Síntomas del Sistema Nacional de Salud

CADA VEZ APARECEN MÁS COMPLICACIONES PARA OFRECER UNA SANIDAD
PÚBLICA DE CALIDAD, Y PARECE QUE ESTO ES SOLO ES EL PRINCIPIO. SI NO
ACTUAMOS RÁPIDO, PERDEREMOS PARTE DE NUESTRA ESTADO DE BIENESTAR

Hemos construido un Sistema Nacional de Salud envidiable y ejemplar durante años, pero esto ya no es así. Tenemos que ser conscientes que la sanidad de un país es un reflejo de su sociedad, su demografía, su cultura, sus hábitos, estado ambiental, economía o política. Si algo de esto falla repercute en la salud general de todos los ciudadanos, y desgraciadamente el escenario del panorama español no se presta a ser muy boyante en muchos de estos aspectos.
Existe todavía una gran tasa de paro, una economía endeble, aumento de diferencias sociales, baja tasa de natalidad, envejecimiento de la población ó escasez de entendimiento político que, dificultan y ponen en peligro hacer sostenible el sistema sanitario español. Todo ello son indicadores de la situación en la que se encuentra el estado, que pueden reflejar problemas venideros, al igual que los síntomas o signos advierten de la aparición de una enfermedad.
Según el informe Euro Health Consumer Index emitido este año, España no ocupa los primeros puestos en calidad sanitaria en Europa (ranking 19) y presenta puntos flacos como la prolongación de las listas de espera, problemas en la gestión y la politización de la sanidad. Deloitte, mediante una encuesta (El sistema sanitario en España, situación actual y perspectivas de futuro, 2016) en la que participaban profesionales de distintos sectores, entre ellos, profesionales sanitarios, se observó que un 69% de los encuestados tenían dudas sobre la sostenibilidad del sistema sanitario en su situación actual y 63% dudaban de su mejora en los próximos años. Los últimos datos del INE comparados con la OMS describen una demografía nacional alarmante, en la que se ha comenzado a invertir la demografía poblacional, que prevé que un menor número de trabajadores tendrán que sustentar las prestaciones sanitarias de un mayor número de pensionistas.
La promoción de la salud es la base para poder abordar cualquiera problema sanitario
.
¿Qué puede suponer esa falta de sostenibilidad? Incapacidad. Incapacidad de atender a todos aquellos que lo precisen en el momento que necesiten y con la calidad debida. No por incompetencia médica, sino por falta de recursos. Tanto durante las prácticas como estudiante de Medicina de la Universidad de Navarra o como residente en hospital de la Paz este es un tema que he comentado con colegas de profesión y muchos estamos de acuerdo que la calidad de nuestra sanidad pueda menguar paulatinamente si no hacemos nada al respecto.
Es primordial llevar a cabo una planificación y programación sanitaria a todos los niveles, y no permitir que la politización de nuestro sistema de salud impida llevar a cabo las medidas necesarias. Estamos en camino de estar viviendo, si no lo estamos ya, con un sistema público sanitario por encima de nuestras posibilidades. Esto no es algo nuevo, a lo largo de la historia hemos intentado vivir mejor de lo que nos podíamos permitir (la última vez no hace mucho), y lo hemos hecho hasta que se rompiera la hucha, nos diéramos de morros o nos viniesen a bajar los humos. No cometamos el mismo error.
Debemos concienciarnos de la situación. No dejemos que un sistema sanitario que ha sido ejemplo mundial se marchite lentamente por no actuar a tiempo. Por eso, el objetivo de estos párrafos es reflexionar sobre el tema planteado y dejar constancia de que la promoción de la salud (compuesta por los factores sociales, políticos, económicos, normativos y culturales) es la base para poder abordar cualquiera problema sanitario. Si uno no admite que esta enfermo, no va a el médico. Si no se es consciente de como está la salud de su comunidad, no podrá tomar las medidas adecuadas. Si no se actúa a tiempo el problema sigue su curso. De esta manera, en la medicina como todo en la vida, mejor informar, mejor prevenir que curar.

Dr. López del Pino

España y Chile: Una amistad más allá de los Andes

LAS RELACIONES ENTRE ESPAÑA Y CHILE GOZAN HOY DE UNA MAGNIFICA
SALUD, Y POR ELLO HAY QUE BRINDAR POR LA HISTORIA QUE LOS UNE,
POR EL PRESENTE QUE LES MOTIVA Y POR EL FUTURO QUE LES DEPARA

En una carta escrita por Miguel de Unamuno a su amigo José Luis Ross Mujica, periodista chileno y cónsul de su país en España a principios del siglo XX, le indicaba que habían existido dos grandes proezas mundiales que el pueblo vasco podía atribuirse orgullosamente. Una de ellas, como no, era la constitución de la Compañía de Jesús por San Ignacio de Loyola, y la otra, la República de Chile.
Al igual que ocurre con el resto de los países Iberoamericanos, Chile comparte con la Madre Patria fuertes lazos históricos, culturales, religiosos, lingüísticos, culinarios y, ante todo, familiares. Como hijo de padre español y madre chilena, puedo dar fe de elloHoy en día basta con preguntar a un chileno por su apellido para comprobarlo. Larraín, Errazuriz o Eyzaguirre forman parte de la innumerable herencia heráldica que España, y más concretamente el País Vasco, ha dado al pueblo chileno. Esa herencia también se ha reflejado en el folclore. Es difícil tarea diferenciar la indumentaria de un traje campero jerezano con la de un huaso chileno, la empanadilla gallega con la empanada de pino chilena e incluso, aunque menos evidente, la jota aragonesa y andaluza con la cueca.
El buen y estable desempeño de la economía chilena durante los últimos años, los bajos índices de desempleo, siendo un referente en la región y la negativa coyuntura económica que atravesó España hasta el año 2012 han posicionado a Chile como el cuarto país con mayor número de Españoles residentes en el extranjero dentro de Iberoamérica, con un total de 62,000 personas.
Chile, país de extremos de norte a sur, bordeado al este por la colosal cordillera de los Andes; aislado al norte por uno de los desiertos más áridos del mundo, el Atacama; inundado al sur por sus extensos lagos, gélidos glaciares patagónicos y activos volcanes; y refrescado al poniente con el vasto Océano Pacífico, no se ha mostrado impasible frente al aislamiento que su geografía le ha impuesto con el resto del mundo.
Esa fuerte herencia con España han hecho de Chile un perfecto aliado comercial y político en Iberoamérica, al igual que Chile ha encontrado en España un fuerte aliado para sus intereses en Europa. Según palabras de S.M el rey Juan Carlos en su visita a Chile en 2012: “Podéis contar con que España seguirá siendo el mejor defensor de los intereses Chilenos en la UE”.

España ha actuado como un sólido pilar sobre el que se ha cimentado la economía chilena

España ha actuado como un sólido pilar sobre el que se ha cimentado el desarrollo de la economía chilena durante las últimas dos décadas. Chile ha conseguido atraer, gracias a su sólido sistema judicial y amigable sistema tributario, un sólido y comprometido flujo de inversión extranjera, principalmente procedente de empresas españolas hacia sectores tan dispares como la industria energética, telecomunicaciones, infraestructuras o servicios financieros. Según el Banco Central de Chile, España se ha situado como tercer inversor extranjero en términos de Stock de Inversión Extranjera Directa con 19.638 millones de dólares, precedida por Estados Unidos, con un stock de 35.813 millones de dólares, y por Países Bajos con 23.436 millones de USD. En cuanto a flujos de inversión, durante 2014, España invirtió en Chile alrededor de 3.200 millones de dólares situándose como el segundo inversor con el 31% de las inversiones del periodo, por detrás de EEUU, que alcanzó los 6.804 millones. Es por eso que cuando uno circula por alguna autopista chilena, avista en el paisaje algún molino de viento, llama a través del móvil, retira dinero del cajero, paga la luz y el gas, la marca España se encuentre fuertemente presente.

Afirmar que la actividad empresarial española en el extranjero, y más concretamente en Iberoamérica, es el principal exponente de que España es una potencia internacional que ha contribuido al desarrollo de dichas regiones, no es ningún disparate. Tal y como EE.UU ha influido en la forma de vida de la sociedad actual a través del cine o la música, España ha influido a través de infraestructuras, la gastronomía, la telefonía o la energía, debiendo ser motivo de satisfacción para todos los españoles.
Chile ha dado la espalda a su geografía aislacionista, rescatando de su herencia española ese espíritu aventurero para conquistar una mayor prosperidad económica y social a través de tratados de libre comercio y alianzas estratégicas con varios bloques económicos, tal y como se ha reflejado recientemente a través de la firma para la creación de la mayor zona de libre comercio del mundo o la creación de la Alianza del Pacífico de la que España, por cierto, participa como miembro observador.
España debe aprovechar esos fuertes vínculos con Iberoamérica, comunidad de casi 600 millones de personas, para potenciar su crecimiento económico a través del comercio exterior, tal y como el Reino Unido ha conseguido con la Commonwealth.
Ese mar que tranquilo le baña, y promete futuro esplendor a Chile ya no es solo un destello de ilusiones, sino una luz de oportunidades que lo posicionan como principal aliado comercial y un sólido trampolín que España puede y debe utilizar para que así pueda consolidarse como una de las economías europeas más activas en Iberoamérica y el Arco del Pacífico.

Las relaciones bilaterales gozan actualmente de una magnifica salud, aunque no siempre fue así. Por ello, hoy hay que brindar por la historia que los une, por el presente que les motiva y por el futuro que les depara.

Francisco Zamarriego

Cataluña, volver a empezar

EL DISCURSO DEL MIEDO, EL DESPRECIO A DISIDENTES Y LA CERRAZÓN
A CUALQUIER DIÁLOGO HA ALIMENTADO ESTA MOVILIZACIÓN,
COMPLETAMENTE INTOLERABLE EN TÉRMINOS DEMOCRÁTICOS

Hace unas semanas vimos en la final de Copa del Rey en la que Barcelona y Sevilla se enfrentaban, el último capítulo de la actual relación Cataluña-resto de España. Un conflicto al más puro estilo de los clásicos westerns. Más de uno nos hicimos algunas preguntas: ¿Es aquí hasta donde hemos llegado? ¿Dónde queremos llegar? ¿Es tan solo un comienzo? ¿Cuál es la solución?

En la vida no sólo existe el blanco y el negro. Algo característico y fascinante de las personas es la diversidad. La misión de cada uno no es sólo escoger el bando en el que tomar posición sino más bien analizarlos y ver qué persigue cada uno de ellos. Ver qué es lo que no funciona y cuál o cuáles pueden ser las soluciones. Es innegable que algo no está yendo bien en Cataluña, y se trata de encontrar un punto de acuerdo entre ambas posiciones. Busquemos entre el abanico de grises que tenemos a nuestra disposición.

Volviendo al terreno de juego, todos los sentimientos demostrados aquel día, no fueron nuevos ni obedecieron a una única causa clara. Es aquí donde hay que empezar a engranar las piezas. 

La defensa de la libertad de expresión –no solo en contenido– de hablar en castellano o catalán indistintamente es una idea que siempre nos debe acompañar. Ambas lenguas, hermanas e hijas del latín, son patrimonio cultural y se encuentran amparadas por la Constitución. 

Es muy difícil desempolvar estas ideas si continuamente nos vemos enfrascados en un conflicto del cual parece ya que no podemos huir. En los últimos años en algunas comunidades autónomas como Cataluña y Baleares los círculos independentistas han tratado de salir victoriosos empezando a ejercer presión desde la educación. Los más jóvenes siempre han sido usados como arma pues son ellos el presente y serán el futuro. No es banal comentar que en esta guerra absurda se le recrimine a tan sólo una niña por defender el mallorquín. ¿Por qué estamos discutiendo, si es de inteligentes cuestionar? Y por qué no: ¿No es más inteligente si cabe, plantearse dudas del sistema educativo actual?
La defensa de la libertad de expresión es una idea que siempre nos debe acompañar

Personalmente he tenido la suerte de hablar con gente que vivió en la España pre-democrática, donde lamentablemente en sitios como Mallorca aquel que hablara en catalán era duramente castigado mediante los implacables golpes de la regla que no eran más que una forma de privar de esa libertad que antaño se ansiaba. Actualmente, esta guerra se sigue produciendo pero utilizando unas armas que parecen ser mucho menos dañinas. En las Islas Baleares desde el 2004, la educación obligatoria se está ejerciendo el 70% en Catalán, es decir que si un niño de cualquier otra parte del país quiere o debe trasladarse lo deberá hacer de esta manera o acudir a algún colegio privado de carácter internacional. Y esto es así ahora, porque en cuatro años seguramente cambie, y hace cuatro fue distinto. Pero… ¿Cómo será en el futuro? La estrategia en toda guerra es la que es. No obstante, opino que no se trata ver quien dispara a la parte más vital del oponente, no. Se trata de hallar un mecanismo alejado de las armas y cuyo objetivo sea de verdad trabajar en un modelo común. 


Desde de la Transición, el Estado no ha puesto trabas a la rehabilitación de las lenguas distintas del español. Sencillamente se ha inhibido: ni ha colaborado en su recuperación ni ha puesto freno a las prácticas en menoscabo del bilingüismo de los gobiernos de signo nacionalista, dando lugar a la actual situación. Y es que lo más probable es que en este mismo momento un niño esté criticando a otro por hablar catalán y viceversa. Los niños no son más que el reflejo de nosotros mismos, y por ello se debe aspirar a una España cuyo plan educativo cubra las necesidades, sin dejar de lado al castellano (todo un orgullo que nuestro idioma sea el segundo más hablada en el mundo) y viendo a los más jóvenes enriquecerse con la cultura y lengua de cada una de las regiones españolas.

Los sentimientos nacionalistas han florecido ya que hasta ahora no hemos sabido comprender ni tratar con coherencia semejante situación. En sus inicios el independentismo catalán fue, de largo, el movimiento social más masivo y de mayor calado en nuestra historia reciente. La respuesta de las instituciones españolas no ha estado a la altura. El discurso del miedo, el desprecio a los disidentes y la cerrazón a cualquier diálogo ha alimentado esta movilización, completamente intolerable en términos democráticos y que pisotea los derechos de todos los catalanes.

Miguel Gallardo