Del sufragio “provincial” al sufragio universal

LOS ESPAÑOLES SON IGUALES ANTE LA LEY SIN QUE
PUEDA PREVALECER DISCRIMINACIÓN ALGUNA

Cuando uno lee el artículo 14 de la Constitución Española, “Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”  se podría llegar a entender que nuestro sistema garantiza que todos los españoles somos iguales ante la ley. Pero se da la paradoja en nuestro marco jurídico actual, electoralmente hablando, que un turolense tiene más poder que dos madrileños, obteniendo en las pasadas elecciones generales en la provincia aragonesa el PSOE un escaño con menos de 20.000 votos, y no consiguiendo UPyD en la provincia de la capital ni un escaño, habiendo obtenido más de 43.000 votos*.

Sin prejuicio alguno contra mis compatriotas de ambas provincias, considero una desigualdad que en el Congreso de los Diputados, donde cada diputado nos representa a la totalidad de los españoles, se dé esta diferencia. Si bien es cierto que es en la propia Constitución donde se define que la circunscripción electoral sea la provincia, resultando muy difícil que se dé el caso de dos diputados elegidos por una misma cantidad de votantes, estableciendo así una situación incoherente con lo anteriormente mencionado.

Nuestro Presidente Julio Wais, en su artículo del pasado miércoles, hacía referencia a la importancia de la libertad como punto de encuentro de nuestra sociedad. Y aunque no puedo estar más de acuerdo, cabe plantearse si esa libertad es posible sin un sistema que trate a todos por igual, ya que la igualdad es un principio indispensable que tiene que regir en la sociedad.

¿Es posible cambiar y, sobre todo, mejorar nuestro sistema electoral? Sí. Para llevar a cabo mi propuesta habría que modificar hasta la Constitución, pero es posible. Varios partidos políticos claman con frecuencia a favor de un colegio electoral único, normalmente los que más perjudicados se ven con el sistema actual, pero pocos políticos en España son los que tiran piedras sobre su propio tejado. Difícil es que aquellos políticos que bajo unas normas del juego han conseguido el poder decidan promover un cambio que podría llegar a quitárselo.
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¿Es posible cambiar y, sobre todo, mejorar nuestro sistema electoral? ¡Sí!

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Mi propuesta no sería otra que la de aplicar la lógica de cada cámara en el sistema electoral. Propongo que el Congreso de los Diputados sea elegido a través de un colegio electoral único, dejando el actual sufragio “provincial”, dejando atrás esa desigualdad entre españoles, que si se diese por motivo de raza, sexo, posición económica, o creencia haría que se plantease si nuestro sistema democrático realmente lo es. En cuanto al actualmente impopular Senado, establecería un sistema electoral similar al británico, un sistema uninominal mayoritario, con un candidato por circunscripción electoral. De esta forma se representarían de forma real los intereses de cada territorio. La definición de dichas circunscripciones, no la ligaría a las provincias o a otra división territorial de la Administración Pública, buscaría unificar poblaciones, o segregarlas si fuese necesario en las grandes ciudades. De manera que el número de votantes por circunscripción fuese más o menos el mismo, intentando respetar una igualdad entre las diferentes circunscripciones, pero primando en este caso la representación territorial.

Debiéramos asumir en nuestro sistema democrático el principio de mejora continua, que ha aportado grandes beneficios en el mundo empresarial, buscando dejar a nuestros hijos una democracia mejor.

Jorge Gancedo

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