El Peñón de la discordia

“LA SITUACIÓN EN GIBRALTAR ES TENSA PERO LOS INTERESES PATRIOS PASAN POR OTRO TERRITORIO, CATALUÑA. Y EN UN CONTEXTO DONDE HAY VARIOS MOVIMIENTOS NACIONALISTAS, DEBEMOS DE SER SUMAMENTE CUIDADOSOS”

Corría el año 1704, en plena guerra de Sucesión Española, cuando una flota de buques ingleses y holandeses, que apoyaban al archiduque Carlos, invadió varias zonas del sur de España, entre ellas Gibraltar. No se puede decir que en aquella época la tensión fuera menor a la actual. Los enfrentamientos entre las fuerzas borbónicas y las inglesas se prologaron durante años, incluso después del famoso Tratado de Ultrecht. En dicho acuerdo se reconocía la soberanía británica en aquel trozo de tierra a cambio de que por su parte los ingleses reconocieran a Felipe V como rey legítimo de España. Cambiamos soberanía territorial por un monarca.

Han pasado más de 300 años y sin embargo a la hora de tratar la cuestión no se sabe si se ha avanzado algo o si por el contrario hemos retrocedido. Esta semana el ex líder del partido conservador Michael Howard pronunciaba unas alarmantes palabras que han tenido su eco en España, pero que muchos, en vez de preocuparse o al menos analizar fríamente, ningunean quitándole veracidad al asunto. Las palabras exactas que pronunció el ex dirigente tory fueron; “Hace 35 años, otra mujer primera ministra envió una fuerza militar al otro lado del mundo para defender la libertad de otro pequeño grupo de británicos contra otro país hispanohablante”.

Es evidente que la probabilidad real de que se produzca un enfrentamiento militar entre Reino Unido y España, más allá de los que han tenido lugar en las costas Gibraltareñas entre pescadores de la Línea y la policía británica es bastante reducida. No obstante, esta escalada de manifestaciones que reciben apoyo de algunos de los medios más populares de Inglaterra, no es más que una consecuencia de las intransigentes posturas defendidas por otros previamente. En el caso concreto del Peñón de Gibraltar, al margen de la legalidad de los tratados o del marco jurídico que pueda tener una colonia dentro de la UE, lo cierto es que las políticas de megáfono del anterior responsable de la cartera de Exteriores, Jose Manuel Garcia-Margallo, consistentes en declaraciones fuera de lugar, han ayudado más bien poco. En contraposición tenemos al actual Ministro de Exteriores, Alfonso María Dastis, que de manera más discreta, pero eficaz, ha sabido incorporar en las negociaciones sobre el Brexit el derecho de España a hacer valer su “Derecho a Veto” en lo referente a las políticas comerciales aplicadas a Gibraltar cuando Reino Unido ya no sea parte de la Union.

El debate es complejo pero debemos de tener claro, sin caer en el relativismo, que en este conflicto, primero, no toda la responsabilidad recae en uno solo de los países. Segundo, ambas partes tienen argumentos muy sólidos y otros muy fácilmente rebatibles. No se trata de ser políticamente correcto, o como dirían otros, tibios, se trata de entender que es un trozo de tierra que lleva perteneciendo a la corona británica más de trescientos años y donde los “llanitos” prefieren mayoritariamente seguir vinculados a Londres. Y tercero, España debe de analizar la situación a más largo plazo. La situación en Gibraltar es tensa pero los intereses patrios pasan más por otro territorio: Cataluña. Y en un contexto donde hay varios movimientos nacionalistas, con la aprobación de referéndums a la vista, debemos de ser sumamente cuidadosos. No podemos olvidar que Escocia se quedó en Reino Unido para poder seguir perteneciendo a la UE y ahora, una vez ha tenido lugar el Brexit, la Ministra Principal, Nicola Sturgeon, está decidida a volver a plantear otro referendum que le permita independizarse del 10 de Downing Street. Con todo ello, si este escenario se materializase, la complejidad sería absoluta, pues hablaríamos de un precedente para el caso de Cataluña.

La solución no es fácil, y esta pasa más por los despachos de Madrid, Londres y Bruselas que por las bravuconadas de algunos medios que ya están midiendo la capacidad de fuego de sus submarinos, como si estuviéramos en pleno Siglo XVIII.

España debe de ser responsable y ocuparse del bienestar de sus nacionales, tanto de los que están en territorio nacional como de los que están en el extranjero. Hay 125.000 españoles trabajando en Reino Unido, 7 millones y medio de personas que en Cataluña y varios miles cuya economía depende de la viabilidad económica del Peñón, que de aislarse de España caerían en desgracia ellos y los habitantes de la Línea. Hay muchas vidas en juego y si no le damos prioridad a lo que importa acabará pasando como en Francia o EEUU. Que tendrá que ser otro partido más radical el que hable de los problemas de la gente y el que los quiera resolver.

Luis Miguel Melián
Ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación de AOM

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