El autobús naranja, un tema que ni nos va, ni nos viene

UN PAÍS DECENTE DEBE DE DEFENDER LA IGUALDAD, SÍ. PERO TAMBIÉN LA IGUALDAD DE CADA PERSONA A EXPRESAR LIBREMENTE SU OPINIÓN AUNQUE LA MAYORÍA ESTÉ EN DESACUERDO

No irás hablar del tema, ¿verdad?, tal y como están las cosas cualquiera opina algo! Así me respondió un buen amigo cuando le comenté mi interés en escribir sobre el dichoso autobús. Sólo con esa opinión ( y después de las innumerables horas de ataque que ha supuesto el tema en todas las televisiones, radios y prensa) empecé a sospechar que la libertad de expresión en este país está en peligro de extinción.

Un país decente debe de defender la igualdad, sí. La igualdad en derechos de personas de diferentes razas, sexo u orientación sexual. Pero también la igualdad de cada persona a expresar libremente su opinión aunque la mayoría esté en desacuerdo. Es un principio básico, que en España teníamos asumido, pero que ciertos sectores de la sociedad están muy interesados en aniquilar por completo.

¿Cómo no puede considerarse una flagrante ofensa a las creencias de millones de personas que se escenifique a la virgen María como una drag queen, ? No hace falta ser católico para entenderlo, lo único necesario es poseer una mínima sensibilidad hacia otro ser humano. Independientemente de lo que opine sobre el autobús ( no es el tema a tratar), si éste es motivo de ofensa hacia un colectivo minoritario en el que incluso actúa la fiscalía, no entiendo porque lo acontecido en el festival canario es una gran demostración de libertad de expresión sin un pero detrás.

En este país existe un doble rasero demasiado evidente para girar la cabeza y hacer como que no ocurre nada. En España y aunque ustedes no lo sepan, se PROHIBE la entrada de Catedráticos a las universidades porque opinan o han hecho algún comentario contrario a lo que un determinado Lobby quiere imponer.

Y doy algún nombre (existen incontables ejemplos): Jokin de Irala. Se han manipulado hasta la saciedad sus opiniones e investigaciones, su carrera como orador ha sido truncada porque no se le deja asistir a debates en facultades que quieren conocer la verdad de distintos asuntos tanto de sexualidad como otros tantos. Conozco bien el tema de primera mano, y es sólo una víctima de la imposición de una ideología que no busca el bien de las personas a las que tanto dicen defender, sólo la destrucción de aquellas que con sentido de la honradez buscan mejorar en la medida de lo posible la sociedad.

A la mayoría de nosotros es un tema que ni les va ni les viene. Desde nuestras casas, de cenas con nuestros amigos, o en otras tantas situaciones cotidianas decimos y defendemos nuestras opiniones sin pensar que nada por lo que opinamos pueda traernos problemas. Piense que puede usted disfrutar de ese derecho porque hay muchos otros que se juegan su integridad, futuro profesional y sus familias para que eso siga igual. No podemos quedarnos en silencio. Desde el respeto tenemos que movilizarnos porque usted y yo nos jugamos mucho en una guerra que aparentemente ni nos va ni nos viene.

Miguel Ángel Rojas

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