Educar en el deporte

EL DEPORTE, AL SER UNO DE LOS ASPECTOS MÁS POPULARES DE
LA VIDA COTIDIANA ESPAÑOLA, HAY QUE TRATARLO COMO UN
ESPACIO PARA CONSTRUIR LAS BASES DE UNA SOCIEDAD MEJOR

En España hay casi tres millones y medio de deportistas federados. Y a esa cifra hay que sumar aquellos que no están federados, más el número de espectadores. Estos son datos que no pueden ignorarse. Por esta razón, el Estado tiene la obligación de dedicar tiempo y recursos al deporte. Pero no hace falta sacar estadísticas para admitir que España es un país donde la inmensa mayoría de la población dedica tiempo profesional o de ocio al deporte. Y todas las disciplinas pueden ser un medio para educar y transmitir unos valores de ciudadanía, sobre todo a los más jóvenes.

La formación de entrenadores, árbitros y profesores tiene que ser efectiva para mejorar y educar a la sociedad a través del deporte. Conceptos como el respeto, la tolerancia y el juego limpio son tan importantes como los fundamentos técnicos o tácticos de la disciplina en cuestión. Hay que prestar especial atención a los árbitros, una figura muy menospreciada en todos los deportes y en todos los niveles, y eso es algo que puede cambiarse si se educa correctamente al deportista. En este sentido, la violencia en el deporte debe ser cortada de raíz, y no puede permitirse la entrada a recintos deportivos de grupos ‘ultras’ o entidades de índole similar..

Fuente Hola.com
Hacer ejercicio, al igual que la educación académica, debe ser un derecho universal. A día de hoy, dos de cada diez deportistas federados son mujeres, una cifra baja comparada con el sexo masculino, pero que está en constante crecimiento. A nivel profesional, los éxitos recientes en tenis, bádminton o natación sincronizada (y más disciplinas) han incrementado el interés por el deporte femenino. Hay que seguir trabajando para que las deportistas dejen de ser una minoría y tengan igualdad de oportunidades para meter un gol o anotar una canasta.

El Estado debe tratar de que exista un balance entre la educación académica y deportiva de un atleta. Pero también debe protegerlo. Hay que fomentar iniciativas para que tanto las universidades públicas como privadas fomenten la actividad deportiva mediante becas, también para los atletas paralímpicos. El paradigma es EEUU, aunque las diferencias culturales con España son notables. Sin embargo, es el camino correcto, y los frutos se recogerán a largo plazo.

El deporte une culturas al mismo tiempo que divierte y beneficia la salud. Y al ser uno de los aspectos más populares de la vida cotidiana española, hay que tratarlo como un espacio para construir las bases de una sociedad mejor.


Carlos Pérez

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