La muerte tenía un precio

“EN ESTE MUNDO NO HAY NADA SEGURO, SALVO LA MUERTE Y LOS IMPUESTOS”, BENJAMIN FRANKLIN

Durante el mes pasado hemos asistido a una polémica política a cuenta de los impuestos que se pagan en cada CCAA. En la reciente Conferencia de Presidentes Autonómicas ha surgido una queja desde las filas del Partido Socialista: Susana Díaz, junto con otros barones del PSOE, ha pedido la armonización del Impuesto de Sucesiones en las distintas CCAA. Piden igualdad ante la ventaja impositiva con que cuenta Madrid, acusando a la capital de dumping y competencia desleal. La polémica viene a cuenta de la diferencia entre comunidades autónomas, ya que algunas, como Andalucía, defienden la existencia del impuesto, mientras que otras, como Madrid, prácticamente lo han eliminado.

¿Cómo funciona este impuesto? El Impuesto de Sucesiones grava las transmisiones de patrimonios en caso de herencia. Es decir, para poder acceder a un patrimonio del cual se nos haya declarado herederos, hay que abonar una parte del valor neto de dicho patrimonio a la Administración Pública. En el caso de herencias en metálico, es incómodo y molesto tener que pagar una parte de lo heredado, pero no pasa de ahí. En el caso de una herencia que se limita a un inmueble, puede provocar que el heredero renuncie a la herencia por no poder pagar el impuesto. En otros casos, los padres herederos renuncian a la herencia en favor de sus hijos, para evitar un segundo pago del impuesto cuando sean estos los herederos.

Lo que la señora Díaz pretende exigiendo una armonización fiscal, bajo la excusa de la igualdad, es justificar sus propias ineficiencias. Si la comunidad que preside lidera la clasificación de pobreza en España, y su partido ha estado gobernando esa comunidad desde que la memoria alcanza, quizá el problema está en casa, y no en la malvada política fiscal madrileña. Ahogar a los andaluces con impuestos y pretender ocultarlo aumentando los impuestos de los demás muestra un gran cinismo. No deja de ser curioso que pidan que ser iguales a Madrid cuando las CCAA de régimen común tienen las mismas posibilidades a la hora de fijar su régimen fiscal. Andalucía tiene la libertad de poner sus impuestos al nivel de Madrid, y con el clima, la increíble oferta cultural y la industria turística que existe, tiene las bases para ser un motor económico del país. California, con un clima similar al de Andalucía, es el motor de la innovación en EEUU. Con las ventajas fiscales apropiadas, Málaga, Almería o Cádiz podrían ser el Silicon Valley de España. Sin embargo, el PSOE andaluz prefiere ver enemigos en las comunidades que tratan mejor a sus ciudadanos, en vez de buscar mejorar la vida de los andaluces.

Madrid es la capital, pero ese no es el motivo de su bonanza económica. El centro financiero de EEUU es Nueva York, y el de innovación, California. Washington puede ser la capital, pero eso sólo le da estatus político, no económico. La capital de España es una ciudad cara, superpoblada, contaminada, helada en invierno e infernal en verano, desconectada de las rutas comerciales marítimas y no goza de una posición privilegiada respecto a Europa como Bruselas o Barcelona, así que algo debe tener para ser un motor económico. Es simple, Madrid atrae empresas porque su fiscalidad es atractiva. El crecimiento económico viene dado por las empresas, y si se quiere crecer y aumentar la prosperidad, se les ha de proveer con un marco legal y fiscal atractivo que les haga sentirse cómodas.

Lo que la presidenta autonómica debería hacer, en vez de quejarse de los bajos impuestos de los madrileños, es pensar cómo puede conseguir que las empresas fijen su sede en Andalucía. Claro que para ello tiene que competir con el resto de CCAA. Cuando una empresa tiene su sede en una ciudad, elige la que le será más beneficiosa, pero esta libre competencia no parece gustarle al PSOE. Uno piensa por qué no proponen la armonización a la baja, pero claro, a lo mejor eso supone que tienen que bajar partidas para “cursos de formación” o el PER. Y es que algunos andaluces, particularmente si votan al PSOE, son más iguales que otros.

Gonzalo Aguilar
Ministro de Hacienda y Función Pública de AOM

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