La clave: que somos militares

DESDE EL MINISTERIO DE DEFENSA QUEREMOS RECORDAR QUE A PESAR DEL CIRCO QUE SE ESTÁ VIVIENDO AHORA MISMO, CADA UNO DE LOS MIEMBROS DEL GOBIERNO SIGUE DESEMPEÑANDO SU LABOR PARA QUE ESPAÑA NO SE DEJE ARRASTRAR POR EL DESCONTROL INDEPENDENTISTA. SI EL GOBIERNO MANTIENE SUS FUNCIONES, MUCHO MÁS LO HACE EL EJÉRCITO, QUE EN LA SOMBRA, COMO CASI SIEMPRE Y SIN APENAS RECONOCIMIENTO, VELA POR LA SEGURIDAD PARA QUE NOSOTROS PODAMOS PREOCUPARNOS POR EL TEMA CATALÁN, O POR EL QUE QUERAMOS.

Si bien es cierto que el tema catalán ha de llenar todas las portadas, ya que no es poca la magnitud del asunto, no debemos por eso dejar de lado ni obviar noticias de igual, o incluso de mayor relevancia que la cafetería donde se vio por última vez al President en el exilio. Quizás sean un poco menos polémicas, pero desde luego, no menos importantes.

El pasado mes, y no es nada nuevo, hemos vivido una serie de incendios que han asolado gran parte de nuestro territorio. En la vigente Estrategia de Seguridad Nacional se describen los 12 riesgos y amenazas que ponen en peligro el bienestar de la sociedad. Entre ellos podemos encontrar asuntos que han dado más que hablar como terrorismo, migraciones irregulares o vulnerabilidad del espacio marítimo, pero también encontramos una sección entera dedicada a emergencias y catástrofes naturales. Para ello, y para una actuación más eficaz con cuerpos civiles, el Ministerio de Defensa creó la UME (Unidad Militar de Emergencia) que dentro del seno de las Fuerzas Armadas se presenta como una herramienta del Estado.

Los hechos los avalan, y sus actuaciones no dejan de darles credibilidad, y es que el ejército genera una confianza que no genera ningún otro cuerpo. La voluntad de servir está imprenta en su ADN. Alcañiz, Teniente General de la UME, lo explicaba en su última entrevista: “La clave es que somos militares, somos soldados. Eso, la gente lo tiene que saber interpretar. La preparación que tiene un soldado, la voluntad de servicio, la disponibilidad permanente durante los 365 días del año… son cosas que nos dan un plus.”

El ejército español es una forma totalizante de vida. De entrega y servicio. “Somos militares” dicen orgullosos los miembros de la UME. Su lema, Para Servir es el motor de las fuerzas armadas, y esta voluntad es la que les hace afirmar que el día que no sean soldados, no serán nada. Por eso, España tiene la suerte de contar con un cuerpo de seguridad que es a la vez un cuerpo diplomático. Pocos funcionarios públicos dan una mejor imagen en el exterior que la que da el ejército en cada una de sus misiones:

La presencia militar en el exterior es parte de nuestra Marca España, y es que desde la primera misión de paz en la que participó España hace 28 años en Angola, los militares desplegados a día de hoy alcanzan casi los 3500 efectivos en más de 20 misiones simultáneas. Las guerras han cambiado, y la misión del ejército hace mucho que dejó de ser la conquista por la grandeza, y empezó a ser la grandeza por el servicio. El famoso discurso del ex ministro Morenés de “enseñar a pescar” es un reflejo de esto.

Hoy, mientras nosotros seguimos con el monotema catalán, nuestros militares están en el Líbano, en Irak o en Afganistán, adiestrando a los ejércitos nacionales para vencer la amenaza terrorista. Están en el cuerno de África luchando contra los piratas somalíes y adiestrando a los recién nacidos ejércitos africanos; están trabajando para la OTAN para controlar a Rusia o para ayudar a Turquía contra Siria; están en una misión conjunta de marinas en Australia; siguen verificando el proceso de paz de Colombia; presencia en Ecuador… Y por supuestísimo, con presencia permanente en Europa: España está a la cabeza de una Defensa Común Europea y nuestro ejército formará parte de La Fuerza de Respuesta Rápida de la UE.  Ya formamos parte de la “Misión Sophia”,  que lucha contra las mafias de inmigración o con ayuda a países aliados cuando se necesite, como hace unos meses en los incendios de Portugal.

Y es que, si tenemos la suerte de debatir día y noche sobre los catalanes es gracias a nuestro ejército, que lleva de manera tan discreta su labor, que hacen que nos olvidemos de otras realidades, todavía más graves. Y es que si nosotros hablamos de lo que hablamos, es porque ellos luchan por lo que luchan.

Miki Barañano
Ministra de Defensa de AOM

155 y el ejército, por favor.

“Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional.” (Artículo 8 de la Constitución)

 “Si una Comunidad Autónoma no cumpliere las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España, el Gobierno, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquélla al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general.” (Artículo 155 de la Constitución)

El pasado 2 de octubre, Puigdemont tuvo la osadía de pedirle a Zoido que retirase “las fuerzas de ocupación” de Cataluña. Y el término elegido no es aleatorio. A falta de argumentos que sustenten una postura ideológica, la salida más fácil es siempre el apoyo de aquellos a los que es más fácil manipular. Y aquellos a los que es más fácil manipular requieren grandes dosis de propaganda; necesitan sentirse apoyados por un grupo que les  justifique cualquier acción. Mal de muchos consuelo de tontos. Pleno siglo veintiuno, y siguen dejándose llevar por los instintos más básicos del hombre. “Ellos, los malos malísimos”, “nosotros, los buenos buenísimos”. Ellos españoles, nosotros catalanes. 50 provincias y 2 ciudades autónomas antidemocráticas por no permitir un referéndum, pero dirigentes de 4 provincias españolas víctimas de un sistema opresor, que además, les ha financiado la tontería. Si es que tontos unos, tontos los otros.

El señor Puigdemont parece tener en sus manos la máxima y más perfecta expresión de democracia.  Tan democrático es el President, que permite que haya más votos a su favor que electores en el censo. A Rousseau a se le deben saltar las lágrimas de la emoción. Parece que nadie tiene ni idea de Democracia. Pero no solo en España, ¿eh?. En Europa se han olvidado de todo de un plumazo. Ya os digo, Rousseau debe estar emocionado. Y a nuestros socios europeos se les debería caer la cara de vergüenza al criticar la “represión policial” española. Bien que les gusta cuando se reprimen a los que se manifiestan en contra del G20, pero claro, eso sí es en defensa de la democracia.

Pero entonces, ¿qué pasa cuando la mayoría silenciosa empieza a hacer ruido?, ¿qué opción le queda al gobierno para evitar este acto ilegal que afecta a todos por igual? Una sola ley quebrantada y la seguridad de los ciudadanos se pone en jaque. Si el gobierno se mantiene pasivo ante tal hecho, ¿quién me asegura a mí que cuando algunos de mis derechos sean violados, o incluso cuando yo viole alguna ley, mi actuación tendrá la correspondiente consecuencia?

El separatismo catalán pone en jaque a todos los españoles, nuestra reputación internacional y al propio gobierno (si no lo estaba ya). Ante situaciones desesperadas, medidas con cabeza y con la ley en la mano. Por eso es el momento de aplicar el artículo 155. De hecho, es que no se me ocurre mejor momento. Está claro que la parálisis de Rajoy se debe en parte a la naturaleza política del problema, pero cuando dos no quieren hablar, no hay lugar para el diálogo, solo para la ley.  Por eso mismo es el momento de la intervención militar en Cataluña y de que se convoquen nuevas elecciones con la previa clausura de las instituciones regionales.

Bandera blanca siempre a los que nos atacan, porque los sectores más discriminados son los únicos que gozan del derecho a discriminar. Escraches y ataques continuos a guardias civiles y policía, pero los españoles no pueden sentirse discriminados y atacados. Eso es un derecho exclusivo de los que padecen el tan contagioso “victimismo” del que parecen estar impregnados todos los independentistas. Parece ser que en mundo de lo políticamente correcto, el despliegue militar es un signo antidemocrático. Espero que alguien me pueda explicar por qué.  Los españoles están pidiendo a gritos que se defienda su Nación. Que es Una. Y la función del ejército es defender la integridad nacional y a los españoles. Que somos todos.

El problema es el “buenísimo” o el “tontísimo” del gobierno español,  porque ya no sé cómo llamarlo. El referéndum no nos ha pillado por sorpresa, el atentado de Barcelona quizás un poco más, pero la respuesta que se dio  fue premeditada. No a la alerta 5. No al despliegue militar en Cataluña. No solo era necesario para la seguridad ciudadana después de la continua amenaza terrorista, sino que habiendo sido un poco, solo un poco inteligentes, nos habríamos adelantado y habríamos evitado parte del problema que tenemos hoy. Es hora de que el gobierno se tome en serio a España, y es hora de que todos los españoles, no solo los catalanes, se sientan defendidos.

¡Visca Espanya y Viva Cataluña!

Miki Barañano
Ministra de Defensa de AOM

Fuente imagen: ABC

La utopía catalana

EN EL UTÓPICO PAÍS CATALÁN, UNA VEZ QUE TODOS CONTENTOS HAN DEPOSITADO SU VOTO EN LAS TAN DEMOCRÁTICAS URNAS, LA VIDA VUELVE A LA NORMALIDAD EN CUESTIÓN DE DÍAS. DE REPENTE, UN MÁGICO, POTENTE Y SOBRE TODO ORGANIZADO EJÉRCITO INUNDA LA CAPITAL BARCELONESA. CUENTA CON ARMAS DE ÚLTIMA GENERACIÓN, FORMACIÓN DE ALTA CALIDAD,  APOYO INTERNACIONAL CONSTANTE… Y SOBRE TODO,  FINANCIACIÓN ILIMITADA. HOMBRES DE POCA FE: BIENVENIDOS A LA UTOPÍA CATALANA.

El señor Puigdemont afirmó hace poco que el ejército era indispensable en una Cataluña independiente. ¿Os lo imagináis? Espero que sí, porque es lo más cerca que vamos a estar de ver un ejército catalán. Hablar es muy fácil, pero los números son otra cosa, y aunque a nuestro querido President de la Generalit le cueste, sus números no dan. Pongámonos que ganan. Su principal preocupación será la estabilización política (que no es poco), regular o al menos intentar su economía, conseguir que las empresas no se trasladen unos cuantos kilómetros al oeste por eso de huir de la inestabilidad. Les tacharán de locos, ya veréis. Luego se preocuparán, digo yo, por la educación. Ya luego la sanidad. El sistema fiscal. El sistema jurídico. Red de transportes. Relaciones exteriores… y una larga lista de obligaciones la cual los independentistas parecen obviar. Muy mal acostumbrados están a tener todo hecho, y pagado.

Pero pongámonos que sí, juguemos a su juego y soñemos con la utopía catalana. ¿Qué pasará con el ejército? En un primer lugar, hasta que la situación se estabilice, Cataluña no contaría con ejército, y un estado independiente  que permanece un solo día sin ejército se vuelve dependiente de los intereses extranjeros. Con lo que le gusta a Carles ir a su bola, vaya por Dios.

Cataluña, para más inri, no es un territorio que pase desapercibido, de hecho, ha sido el primer flanco de la barbarie islámica en la península. Una independencia que no esté respaldada por un ya formado y eficaz ejército sería una irresponsabilidad. Pero suelen primar los intereses políticos a la seguridad ciudadana. Y no parece quitarles el sueño. Indudable la eficacia de los Mossos d´Esquadra en Cataluña y de su gran labor, pero en estos tiempos que corren cualquier ayuda es poca. Aún seguimos agradeciendo su labor al exlegionario en los pasados ataques terroristas. La separación entre ambas fuerzas de seguridad es necesaria. No sé si hasta que formen su ejército los Mossos vestirán de verde durante el día y de azul por la noche. Tampoco veo más opciones si afirman que el ejército es indispensable. No sé de qué ejército hablan.

Sigamos imaginando. Hace tiempo que dejamos de ir por libres en el mundo. Nuestras relaciones exteriores vienen marcadas en parte por la UE y nuestras decisiones militares por la OTAN. Parece que todos  faltaron a clase cuando explicaron que para ser miembro de alguna de las dos, se necesita la aceptación de todos los miembros. España inclusive. Que calladito tienen algunas cosas, ¿verdad?. Ah, tampoco será miembro de la ONU, FMI, G20… yo lo dejo caer.

Pero sigamos, que está siendo muy entretenido. El ejército catalán es tan bueno que no necesita aliados internacionales. Venga, lo compramos. Pero, ¿dónde van a comprar las armas? Porque también resulta que el día que faltaron a clase nos contaron como por la normativa de la OTAN no podrán comprar armas ni a EE.UU ni a otros aliados. Eso sí, podrían comprárselo a China. Espero que Venezuela, Cuba o Corea les hagan buenas recomendaciones. También son clientes asiduos.

Pongámonos que pueden con todo. Que crean su ejército, que forman parte de nuevo de todas las organizaciones, que consiguen comprar armas, que consiguen financiar las mismas….A largo plazo, claro. Pero en el corto plazo, ¿quién pretenden que les proteja?, ¿Como van a promocionar el turismo, por ejemplo, si no son capaces de garantizar unos mínimos de seguridad?

Al final, desde el ministerio de Defensa vemos inviable la idea de un ejército catalán. Si un Estado fracasa en su labor de defender a sus ciudadanos, ha fracasado como Estado. El señor Puigdemont quiere pasar a la historia. El Estado Catalán le da más igual, porque si le importara, jamás cometería la irresponsabilidad de convocar tan siquiera un referéndum sin unas fuerzas armadas eficaces y consolidadas que le respalden.

Miki Barañano
Ministra de Defensa de AOM

 

Egoísmo inteligente

ACABAR CON EL RIESGO TERRORISTA ES UNA LUCHA INABARCABLE PARA CUALQUIER ESTADO. GESTIONARLA ANTES DE QUE SE CONVIERTA EN AMENAZA ES, SI CABE, ALGO MÁS VIABLE. PERO, ¿A QUÉ PRECIO?

Si algo nos ha dejado claro la historia es que en las relaciones internacionales no hay sitio para el altruismo ni la filantropía. Desde los matrimonios de conveniencia en el pasado hasta las votaciones conjuntas hoy en día en la ONU vemos que están hechas únicamente para promover unos intereses. Si estos intereses comulgan con nuestros valores, pues eso que nos llevamos. Pero tampoco ha quitado el sueño nunca a nadie. El interés principal de un gobierno es la seguridad de sus ciudadanos. En parte porque es su trabajo , y en parte porque es quiénes les votan. Que también es importante.

Decían que la antigua gran Europa era maestra en lograr el cumplimiento de sus intereses sin mancharse las manos. En lograr que los demás quisieran lo que ella quería que quisieran. ¿Soft power?, ¿diplomacia? Sea como fuere, e independientemente del término calificativo, esta forma tan loable y poco violenta de lograr sus objetivos era siempre posible por un factor fuerza que residía detrás. Cualquier tiempo pasado siempre nos parece mejor, pero es indiscutible el declive europeo, tanto militar como diplomáticamente. Hemos sido testigos ya de una Europa dubitativa y sin capacidad de reacción que comete el terrible error de pensar que la historia la respaldará eternamente. Una Europa que no hizo frente a una Rusia potente durante la crisis de Crimea, o una Europa con una clara falta de coordinación ante el terrorismo.

Tras el 11 S, el terrorismo islámico se coronó como amenaza number one. Pero si, como decía Visanzay, medimos el riesgo en pérdida de vidas humanas, el terrorismo es un riesgo insignificante (en comparación, por supuesto). Y si hablamos de riegos, uno muy de novatos es olvidarnos de las demás amenazas, o de las amenazas en potencia. Los sectores más marginados de las sociedad, los que viven sumidos en la pobreza, en el tráfico humano y de drogas, los que viven en zonas de guerra, o lo que se sienten abandonados y/o rechazados son los más propensos a desestabilizar y a “querer castigar” a las instituciones o personas malas malísimas que permiten su situación. El concepto de egoísmo inteligente no es más que prevenir antes que curar y aunque la idea rebose maquiavelismo por todos sus poros, mantener contentos a ciertos sectores de la sociedad sería la manera más directa de mantener una paz nacional prolongada. Me explico:

Asegurar una integración, un acceso al estudio de la lengua nacional, o una ayuda económica para empezar una nueva vida serían consideradas como estrategias nacionales; independientemente de que moralmente se crea que es lo correcto , sino para evitar que en unos años ese mismo refugiado pueda aparecer en los titulares como lobo solitario. Y esto que nos puede resultar tan frío y controlador, qué lo es, no está lejos de realidades que calificamos a día de hoy como “emprendedoras” o “con visión de futuro”. El hecho de que las empresas creen áreas de descanso o entretenimientos en las oficinas como el contacto con animales, mesas de pin pon, sofás, horarios más abiertos… no es por el amor incondicional del jefe a sus trabajadores sino porque se ha estudiado que aumenta la productividad de los mismos. Ford sabía que si aumentaba el salario de sus trabajadores, estos podrían acabar comprando los coches que él fabricaba.. Si en la política no hay lugar para el altruismo, en la empresa privada mucho menos.

Algo tan sencillo (y criticado), como el cartel de Welcome Refugees puede verse como una estrategia política. Claramente una pancarta no va a incitar a que entren más refugiados, simplemente va a favorecer la integración y el bienestar de esas personas, que, repito, han entrado independientemente del cartel que haya colgado en Cibeles, si no es por voluntad nuestra, será por mandato europeo. Este bienestar es lo que a su vez favorecerá a nuestra seguridad nacional. Y a los hechos me remito.

El problema es saber ponerle límites. Cuanto más das, más pedirán al estado. Más exigirán. E igual que te exige el refugiado en situación de riesgo, te exige el parado en situación de pobreza, o el catalán que se siente oprimido. Cada vez más personas se sientes discriminadas, pero son siempre los mismos los que pagan. Comprar tu seguridad siempre sale caro. ¿Una inversión?, o ¿ceder al chantaje?

Miki Barañano
Ministra de Defensa de AOM

Europa por España y España por Europa

ANTE RIESGOS AISLACIONISTAS, ESPAÑA APUESTA POR MÁS INTEGRACIÓN, MÁS UNIÓN, Y MÁS ACCIÓN COMÚN. Y POR PRIMERA VEZ, DESDE DEFENSA, YA QUE SERÁ EL PILAR SOBRE EL QUE SE REALCE DE NUEVO NUESTRO PROYECTO EUROPEO. LOS ÚLTIMOS AÑOS HAN DEMOSTRADO QUE LA AMENAZA ES GLOBAL, Y UNA ACCIÓN NACIONAL, SE QUEDARÍA DEMASIADO CORTA

Hemos hablado del Brexit, y bien que si hemos hablado de ello. Día y noche. Que si lo han hecho bien, que si lo han hecho mal, que si nos dejan solos con todo el marrón. Y ahora, además, parece que la fiebre aislacionista se contagia. ¿Frexit? ¿Nexit? ¿Spexit? Le Pen amenaza con su victoria en la segunda ronda, y Francia, con todo mi respeto por Gran Bretaña, es Francia. Es uno de los países fundadores, de los países que más aportan a la unión,  la cabeza pensante de la mayor parte de los tratados. Francia no es Gran Bretaña. Francia crea, y Gran Bretaña en general, destruye. Limita. Siempre fue un poco escéptica con el proyecto europeo, y de hecho, ni el euro, ni Schengen, ni la carta social se las conseguimos vender. Nunca fueron europeos (y entenderme cuando digo europeos, se muy bien donde están situados en el mapa) de hecho, Churchill cuando habló de los famosos Estados Unidos de Europa dijo “I meant it for them, not for us” y con esto, y un agradecimiento a Churchill, mi breve aportación al famosísimo Brexit.

Pero pensareis, ¿Qué tiene esto que ver con España? Y mucho menos, ¿Qué tiene esto que ver con la defensa? Pues tiene que ver, y mucho, porque siempre vamos a contra corriente. Ante riesgos aislacionistas, España apuesta por más integración, más unión, y más acción común. Y por primera vez, desde Defensa.

La idea de Defensa Común Europea no es nueva, de hecho, es bastante más antigua de lo que se cree. Nuestro amigo Monet pensó en ella a la vez que en la CECA, pero tuvo (bastante) menos éxito. ¿El problema? A ver quien es el listo que cede soberanía en su política exterior, y aún menos en su defensa. Y sobre todo, que ya tenemos a la OTAN, no vamos a vendernos por dos lados, o eso creían. 60 años después España se aventura y afirma que la defensa será el pilar sobre el que se realce nuestro proyecto europeo.

Es indudable que la Unión Europea ha logrado el mayor periodo de paz de la historia. Pero las reglas del juego han cambiado; hemos conseguido que Francia y Alemania sean íntimos, ya nadie volverá a invadir Alsacia, y de momento, y digo de momento, Rusia se mantiene “al margen” de los países del este… pero ahora la amenaza es otra, y es incluso más global.

La amenaza de Europa es un terrorismo que no entiende de formas, que no tiene ejercito fijo, que no tiene objetivos concretos, y que se aprovecha, mejor que nadie, de las nuevas tecnologías. Ante riesgos globales, acciones globales. Un esfuerzo nacional, jamás podrá vencer a una amenaza de ese calibre. Y es verdad, os compro a todos que tenemos la OTAN, pero el papel que desempeñamos allí es irrisorio, y el blanco del Daesh es Europa, no la OTAN, y es una gran diferencia.

Europa, y por primera vez con España a la cabeza, se intenta proyectar y adaptarse al nuevo orden internacional. Estamos liderando el futuro europeo, reafirmándonos en nuestros valores, y defendiéndolos. Parece que todos pueden defender sus creencias, pero nosotros, por eso de no ofender, nos quedamos callados. Creemos en la democracia, en la ley, en los derechos humanos… y la defensa al fin y al cabo es una proyección de nuestros valores, de lo que nos ha hecho a nosotros llegar hasta donde hemos llegado. Y tenemos que creérnoslo. Hace unos pocos días Cospedal decía que nos habíamos comprometido a llegar a ese 2 por 100 del gasto en defensa, y que lo conseguiríamos. Pero que de poco nos servirá si no llenamos el 98 por 100 restante con un rearme armamentístico de valores.

El proceso de integración no puede acabar en Lisboa. Cojeamos de tantas patas, que nos acabaríamos cayendo por nuestro propio peso. La defensa debe ser nuestro nuevo impulso y nuestro apoyo, porque podemos, y sobre todo porque sabemos. Una Defensa Común Europea (no merece menos que ponerse en mayúsculas) es un gran paso, es una gran concesión de soberanía, sí, pero hemos demostrado estos años que juntos estamos mejor, y como todo, la defensa se tiene que adaptar; el campo de batalla es otro, las armas son diferentes, y la respuesta nacional se queda corta. No tenemos que apostar por más defensa, sino por mejor defensa. Nada une más que un enemigo común, y es el momento de que Europa empiece a defender a Europa.

Miki Barañano
Ministra de Defensa de AOM

2%, el precio de la tranquilidad

SOMOS MIEMBRO DE LAS MÁS IMPORTANTES ORGANIZACIONES INTERNACIONALES, Y NOS SUPONE UNA SERIE DE DERECHOS, PERO TAMBIÉN DE DEBERES

Nos quejamos mucho de ser siempre actores secundarios en el panorama internacional. Que si Estados Unidos hace lo que quiere, que si ellos son los que mandan, que si nosotros ni pinchamos, ni cortamos. Y es que ¿cómo vamos a hacerlo? Si no tenemos ni para tenedores. Es inadmisible que pretendamos que se nos tenga en cuenta a la hora de tomar decisiones cuando no ponemos de nuestra parte. No faltamos a ninguna reunión, estamos siempre dispuestos (a que nos manden), damos nuestras brillantes ideas, pero no se nos cae un céntimo de más del bolsillo. Que inviertan otros, que nosotros estamos en medio de una crisis. Y así vamos por la vida, siendo el tercer país de la OTAN que menos invierte en defensa. Solo nos superan Luxemburgo y Bélgica. Iguales en tamaño y población, ¿verdad?

Y luego Estados Unidos es un monstruo. Ese loco de Trump, que amenaza con cortar las ayudas en seguridad a Europa. ¡Y sólo porque no pagamos tanto! Y tan anchos que nos quedamos. Pretendemos tener el mismo poder de decisión que ellos. El dinero es poder. En la OTAN y en la UE. Espero que no sea un jarro de agua fría sobre algunos, pero esto no es bambi. Quién paga, manda. Nos puede gustar o no, pero son las reglas del juego, y quedándonos en el banquillo no conseguimos nada. Adaptarse o morir. Y ya va siendo hora de que España se adapte. En su última reunión con Mattis, Cospedal, muy acertadamente, afirmó que “si no tenemos garantizada nuestra defensa y nuestra seguridad, da igual tener garantizado el subsidio de desempleo o la sanidad pública o la mejor educación. Porque lo primero que necesita un país es seguridad.”

A día de hoy invertimos el 0,9% del PIB, para que se entienda mejor, cada español invierte al año 273€ en defensa. 8€ menos que en el año 2014. Estados Unidos invierte aproximadamente un 3,75% de su PIB, es decir, unos 184 mil millones de dólares. Lo que da más o menos a 1800$ por persona. No creo que Trump tarde mucho en alcanzar el 4% o incluso el 5% de su PIB. Cuestión de tiempo, y ganas.

Es lógico y normal que el gigante americano amenace con cerrar el chiringuito. De ahí que a medio mundo se le pongan los pelos de punta cuando empiezan a alardear de aislacionismo. Si no interviene EE.UU. en Oriente Medio, ¿quién lo va a hacer? ¿Francia? ¿Reino Unido?, ¿España?, ¿Una Europa que no se pone de acuerdo ni en migración? En fin. Que conste que personalmente, estoy totalmente en contra de esta distribución de poder, donde Estados Unidos tiene vía libre para todo, absolutamente todo. Pero mientras siga financiando la seguridad de los europeos, no podemos decir nada, o al menos, no de momento.

Además de que es inadmisible que un país como España esté a la cola en defensa. Somos miembro de las más importantes organizaciones internacionales, y nos supone una serie de derechos, pero también de deberes. La OTAN es ahora mismo la piedra angular de nuestra seguridad. Y hay que pagarla. Un 2% del PIB es el mínimo al que hay que llegar si pretendemos luchar contra la mayor amenaza a la que nos enfrentamos hoy en día. El terrorismo yihadista. Para ir más lejos hay que tener en cuenta que el gasto en defensa no es solo para evitar que haya un atentado como el de Londres, Berlín, París, Niza, San Petersburgo… sino también para garantizar la seguridad de nuestro ejército desplegado en el Líbano y en Mosul y en Raqqa y en Somalia, y en Mali… y podría seguir. Hay muchas vidas en juego, aquí, y allí.

Tema delicado y controvertido cuanto menos, pero España tiene que empezar a jugar el papel que le corresponde en el mundo, y los populismos y demagogias no deberían influir en los temas de seguridad. Lo primero es lo primero, y el 2% debe ser solo nuestro punto de partida.

Miki Barañano
Ministra de Defensa de AOM