Europa por España y España por Europa

ANTE RIESGOS AISLACIONISTAS, ESPAÑA APUESTA POR MÁS INTEGRACIÓN, MÁS UNIÓN, Y MÁS ACCIÓN COMÚN. Y POR PRIMERA VEZ, DESDE DEFENSA, YA QUE SERÁ EL PILAR SOBRE EL QUE SE REALCE DE NUEVO NUESTRO PROYECTO EUROPEO. LOS ÚLTIMOS AÑOS HAN DEMOSTRADO QUE LA AMENAZA ES GLOBAL, Y UNA ACCIÓN NACIONAL, SE QUEDARÍA DEMASIADO CORTA

Hemos hablado del Brexit, y bien que si hemos hablado de ello. Día y noche. Que si lo han hecho bien, que si lo han hecho mal, que si nos dejan solos con todo el marrón. Y ahora, además, parece que la fiebre aislacionista se contagia. ¿Frexit? ¿Nexit? ¿Spexit? Le Pen amenaza con su victoria en la segunda ronda, y Francia, con todo mi respeto por Gran Bretaña, es Francia. Es uno de los países fundadores, de los países que más aportan a la unión,  la cabeza pensante de la mayor parte de los tratados. Francia no es Gran Bretaña. Francia crea, y Gran Bretaña en general, destruye. Limita. Siempre fue un poco escéptica con el proyecto europeo, y de hecho, ni el euro, ni Schengen, ni la carta social se las conseguimos vender. Nunca fueron europeos (y entenderme cuando digo europeos, se muy bien donde están situados en el mapa) de hecho, Churchill cuando habló de los famosos Estados Unidos de Europa dijo “I meant it for them, not for us” y con esto, y un agradecimiento a Churchill, mi breve aportación al famosísimo Brexit.

Pero pensareis, ¿Qué tiene esto que ver con España? Y mucho menos, ¿Qué tiene esto que ver con la defensa? Pues tiene que ver, y mucho, porque siempre vamos a contra corriente. Ante riesgos aislacionistas, España apuesta por más integración, más unión, y más acción común. Y por primera vez, desde Defensa.

La idea de Defensa Común Europea no es nueva, de hecho, es bastante más antigua de lo que se cree. Nuestro amigo Monet pensó en ella a la vez que en la CECA, pero tuvo (bastante) menos éxito. ¿El problema? A ver quien es el listo que cede soberanía en su política exterior, y aún menos en su defensa. Y sobre todo, que ya tenemos a la OTAN, no vamos a vendernos por dos lados, o eso creían. 60 años después España se aventura y afirma que la defensa será el pilar sobre el que se realce nuestro proyecto europeo.

Es indudable que la Unión Europea ha logrado el mayor periodo de paz de la historia. Pero las reglas del juego han cambiado; hemos conseguido que Francia y Alemania sean íntimos, ya nadie volverá a invadir Alsacia, y de momento, y digo de momento, Rusia se mantiene “al margen” de los países del este… pero ahora la amenaza es otra, y es incluso más global.

La amenaza de Europa es un terrorismo que no entiende de formas, que no tiene ejercito fijo, que no tiene objetivos concretos, y que se aprovecha, mejor que nadie, de las nuevas tecnologías. Ante riesgos globales, acciones globales. Un esfuerzo nacional, jamás podrá vencer a una amenaza de ese calibre. Y es verdad, os compro a todos que tenemos la OTAN, pero el papel que desempeñamos allí es irrisorio, y el blanco del Daesh es Europa, no la OTAN, y es una gran diferencia.

Europa, y por primera vez con España a la cabeza, se intenta proyectar y adaptarse al nuevo orden internacional. Estamos liderando el futuro europeo, reafirmándonos en nuestros valores, y defendiéndolos. Parece que todos pueden defender sus creencias, pero nosotros, por eso de no ofender, nos quedamos callados. Creemos en la democracia, en la ley, en los derechos humanos… y la defensa al fin y al cabo es una proyección de nuestros valores, de lo que nos ha hecho a nosotros llegar hasta donde hemos llegado. Y tenemos que creérnoslo. Hace unos pocos días Cospedal decía que nos habíamos comprometido a llegar a ese 2 por 100 del gasto en defensa, y que lo conseguiríamos. Pero que de poco nos servirá si no llenamos el 98 por 100 restante con un rearme armamentístico de valores.

El proceso de integración no puede acabar en Lisboa. Cojeamos de tantas patas, que nos acabaríamos cayendo por nuestro propio peso. La defensa debe ser nuestro nuevo impulso y nuestro apoyo, porque podemos, y sobre todo porque sabemos. Una Defensa Común Europea (no merece menos que ponerse en mayúsculas) es un gran paso, es una gran concesión de soberanía, sí, pero hemos demostrado estos años que juntos estamos mejor, y como todo, la defensa se tiene que adaptar; el campo de batalla es otro, las armas son diferentes, y la respuesta nacional se queda corta. No tenemos que apostar por más defensa, sino por mejor defensa. Nada une más que un enemigo común, y es el momento de que Europa empiece a defender a Europa.

Miki Barañano
Ministra de Defensa de AOM

El Brexit: ¿Punto de inflexión para la UE?

EL ESCENARIO QUE SE PRESENTA PARA EL PRÓXIMO VIERNES 24 DE JUNIO,
UN DÍA DESPUÉS DEL REFERÉNDUM, ES CLAVE PARA EL DEVENIR DE LA UE
Como todos sabemos ya, nos encontramos en una semana clave para el devenir de España y de la propia Unión Europea. El domingo 26 de junio tendrán lugar las elecciones generales, las cuales en cierta forma también vendrán influenciadas por las que van a realizarse el día de mañana en Reino Unido sobre el mantenimiento o la separación de la Unión Europea. El famoso “Brexit”.

Atendiendo a los analistas políticos la relevancia del Brexit en nuestro panorama nacional de cara al 26-J puede ser notoriamente profundo, ya que la incertidumbre que generaría una salida de los británicos de la Unión se podría ver contrarrestada con un voto más conservador el domingo.

Pero dejando de un lado las consecuencias que este referéndum pueda tener en la política o en la economía interna, esto se lo dejo a la Presidencia, al Ministerio de Economía y al de Hacienda, y me gustaría centrarme en los motivos y efectos para la propia Europa de este plebiscito.

Desde que se fundó la Comunidad Económica Europea los pasos dirigidos a crear ese espacio de libertades, que desde la finalización de la Segunda Guerra Mundial tanto hemos añorado en el viejo continente, se han llevado a cabo a una velocidad vertiginosa, lo que también ha supuesto que se hayan cometido numerosos errores como los oídos en los últimos tiempos.

Como todas las instituciones públicas, en esta época de crisis la UE ha sido duramente criticada, no solo por sus detractores, quienes han ganado fuerza en los años recientes, sino también por aquellos que creen firmemente en el proyecto de la Unión. Dichas críticas han abarcado desde el alto índice de burocratización de los organismos de la UE hasta las prisas de estos por llevar a cabo adhesiones de terceros países de dudosa conveniencia (véase el ejemplo de Turquía) pasando por las más que evidentes carencias de unificación regulatoria entre los distintos países. Esta última, la gran asignatura pendiente de la UE, sobre todo en materia de seguridad y antiterrorismo.

Reino Unido siempre ha tenido reticencias a participar plenamente en el proyecto europeo
Es conocido que Reino Unido siempre ha sido un caso especial dentro de la Unión Europea debido a las reticencias de este a participar plenamente en el proyecto europeo. Pero los verdaderos motivos que se esconden bajo esta conducta de autoexclusión no son en absoluto las que se han estado argumentando a lo largo de esta campaña por aquellos a favor del Brexit. Por su parte los líderes del UKIP, y en menor medida algunos conservadores, han inundado la campaña de mensajes de alto carácter xenófobo, señalando a la inmigración como la causante de todos sus supuestos males. Pero son varios analistas los que apuntan a que detrás de este rechazo hacia todo lo externo se esconde una forma de ser de los propios ingleses, un pueblo muy celoso de su autonomía e independencia que no quiere depender de las directrices de una Bruselas corrupta e incompetente.

Algunos de estos argumentos son claramente debatibles, por no decir que son lógicamente entendibles. Otros no lo son tanto. Sin embargo, el verdadero motivo que subyace bajo el euroescepticismo de Nigel Farage y a la constante actitud de saboteo de David Cameron en las reuniones de la Cumbre de Líderes de la Unión, a pesar de que ahora se manifieste claramente a favor de permanecer en la UE, tiene su fundamento en lo que se conoce como la Milla Cuadrada (Square Mile), la City. Este emblemático rincón, hogar de numerosos bancos y entidades financieras, supone prácticamente el 10% del PIB de Reino Unido, y Bruselas lleva tiempo queriendo echarle el guante a la misma a través de diversas regulaciones y sobre todo a través del llamado Pacto Fiscal. Con esto no pretendo darle o quitarle la razón a uno de los bandos, ya que resulta comprensible que los ingleses, de larga tradición bancaria, quieran proteger sus intereses, que por otra parte, no tienen porque coincidir con los de su país.

Dicho esto, el escenario que se presenta para el próximo viernes 24 de junio, un día después del referéndum, es clave para el devenir de la UE. Son numerosas las voces que señalan que la Unión Europea, todavía con el miedo en el cuerpo, debe de echar el freno ante tanta centralización descontrolada de competencias que han hecho enfadar a tantos. Sin embargo, sería un error someternos al chantaje emocional que el Brexit ha supuesto. El proyecto de la UE es un proyecto innovador que busca, sobre la base del sistema del bien estar, levantar las economías de la zona euro para que se pueda propiciar un libre intercambio económico y humano entre los distintos estados. Y para ello se debe llevar a cabo este proceso de unificación regulatoria que a unos tanto les molesta, pero que es profundamente necesario para cumplir los objetivos antes mencionados.

Luis Miguel Melián