Cambiando los paradigmas de la Educación

CREO PROFUNDAMENTE QUE EN EDUCACIÓN LA BALANZA DEBE CEDER EN FAVOR DEL CRECIMIENTO TÉCNICO

Hoy quiero hablar de la educación y de empleo, de ese punto de encuentro que debería haber entre ambos. Para todo aquel que no me conozca personalmente, le cuento que trabajo en la plataforma de empleo universitario más grande de Europa y tengo la posibilidad de ver muy de cerca cómo se lleva a cabo la creación de empleo. Este es un dato que considero importante ya que me permite estar muy cerca de la realidad.

Hay una pregunta que me cuesta responder: ¿En qué dirección debe ir la educación en España? ¿Debe apostar por un conocimiento humanístico que eleve el conocimiento de nuestros jóvenes? ¿O tiene que, en cambio, dotar de habilidades técnicas que te permitan desarrollar un gran criterio en un campo? La respuesta fácil apostaría por buscar el equilibrio, pero creo que hay que tomar decisiones y mojarse. Espero explicarme bien.

Son tres los agentes que tienen aquí un papel fundamental y una gran responsabilidad: universidad, estudiante y empresa (y aquí el orden importa). Veamos.

Creo que el principal responsable de la (ponga el adjetivo que desee) situación que estamos aquí viviendo en torno al desempleo juvenil es la universidad. Y lo creo porque han perdido su identidad como centros de innovación del mundo para convertirse en un paso necesario y en ocasiones tedioso. A cualquier miembro del entorno universitario se le podría caer la cara de vergüenza al escuchar comentarios como “4 años estudiando para ir al paro” o al ver cómo cientos de miles de jóvenes no han sido capaces en equis cursos prepararse lo suficiente como para cumplir unos requisitos mínimos de prácticas. El contacto más real que puede tener la educación superior con la empresa es el de una relación tan íntima que permita ver al profesorado en qué dirección va el mercado. En ocasiones da la sensación de que los docentes buscan preparar grandes líderes olvidándose por completo que el primer paso es conseguir un puestecito en una compañía.

En segundo lugar parte de la ‘culpa’ recae sobre los hombros de los alumnos. ¡¿Cómo?! Sí sí, has leído perfectamente. El candidato que aspira a un puesto de trabajo no puede pretender que el mercado le fiche si no ofrece una solución. Cuando uno arranca su carrera universitaria debe preguntarse cómo van a estar las cosas dentro de unos años (si su objetivo es encontrar un trabajo dentro de su campo) y no pensar si en una carrera hay mayor o menor carga de estudio. A estas alturas de la película todos debemos ser mayorcitos y ya no toca rechistar exigiendo un puesto de trabajo.

Por último quiero defender al mercado y ponerme de su lado. Me refiero a que si una serie de personas están jugándose sus inversiones en una empresa y están buscando a gente joven que les ayude con un problema determinado, no pueden verse obligadas a contratar a alguien por el hecho de que tiene ‘ganas de aprender’. Como dijo en su artículo hace poco mi amigo Gonzalo Aguilar desde Hacienda y Función Pública: “El objetivo de toda empresa es ganar dinero. Un CEO que renuncie a beneficios pero mejore la sociedad a cambio, será muy loable como persona, pero un irresponsable como gestor, porque ni es su dinero, ni es su empresa, ni es la misión para la que se le ha contratado”. Aquí se ficha a gente que me ayude a crecer, y para hacer RSC ya existen una gran variedad de acciones.

¿Debemos tener en España auténticos expertos de la transformación digital que no sepan quien pintó la Capilla Sixtina o España debe ser un país de eruditos que desconozcan qué es un KPI? Creo profundamente que la balanza debe ceder en favor del crecimiento técnico y dejar de lado al conocimiento humanístico. Muchos ponen el grito en el cielo cuando se margina a la Filosofía (mil disculpas filósofos, es por poner un ejemplo) de los planes de estudio. Y sin embargo nadie (la opinión pública) dice nada cuando en miles de puestos para becas se piden una serie de conocimientos informáticos (por poner otro ejemplo) y resulta muy complicado encontrar un candidato con ese perfil.

Os confieso que me gustaría estar hablando de este tema mucho más tiempo, pero he procurado ser lo más conciso posible para transmitir mi idea: la educación debe estar enfocada al mercado de trabajo.

Termino hablando del hombre que ven encabeza este texto. Se trata de Sir Ken Robinson. A quien le he robado el título de su famosa conferencia. Este visionario británico con su cambio de paradigma reclama una revolución en los sistemas educativos. Coincido al cien por cien con sus ideas, que por cierto, te animo a que escuches.

Julio Wais
Presidente de Gobierno de AOM

El punto de partida, la creación de empleo

UNA VEZ CONSEGUIDA LA CREACIÓN DE EMPLEO, ES HORA DE TRATAR DE AVANZAR PARA LOGRAR NO SÓLO QUE LOS ESPAÑOLES TENGAN UN TRABAJO SINO QUE, ADEMÁS, SEA DE CALIDAD

Últimamente hemos recibido advertencias de parte de importantes instituciones como la Comisión Europea sobre la necesidad de hacer frente a la excesiva temporalidad de los empleos en España. También hemos tenido muy presente en las últimas semanas la enorme controversia respecto a las prácticas de los becarios sin experiencia, en este caso a cuenta del restaurante de Jordi Cruz: ¿deben estar o no remuneradas? ¿Se trata de un abuso o de una oportunidad?

Aunque aparentemente estos asuntos no tengan una clara conexión entre sí, la esencia del debate inherente a los mismos es similar: ¿en qué condiciones han de prestar sus servicios los trabajadores? ¿Vale el trabajo “a toda costa”?

En primer lugar, me sorprende la reacción desmesurada contra el famoso chef dado que existen mecanismos tanto administrativos como, en su caso, judiciales para valorar aquellos casos en los que verdaderamente se den abusos e ilegalidades y hacerles frente. Y, de no ser una ilegalidad, no podemos atacar a una persona por hacer lo que la ley le permite hacer. Podremos estar más o menos conformes con dicha legislación y, de no estarlo, tendremos que emplear los instrumentos adecuados para hacerla cambiar. Sin embargo, mientras la ley esté vigente, ésta habrá de cumplirse y no será reprochable la decisión de quien opte por cumplirla estrictamente, por mucho que éticamente estemos o no de acuerdo.

En este sentido, prefiero dejarlo en manos de cada uno: ¿son las prácticas un privilegio, una oportunidad para aprender? ¿Son, en cambio, una relación laboral que, como tal, debería ser remunerada? ¿Debería darse, al menos, alguna compensación?

Un debate similar surge en torno a los empleos temporales. Es cierto que es mejor tener un puesto de trabajo, aunque sea temporal, que no tenerlo. Ahora bien, debe tratarse únicamente de casos en los que verdaderamente exista una causa que justifique la temporalidad o bien de circunstancias excepcionales como la actual, donde la crisis obliga en muchos casos a los empresarios a elegir entre emplear temporalmente o no emplear. Y ante eso, creo que todos estaremos de acuerdo en la necesidad de cierta flexibilidad. Sin embargo, es precisamente en este momento donde se debe dar el salto.

Hemos conseguido el primer objetivo: crear empleo. La situación económica va mejorando. Las empresas van poco a poco recuperándose. El reto ahora es lograr que ese empleo temporal, justificado por la situación de crisis, se transforme en uno de calidad y evitar que no permanezca, de manera indefinida, como una situación que provoca precariedad y que nos coloca a la cola en la UE. Para ello tendrán que valorarse diversas medidas (que sin duda merecen ser tratadas detenidamente en otro momento): algunos abogan por la reducción de las indemnizaciones de los contratos indefinidos para que las empresas no se vean limitadas a la hora de contratar por los enormes costes de un posible despido; otros, en cambio, prefieren optar por dar mayores incentivos directos a la contratación indefinida.

Para finalizar, podemos pensar en aquellos casos de personas paradas que, tras recibir una oferta de empleo, deciden rechazarla. Según una encuesta de mayo de Hays, el 40% de los que lo rechazaron lo hicieron porque el sueldo ofrecido estaba por debajo de lo esperado; otros, porque las funciones que debían desempeñar eran inferiores a su cualificación o por la imposibilidad de conciliar la vida laboral y familiar. En menor medida, aunque también con cierta relevancia, el tipo de contrato y la escasa estabilidad marcaron su decisión de rechazar la oferta. En este caso la pregunta vuelve a ser: ¿es mejor tener un empleo en condiciones diferentes a las idóneas o no tenerlo? Sin duda vuelve a tratarse de una cuestión de proporcionalidad y que debería estar marcada por la especificidad del momento actual de crisis: no debe bajo ningún concepto convertirse en un abuso y en algo habitual. La generalidad debe ser otra, puesto que no puede permitirse que se trabaje a toda costa y existen algunos principios infranqueables que han de respetarse siempre.

La sociedad, las empresas y el Estado deben sin duda colaborar para que los ciudadanos puedan hacer efectivo el derecho a conseguir un empleo y sueldo adecuados a su formación y experiencia, que les permita conciliar su vida laboral y personal; un contrato con seguridad y estabilidad. En conclusión: tener un empleo digno, adecuado a sus circunstancias.

Sol Sepúlveda
Ministra de Empleo y Seguridad Social de AOM

El afán recaudatorio de Hacienda puede perjudicar gravemente su salud

LAS CUENTAS NO CUADRAN DEBIDO AL ENORME DESPILFARRO DE UN ESTADO MONSTRUOSO E INEFICAZ, Y EL YA MALTRATADO BOLSILLO DEL ESPAÑOL DE CLASE MEDIA VUELVE A SUFRIR LAS CONSECUENCIAS.

Si han leído recientemente los medios de comunicación se habrán percatado de una noticia que no por su relevancia carece de poca importancia: la fiscalización a la formación continuada de los médicos está cerca de convertirse en una realidad. ¿Y que quiere decir ésto?, sencillo; Hasta ahora las ayudas que los profesionales recibían de los laboratorios estaban exentas de tributar, pues se consideran un aspecto fundamental en la profesión y no es un beneficio que redunda en el sanitario, ya que de la actualización de su conocimiento depende que usted tenga mejor porcentaje en supervivencia del cáncer, no se equivoque en el tratamiento cuando tenga un infarto, o renueve ese tema que lo tenía ya en el olvido, y que habla sobre las complicaciones tratamientos post-transplantes de riñón, corazón….Así hasta una infinidad de temas, que debido a la limitación de cualquier ser humano, nos obliga a estar continuamente estudiando y formándonos para poder ofrecerles una solución pertinente a cualquiera de sus enfermedades.
Hasta aquí todo lógico. El problema comenzó hace un par de meses cuando se presento una proposición no de ley para que los médicos tributaran por esas ayudas. No salió adelante tras una ajustada votación donde los partidos de centro-derecha (PP-Ciudadanos) votaron en contra y los partidos de izquierda (Psoe-IU-Podemos) siguiendo su discurso basado en aumentar los impuestos votaron a favor.
Posterior a esta proposición, hace un par de día salió un informe de la Agencia Tributaria exponiendo sus razones técnicas para que los médicos tengan que tributar. Siendo estrictos con la ley debería ser así, pero el sentido común nos hace pensar lo contrario. ¿Saben ustedes cuanto puede costar la inscripción a un congreso médico?. Existen muchos tipos de congresos, pero los nacionales suelen estar por encima de los 500 euros. Sumen comidas, estancias, desplazamientos.. y hagan números. Si consideramos además que los médicos españoles poseen una de las retribuciones más bajas de toda Europa ,y que desde el famoso “recorte” del ex-presidente Zapatero han perdido cerca de 20% de su sueldo (5% de recorte directo sumado a recortes en las guardias y a la no revalorización del sueldo con IPC), podemos entender el malestar general.
Pero la administración no entiende de sentido común. Las cuentas no cuadran debido al enorme despilfarro de un estado monstruoso e ineficaz, y el ya maltratado bolsillo del español de clase media vuelve a sufrir las consecuencias. Supondría una recaudación a las arcas de aproximadamente unos 121 millones de euros (creanme una cantidad ridícula frente a a certeza de saber que cuando acude a un hospital, está entrando en uno de los 10 mejores sistemas sanitarios del mundo). En la práctica tributar por estas ayudas supone que el médico tiene que pagar por formarse, y entenderán cuales pueden ser las consecuencias de estos actos. Ojalá que imperé el sentido común, pues ya decía la canción: 3 cosas hay en la vida: Salud Dinero y Amor, pero ¿tienen claro el orden y prioridades de las mismas?

Algo más que selectividad

EN NOMBRE DE LA SELECTIVIDAD SE HAN HECHO ACTOS Y DECISIONES BASTANTE DESAFORTUNADAS

El caos educativo en el que se ha visto España no tiene nombre. Las leyes educativas y sus jeroglíficos nombres se han convertido en algo que no solo causa problemas hoy, sino que los causará también a largo plazo.

Con tanta reforma educativa, contrarreforma y requetecontrarreforma, quienes más se ven perjudicados son los alumnos y los profesores. La sombra de la Selectividad se cierne sobre los profesores año tras año, y siempre amenaza con cambios de formato o de materias a última hora.

¿Cómo va a estar un profesor seguro en lo que enseña, entonces? Recuerdo que cuando cursé segundo de Bachillerato, varios profesores esperaban aún ciertos cambios drásticos a falta de pocos meses para la Selectividad.

Eso genera otro problema: la dependencia extrema en la Selectividad, la tiranía del examen. Profesores y alumnos se centran en preparar de la mejor manera las preguntas de un examen, y aprender queda en un segundo plano. ¿Es eso lo mejor? Creo que no. Creo que la educación debería servir para crecer como individuo y a fin de cuentas un examen de acceso a la universidad no es algo malo de por sí. Pero en nombre de la Selectividad se han hecho actos y decisiones bastante desafortunadas. Si, como venden, la Selectividad no es tan decisiva, ¿por qué tiene tanto peso en la vida estudiantil de los jóvenes?

Aunque no sepa la solución, sí identifico estos dos problemas. No se puede generar tanto caos de un año para otro (ni de legislatura en legislatura), porque quienes lo sufren principalmente son aquellos a quienes se pretende beneficiar: los alumnos. Y conviene repensar el sistema de exámenes que tiene lugar entre el final del Bachillerato y el comienzo de la etapa universitaria, porque no me salen las cuentas. Por lo pronto, los políticos podrían hablar con un comité de expertos y dejarse de batallas partidistas. El presente y futuro de España saldrían (saldríamos) beneficiados.

Carlos Pérez
Ministro de Educación, Cultura y Deporte

Cómo liberalizar un sector

UNA VEZ MÁS, ANTE LA NECESIDAD DE CUMPLIR CON EL MANDATO DESDE BRUSELAS, EL GOBIERNO SE ENFRENTA AL MONOPOLIO DE LA ESTIBA DE LA ÚNICA FORMA EN LA QUE PARECE HABER ENCONTRADO SOLUCIÓN, EL REAL DECRETO LEY.

Tiempo después, sigo sin comprender por qué el Partido Popular no atajó el problema del monopolio hace unos años cuando contaba con mayoría absoluta. Lo que está ocurriendo ahora en el Congreso me hace pensar que ningún partido político habría sido capaz de enfrentar este problema de no ser por la obligación impuesta por nuestros “superiores”, lo cual deja claro que solamente actuamos cuando nos dan donde duele, en el dinero.

Existen muchas incógnitas alrededor de la negociación, poca información sobre el contenido real de las reuniones y sobre posibles acuerdos; más allá de los rechazos públicos por ambas partes, no podremos saber cómo se está desarrollando la solución.

Según la Coordinadora Estatal de Trabajadores del Mar (CETM) y en boca de su coordinador general, Antolín Goya, se pretende “liberalizar el sector y despedir a los estibadores portuarios con fondos públicos para colocar a otros en unas condiciones mucho menos atractivas para los trabajadores y mucho más rentables para las empresas, que lo único que pretenden es obtener mayor amplitud de beneficios”. Al preguntarle sobre si la sentencia es clara, Goya acusa al Gobierno de realizar un Expediente de Regulación de Empleo encubierto financiado por la Administración. Con este segundo decreto solamente se acercan posturas en el aspecto de la formación de los trabajadores, pero no están satisfechos ya que no se garantiza el empleo de los actuales trabajadores. Seguramente yo no entienda por completo lo que significa “liberalizar un sector”, pero abogar por la continuidad de los trabajadores con las condiciones monopolísticas anteriores es, desde mi punto de vista, oponerse radicalmente a las exigencias del Tribunal de Justicia de la UE. Todavía no he conocido sector liberal en el cual el puesto de trabajo esté garantizado gubernamentalmente (y más con las condiciones laborales del sector de la estiba).

No me canso de leer noticias, pero no encuentro propuestas por parte del Coordinador, simplemente rechazos a cada uno de los decretos (a pesar de que se le haya planteado la opción de reconvertir el sector con ayudas públicas que ascenderían a 120 millones de euros). Si tu causa fuera justa nos harías ver a los demás que se está cometiendo una injusticia, pero sigo sin verla, me tendré que conformar con otra huelga.

Mientras tanto, más allá de buscar soluciones al conflicto, depositarán sus esfuerzos en pedir al resto de partidos políticos que rechacen el decreto redactado desde el Ministerio. “Nuestra prioridad no es la huelga, es la negociación”. Haciendo un acto de fe, me he sumergido en la RAE quién, en una de sus acepciones, nos enseña que negociar implica “tratar asuntos públicos o privados procurando su mejor logro”; señor Antolín, si su prioridad es realmente esa, procure realmente un mejor logro.

No sé si este nuevo decreto será bien recibido en el Congreso, lo que estoy seguro es que los partidos políticos de la oposición no traerán mejores soluciones o propuestas ya que el voto negativo no exige justificación.

Juan Abascal
Ministro de Fomento de AOM

La PAC I

EL RESULTADO FINAL ES QUE LA UNIÓN EUROPEA DA A LOS AGRICULTORES LO QUE ELLOS MISMOS PODRÍAN ESTAR INGRESANDO SI LOS PRECIOS FUERAN NORMALES EN EL MERCADO

En un artículo anterior mencioné las subvenciones como algo desfavorable para el campo y la riqueza del país. Pues bien, hoy voy a meterme de lleno en el misterioso mundo de la PAC “Política Agrícola Común” (casi nadie sabe que significan las siglas) y sus misteriosos recovecos que aún hoy, muy poca gente es capaz de descifrar y entender del todo. Así que voy intentar, en la medida de lo posible desenmarañar y explicar las ventajas e inconvenientes de esta política que nos afecta de forma directa a todos los ciudadanos de España y Europa.

Vayamos por partes como dijo Jack el Destripador; ¿qué es la PAC? La PAC nace en 1962 en una Europa mermada por la guerra, con el objetivo de incrementar la producción agraria y garantizar de esta forma un suministro estable de alimentos a un precio asequible a la población de la entonces “primitiva” UE. Evidentemente la UE ha crecido desde entonces pero hoy en día la idea es la misma. La PAC es una política común a todos los estados de la Unión Europea que se gestiona y financia con todos los recursos del presupuesto anual de la misma. La idea de la PAC es que cualquier persona perteneciente a cualquier país de la UE pueda ir al supermercado a comprar cualquier alimento y pueda hacerlo sin suponerle un esfuerzo mayor. Como algunos bien sabrán. Estos precios no se regulan en función de la ley de la oferta y la demanda si no que se acuerdan unos márgenes en lonja para que no puedan rebasar ciertos límites y este fenómeno se pueda dar.

El problema viene cuando un hombre en el campo está produciendo cada vez más para ser competitivo y sus gastos son cada vez mayores (fertilizantes, piensos y demás productos necesarios y cuyo precio crece cada año) pero el precio al que le compran sus productos es el mismo que hace 40 años, por tanto sus ingresos son excesivamente pequeños.

Pues bien, la ingeniosa Unión Europea nos trae una solución perfecta. El enorme excedente del campo de la UE se vende al exterior a precio competitivo en el mercado mundial incluyendo los aranceles, pues no hay que olvidar que se vende a un precio bruto muy bajo. Por tanto resta un margen del mentado arancel que embolsa directamente en el bolsillo de la UE. El generoso organismo utiliza el presupuesto anual (que incluye el beneficio mencionado anteriormente) y calcula una cuantía que considera justa para repartir a los agricultores y ganaderos que lo habitan. La forma en la que lo hace no es en función de quien es la propiedad o quien la explota si no de quién posee los derechos de una tierra, pero de momento no me voy a meter en camisa de once varas hasta el siguiente artículo. El resultado final es que la Unión Europea da a los agricultores lo que ellos mismos podrían estar ingresando si los precios fueran normales en el mercado.

Todo esto suena bastante justo y equitativo además de fantástico para todos, el problema es que no lo es. En primer lugar se les da a todos los agricultores la misma cantidad de dinero (en función de las hectáreas y tipo de explotación) independientemente del rendimiento. Esto se traduce en que muchas personas aprovecharán esto para tener una fuente de ingresos en la que no tienen que hacer nada, y no olvidemos los famosos derechos que no tienen por qué ir ligados a la propiedad. Con lo cual todas esas personas que no producen pero sí reciben están haciendo que baje la producción total y por tanto los ingresos totales de la UE, lo que hace que se haga una media y los que más producen reciben menos subvención de la que merecen.

En segundo lugar, se vulnera la figura del individuo y la posibilidad de competitividad que pueda tener a la hora de producir. Es decir; si la persona más competente va a ingresar al final del año prácticamente lo mismo que el menos, la motivación se reduce y por ende la producción. Esto hace que los accesorios como maquinaria agrícola o empresas de software/administración tenga una rotación de mercado infinitas veces menor de lo que debería (por supuesto ni hablar de la mano de obra).

Este último punto nos lleva a la tercera consecuencia; no creación de riqueza. Si el coste de la vida en un sitio es muy bajo, los sueldos lo serán en consonancia. Esto es, y mi compañero de Economía estará de acuerdo, que si los precios de la comida en el súper-mercado son los mismos desde hace tiempo, las empresas no tendrán un motivo por el que subir el sueldo a sus empleados porque la vida es barato. Por supuesto me remito en este punto al anterior donde hablo de todo el flujo de dinero que podría crear con maquinaria, asesoría, softwares, fertilizantes, investigación… etc. Esto ocurre en otros países donde hay medidas como la PAC y sin embargo en España nos estamos quedando cada año más atrás en cuanto a tecnología agraria, a lo mejor tiene algo que ver…

Evidentemente la medida de la PAC pudo tener sentido cuando había vacas flacas de verdad, pero es una medida que es “pan para hoy y hambre para mañana”, por tanto mi propuesta a semejante problema y de tal complejidad no es otro que hacer lo que se hace con los nudos gordianos. Comprendo que es un ingreso muy “goloso” para la UE y que el argumento sería que no se puede prescindir de ese ingreso, pero la realidad es que sí, el resto de países lo hace y quizás es momento de dejar a los agricultores vender los productos por lo que valen.

Para finalizar y para abrir boca para el siguiente artículo expongo los puntos de la reforma de la PAC de 2013 que se supone que los agricultores y ganaderos de nuestro país tienen que entender.  Esto es solo la de 2013 y es así desde 1962, no pierdan detalle:

Leopoldo Rodriguez-Jurado