Populismo totalitario del siglo XXI

A DÍA DE HOY LOS EQUILIBRIOS DE PODER NO PUEDEN ENCUADRASE ÚNICAMENTE DENTRO DE UN ESPECTRO IDEOLÓGICO. EL MAYOR DE ESTOS ENEMIGOS PARA LA DEMOCRACIA ES UN VIEJO CONOCIDO, EL POPULISMO

Hasta 1945 el gran enemigo de la democracia y las libertades se llamaba Dictadura totalitaria, la cual en muchos casos poseía una fuerte dosis de populismo. Tras la caída de Hitler el problema principal pasó a ser el llamado Telón de Acero. Tras la caída de la Unión Soviética, tal y como señala Gustavo de Aristegui en su libro “Contra Occidente”, los comunistas y enemigos de las libertades occidentales se sintieron huérfanos de un padre ideológico bajo el que cobijarse.

A día de hoy el mundo se ha convertido en un escenario mucho mas complejo, donde los equilibrios de poder no pueden encuadrase únicamente dentro de un espectro ideológico. El mayor de estos grandes enemigos para la democracia es un viejo conocido, el Populismo. Actualmente dos ejemplos de este movimiento que trasciende mas allá de nuestras fronteras son el movimiento del Frente Nacional en Francia y el Gobierno Bolivariano Venezolano. Ayer conocimos la derrota de Marine Le Pen en Francia, lo que nos aporta oxígeno a los europeos al menos hasta las Elecciones Parlamentarias, las que muchos consideran la tercera vuelta. No hay mucha gente que a estas alturas no considere al Frente nacional como un movimiento de carácter populista, que busca darle al pueblo aquello que anhela en lo mas profundo de sus deseos, materializado casi siempre en un odio frontal contra aquellos a los que consideran culpables de sus males. Sin embargo, hoy Lunes podemos sentirnos aliviados de haberle ganado holgadamente, un 66,1% contra un 33,9%, a la mayor amenaza populista en Europa.

Otro de los grandes exponentes del populismo es la República Bolivariana de Venezuela. Alrededor de este movimiento ideológico, heredero del Castrismo, se han articulado varias corrientes anti-occidentales que encontraron en Chavez un argumento ideológico en el que poder expresar sus críticas al Imperio Yankee. Además Venezuela era un país rico, con petróleo, lo cual le dotaba de una mayor independencia a la hora liderar un frente de carácter populista frente a sus enemigos. El problema, tanto para aquellos que creyeron en el comandante como para los propios ciudadanos venezolanos, es que ya de aquella Venezuela que prometía el Comandante y con la que sus seguidores alrededor del mundo soñaron no queda nada, si es que alguna vez hubo algo.

Es importante diferenciar la Crisis Humanitaria de la Crisis Institucional o Democrática. La primera es, desde luego, de mucha mayor importancia ya que cuando un pueblo no tiene que comer ni posee medicamentos para afrontar sus enfermedades este está legitimado para ejercer los mecanismo que considere necesarios para hacer caer al Gobierno que considere responsable. Lo ideal en estas circunstancias es que se haga a través de los instrumentos democráticos, pero cuando esta situación va acompañada de una crisis Democrática como la que sufre actualmente Venezuela, moralmente ya todo esta permitido.

Con respecto a esta crisis Democrática, que es la que debemos analizar, son muchos los que la niegan, y la comunidad internacional se pregunta si Maduro es o no es un Dictador. Pero esa no es la cuestión. La etiqueta que le pongamos al Régimen Chavista es lo de menos. La cuestión es concluir si en Venezuela se respeta o no el orden jurídico establecido y si el poder se ejerce de forma moderada y fiscalizada por la oposición. En Venezuela ya desde hace muchos años el ejercicio del poder ha dejado de ir acompañado de la Democracia. En un país donde el Tribunal Supremo encarcela a los líderes de la oposición acusándoles de terroristas por decir que Maduro es un Dictador, despoja a la Asamblea Nacional de sus poderes, primero catalogando de inconstitucional 23 de las 24 Leyes que han podido emitir y después disolviéndola, y que en sus fallos (sentencias) se indica que el fundamento de esa institución es profundizar en el socialismo bolivariano. En un país donde el Presidente posee una facultad aberrante llamada la Ley Habilitante. En un país donde el Consejo Nacional Electoral esta formada únicamente por miembros del partido del régimen. Un país donde el fiscal que acusó a Leopoldo Lopez, que se encuentra exiliado en Miami, reconoció que juicio fue un fraude y que las pruebas fueron fabricadas. Todas estas medidas y muchas más ha tenido como resultado último el más reciente movimiento de Maduro con la creación de la nueva Asamblea Constituyente. Una asamblea de 500 miembros que ya no van a ser elegidos por sufrago directo. Es decir, los defensores del régimen ya ni siquiera pueden argumentar las numerosas victorias electorales de Chavez. A día de hoy ya nadie puede defender el Gobierno Venezolano, salvo por cuestiones Ideológicas que no de Principios.

Todo esto es una oportunidad que aquellos que nos oponemos a los regímenes populistas debemos de aprovechar y mostrar al mundo que estas recetas nunca funcionan, sean de la ideología que sean. Entiéndase también en clave Nacional.

Luis Miguel Melián
Ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación de AOM

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