¿España sigue mereciendo la pena?

ESPAÑA ES UNA GRAN NACIÓN. QUIEN NO LO CREA SE ESTARÁ SITUANDO EN UNA POSICIÓN COBARDE QUE ESCONDERÁ UN MIEDO TREMENDO POR ENFRENTARSE AL DESTINO DE SU PAÍS.

Los que me conocen, o al menos los que me escuchan, saben perfectamente que soy una persona muy de citas. Una de mis favoritas pertenece a Séneca; si bien no hay versiones ‘oficiales’ sobre su exactitud, me atrevería a decir que sus palabras fueron “ningún viento es favorable para quien no sabe a qué puerto va”. Cuando arrancamos AOM hace ya un año (el próximo martes cumpliremos un año) ninguno de nosotros sabíamos a qué puerto íbamos. Y para desilusión de algunos, seguimos sin saberlo. ¿No está tan de moda la transparencia? Pues confieso que 361 días después desconozco nuestro horizonte. Eso no quiere decir que no hayamos avanzado, ni mucho menos. Con la publicación de este artículo pasamos el centenar de ellos y estrenamos lo que de algún modo podría llamarse El Ala Oeste de la Moncloa 2.0 (¡qué acertado estuviste con el nombre Luis Miguel!).

A pesar del comienzo de un nuevo formato digital, las dudas sobre el proyecto español siguen siendo las mismas y los ministros que forman parte de este gobierno ficticio siguen intentando avanzar en los caminos que cada cartera tiene por delante. Defender la libertad individual ha sido y será un apoyo fundamental a nuestras ideas, con una idea clara –que no única– de España nuestra aventura llegará a buen puerto.

La pregunta es: ¿Sigue mereciendo la pena luchar por este buque? Personalmente creo que sí.

España es un gran país, uno de los más viejos del viejo continente. Quien no lo crea, quien proponga una ristra de calamidades acerca de nuestra nación, no hará otra cosa que situarse en una posición cobarde llena de confort que esconderá un miedo tremendo por enfrentarse al destino de su país. Que quede claro.

Acordémonos que somos el ejemplo comunitario a la hora de sobrevivir a una crisis económica; no olvidemos que fuimos la referencia de todo el mundo al adoptar nuestro sistema democrático; recordemos que contamos con una justicia ejemplar que –a pesar de muchos– está poniendo contra las cuerdas a todas las instituciones de este país (incluida la más alta e histórica de ellas: la Monarquía). Y no solo de aspectos institucionales hablo. Me refiero también la España de Javier Fernandez, al país que visitan cada año 75 millones de turistas o al lugar donde nace la última tecnología móvil. Somos casi 50 millones de españoles, y todos somos todos: somos el Premio Pritzker 2017, somos el primer trasplante de piel con células autólogas y somos (cada vez más) luchadores de la libertad.

Mejorar la situación de bienestar en España siempre será el mayor estímulo posible. Sin embargo, a corto plazo reforzar nuestras estructuras pasará por esfuerzos casi inalcanzables en nuestros desafíos más cercanos: recuperar Cataluña y devolver la libertad al pueblo.

Sobre nuestros hermanos catalanes poco nuevo que decir. Tengo familia catalana y todas mis experiencias allí han sido únicas. Más allá de datos macroeconómicos, construir un proyecto común basado en cifras tendrá la solidez que los números aguanten; por ello precisamente toca apelar a los sentimientos para que éstos nos unan más que nunca en los momentos difíciles. La relación de esta comunidad autónoma con el resto se vería mucho más reforzada si la apuesta por la libertad y el trato entre iguales sale adelante.

La libertad al pueblo, el empoderamiento real, llegará cuando cada español sea capaz de tomar el rumbo de su vida. Un rumbo que no pasará por elegir el proyecto de la Plaza de España, ni mucho menos, sino que se reflejará en una toma de decisiones de efecto directo en su vida como la elección del colegio para unos hijos, el uso real de su auténtica propiedad privada o la capacidad de emprender un negocio.

España, en definitiva, sigue mereciendo la pena.

Julio Wais
Presidente de Gobierno de AOM

 

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