Egoísmo inteligente

ACABAR CON EL RIESGO TERRORISTA ES UNA LUCHA INABARCABLE PARA CUALQUIER ESTADO. GESTIONARLA ANTES DE QUE SE CONVIERTA EN AMENAZA ES, SI CABE, ALGO MÁS VIABLE. PERO, ¿A QUÉ PRECIO?

Si algo nos ha dejado claro la historia es que en las relaciones internacionales no hay sitio para el altruismo ni la filantropía. Desde los matrimonios de conveniencia en el pasado hasta las votaciones conjuntas hoy en día en la ONU vemos que están hechas únicamente para promover unos intereses. Si estos intereses comulgan con nuestros valores, pues eso que nos llevamos. Pero tampoco ha quitado el sueño nunca a nadie. El interés principal de un gobierno es la seguridad de sus ciudadanos. En parte porque es su trabajo , y en parte porque es quiénes les votan. Que también es importante.

Decían que la antigua gran Europa era maestra en lograr el cumplimiento de sus intereses sin mancharse las manos. En lograr que los demás quisieran lo que ella quería que quisieran. ¿Soft power?, ¿diplomacia? Sea como fuere, e independientemente del término calificativo, esta forma tan loable y poco violenta de lograr sus objetivos era siempre posible por un factor fuerza que residía detrás. Cualquier tiempo pasado siempre nos parece mejor, pero es indiscutible el declive europeo, tanto militar como diplomáticamente. Hemos sido testigos ya de una Europa dubitativa y sin capacidad de reacción que comete el terrible error de pensar que la historia la respaldará eternamente. Una Europa que no hizo frente a una Rusia potente durante la crisis de Crimea, o una Europa con una clara falta de coordinación ante el terrorismo.

Tras el 11 S, el terrorismo islámico se coronó como amenaza number one. Pero si, como decía Visanzay, medimos el riesgo en pérdida de vidas humanas, el terrorismo es un riesgo insignificante (en comparación, por supuesto). Y si hablamos de riegos, uno muy de novatos es olvidarnos de las demás amenazas, o de las amenazas en potencia. Los sectores más marginados de las sociedad, los que viven sumidos en la pobreza, en el tráfico humano y de drogas, los que viven en zonas de guerra, o lo que se sienten abandonados y/o rechazados son los más propensos a desestabilizar y a “querer castigar” a las instituciones o personas malas malísimas que permiten su situación. El concepto de egoísmo inteligente no es más que prevenir antes que curar y aunque la idea rebose maquiavelismo por todos sus poros, mantener contentos a ciertos sectores de la sociedad sería la manera más directa de mantener una paz nacional prolongada. Me explico:

Asegurar una integración, un acceso al estudio de la lengua nacional, o una ayuda económica para empezar una nueva vida serían consideradas como estrategias nacionales; independientemente de que moralmente se crea que es lo correcto , sino para evitar que en unos años ese mismo refugiado pueda aparecer en los titulares como lobo solitario. Y esto que nos puede resultar tan frío y controlador, qué lo es, no está lejos de realidades que calificamos a día de hoy como “emprendedoras” o “con visión de futuro”. El hecho de que las empresas creen áreas de descanso o entretenimientos en las oficinas como el contacto con animales, mesas de pin pon, sofás, horarios más abiertos… no es por el amor incondicional del jefe a sus trabajadores sino porque se ha estudiado que aumenta la productividad de los mismos. Ford sabía que si aumentaba el salario de sus trabajadores, estos podrían acabar comprando los coches que él fabricaba.. Si en la política no hay lugar para el altruismo, en la empresa privada mucho menos.

Algo tan sencillo (y criticado), como el cartel de Welcome Refugees puede verse como una estrategia política. Claramente una pancarta no va a incitar a que entren más refugiados, simplemente va a favorecer la integración y el bienestar de esas personas, que, repito, han entrado independientemente del cartel que haya colgado en Cibeles, si no es por voluntad nuestra, será por mandato europeo. Este bienestar es lo que a su vez favorecerá a nuestra seguridad nacional. Y a los hechos me remito.

El problema es saber ponerle límites. Cuanto más das, más pedirán al estado. Más exigirán. E igual que te exige el refugiado en situación de riesgo, te exige el parado en situación de pobreza, o el catalán que se siente oprimido. Cada vez más personas se sientes discriminadas, pero son siempre los mismos los que pagan. Comprar tu seguridad siempre sale caro. ¿Una inversión?, o ¿ceder al chantaje?

Miki Barañano
Ministra de Defensa de AOM

Sol, moscas y almendras

AGOSTO ES UN MES DE POCO MOVIMIENTO EN ESPAÑA SALVO UN SECTOR MUY NOTABLE ÚLTIMAMENTE: LA ALMENDRA

En un calor que parece no dar tregua desde hace ya unos meses se presenta un panorama fácilmente mejorable… Evidentemente Agosto es un mes de poco movimiento en España salvo un sector muy notable últimamente: La Almendra.

Si bien he hablado mucho de ganadería y de cinegética, a título personal, el mundo de la almendra es, por unas razones o por otras, al que más ligado estoy. Por ello quería dedicar el artículo de este mes a todos los agricultores para los que agosto es el mes estrella. Por supuesto a futuros agricultores o aquellos que están empezando, espero poder ayudar o marcar alguna referencia para el futuro.

No es ningún secreto que el precio de la almendra es realmente llamativo (o lo ha sido en los últimos años), es por esto que una grandísima cantidad de poseedores de tierras han optado en estos tiempos apostar por este árbol frutal de pepita. Muchos pensarán que evidentemente a mayor producción menos precio, pero eso no es del todo cierto… Los precios de la almendra no dependen ni mucho menos de la producción española, si no del grande americano: EEUU. Nosotros estamos entre los primeros productores del mundo pero nunca llegaremos a ser directivos de los precios. Independientemente de que no lo seamos, dentro de nuestras fronteras tenemos otros precios un poco más altos, ya que nuestras almendras son de una muchísimo mayor calidad que la americana. Todo esto significa que son grandes noticias para los futuros productores de almendras, los precios siempre oscilarán entre los 4 y 5 euros (o quizás más, nunca se sabe) pues la tendencia alimenticia mundial apunta a que la almendra va a seguir siendo uno de los productos más consumidos en el mundo.

Por otra parte, no es el oro todo lo que reluce… El pensamiento de que el kilo de almendra es tan carísimo por lo general no es del todo acertado. Me explico; a la hora de hacer cuentas y plantar almendros hay que tener en cuenta que ese precio se paga por el kilo de pepita (sin cascara), por lo que si por ejemplo tenemos 100 kilos de almendras con cáscara habría que tener en cuenta que de eso peso sólo se pagaría la pepita, que suele ser un 33% de media. Esto significa que se pagaría en realidad 33 kilos a ese precio tan alto. Haciendo cuentas la realidad es que el almendro da un beneficio muy parecido al del olivo.

Con esto no quiero desanimar a nadie ni desmotivar a quien esté pensando en sacar beneficio de este tipo de explotación sino todo lo contrario, de hecho animo a los que duden que se aventuren a ello pues es un mundo muy apasionado y que además reporta muchísimas satisfacciones en todos los sentidos. También recalcaría que si se tiene la posibilidad y se duda entre olivo y almendro, yo pondría ambos, ya que diversificar en el campo es una de las mejores opciones sin lugar a dudas.

Por último quería dar unas palabras de ánimo a todos aquellos que se encuentren en este momento en el campo recogiendo las almendras, que poco a poco estamos haciendo a España un país en el que la almendra se está convirtiendo en una insignia nacional, y que gracias a ellos el país se está convirtiendo en un país cada vez más rico en el aspecto económico, cultural y tecnológico. Con esto dicho, es hora de ir a recoger los frutos de todo un año de esfuerzo y sacrificio: Alea iactaest.

Leopoldo Rodriguez-Jurado

El Arruí y demás especies desprotegidas

EL ECOLOGISMO RADICAL PRETENDE QUE EN UN MUNDO YA TOMADO POR EL HOMBRE, ÉSTE SEA AUTOR Y BRAZO EJECUTOR DEL INMINENTE EXTERMINIO DE UNA ESPECIE SIN NECESIDAD DE ELLO

Adentrándome en un tema de actualidad y de bastante controversia, me aventuro a expresar mi opinión sobre la reciente ley aprobada en el Supremo en referencia a las especies invasoras. Del mismo modo que la cultura española se ha forjado mediante el choque de diferentes civilizaciones, que le han otorgado una identidad basada en la riqueza de la diversidad, no es diferente en lo que a la naturaleza se refiere. Nuestro país era (por que por lo visto va a dejar de serlo) uno de los lugares donde más biodiversidad se podía encontrar en el mundo. Podría enumerar una infinita lista de especies, tanto flora como fauna, importadas desde tiempos inmemoriales, que han compuesto a lo largo de los años un mosaico único en su complejidad. No obstante, se ha creado una Ley por personas que desconocen la materia que ataca directamente a una ley no escrita que hacía tan especial a los campos de nuestra nación. Estas personas que se creen en posesión única de la verdad, no solo desconocen el valor destructivo de lo que han hecho, si no que nunca conocerán las consecuencias de sus actos.

El Real Decreto al que hago referencia, atenta de forma directa contra la vida de especies ya asentadas (y en equilibrio con las especies autóctonas). Partimos de la base de que se considera “especie invasora” a aquella que desplaza a una especie autóctona, y una “especie exótica” se considera a aquella que no es natural de un lugar. A partir de aquí, podríamos considerar que un inmenso abanico de especies exóticas, dejan de serlo en algún momento de su historia si alcanzan un equilibrio con el medio que habitan. El problema reside en que una especie no tiene por qué ser invasora, aunque sea exótica. Voy a intentar ilustrar este trabalenguas mediante un ejemplo real, que concierne a esta ley: el caso del arruí en Sierra Espuña.

El arruí, también conocido como muflón del Atlas norteafricano, es un ungulado pastador que se introdujo en las sierras de Murcia hace más de 50 años. Esta especie no solo ha sido una fuente de ingresos constantes para la zona (por su atractivo como especie cinegética), si no que además reporta un enorme interés científico así como una labor de control sobre la flora, tanto en su crecimiento como su fertilización. Aprovecho para citar al catedrático de la Universidad Politécnica de Madrid, Don Alfonso San Miguel, autor del libro Arruí, oportunidades y amenazas, que dice: “El Arruí es una especie muy beneficiosa para el hábitat de Sierra Espuña. Si desapareciera, el futuro de la sierra sería el de un abandono peligroso por que facilitaría los incendios que provocarían daños irreparables en algunas especies arbustivas”. A pesar de ello, esta ley declara la erradicación de la especie, como medida desesperada tras el fracaso de una gestión mala o inexistente, de una población que carece de depredadores naturales. Esta especie (como la gran mayoría) controlada de forma lógica y equilibrada, no reúne uno solo de los requisitos para ser considerada “especie invasora”. Quiero decir, el ciervo rojo si carece de ningún control poblacional, puede llegar a ser extremadamente dañino para la flora de cualquier paraje, pero al estar regulada mediante la caza, son más los beneficios que reporta que los daños que ocasiona.

La naturaleza a lo largo de la historia ha demostrado ser de por sí destructiva. Los animales se han extinguido sin intervención de la mano del hombre durante siglos, y ha sido la toma de conciencia de los mismos lo que ha evitado la catástrofe natural de muchas especies. En conclusión, el ecologismo radical pretende que en un mundo ya tomado por el hombre (y que aboga por la erradicación de la actividad cinegética), éste sea el autor y brazo ejecutor del inminente exterminio de una especie sin necesidad de ello. Están cavando una tumba para la biodiversidad que tantísimos años y esfuerzos ha costado a España como nación y defensora de la naturaleza en su idiosincrasia. Por tanto, no me queda más remedio que condenar y calificar como atentado ecológico, el decreto aprobado por el Tribunal Supremo por el que se va a erradicar una especie ya emblemática en Sierra Espuña.

Termino citando al portavoz de Ecologistas en Acción Rubén Vives, que dice “ya no hay excusas y el arruí tiene que ser exterminado”. Esta es la doble moral y verdadera cara de los que se autoproclaman defensores del medio ambiente.

Leopoldo Rodriguez-Jurado

Día Mundial de los Refugiados: El milagro de los 16.000

EN ESTA CRISIS NO DEBERÍAN EXISTIR IDEOLOGÍAS NI PARTIDOS, SINO UNA SOCIEDAD Y UN GOBIERNO COMPROMETIDOS CON LOS DERECHOS HUMANOS. EL PROBLEMA ES REAL. ES URGENTE. Y, ES INEVITABLE.

Según la Agencia de la ONU para los refugiados (ACNUR), el número de personas que han llegado a nuestras costas y atravesado nuestras vallas de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla se ha incrementado en un 75% respecto al mismo período del año pasado. Las cifras son tan preocupantes como que este mes de junio ya llegaban a las costas andaluzas unas 1.300 personas y el número de muertos continúa incrementándose en la ruta del Mediterráneo Occidental. Esto lo permite un país democrático que en su Constitución dedica, nada más y nada menos, que su Título II con 45 artículos al reconocimiento de derechos y libertades, algo de lo que estar orgullosos si la comparamos con la Ley Suprema de la mayoría de democracias de nuestro continente.

El pasado día 20 de junio de 2017, fue el Día Mundial del Refugiado. Por este motivo convendría realizar una reflexión sobre una crisis que pese a concernir a toda Europa, sufre un inmovilismo bochornoso, enfermizo y crónico de los gobiernos occidentales, incluido el español, que tantos derechos reconoce y predica. De hecho, cabe resaltar que Oxfam ha expresado sus intenciones de demandar a nuestro Gobierno ante la Comisión Europea por su supuesto incumplimiento del Acuerdo con la UE celebrado en septiembre de 2015, por el que España se comprometía a acoger a 17.337 personas, de las que, hasta el momento, sólo ha dado asilo a 1.304, cifra que no llega a representar el 8% de la cuota. Pero, ¿puede España hacer frente a su acogimiento, mantenimiento e integración y todo lo que ello significa y requiere?

Antes de nada, ¿qué es el derecho de asilo? Y, ¿cuál es la definición de refugiado? Se define el derecho de asilo, reconocido en el artículo 13.4 de la Constitución Española, y desarrollado mediante Ley 12/2009, de 30 de octubre, reguladora del Derecho de Asilo y de la Protección Subsidiaria,  como la protección dispensada por España a los nacionales no comunitarios o a los apátridas a quienes se reconozca la condición de Refugiado de acuerdo con la Ley y con la Convención de Ginebra de 1951 y el Protocolo de Nueva York de 1967. Este derecho se concede a los que ostenten la condición de refugiados, es decir, “a toda persona que, debido a fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, opiniones políticas, pertenencia a determinado grupo social, de género u orientación sexual, se encuentra fuera del país de su nacionalidad y no puede o, a causa de dichos temores, no quiere acogerse a la protección de tal país” o al apátrida.

Además, si no se reúnen los requisitos para obtener el asilo o la condición de Refugiado, se reconoce también el derecho a la protección subsidiaria en ciertos casos. Estos derechos deberían garantizar la no devolución ni expulsión. Preguntemos en la valla de Melilla si esto realmente se cumple o no. La realidad es que ni se están reconociendo estos derechos, ni si reconocidos, se están protegiendo a todos los refugiados que los disfrutan. ¿Negligencia? ¿Escasez de medios? ¿Pasotismo? ¿Miedo al terrorismo? ¿Egoísmo? ¿Divergencia política?

Dicen algunos que se requieren leyes. Pero, leyes hay. Otro debate sería si son suficientes, eficaces o simplemente si se están realmente implementando. De nada sirve que 17.000 refugiados lleguen a España si no existen infraestructuras para instalarlos, medios para mantenerlos y una conciencia social para integrarlos, todo ello evitando la formación de guetos que propicien la división, la radicalización, la pobreza y la inseguridad dentro de nuestras fronteras. Como relató ayer en su discurso el Alto Comisionado para el Día Mundial del Refugiado:

“La inclusión requiere que abramos nuestras mentes, nuestros corazones y comunidades a los refugiados. Requiere un esfuerzo de toda la sociedad, que reúna a estudiantes, empresarios, atletas, activistas, líderes religiosos, políticos y artistas, para compartir las responsabilidades”

Desde 2015 han pasado dos años durante los cuales podríamos haber desarrollado políticas sociales en esta dirección. Se requiere sin duda alguna una sensibilización de la sociedad con el fin de evitar el racismo y la xenofobia hacia los extranjeros que están dominando el mundo occidental. El terrorismo, por otro lado, alimenta el rechazo de las masas hacia los nuevos huéspedes. Por ello, debemos dejar de enfocar nuestras energías únicamente en mociones de censura absurdas y en desafíos independentistas y, uniendo fuerzas políticas dispares, dirigirlas también en llevar a cabo acciones solidarias conjuntas de la mano de Europa. De hecho, Bruselas ya plantea para los próximos presupuestos europeos la entrega de fondos en base a criterios relacionados con la respuesta de los Estados a la presión migratoria, ya que debido al Brexit, se buscan nuevas formas de financiación de la UE y de reparto de sus fondos. Veamos si el dinero inspira más a los gobiernos.

En esta crisis no deberían existir ideologías ni partidos, sino una sociedad y un gobierno comprometidos con los Derechos Humanos. El problema es real. Es urgente. Y, es inevitable. Toda Europa está y seguirá sumergida en esta crisis humanitaria. Seguir dándole la espalda no será sostenible por mucho tiempo. Se requiere una respuesta YA acompañada de una mejora en la aplicación del derecho de asilo, puesto que España no sólo dispone de escasos tres meses para cumplir el Acuerdo sino que el ritmo que llevamos, los defectos y lagunas de nuestro sistema jurídico y la falta de políticas de asimilación de la sociedad, se necesita de un milagro para que los 16.000 refugiados sean acogidos e integrados en nuestro país. Y, dentro de poco probablemente las cifras lleguen a los 160.000.

Marta Fernández de Córdoba
Ministra de Justicia de AOM

Cambiando los paradigmas de la Educación

CREO PROFUNDAMENTE QUE EN EDUCACIÓN LA BALANZA DEBE CEDER EN FAVOR DEL CRECIMIENTO TÉCNICO

Hoy quiero hablar de la educación y de empleo, de ese punto de encuentro que debería haber entre ambos. Para todo aquel que no me conozca personalmente, le cuento que trabajo en la plataforma de empleo universitario más grande de Europa y tengo la posibilidad de ver muy de cerca cómo se lleva a cabo la creación de empleo. Este es un dato que considero importante ya que me permite estar muy cerca de la realidad.

Hay una pregunta que me cuesta responder: ¿En qué dirección debe ir la educación en España? ¿Debe apostar por un conocimiento humanístico que eleve el conocimiento de nuestros jóvenes? ¿O tiene que, en cambio, dotar de habilidades técnicas que te permitan desarrollar un gran criterio en un campo? La respuesta fácil apostaría por buscar el equilibrio, pero creo que hay que tomar decisiones y mojarse. Espero explicarme bien.

Son tres los agentes que tienen aquí un papel fundamental y una gran responsabilidad: universidad, estudiante y empresa (y aquí el orden importa). Veamos.

Creo que el principal responsable de la (ponga el adjetivo que desee) situación que estamos aquí viviendo en torno al desempleo juvenil es la universidad. Y lo creo porque han perdido su identidad como centros de innovación del mundo para convertirse en un paso necesario y en ocasiones tedioso. A cualquier miembro del entorno universitario se le podría caer la cara de vergüenza al escuchar comentarios como “4 años estudiando para ir al paro” o al ver cómo cientos de miles de jóvenes no han sido capaces en equis cursos prepararse lo suficiente como para cumplir unos requisitos mínimos de prácticas. El contacto más real que puede tener la educación superior con la empresa es el de una relación tan íntima que permita ver al profesorado en qué dirección va el mercado. En ocasiones da la sensación de que los docentes buscan preparar grandes líderes olvidándose por completo que el primer paso es conseguir un puestecito en una compañía.

En segundo lugar parte de la ‘culpa’ recae sobre los hombros de los alumnos. ¡¿Cómo?! Sí sí, has leído perfectamente. El candidato que aspira a un puesto de trabajo no puede pretender que el mercado le fiche si no ofrece una solución. Cuando uno arranca su carrera universitaria debe preguntarse cómo van a estar las cosas dentro de unos años (si su objetivo es encontrar un trabajo dentro de su campo) y no pensar si en una carrera hay mayor o menor carga de estudio. A estas alturas de la película todos debemos ser mayorcitos y ya no toca rechistar exigiendo un puesto de trabajo.

Por último quiero defender al mercado y ponerme de su lado. Me refiero a que si una serie de personas están jugándose sus inversiones en una empresa y están buscando a gente joven que les ayude con un problema determinado, no pueden verse obligadas a contratar a alguien por el hecho de que tiene ‘ganas de aprender’. Como dijo en su artículo hace poco mi amigo Gonzalo Aguilar desde Hacienda y Función Pública: “El objetivo de toda empresa es ganar dinero. Un CEO que renuncie a beneficios pero mejore la sociedad a cambio, será muy loable como persona, pero un irresponsable como gestor, porque ni es su dinero, ni es su empresa, ni es la misión para la que se le ha contratado”. Aquí se ficha a gente que me ayude a crecer, y para hacer RSC ya existen una gran variedad de acciones.

¿Debemos tener en España auténticos expertos de la transformación digital que no sepan quien pintó la Capilla Sixtina o España debe ser un país de eruditos que desconozcan qué es un KPI? Creo profundamente que la balanza debe ceder en favor del crecimiento técnico y dejar de lado al conocimiento humanístico. Muchos ponen el grito en el cielo cuando se margina a la Filosofía (mil disculpas filósofos, es por poner un ejemplo) de los planes de estudio. Y sin embargo nadie (la opinión pública) dice nada cuando en miles de puestos para becas se piden una serie de conocimientos informáticos (por poner otro ejemplo) y resulta muy complicado encontrar un candidato con ese perfil.

Os confieso que me gustaría estar hablando de este tema mucho más tiempo, pero he procurado ser lo más conciso posible para transmitir mi idea: la educación debe estar enfocada al mercado de trabajo.

Termino hablando del hombre que ven encabeza este texto. Se trata de Sir Ken Robinson. A quien le he robado el título de su famosa conferencia. Este visionario británico con su cambio de paradigma reclama una revolución en los sistemas educativos. Coincido al cien por cien con sus ideas, que por cierto, te animo a que escuches.

Julio Wais
Presidente de Gobierno de AOM

El punto de partida, la creación de empleo

UNA VEZ CONSEGUIDA LA CREACIÓN DE EMPLEO, ES HORA DE TRATAR DE AVANZAR PARA LOGRAR NO SÓLO QUE LOS ESPAÑOLES TENGAN UN TRABAJO SINO QUE, ADEMÁS, SEA DE CALIDAD

Últimamente hemos recibido advertencias de parte de importantes instituciones como la Comisión Europea sobre la necesidad de hacer frente a la excesiva temporalidad de los empleos en España. También hemos tenido muy presente en las últimas semanas la enorme controversia respecto a las prácticas de los becarios sin experiencia, en este caso a cuenta del restaurante de Jordi Cruz: ¿deben estar o no remuneradas? ¿Se trata de un abuso o de una oportunidad?

Aunque aparentemente estos asuntos no tengan una clara conexión entre sí, la esencia del debate inherente a los mismos es similar: ¿en qué condiciones han de prestar sus servicios los trabajadores? ¿Vale el trabajo “a toda costa”?

En primer lugar, me sorprende la reacción desmesurada contra el famoso chef dado que existen mecanismos tanto administrativos como, en su caso, judiciales para valorar aquellos casos en los que verdaderamente se den abusos e ilegalidades y hacerles frente. Y, de no ser una ilegalidad, no podemos atacar a una persona por hacer lo que la ley le permite hacer. Podremos estar más o menos conformes con dicha legislación y, de no estarlo, tendremos que emplear los instrumentos adecuados para hacerla cambiar. Sin embargo, mientras la ley esté vigente, ésta habrá de cumplirse y no será reprochable la decisión de quien opte por cumplirla estrictamente, por mucho que éticamente estemos o no de acuerdo.

En este sentido, prefiero dejarlo en manos de cada uno: ¿son las prácticas un privilegio, una oportunidad para aprender? ¿Son, en cambio, una relación laboral que, como tal, debería ser remunerada? ¿Debería darse, al menos, alguna compensación?

Un debate similar surge en torno a los empleos temporales. Es cierto que es mejor tener un puesto de trabajo, aunque sea temporal, que no tenerlo. Ahora bien, debe tratarse únicamente de casos en los que verdaderamente exista una causa que justifique la temporalidad o bien de circunstancias excepcionales como la actual, donde la crisis obliga en muchos casos a los empresarios a elegir entre emplear temporalmente o no emplear. Y ante eso, creo que todos estaremos de acuerdo en la necesidad de cierta flexibilidad. Sin embargo, es precisamente en este momento donde se debe dar el salto.

Hemos conseguido el primer objetivo: crear empleo. La situación económica va mejorando. Las empresas van poco a poco recuperándose. El reto ahora es lograr que ese empleo temporal, justificado por la situación de crisis, se transforme en uno de calidad y evitar que no permanezca, de manera indefinida, como una situación que provoca precariedad y que nos coloca a la cola en la UE. Para ello tendrán que valorarse diversas medidas (que sin duda merecen ser tratadas detenidamente en otro momento): algunos abogan por la reducción de las indemnizaciones de los contratos indefinidos para que las empresas no se vean limitadas a la hora de contratar por los enormes costes de un posible despido; otros, en cambio, prefieren optar por dar mayores incentivos directos a la contratación indefinida.

Para finalizar, podemos pensar en aquellos casos de personas paradas que, tras recibir una oferta de empleo, deciden rechazarla. Según una encuesta de mayo de Hays, el 40% de los que lo rechazaron lo hicieron porque el sueldo ofrecido estaba por debajo de lo esperado; otros, porque las funciones que debían desempeñar eran inferiores a su cualificación o por la imposibilidad de conciliar la vida laboral y familiar. En menor medida, aunque también con cierta relevancia, el tipo de contrato y la escasa estabilidad marcaron su decisión de rechazar la oferta. En este caso la pregunta vuelve a ser: ¿es mejor tener un empleo en condiciones diferentes a las idóneas o no tenerlo? Sin duda vuelve a tratarse de una cuestión de proporcionalidad y que debería estar marcada por la especificidad del momento actual de crisis: no debe bajo ningún concepto convertirse en un abuso y en algo habitual. La generalidad debe ser otra, puesto que no puede permitirse que se trabaje a toda costa y existen algunos principios infranqueables que han de respetarse siempre.

La sociedad, las empresas y el Estado deben sin duda colaborar para que los ciudadanos puedan hacer efectivo el derecho a conseguir un empleo y sueldo adecuados a su formación y experiencia, que les permita conciliar su vida laboral y personal; un contrato con seguridad y estabilidad. En conclusión: tener un empleo digno, adecuado a sus circunstancias.

Sol Sepúlveda
Ministra de Empleo y Seguridad Social de AOM