Desafío independentista: Vergüenza internacional

ESTE EPISODIO NO TENDRÍA MAYOR RELEVANCIA SI NO FUERA PORQUE ESTA HUMILLACIÓN LA TIENE QUE COMPARTIR FORZOSAMENTE ESPAÑA. NO NOS ENGAÑEMOS, EN DINAMARCA NADIE SABE QUIÉN ES PUIGDEMONT… LO QUE UN DANÉS VE ES A UN DESVERGONZADO ESPAÑOL QUE VA A GASTARSE EL DINERO DE ELLOS EN ABRIR UNA EMBAJADA EN SU PAÍS QUE PARA LO MÁS QUE VA A SERVIR ES DE AGENCIA TURÍSTICA”

Hace pocos días que comenzó el nuevo curso político, y este viene bastante cargado. A nivel nacional parece que el panorama mediático no ha variado mucho. Sin embargo, existe un frente que a pesar de llevar ya varios años en el candelero, promete traer interesantes novedades para los próximos meses. Nos referimos al desafío secesionista que sigue cogiendo fuerza en Cataluña.

A lo largo de este mes, dedicado a esta amenaza para la unidad territorial del país, los distintos ministros de AOM irán compartiendo sus puntos de vista sobre cómo esta situación puede afectar a la Economía, la Justicia, la Seguridad, o incluso al Turismo de España. Sin embargo, desde esta cartera sería imposible hablar de las consecuencias internacionales que este desafío puede causar en nuestras relaciones exteriores. La razón es que todas estas áreas tienen su particular enfoque en el panorama internacional, y todas y cada una de ellas serán abarcadas de forma minuciosa por los distintos ministerios.

En ese artículo quería centrarme en un aspecto algo más global y que encuadra en cierta medida en todas las áreas previamente mencionadas, la Marca España. Sería profundamente injusto decir que la imagen que da España es siempre negativa, pero si es cierto que de lo que últimamente más eco se hacen los medios suelen ser aspectos que no nos dejan en muy buen lugar. La lista es desde luego extensa, pero atendiendo al tema que hoy nos ocupa, unido con la más reciente actualidad “internacional” tenemos que hablar del PATÉTICO que hizo el otro día Carles Puigdemont en Copenhague.

Los últimos días están siendo una consecución de reuniones, negociaciones y toda una escena de caóticos correveidiles entre Londres y Bruselas. Esto unido por una parte a la campaña electoral en Alemania, donde Merkel se juega renovar por cuarto mandato consecutivo frente a Martin Schulz, y por otro lado a la amenaza, mucho más seria y que trataremos en los próximos artículos, de Pyongyang a Washington, hacen que España pueda aprovechar esta temporal escasez de liderazgo mundial para hacerse un hueco en la agenda internacional, y concretamente en la europea. España debería ser uno de los países en liderar las negociaciones del Brexit, a la vez que se hace más fuerte en Europa. Sin embargo, hay elementos que en poco o en nada favorecen a este deseado escenario. Claramente hablamos de los movimientos independentistas, de sus amenazas de no cumplir la ley y proclamar un Estado independiente dentro de Europa en pleno siglo XXI.

Además de todo el lío jurídico que supone instalar una sede diplomática en el exterior por parte de una parte de un Estado que ya estaá representado en dicho territorio, hay que añadir el elevado coste económico que ello supone. Las últimas cifras hablan de 6,5 millones de euros anuales. Este número puede resultar insignificante al lado de las cantidades que se mueven tanto en los presupuestos Generales del Estado o de las Comunidades Autónomas, pero hay que tener en cuenta un aspecto importante a la hora de valorar esta cifra. Cataluña es una Comunidad “al borde” de la quiebra que, a la vez que le exige la independencia a España, con la otra mano le exige dinero para poder hacer frente a pagos y a sus locuras independentistas. En segundo lugar, debemos de tener en cuenta que Europa está viviendo un período difícil que ha hecho resurgir movimientos nacionalistas, y en ocasiones racistas, en otros países, países que muchas veces son los que pagan el pato de los Estados menos responsables financieramente. Debido a estos movimientos, o partidos políticos en algunas ocasiones, se ha instalado en Bruselas, desde hace tiempo, un preocupante debate que tiene como objeto decidir si dejar fuera a determinados países. España es uno de esos señalados y la reflexión que tenemos que hacernos es, ¿qué pensarán estos países cuando ven que en un país como es España una Comunidad Autónoma abre una Embajada con dinero público que luego, seguramente, le pedirá a Bruselas? La respuesta la tenemos en la bochornosa inauguración de la Embajada catalana en Copenhague, la cual fue un auténtico desastre en cuanto a la asistencia de público y personalidades políticas.

Este episodio no tendría mayor relevancia si no fuera porque esta humillación la tiene que compartir forzosamente España. No nos engañemos, en Dinamarca nadie sabe quién es Puigdemont, o que Cataluña está amenazando con desconectarse de España. Lo que un danés ve es a un desvergonzado español que va a gastarse el dinero de ellos en abrir una embajada en su país que para lo más que va a servir es de agencia turística. ¿Cómo creemos que estos ciudadanos van a responder ante esta desfachatez? No hace falta indagar mucho, Moody´s ya nos lo deja claro.

Luis Miguel Melián
Ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación de AOM

Deja un comentario