuando llegue el momento oportuno) se debe llegar habiendo realizado un gran giro a la libertad, viéndose dicho movimiento reflejado en el ámbito político, económico y social.

El supuesto “ahorro” de la próxima campaña a las elecciones del 26J nos sirve como ejemplo. Como liberal que soy, parto de que la ley y su imperio deben ser la base de toda democracia. Pero ni la propia democracia debe imponerse en una sociedad que elija libremente no aceptar dicho sistema. Por ello no creo que la solución a todos nuestros problemas sea la democratización de los partidos políticos, sino la “liberalización” de sus mecanismos de funcionamiento. No pongo en duda ningún formato, simplemente defiendo la libertad individual de la institución para funcionar a su antojo. Porque el único punto de encuentro real que puede existir en la sociedad no es la igualdad ni la justicia, sino la libertad. Los partidos han estado discutiendo sobre qué partidas deberían recortar. Sin embargo, solo en la libertad individual de cada institución pueden estar de acuerdo: que cada uno ahorre en donde crea. Ser austero por obligación no tiene ni mérito ni sentido y no podemos encumbrar cualquier pacto por el mero hecho de haber sido consensuado. En esta línea entra el problema de la corrupción: como dije anteriormente en otro de mis artículos (Tenemos un problema) “debe ser cada institución la que decida su nivel de exigencia interna a la hora de tratar asuntos propios”. El comportamiento interno del partido tendrá unas consecuencias reflejadas en las urnas, pero no podemos construir un sistema democrático aboliendo la libertad institucional.

La Libertad guiando al pueblo se ha convertido en un icono universal de la lucha por la libertad.

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Por otro lado, hago aquí mi primer llamamiento a la libertad económica. Seguro que mis queridos ministros son capaces de explicar mucho mejor que yo todas las grandes ventajas que tiene la libertad económica. Simplemente querría hacer hincapié en el hecho de que en España nunca se ha producido un gran movimiento de libertad económica y el cuál creo que traería a España los mejores años de prosperidad y bienestar que veríamos en nuestro país. En estos momentos según la Fundación Heritage nuestro Estado ocupa un modestísimo puesto 43 en el Índice de Libertad Económica 2016. El argumentario liberal es amplio pero querría simplemente relacionar los datos de libertad económica, esperanza de vida y renta per cápita. Atendiendo al ILE 2016 observamos que los 5 países con un mayor índice (Hong-Kong, Singapur, Nueva Zelanda, Suiza y Australia) tienen altísimos niveles de renta per cápita (51.300 dólares de media) y una esperanza de vida de 83 años. Los números que ofrece el portal de datos Gapminder sitúan a estos cinco países en lo más alto. Vean en la tabla el increíble progreso que se produce


Con la llegada del capitalismo a mediados del siglo XX los datos mejoraron definitivamente
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Por último, la libertad tiene que avanzar por todas las vías. Desde nuestro gobierno queremos que así sea y nuestros ministros ya están haciendo una fuerte apuesta. Gonzalo Bonelo, ministro de Economía hablaba de la presión fiscal que existe en España y el poco respeto que hay por la propiedad privada que se ve acribillada a impuestos. Desde Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente Antonio Gil-Delgado puso en duda ciertas políticas de izquierda a la hora de manipular el mercado mediante subvenciones a ecoproyectos de dudosa ecoeficacia. Hablamos de una libertad que vincula ideas con sentimientos. Así lo reflejaba Jorge Gancedo, ministro de Interior, quien defendía que en España se debe contemplar cualquier planteamiento ideológico y que nuestra ley tiene que velar por ello, por la libertad de pensamiento de cada uno. Estas ideas también tienen que llegar a la cultura. La tauromaquia forma parte de nuestro bagaje histórico y por ello Amadeo Lora, ministro de Justicia, declaraba que los amantes de la fiesta nacionaltienen derecho a seguir disfrutándola y que al final, como en tantas otras ocasiones, la solución se encuentra en respetar la libertad. Una libertad que no puede reducirse a nuestras fronteras. Luis Miguel Melián, responsable de Exteriores habló de este asunto sobre Venezuela: “El gobierno venezolano ya no es legítimo, y se aferra al poder a través de la fuerza. Es hora de que España y Europa miren de frente a los problemas y tomen soluciones”.

La cabecera del blog dice que “con una fuerte apuesta por la libertad aspiramos a una nueva gran España”. Y no es otro nuestro objetivo, el de unas aspiraciones de libertad que pretenden alcanzar todos los ámbitos de la realidad española.


Julio Wais

Tenemos un problema

EL PROBLEMA DEL TRATAMIENTO DE LA CORRUPCIÓN, CARA A LA OPINIÓN
PÚBLICA, NACE EN EL DESAJUSTE DE TIEMPOS ENTRE EL PRECOZ JUICIO
MEDIÁTICO, Y ELREALIZADO POR LA JUSTICIA, CASI SIEMPRE MUY TARDÍO

El pasado sábado noche tomaba una caña con un gran amigo. Nuestra amistad es fuerte, no cabe la menor duda, ya que si buscáramos argumentos para romperla no nos haría falta indagar mucho. Nuestras ideologías no pueden ser más opuestas: mientras que yo defiendo la libertad, él aboga por la democracia. Y en plena discusión cada uno exageraba más los planteamientos del otro en aras de ridiculizar nuestras ideas mediante una demagogia alcoholizada. Tras muchas voces, algún puñetazo sobre la mesa y varios brindis llegamos a la conclusión de que ‘in medio, virtus (la virtud está en el término medio) y que lo realmente complicado reside en la configuración de esa vara de medir justa para cada persona.

Y con esta bofetada de sinceridad llegamos a una bofetada de realidad: la corrupción que asola nuestro país. Hablé ya de este gran problema en mi última entrada, pero es un tema que no puede ser aplazado por más tiempo. Tras la semana del caso PP (Panama Papers, que nadie se alarme) la noticia del lunes fue la detención de Mario Conde, rostro de todo dentro de la sociedad española. No dejan de germinar focos de corrupción y debemos ya dar con ese medidor de justicia claro que identifique de una vez por todas cuáles deben ser los procesos adecuados para evitar todos estos escándalos. Debemos recordar que el problema del tratamiento de este fenómeno, cara a la opinión pública, nace en el desajuste de tiempos entre el precoz juicio mediático, y el realizado por la Justicia, casi siempre muy tardío.

No te pierdas la entrevista que Risto Mejide le hizo al ex-banquero

Cualquier plan anticorrupción debe pasar por la mejora urgente de los mecanismos de vigilancia, transparencia y rendición de cuentas para combatir esta lacra entre los cargos públicos. En la democracia representativa en la que vivimos nuestros políticos deben ser responsable con sus votantes y deben saber que en un sistema como este no se pasa ni una. Cierto es que en la anterior legislatura se ha reformado el marco penal aplicable a delitos de corrupción (prevaricación, cohecho, tráfico de influencias…) pero no es más que el inicio de la senda a seguir.

Por otro lado, en pleno siglo XXI se debe apostar por una estrategia a nivel nacional que refleje la realidad de la sociedad de hoy y las demandas de ciudadanos y profesionales de la justicia. Todo ello con un reajuste de la administración de la justicia agilizando y asegurando su rápida ejecución de las resoluciones. Son sorprendentes las declaracionesde Francisco Gutiérrez, magistrado de la Audiencia Provincial de Sevilla, quien defiende que “la creación entre 2004 y 2013 de las plazas de jueces y fiscales en las CC.AA no obedeció a criterios objetivos relacionados con la carga de trabajo”.

A su vez, es necesaria la implantación de una serie de medidas comunes a todos los planes de transparencia y regeneración democrática de los partidos políticos: prohibir las condonaciones de deuda de entidades a partidos; limitar subvenciones a los partidos; obligar a rendir cuentas ante el Tribunal de Cuentas; tener una financiación ligada a la variación anual del gasto de los PGE; disminuir un 20% los gastos electorales; pertenencia al partido incompatible con la corrupción; etc. No obstante, como liberal que soy, confío en que debe ser cada institución la que decida su nivel de exigencia interna a la hora de tratar asuntos propios. En lenguaje informal, que cada uno haga lo que quiera en su casa.

No querría dejar de alabar aquí el complicado trabajo que desempeñan los medios de comunicación a la hora de sacar a la luz todos estos casos. El papel que han jugado algunos periodicos españoles como El País con la difusión de los Wikileaks, El Mundo con los papeles de Bárcenas o ABC con el caso de los eres de Andalucía ha sido clave, y los españoles estamos en deuda con ellos por todo su trabajo. La Sexta y El Confidencial han demostrado recientemente su valía contando a los españoles qué ha estado ocurriendo en Panamá en los últimos años.

Julio Wais

Día 96: Seguimos sin Gobierno

LAS TAREAS DEL PRIMER DÍA DE LEGISLATURA SERÁN CON TOTAL 
SEGURIDAD LAS MISMAS HASTA EL ÚLTIMO DÍA DE GOBIERNO

Es curioso ver cómo surgen infinidad de opiniones acerca de lo que va a ocurrir de aquí a, digamos, que se forme Gobierno, por no insinuar una repetición de elecciones. Que si Podemos subirá, que si el PSOE terminará de hundirse, que si Ciudadanos se convertirá en tercera fuerza, etc. Cada medio, cada periodista, cada político ve el futuro de una manera distinta, pero nadie parece que tenga mucha seguridad de sus propias palabras. Lo que creo que sí se puede decir con total confianza es que los objetivos más importantes del próximo presidente van a ser la economía y la unidad de España. Si esto peligra, peligra todo.

La realidad del país es tremendamente delicada. La situación económica necesita una consolidación definitiva no solo en la creación de empleo con reformas profundas en políticas activas (simplificando la legislación para reducir la incertidumbre entre los empresarios), sino también en la generación de un ambiente de mercado libre. Eliminar trabas administrativas, mejorar la financiación para proyectos empresariales o crear incentivos de índole financiera y fiscal para promover el emprendimiento son medidas urgentes de cara a conseguir una liberalización del mercado necesaria que ya ha traído sus primeros beneficios. Como indica el economista Daniel Lacalle “a pesar de las mejoras de los últimos años, seguimos siendo uno de los países donde es más lento y caro empezar una actividad empresarial“. La competitividad del país debe crecer y conseguir con ello una recuperación total de la economía que permita a España y a los españoles encarar el medio y largo plazo con unas perspectivas fiables. Expansión muestra varias ideas cruciales que permitirán un avance claro.
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Fuente: Vanity Fair
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Por otro lado la soberanía del país se presenta como uno de los peores dolores de cabeza que va a tener el presidente de la XI legislatura. España es ella y sus 17 circunstancias.

Querría aquí hacer un pequeño paréntesis para explicar un poco de pizarra, un poco de teoría. Personalmente me gusta examinar la gestión de los mandatarios públicos comparando la situación de su entorno (ya sea concejalía, diputación, ministerio, etc.) en el momento en el que lo recoge y en el que lo delega. Por este motivo creo que Artur Mas ha sido uno de los peores presidentes de la Generalitat de Cataluña porque si uno analiza el resultado de su gestión lo primero que ve es la ruptura y separación de su pueblo. En las últimas elecciones regionales el voto independentista obtuvo el 48% los votos mientras que aquel que defendía la unidad del territorio nacional recogió el 52% de las intenciones.

Sea como sea, la principal labor del próximo Jefe del Ejecutivo pasa por estrechar los lazos que unen a todos los españoles. Dentro de la legalidad se deben emplear todas las herramientas posibles por establecer unos cauces de unión definitiva que no peligre con una simple propaganda fácil. Y no me estoy mostrando aquí favorable a la celebración de un referéndum, por muy legal que fuera o por mucho que este obtuviera un 90% de voto constitucional, sino por la implantación de un sistema autonómico (sí, autonomías y no federaciones) que nos una como país.

Por último añadiría la lucha contra la corrupción a las principales tareas del próximo presidente, planteándolo en un formato 2+1: economía y soberanía + corrupción. Para ello haría una triple propuesta:
  1. La mejora con carácter de urgencia de los mecanismos de vigilancia, transparencia y rendición de cuentas para combatir la corrupción entre los cargos públicos.
  2. El reajuste de la administración de la justicia agilizando y asegurando su rápida ejecución de las resoluciones.
  3. La implantación de una serie de medidas comunes a todos los planes de transparencia y regeneración democrática de los partidos políticos. Sin embargo, debe ser cada institución la que decida su nivel de exigencia interna a la hora de tratar asuntos propios.
Son tareas del primer día de legislatura, pero con total seguridad lo sigan siendo hasta el último día antes de la formación de nuevo gobierno. Trabajemos en ello sin olvidar que España y los españoles tenemos la oportunidad –y la propia obligación– de salir reforzados de la crisis económica, territorial e institucional de los últimos años.

Julio Wais