El 11-M, mi informe pelícano

ES INNEGABLE QUE EL ATENTADO TENÍA POR OBJETO INFLUIR EN LAS ELECCIONES GENERALES DEL 14 DE MARZO

Jorge, llevas Interior, no te queda otra que tratar el 11M”. Así de claro fue el presidente de nuestro ficticio gabinete, Julio Wais, sobre este artículo. Un tema que yo quería evitar al no saber enfocar un atentado de cuya versión oficial no me creo nada. Buscando dar un enfoque diferente y no escribir un artículo basado en datos, me puse a indagar un poco, y sobre todo a refrescar la memoria. He aquí una hipótesis que veo plausible. Una opción lógica del atentado del 11M y del comportamiento de los poderes del Estado después del mismo.

El periódico El Español ha publicado una entrevista a la madre de uno de los encarcelados del 11M, que como casi cualquier madre, opina que su hijo es inocente de cualquier maldad de la que se le acuse. Pero al igual que a mí, habrá hecho reflexionar a cientos de lectores.

La versión oficial tiene muchos puntos débiles, parece uno de los atentados más raros de la historia.

Por un lado terroristas islamistas que ponen bombas sin el grito de “Al·lahu-àkbar”, pero que luego sí se inmolan a la hora de ser detenidos. Si estás dispuesto a inmolarte, tendrá más sentido por la causa que por cobardía cuando vas a ser detenido.

Por otro, es innegable que el atentado tenía por objeto influir en las elecciones generales del 14 de marzo. Veo muy remoto el beneficio político de los inculpados, sobre todo si se compara con el beneficio potencial para la izquierda abertzale.

A estos dos puntos habría que añadirle la teoría de que Asier Eceiza Ayerra, asesino etarra, estuviese involucrado en el atentado tal y como podría interpretarse por la grabación en la que parece verse a este individuo salir con dos posibles detonadores en las manos. Si no fuese él, no me cabe duda de que la persona que parece ser él habría salido a negar esa teoría.

Desde mi falta de conocimiento tangible, desde mi intuición y mi sentido lógico, siempre diría que ETA perpetró el atentado.

Me imagino a los últimos hombres de estado de la transición ante la disyuntiva de si culpar a unos o a otros, ponderando si la “paz” entre españoles no era algo tan importante que mereciese la mayor de las mentiras. Me imagino a una rama radical de ETA que no quería que su “lucha” terminase, mientras que otra buscaba el salto a la política y a la legalidad.

Elegir a ETA como culpable habría conllevado una escisión social, una brecha muy difícil de reparar. La sociedad habría demandado mano dura con la población sospechosa, echando leña a un fuego que ahora mismo parece menguado.

Ante esta reflexión me imagino que el PSOE, con o sin el beneplácito del PP, podría perfectamente haber orientado la investigación hacia el menor de los males. Desde un punto de vista pragmático, frío y con visión de estado, España necesitaba que ETA fuera inocente de este atentado si se quería llegar a una situación de estabilidad.

De esta forma los malos eran los islamistas radicales que respondían a la política de Aznar en Irak. Teníamos malos, teníamos culpable y fin de la historia. No tenía que haber actos bélicos consecuencia del atentado, no se iniciaba un nuevo ciclo de violencia con ETA, el 11M se resolvía con un juicio largo, con pérdida de pruebas, con sospechosos inmolados y con muchos actos conmemorativos.

No me imagino a ningún juez capaz de declarar inocentes a los sospechosos presentados como consecuencia de la investigación.

Hasta aquí mi reflexión, puede que un tanto hollywoodiense, del peor atentado que hemos sufrido.

Jorge Gancedo
Ministro del Interior de AOM

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