La incertidumbre incomprensible

SE HAN VUELTO A REPARTIR CARTAS Y EL RESULTADO POLÍTICO VUELVE A SER EL MISMO:
LA SOCIEDAD ESPAÑOLA EXIGE ENTENDIMIENTO Y NO QUIERE MAYORÍAS ABSOLUTAS

España tiene una sociedad envidiable, sabe convivir de una manera ejemplar pese a los distintos planteamientos ideológicos, pese a haber sufrido una situación económica límite. Una sociedad con una de las tasas de criminalidad más bajas de Europa (44 infracciones por cada 1.000 habitantes), que sabe poner tierra de por medio en las diferencias y mantenerse cohesionada. Una realidad social envidiable, la cual, como han reflejado mis compañeros Guillermo González (Ministro de Industria, Energía y Turismo) y Carlos Pérez (Ministro de Educación, Cultura y Deporte), resulta tan atractiva que España ha conseguido posicionarse como uno de los destinos favoritos a nivel mundial para disfrutar de las vacaciones. Sin olvidarnos de nuestro patrimonio natural, cultural, e histórico, es evidente que el carisma de nuestra sociedad es un imán tan potente como los otros.

Esta situación social que hace que millones de turistasvengan a disfrutar de sus ahorros en nuestro admirable país, parece totalmente desconocida en el Congreso de los Diputados.

Hoy 25 de julio, día de nuestro patrón Santiago Apostol, los líderes políticos siguen en el vestuario discutiendo cual será el once titular de esta nueva legislatura. Llevamos un mes desde las elecciones y persiste la sensación de que nuestros principales partidos no van a conseguir cerrar un pacto que se adapte a las demandas requeridas por el pueblo español en las urnas ni a las necesidades de España en el medio plazo.

La decepción general de la sociedad no puede ser mayor: las cartas están repartidas, ¡jueguen con lo que les ha tocado!

Nuestros representantes no están siendo capaces de plasmar el entendimiento de nuestra sociedad en un primer pacto de puntos clave. Un entendimiento social que se da a diario y es rutina en todos los planos de nuestra sociedad, y que de manera incomprensible nuestros políticos no están consiguiendo alcanzar. La decepción general de la sociedad no puede ser mayor: las cartas están repartidas, ¡jueguen con lo que les ha tocado! Ya se rompió la baraja hace unos meses, se ha vuelto a repartir y el resultado vuelve a ser el mismo: La sociedad española exige entendimiento y no quiere mayorías absolutas.


Mientras la reunión de los vestuarios continua, el tiempo corre y el partido se sigue jugando. Un partido marcado por la tensa situación que vivimos a nivelinternacional, como apuntaba el pasado viernes mi compañero de gabinete Luis Miguel Melián (Exteriores y Cooperación), por el radicalismo islámico en auge (los atentados terroristas ya no son ni portada), por el creciente populismo en occidente, y el ya real Brexit, hazaña histórica del ex primer ministro, David Cameron.

Causa y consecuencia de la inestabilidad en el panorama político social internacional es la inconcluyente salida de la crisis económica, que a nivel nacional se traduce en una bolsa a la baja (IBEX-35 cae un 11% desde el 20D), una deuda pública batiendo marcas (1,09 billones de €, un 100,5% del PIB), y en un desempleo del 19,8% (situación que ha mejorado, pero que claramente es muy mejorable).
España necesita que el entendimiento entre los grandes partidos se dé, un entendimiento que mostraría madurez y solidez ante los españoles, y ante la comunidad internacional. Dejando de ser la gobernabilidad de España una incertidumbre que lastra a toda la sociedad, y siendo el pacto de estado que se alcance un principio de solución a los grandes problemas nacionales e internacionales a los que hay que hacer frente en la compleja situación actual.

Jorge Gancedo

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