¿Nos abandona la FED demasiado pronto?

LA SITUACIÓN ECONÓMICA DE EEUU PARECE PODER AGUANTAR UNA SUBIDA PAULATINA DE TIPOS, ALGO YA DESCONTADO POR EL MERCADO, MIENTRAS QUE LA VIEJA EUROPA ES MAS DEPENDIENTE DEL ECB

El pasado 14 de diciembre la FED decidió incrementar en 25 puntos básicos el rango de tipos de interés para los fondos federales de Estados Unidos (Target Federal Funds Rate) estableciendo dicho rango entre 0.50% y 0.75%. Esta tasa, que estuvo en mínimos históricos desde 2008 a 2015, regula el tipo de interés por el cual los bancos se prestan dinero entre ellos generalmente en operaciones intradía. De esta forma, los bancos obtienen financiación rápida con la que poder cumplir con sus requerimientos de capital.

Pero, ¿por qué el mercado mira con tanta atención a las políticas de los diferentes Bancos Centrales respecto a esta tasa? La FED, principalmente, utiliza esta tasa para dos objetivos: estabilización de precios (con un objetivo actual de inflación del 2.0%) y la creación de empleo. Un incremento de esta tasa desalienta a los bancos a prestarse dinero entre sí para llegar a sus requerimientos de capital al incrementar el coste del mismo y por lo tanto deben recurrir a incrementar sus reservas internamente inyectando menos dinero en el mercado o incrementando el tipo de interés de sus préstamos. Por el contrario una bajada de esta tasa incentivaría los préstamos interbancarios y maximizaría la cantidad de capital que los bancos pueden inyectar en el mercado en forma de préstamos a la vez que reduciendo su coste para el consumidor.

Para entender si es el momento adecuado o no para que la FED suba tipos, si debe seguir haciéndolo y a qué ritmo es importante tener en cuenta el concepto de “Tipo de interés Natural”.  Este estado de equilibrio es aquel en el que la tasa de interés es consistente con una inflación estable y con la economía a su nivel más eficiente. Si se estableciese una tasa de interés por encima de su punto de equilibrio se podría dar una situación de falta de liquidez en el mercado ya que el coste que los bancos establecerían para financiar la economía sería excesivo para el sector productivo con la consiguiente caída económica y crecimiento de la morosidad lo que a su vez podría llevar a una caída de precios (pudiendo llegar al extremo de deflación) y además afectaría la propia solvencia de los bancos. Si la tasa de interés estuviese por debajo del punto de equilibrio se daría el caso contrario.

Por lo tanto debemos hacernos dos preguntas:

  1. ¿Se encuentra la economía de EEUU y la economía mundial suficientemente preparada para una subida de tipos?
  2. ¿Acompañaran el resto de Bancos Centrales el cambio de sentido en la política monetaria de la FED y al mismo ritmo?

Analicemos primero cual es el estado actual de los puntos cardinales sobre los que la FED y el resto de bancos centrales basan su política monetaria: la inflación y el empleo. La inflación en Estados Unidos cerro 2016 en 2.1%, su tasa más alta desde 2012, un 0.1% por encima de la inflación objetivo marcada por la FED. Los analistas esperan que si el precio del petróleo se mantiene estable la inflación americana se mantendrá entre el 2%-2.5%. Mientras que en la zona Euro la inflación ha crecido desde 0.2% en diciembre 2015 a 1.1% en diciembre 2016. Muy por debajo del target del BCE del 2.0%. Primera discrepancia entre momento macro de EEUU vs Europa, ya que mientras que EEUU llega a su target de inflación la Unión Europea está por debajo con estimaciones de analistas para los próximos años del 1%-1.6%.

En cuanto al empleo, la tasa de desempleo en EEUU a diciembre 2016 fue 4.7%, colocándose al mismo nivel que los mejores datos de desempleo en niveles pre 2008. Por el otro lado la tasa de desempleo de la zona Euro a diciembre de 2016 es de 8.3% en comparación con niveles pre 2008 de entorno al 6.5%. Aunque hay muchos matices a estos números como la creciente desigualdad de poder adquisitivo, problemas estructurales de algunos países de la zona Euro y el tipo/calidad de trabajo creado en comparación con hace una década se observa de nuevo en este dato macro cierta disparidad en la consolidación de la recuperación económica entre EEUU y Europa.

Aunque aún hay dudas sobre las políticas económicas que la administración Trump llevará a cabo las señales parecen indicar que se centrará en una reforma fiscal que sirva de estímulo a la economía previendo un crecimiento del PIB en 2017 del 2.1% vs 1.6% en 2016. Otras reformas fiscales como las llevadas a cabo bajo la administración Reagan y Bush ya tuvieron un importante éxito pero hay que tener en cuenta que en el caso de Trump el estímulo es para una economía operando ya a su máxima capacidad.

En conclusión la combinación de un crecimiento más acelerado de la economía americana como resultado en parte del posible estímulo fiscal y una inflación alineada con los objetivos de la FED contribuirán en mi opinión a más incrementos de los rangos de tipos de interés en 2017 y 2018. En esencia se está sustituyendo una política de estímulos basada en políticas monetarias de la FED (reducción de tipos de interés y Quantitative Easing) por estímulos fiscales. Por otro lado Europa y Japón no han consolidado de forma tan agresiva como EEUU su recuperación económica lo que hace pensar que los bancos centrales de estas regiones no llevaran a cabo una subida de tipos o al menos no tan rápido como la FED. De hecho, el BCE en su reunión del pasado 19 de enero no incremento los tipos aunque si rebajo la cifra del QE mensual de €80 billones a €60 billones a partir de marzo 2017.

Guillermo Mira
Ministro de Economía y Competitividad de AOM

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