Referéndum ilegal: la democracia y la unidad de España en juego (Parte I)

 

¿PUEDE EL PRESIDENTE DE UNA COMUNIDAD AUTÓNOMA CONVOCAR UN REFERÉNDUM? SÍ, PODRÁ CONVOCAR UN REFERENDO PERO ÚNICAMENTE RELACIONADO CON LOS ESTATUTOS DE AUTONOMÍA

Rebobinemos en el tiempo hasta el pasado 27 de junio, día en el que el Presidente de la Generalitat Carles Puigdemont anunció la fecha y la pregunta para la convocatoria de un referéndum unilateral acompañado por el Vicepresidente Oriol Junqueras y la Presidenta del Parlament Carme Forcadell, a quién irónicamente el pasado día 20 el mismo TC ha denunciado ante la Fiscalía junto con la Mesa del Parlament por tramitar leyes de ruptura, aunque de esto hablaremos más adelante. Ya desde entonces se percibía la extrema cautela con la que el Govern está llevando a cabo el proceso secesionista en contra de la integridad y unidad del Reino de España. Se empezó evitando la firma de acuerdos formales que pudieran llevarle frente a la justicia y se continúa con procedimientos exprés de tramitación de leyes e incumplimiento de sentencias del TC (STC 259/2015 del 2 de diciembre) y con declaraciones amenazantes contra el Gobierno de Mariano Rajoy sobre sus supuestas respuestas totalitarias y sobre la congregación de ciudadanos en contra del Estado. Para entender la ilegalidad del referéndum obtengamos una visión general de la situación empezando desde el principio.

¿Puede el Presidente de una Comunidad Autónoma convocar un referéndum? Sí, podrá convocar un referendo pero únicamente relacionado con los Estatutos de Autonomía. El referéndum del 1-O tiene como pregunta: “¿Quiere que Cataluña sea un Estado independiente en forma de República?”. Esta pregunta no sólo no trata sobre asuntos del Estatuto catalán sino que es una clara propuesta de secesión que afecta a la soberanía nacional. Al analizar la pregunta vemos dos partes que delatan su ilegalidad. En primer lugar, “Estado independiente” frente al artículo 2 CE que establece la unidad indisoluble de la Nación española. En segundo lugar, “República” frente al artículo 1.3 CE que define la forma política del Estado como Monarquía parlamentaria. Esto implicaría la renuncia de Felipe VI a sus funciones sobre el territorio y el rey ha dejado claro que “la Constitución prevalecerá sobre cualquier quiebra”. Puesto que la respuesta a la pregunta pone en riesgo el cumplimiento de la Constitución española de 1978, el tipo de referéndum que se podría llevar a cabo es un referéndum constitucional, con la consecuente reforma constitucional establecida en los artículos 167 y 168 CE.

¿Quién podría convocar un referéndum de estas características? Según el artículo 149.1.32 el Estado posee competencia exclusiva para la convocatoria de consultas a la ciudadanía por vía de referéndum. ¿Cuál es el mecanismo para ello? El artículo 92 CE responde a esta pregunta plasmando que el referéndum será convocado por el Rey, mediante propuesta del Presidente del Gobierno, previamente autorizada por el Congreso de los Diputados. Sin embargo, únicamente se permite este mecanismo “para decisiones políticas de especial trascendencia”,- este requisito se cumple,- “de todos los ciudadanos”, – que no se cumple,- y mediante un procedimiento regulado por una Ley Orgánica. Dicho esto, y como muchos españoles nos preguntamos, ¿cómo un gobierno de una comunidad Autónoma puede pretender tomar una decisión que afecta a todos y cada uno de los españoles? ¿Acaso no es contrario a la democracia que uno pocos, poquísimos, decidan el futuro de toda una Nación? Creo que al resto de España nos queda claro esto, salvo a ciertos manifestantes en las calles de Madrid que apoyan la autodeterminación. Hasta aquí hemos llegado…

Entonces, ¿Por qué el Sr. Puigdemont no disuelve el Parlament y convoca elecciones? Rafael Hernando, Albert Rivera y muchos otros le han planteado esta pregunta al Presidente de la Generalitat ya desde junio. Pero de esto hablaremos mañana en la segunda parte de mi artículo…

Marta Fernández de Córdoba
Ministra de Justicia de AOM

Visca Catalunya

BUSCAR LA SOLUCIÓN AL PROBLEMA DE QUE UNA PARTE DE LOS ESPAÑOLES NO SE CONSIDEREN ESPAÑOLES TAMBIÉN ES OBLIGACIÓN DEL GOBIERNO CENTRAL. EXPLICAR LOS MOTIVOS DE UNA RUPTURA FORZADA POR UNA PARTE DE LA POBLACIÓN TAMBIÉN ES OBLIGATORIO PARA CON EL RESTO DE ESPAÑOLES.

No es fácil plantear las posibles consecuencias tanto para el resto de España como para Cataluña si se produjera finalmente la independencia, sin embargo, es obligatorio esforzarse en encontrar lo que es bueno para el conjunto de los ciudadanos y trabajar por ello.

Estoy absolutamente a favor de una consulta catalana sobre qué es lo que mueve a aquellos que se sienten una nación diferente y a aquellos que se consideran españoles. De esta forma, podríamos encontrar aquellas realidades que nos unen y nos separan. Sería simplemente un ¿Sí/No? ¿Por qué? / Per què? Sin embargo, tenemos miedo a las preguntas y pavor a las respuestas. No imagino al señor Mariano Rajoy prestando atención a aquello que nos separa. Ni mucho menos al Presidente de la Generalidad de Cataluña, don Carles Puigdemont, repasando los motivos que nos unen.

Argumentos históricos, culturales, lingüísticos, económicos o sentimentales serían algunos de los más utilizados. Pensar que Cataluña se debe independizar porque tiene un origen que no es común al resto de España, llevaría a separar a su vez Cataluña en pequeñas naciones ya que, según que fecha elija cada uno, cada pueblo tendría motivos para crear un nuevo país. Y, cuando pase el tiempo que “alguien” estime necesario, si España y Cataluña llevan el “suficiente” tiempo unidos, ¿se terminará el argumento histórico? ¿Quién decide ese tiempo? ¿Por qué no cuando estaban los fenicios y existía ya el término i-spn-ya? ¿Con los visigodos o la España árabe dónde estaba Cataluña? Si por otro lado el argumento es cultural, no se puede debatir contra quien no quiere entender que, respetando y salvaguardando culturas propias y ajenas, el enriquecimiento social es superior.

Si la lengua es un motivo de peso, espero que no importen los acentos…nos encontraríamos con numerosos países ingestionables dentro de España. Peor aún, si por el contrario sucede que el uso de una lengua delimita fronteras, en unos años habrá tres países en el mundo: España, Inglaterra y China, Dios quiera que por ese orden. Económicamente no soy un experto en la balanza de pagos ni en el resultado del principio de solidaridad entre comunidades, pero estoy seguro de que en nuestra historia común ha habido decisiones que han impulsado el crecimiento económico de la comunidad catalana. Desde el punto de vista del Ministerio de Fomento, las inversiones en infraestructuras clave como el aeropuerto de El Prat, el puerto de Barcelona, el Corredor del Mediterráneo, las infraestructuras ferroviarias de alta velocidad entre Madrid-Barcelona o Barcelona-París con transporte de pasajeros y mercancías, no podrían ser respaldadas con la misma fuerza desde un Gobierno Autonómico sin subir los impuestos o reduciendo en otras partidas. No creo que los catalanes paguen más por ser catalanes si no porque son más ricos (aunque no esté de acuerdo en la distribución de impuestos de nuestro país, no es el tema que nos ocupa).

Contra argumentos sentimentales no encuentro replica posible, simplemente trabajar para, si en algún momento lo fueron, recuperar a esa parte de los españoles que también es imprescindible.

Juan Abascal
Ministro de Fomento de AOM

La utopía catalana

EN EL UTÓPICO PAÍS CATALÁN, UNA VEZ QUE TODOS CONTENTOS HAN DEPOSITADO SU VOTO EN LAS TAN DEMOCRÁTICAS URNAS, LA VIDA VUELVE A LA NORMALIDAD EN CUESTIÓN DE DÍAS. DE REPENTE, UN MÁGICO, POTENTE Y SOBRE TODO ORGANIZADO EJÉRCITO INUNDA LA CAPITAL BARCELONESA. CUENTA CON ARMAS DE ÚLTIMA GENERACIÓN, FORMACIÓN DE ALTA CALIDAD,  APOYO INTERNACIONAL CONSTANTE… Y SOBRE TODO,  FINANCIACIÓN ILIMITADA. HOMBRES DE POCA FE: BIENVENIDOS A LA UTOPÍA CATALANA.

El señor Puigdemont afirmó hace poco que el ejército era indispensable en una Cataluña independiente. ¿Os lo imagináis? Espero que sí, porque es lo más cerca que vamos a estar de ver un ejército catalán. Hablar es muy fácil, pero los números son otra cosa, y aunque a nuestro querido President de la Generalit le cueste, sus números no dan. Pongámonos que ganan. Su principal preocupación será la estabilización política (que no es poco), regular o al menos intentar su economía, conseguir que las empresas no se trasladen unos cuantos kilómetros al oeste por eso de huir de la inestabilidad. Les tacharán de locos, ya veréis. Luego se preocuparán, digo yo, por la educación. Ya luego la sanidad. El sistema fiscal. El sistema jurídico. Red de transportes. Relaciones exteriores… y una larga lista de obligaciones la cual los independentistas parecen obviar. Muy mal acostumbrados están a tener todo hecho, y pagado.

Pero pongámonos que sí, juguemos a su juego y soñemos con la utopía catalana. ¿Qué pasará con el ejército? En un primer lugar, hasta que la situación se estabilice, Cataluña no contaría con ejército, y un estado independiente  que permanece un solo día sin ejército se vuelve dependiente de los intereses extranjeros. Con lo que le gusta a Carles ir a su bola, vaya por Dios.

Cataluña, para más inri, no es un territorio que pase desapercibido, de hecho, ha sido el primer flanco de la barbarie islámica en la península. Una independencia que no esté respaldada por un ya formado y eficaz ejército sería una irresponsabilidad. Pero suelen primar los intereses políticos a la seguridad ciudadana. Y no parece quitarles el sueño. Indudable la eficacia de los Mossos d´Esquadra en Cataluña y de su gran labor, pero en estos tiempos que corren cualquier ayuda es poca. Aún seguimos agradeciendo su labor al exlegionario en los pasados ataques terroristas. La separación entre ambas fuerzas de seguridad es necesaria. No sé si hasta que formen su ejército los Mossos vestirán de verde durante el día y de azul por la noche. Tampoco veo más opciones si afirman que el ejército es indispensable. No sé de qué ejército hablan.

Sigamos imaginando. Hace tiempo que dejamos de ir por libres en el mundo. Nuestras relaciones exteriores vienen marcadas en parte por la UE y nuestras decisiones militares por la OTAN. Parece que todos  faltaron a clase cuando explicaron que para ser miembro de alguna de las dos, se necesita la aceptación de todos los miembros. España inclusive. Que calladito tienen algunas cosas, ¿verdad?. Ah, tampoco será miembro de la ONU, FMI, G20… yo lo dejo caer.

Pero sigamos, que está siendo muy entretenido. El ejército catalán es tan bueno que no necesita aliados internacionales. Venga, lo compramos. Pero, ¿dónde van a comprar las armas? Porque también resulta que el día que faltaron a clase nos contaron como por la normativa de la OTAN no podrán comprar armas ni a EE.UU ni a otros aliados. Eso sí, podrían comprárselo a China. Espero que Venezuela, Cuba o Corea les hagan buenas recomendaciones. También son clientes asiduos.

Pongámonos que pueden con todo. Que crean su ejército, que forman parte de nuevo de todas las organizaciones, que consiguen comprar armas, que consiguen financiar las mismas….A largo plazo, claro. Pero en el corto plazo, ¿quién pretenden que les proteja?, ¿Como van a promocionar el turismo, por ejemplo, si no son capaces de garantizar unos mínimos de seguridad?

Al final, desde el ministerio de Defensa vemos inviable la idea de un ejército catalán. Si un Estado fracasa en su labor de defender a sus ciudadanos, ha fracasado como Estado. El señor Puigdemont quiere pasar a la historia. El Estado Catalán le da más igual, porque si le importara, jamás cometería la irresponsabilidad de convocar tan siquiera un referéndum sin unas fuerzas armadas eficaces y consolidadas que le respalden.

Miki Barañano
Ministra de Defensa de AOM

 

Desafío independentista: Vergüenza internacional

ESTE EPISODIO NO TENDRÍA MAYOR RELEVANCIA SI NO FUERA PORQUE ESTA HUMILLACIÓN LA TIENE QUE COMPARTIR FORZOSAMENTE ESPAÑA. NO NOS ENGAÑEMOS, EN DINAMARCA NADIE SABE QUIÉN ES PUIGDEMONT… LO QUE UN DANÉS VE ES A UN DESVERGONZADO ESPAÑOL QUE VA A GASTARSE EL DINERO DE ELLOS EN ABRIR UNA EMBAJADA EN SU PAÍS QUE PARA LO MÁS QUE VA A SERVIR ES DE AGENCIA TURÍSTICA”

Hace pocos días que comenzó el nuevo curso político, y este viene bastante cargado. A nivel nacional parece que el panorama mediático no ha variado mucho. Sin embargo, existe un frente que a pesar de llevar ya varios años en el candelero, promete traer interesantes novedades para los próximos meses. Nos referimos al desafío secesionista que sigue cogiendo fuerza en Cataluña.

A lo largo de este mes, dedicado a esta amenaza para la unidad territorial del país, los distintos ministros de AOM irán compartiendo sus puntos de vista sobre cómo esta situación puede afectar a la Economía, la Justicia, la Seguridad, o incluso al Turismo de España. Sin embargo, desde esta cartera sería imposible hablar de las consecuencias internacionales que este desafío puede causar en nuestras relaciones exteriores. La razón es que todas estas áreas tienen su particular enfoque en el panorama internacional, y todas y cada una de ellas serán abarcadas de forma minuciosa por los distintos ministerios.

En ese artículo quería centrarme en un aspecto algo más global y que encuadra en cierta medida en todas las áreas previamente mencionadas, la Marca España. Sería profundamente injusto decir que la imagen que da España es siempre negativa, pero si es cierto que de lo que últimamente más eco se hacen los medios suelen ser aspectos que no nos dejan en muy buen lugar. La lista es desde luego extensa, pero atendiendo al tema que hoy nos ocupa, unido con la más reciente actualidad “internacional” tenemos que hablar del PATÉTICO que hizo el otro día Carles Puigdemont en Copenhague.

Los últimos días están siendo una consecución de reuniones, negociaciones y toda una escena de caóticos correveidiles entre Londres y Bruselas. Esto unido por una parte a la campaña electoral en Alemania, donde Merkel se juega renovar por cuarto mandato consecutivo frente a Martin Schulz, y por otro lado a la amenaza, mucho más seria y que trataremos en los próximos artículos, de Pyongyang a Washington, hacen que España pueda aprovechar esta temporal escasez de liderazgo mundial para hacerse un hueco en la agenda internacional, y concretamente en la europea. España debería ser uno de los países en liderar las negociaciones del Brexit, a la vez que se hace más fuerte en Europa. Sin embargo, hay elementos que en poco o en nada favorecen a este deseado escenario. Claramente hablamos de los movimientos independentistas, de sus amenazas de no cumplir la ley y proclamar un Estado independiente dentro de Europa en pleno siglo XXI.

Además de todo el lío jurídico que supone instalar una sede diplomática en el exterior por parte de una parte de un Estado que ya estaá representado en dicho territorio, hay que añadir el elevado coste económico que ello supone. Las últimas cifras hablan de 6,5 millones de euros anuales. Este número puede resultar insignificante al lado de las cantidades que se mueven tanto en los presupuestos Generales del Estado o de las Comunidades Autónomas, pero hay que tener en cuenta un aspecto importante a la hora de valorar esta cifra. Cataluña es una Comunidad “al borde” de la quiebra que, a la vez que le exige la independencia a España, con la otra mano le exige dinero para poder hacer frente a pagos y a sus locuras independentistas. En segundo lugar, debemos de tener en cuenta que Europa está viviendo un período difícil que ha hecho resurgir movimientos nacionalistas, y en ocasiones racistas, en otros países, países que muchas veces son los que pagan el pato de los Estados menos responsables financieramente. Debido a estos movimientos, o partidos políticos en algunas ocasiones, se ha instalado en Bruselas, desde hace tiempo, un preocupante debate que tiene como objeto decidir si dejar fuera a determinados países. España es uno de esos señalados y la reflexión que tenemos que hacernos es, ¿qué pensarán estos países cuando ven que en un país como es España una Comunidad Autónoma abre una Embajada con dinero público que luego, seguramente, le pedirá a Bruselas? La respuesta la tenemos en la bochornosa inauguración de la Embajada catalana en Copenhague, la cual fue un auténtico desastre en cuanto a la asistencia de público y personalidades políticas.

Este episodio no tendría mayor relevancia si no fuera porque esta humillación la tiene que compartir forzosamente España. No nos engañemos, en Dinamarca nadie sabe quién es Puigdemont, o que Cataluña está amenazando con desconectarse de España. Lo que un danés ve es a un desvergonzado español que va a gastarse el dinero de ellos en abrir una embajada en su país que para lo más que va a servir es de agencia turística. ¿Cómo creemos que estos ciudadanos van a responder ante esta desfachatez? No hace falta indagar mucho, Moody´s ya nos lo deja claro.

Luis Miguel Melián
Ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación de AOM

Falta de lógica, exceso de egoísmo

LA AMBICIÓN POLÍTICA, ABSOLUTAMENTE CARENTE DE RACIOCINIO, HA LLEVADO A LOS REPRESENTANTES CATALANES SECESIONISTAS A CONFIGURAR UNA AUTONOMÍA VICIADA QUE ABANDONA A SU POBLACIÓN

Saber que no sabes, ya es algo, por ejemplo: no sé empezar este texto. De lo que no estoy seguro es de si sabré terminarlo como se merece. Y tanto España como Cataluña se merecen las mejores ideas. Con dicha incertidumbre abro ronda de septiembre abrazando el “tema Cataluña” al que durante los próximos 30 días los ministros y yo nos enfrentaremos aspirando a dar a entender los motivos por los que creemos que una Cataluña dentro de España es mejor para los catalanes y para los españoles.

Creo que hablar de la independencia debe ser ante todo hablar del sentido común, y por ello creo que, por ejemplo, en algunos escenarios (quizá radicales) preferiría que Cataluña fuera independiente antes que pobre. No me considero un fanático de la unidad de España a costa de cualquier precio, así que con argumentos de sentido podría entender cualquier circunstancia. El problema llega cuando las ideas sólidas desaparecen y se convierte todo en un teatro de ambición política, tal y como decía Enric González en su columna de El Mundo.

Dicha ambición política absolutamente carente de raciocinio ha llevado a los representantes catalanes secesionistas a configurar una autonomía viciada que abandona a su población. Por llevar a cabo una misión absurda desde cualquier punto de vista, algo que únicamente sirve para rellenar un discurso político sin ideas, han dejado de lado a parte de su ciudadanía que no está a favor de una ruptura con España. Resulta curioso como aquellos que se quejaban de una falta de interés y de robos por parte de la nación desprecian a aquellos catalanes que no quieren ver como sus recursos económicos (los sangrantes impuestos nuestros de cada día transformados en estudios, embajadas, consultas, etc.) sirven para llevar a Cataluña por el peor de los caminos: la soledad.

Tras el abandono llega la falta de coherencia: leer su propuesta de constitución permite ver el auténtico despropósito que visionan como Estado ideal. Uno queda sorprendido cuando comprueba que tanto el artículo 2 de este texto como el artículo 1.2 de la Carta Magna española de 1978 son idénticos:

  • La sobirania nacional rau en el poble de Catalunya, del qual emanen tots els poders de l’Estat.
  • La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado.

Echad un vistazo y comprobarlo de primera mano, importantes patas de los cimientos de ese futuro irreal cuentan con una fuerza ridícula. Y no decir nada de algunos artículos, como el 14 en el que se trata la relación con la Unión Europea, que reflejan unos disparates de gran envergadura apostando por engañar al pueblo catalán con cantos de sirena prometiendo la tierra prometida. Simplemente una irresponsabilidad nunca vista, no tiene sentido nada. Pero es más, incluso haciendo los esfuerzos más grandes por intentar comprender qué es exactamente lo que proponen, esta pantomima de independencia es una sandez terrible que olvida la lógica para instaurar un sistema totalmente deslegitimado por incumplir las leyes previas, circunstancia que cuando sea propia dará derecho repetir en sus fronteras un comportamiento idéntico. Los mandatarios catalanes demuestran una gran ignorancia, o peor, un peligroso egoísmo.

Sin embargo, me gustaría decir que, como liberal que soy, animo a cualquier organización privada de cualquier región de España a que busque sus intereses dentro del marco legal. Si un grupo de personas desean la independencia de Cataluña nada podrá impedir que, dentro de la legalidad, aspiren a llegar al Gobierno central de la Nación para disolver las Cortes generales y cambiar de nuevo la Constitución de nuestro país. Mientras sea legal, será legítimo. La cuestión es que personalmente no contemplo un futuro mejor ni para Cataluña ni para los catalanes fuera de España, de la Unión Europea y de la ONU. Y en cuestiones de mayor calado, debemos cuestionarnos si, tal y como me indican algunas fuentes, la rivalidad del futuro va a seguir enfrentando a naciones. En un mundo cada vez más globalizado las grandes luchas ya no se producirán entre Francia o Italia, sino entre Frankfurt o Madrid, Barcelona o Londres. Dibujar límites de crecimiento, es decir, fronteras, debe descartarse inmediatamente para relegar a esas líneas divisorias a un mero plano cultural. Puede que el mundo haya dejado de pensar hace ya mucho en formato nación y esté cada vez más interesado en la urbe.

Sobre España y Cataluña: ¿Mi receta para mejorar la relación entre todas las comunidades autónomas? Redistribuir las competencias, pero de esto ya hablaré en mi próximo artículo que cerrará la ronda catalana.

Julio Wais
Presidente de Gobierno de AOM