La clave: que somos militares

DESDE EL MINISTERIO DE DEFENSA QUEREMOS RECORDAR QUE A PESAR DEL CIRCO QUE SE ESTÁ VIVIENDO AHORA MISMO, CADA UNO DE LOS MIEMBROS DEL GOBIERNO SIGUE DESEMPEÑANDO SU LABOR PARA QUE ESPAÑA NO SE DEJE ARRASTRAR POR EL DESCONTROL INDEPENDENTISTA. SI EL GOBIERNO MANTIENE SUS FUNCIONES, MUCHO MÁS LO HACE EL EJÉRCITO, QUE EN LA SOMBRA, COMO CASI SIEMPRE Y SIN APENAS RECONOCIMIENTO, VELA POR LA SEGURIDAD PARA QUE NOSOTROS PODAMOS PREOCUPARNOS POR EL TEMA CATALÁN, O POR EL QUE QUERAMOS.

Si bien es cierto que el tema catalán ha de llenar todas las portadas, ya que no es poca la magnitud del asunto, no debemos por eso dejar de lado ni obviar noticias de igual, o incluso de mayor relevancia que la cafetería donde se vio por última vez al President en el exilio. Quizás sean un poco menos polémicas, pero desde luego, no menos importantes.

El pasado mes, y no es nada nuevo, hemos vivido una serie de incendios que han asolado gran parte de nuestro territorio. En la vigente Estrategia de Seguridad Nacional se describen los 12 riesgos y amenazas que ponen en peligro el bienestar de la sociedad. Entre ellos podemos encontrar asuntos que han dado más que hablar como terrorismo, migraciones irregulares o vulnerabilidad del espacio marítimo, pero también encontramos una sección entera dedicada a emergencias y catástrofes naturales. Para ello, y para una actuación más eficaz con cuerpos civiles, el Ministerio de Defensa creó la UME (Unidad Militar de Emergencia) que dentro del seno de las Fuerzas Armadas se presenta como una herramienta del Estado.

Los hechos los avalan, y sus actuaciones no dejan de darles credibilidad, y es que el ejército genera una confianza que no genera ningún otro cuerpo. La voluntad de servir está imprenta en su ADN. Alcañiz, Teniente General de la UME, lo explicaba en su última entrevista: “La clave es que somos militares, somos soldados. Eso, la gente lo tiene que saber interpretar. La preparación que tiene un soldado, la voluntad de servicio, la disponibilidad permanente durante los 365 días del año… son cosas que nos dan un plus.”

El ejército español es una forma totalizante de vida. De entrega y servicio. “Somos militares” dicen orgullosos los miembros de la UME. Su lema, Para Servir es el motor de las fuerzas armadas, y esta voluntad es la que les hace afirmar que el día que no sean soldados, no serán nada. Por eso, España tiene la suerte de contar con un cuerpo de seguridad que es a la vez un cuerpo diplomático. Pocos funcionarios públicos dan una mejor imagen en el exterior que la que da el ejército en cada una de sus misiones:

La presencia militar en el exterior es parte de nuestra Marca España, y es que desde la primera misión de paz en la que participó España hace 28 años en Angola, los militares desplegados a día de hoy alcanzan casi los 3500 efectivos en más de 20 misiones simultáneas. Las guerras han cambiado, y la misión del ejército hace mucho que dejó de ser la conquista por la grandeza, y empezó a ser la grandeza por el servicio. El famoso discurso del ex ministro Morenés de “enseñar a pescar” es un reflejo de esto.

Hoy, mientras nosotros seguimos con el monotema catalán, nuestros militares están en el Líbano, en Irak o en Afganistán, adiestrando a los ejércitos nacionales para vencer la amenaza terrorista. Están en el cuerno de África luchando contra los piratas somalíes y adiestrando a los recién nacidos ejércitos africanos; están trabajando para la OTAN para controlar a Rusia o para ayudar a Turquía contra Siria; están en una misión conjunta de marinas en Australia; siguen verificando el proceso de paz de Colombia; presencia en Ecuador… Y por supuestísimo, con presencia permanente en Europa: España está a la cabeza de una Defensa Común Europea y nuestro ejército formará parte de La Fuerza de Respuesta Rápida de la UE.  Ya formamos parte de la “Misión Sophia”,  que lucha contra las mafias de inmigración o con ayuda a países aliados cuando se necesite, como hace unos meses en los incendios de Portugal.

Y es que, si tenemos la suerte de debatir día y noche sobre los catalanes es gracias a nuestro ejército, que lleva de manera tan discreta su labor, que hacen que nos olvidemos de otras realidades, todavía más graves. Y es que si nosotros hablamos de lo que hablamos, es porque ellos luchan por lo que luchan.

Miki Barañano
Ministra de Defensa de AOM

155 y el ejército, por favor.

“Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional.” (Artículo 8 de la Constitución)

 “Si una Comunidad Autónoma no cumpliere las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España, el Gobierno, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquélla al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general.” (Artículo 155 de la Constitución)

El pasado 2 de octubre, Puigdemont tuvo la osadía de pedirle a Zoido que retirase “las fuerzas de ocupación” de Cataluña. Y el término elegido no es aleatorio. A falta de argumentos que sustenten una postura ideológica, la salida más fácil es siempre el apoyo de aquellos a los que es más fácil manipular. Y aquellos a los que es más fácil manipular requieren grandes dosis de propaganda; necesitan sentirse apoyados por un grupo que les  justifique cualquier acción. Mal de muchos consuelo de tontos. Pleno siglo veintiuno, y siguen dejándose llevar por los instintos más básicos del hombre. “Ellos, los malos malísimos”, “nosotros, los buenos buenísimos”. Ellos españoles, nosotros catalanes. 50 provincias y 2 ciudades autónomas antidemocráticas por no permitir un referéndum, pero dirigentes de 4 provincias españolas víctimas de un sistema opresor, que además, les ha financiado la tontería. Si es que tontos unos, tontos los otros.

El señor Puigdemont parece tener en sus manos la máxima y más perfecta expresión de democracia.  Tan democrático es el President, que permite que haya más votos a su favor que electores en el censo. A Rousseau a se le deben saltar las lágrimas de la emoción. Parece que nadie tiene ni idea de Democracia. Pero no solo en España, ¿eh?. En Europa se han olvidado de todo de un plumazo. Ya os digo, Rousseau debe estar emocionado. Y a nuestros socios europeos se les debería caer la cara de vergüenza al criticar la “represión policial” española. Bien que les gusta cuando se reprimen a los que se manifiestan en contra del G20, pero claro, eso sí es en defensa de la democracia.

Pero entonces, ¿qué pasa cuando la mayoría silenciosa empieza a hacer ruido?, ¿qué opción le queda al gobierno para evitar este acto ilegal que afecta a todos por igual? Una sola ley quebrantada y la seguridad de los ciudadanos se pone en jaque. Si el gobierno se mantiene pasivo ante tal hecho, ¿quién me asegura a mí que cuando algunos de mis derechos sean violados, o incluso cuando yo viole alguna ley, mi actuación tendrá la correspondiente consecuencia?

El separatismo catalán pone en jaque a todos los españoles, nuestra reputación internacional y al propio gobierno (si no lo estaba ya). Ante situaciones desesperadas, medidas con cabeza y con la ley en la mano. Por eso es el momento de aplicar el artículo 155. De hecho, es que no se me ocurre mejor momento. Está claro que la parálisis de Rajoy se debe en parte a la naturaleza política del problema, pero cuando dos no quieren hablar, no hay lugar para el diálogo, solo para la ley.  Por eso mismo es el momento de la intervención militar en Cataluña y de que se convoquen nuevas elecciones con la previa clausura de las instituciones regionales.

Bandera blanca siempre a los que nos atacan, porque los sectores más discriminados son los únicos que gozan del derecho a discriminar. Escraches y ataques continuos a guardias civiles y policía, pero los españoles no pueden sentirse discriminados y atacados. Eso es un derecho exclusivo de los que padecen el tan contagioso “victimismo” del que parecen estar impregnados todos los independentistas. Parece ser que en mundo de lo políticamente correcto, el despliegue militar es un signo antidemocrático. Espero que alguien me pueda explicar por qué.  Los españoles están pidiendo a gritos que se defienda su Nación. Que es Una. Y la función del ejército es defender la integridad nacional y a los españoles. Que somos todos.

El problema es el “buenísimo” o el “tontísimo” del gobierno español,  porque ya no sé cómo llamarlo. El referéndum no nos ha pillado por sorpresa, el atentado de Barcelona quizás un poco más, pero la respuesta que se dio  fue premeditada. No a la alerta 5. No al despliegue militar en Cataluña. No solo era necesario para la seguridad ciudadana después de la continua amenaza terrorista, sino que habiendo sido un poco, solo un poco inteligentes, nos habríamos adelantado y habríamos evitado parte del problema que tenemos hoy. Es hora de que el gobierno se tome en serio a España, y es hora de que todos los españoles, no solo los catalanes, se sientan defendidos.

¡Visca Espanya y Viva Cataluña!

Miki Barañano
Ministra de Defensa de AOM

Fuente imagen: ABC

La utopía catalana

EN EL UTÓPICO PAÍS CATALÁN, UNA VEZ QUE TODOS CONTENTOS HAN DEPOSITADO SU VOTO EN LAS TAN DEMOCRÁTICAS URNAS, LA VIDA VUELVE A LA NORMALIDAD EN CUESTIÓN DE DÍAS. DE REPENTE, UN MÁGICO, POTENTE Y SOBRE TODO ORGANIZADO EJÉRCITO INUNDA LA CAPITAL BARCELONESA. CUENTA CON ARMAS DE ÚLTIMA GENERACIÓN, FORMACIÓN DE ALTA CALIDAD,  APOYO INTERNACIONAL CONSTANTE… Y SOBRE TODO,  FINANCIACIÓN ILIMITADA. HOMBRES DE POCA FE: BIENVENIDOS A LA UTOPÍA CATALANA.

El señor Puigdemont afirmó hace poco que el ejército era indispensable en una Cataluña independiente. ¿Os lo imagináis? Espero que sí, porque es lo más cerca que vamos a estar de ver un ejército catalán. Hablar es muy fácil, pero los números son otra cosa, y aunque a nuestro querido President de la Generalit le cueste, sus números no dan. Pongámonos que ganan. Su principal preocupación será la estabilización política (que no es poco), regular o al menos intentar su economía, conseguir que las empresas no se trasladen unos cuantos kilómetros al oeste por eso de huir de la inestabilidad. Les tacharán de locos, ya veréis. Luego se preocuparán, digo yo, por la educación. Ya luego la sanidad. El sistema fiscal. El sistema jurídico. Red de transportes. Relaciones exteriores… y una larga lista de obligaciones la cual los independentistas parecen obviar. Muy mal acostumbrados están a tener todo hecho, y pagado.

Pero pongámonos que sí, juguemos a su juego y soñemos con la utopía catalana. ¿Qué pasará con el ejército? En un primer lugar, hasta que la situación se estabilice, Cataluña no contaría con ejército, y un estado independiente  que permanece un solo día sin ejército se vuelve dependiente de los intereses extranjeros. Con lo que le gusta a Carles ir a su bola, vaya por Dios.

Cataluña, para más inri, no es un territorio que pase desapercibido, de hecho, ha sido el primer flanco de la barbarie islámica en la península. Una independencia que no esté respaldada por un ya formado y eficaz ejército sería una irresponsabilidad. Pero suelen primar los intereses políticos a la seguridad ciudadana. Y no parece quitarles el sueño. Indudable la eficacia de los Mossos d´Esquadra en Cataluña y de su gran labor, pero en estos tiempos que corren cualquier ayuda es poca. Aún seguimos agradeciendo su labor al exlegionario en los pasados ataques terroristas. La separación entre ambas fuerzas de seguridad es necesaria. No sé si hasta que formen su ejército los Mossos vestirán de verde durante el día y de azul por la noche. Tampoco veo más opciones si afirman que el ejército es indispensable. No sé de qué ejército hablan.

Sigamos imaginando. Hace tiempo que dejamos de ir por libres en el mundo. Nuestras relaciones exteriores vienen marcadas en parte por la UE y nuestras decisiones militares por la OTAN. Parece que todos  faltaron a clase cuando explicaron que para ser miembro de alguna de las dos, se necesita la aceptación de todos los miembros. España inclusive. Que calladito tienen algunas cosas, ¿verdad?. Ah, tampoco será miembro de la ONU, FMI, G20… yo lo dejo caer.

Pero sigamos, que está siendo muy entretenido. El ejército catalán es tan bueno que no necesita aliados internacionales. Venga, lo compramos. Pero, ¿dónde van a comprar las armas? Porque también resulta que el día que faltaron a clase nos contaron como por la normativa de la OTAN no podrán comprar armas ni a EE.UU ni a otros aliados. Eso sí, podrían comprárselo a China. Espero que Venezuela, Cuba o Corea les hagan buenas recomendaciones. También son clientes asiduos.

Pongámonos que pueden con todo. Que crean su ejército, que forman parte de nuevo de todas las organizaciones, que consiguen comprar armas, que consiguen financiar las mismas….A largo plazo, claro. Pero en el corto plazo, ¿quién pretenden que les proteja?, ¿Como van a promocionar el turismo, por ejemplo, si no son capaces de garantizar unos mínimos de seguridad?

Al final, desde el ministerio de Defensa vemos inviable la idea de un ejército catalán. Si un Estado fracasa en su labor de defender a sus ciudadanos, ha fracasado como Estado. El señor Puigdemont quiere pasar a la historia. El Estado Catalán le da más igual, porque si le importara, jamás cometería la irresponsabilidad de convocar tan siquiera un referéndum sin unas fuerzas armadas eficaces y consolidadas que le respalden.

Miki Barañano
Ministra de Defensa de AOM

 

Alerta cinco

HAY QUE TOMAR CARTAS EN EL ASUNTO, NO PODEMOS SEGUIR IMPASIBLES. LAS CIRCUNSTANCIAS SON DIFÍCILES Y REQUIEREN MEDIDAS CONTUNDENTES Y COMPLEJAS.

Dos no se pelean si uno no quiere, no se pelean dado que cuando uno pega y el otro no hace nada, no es una pelea, es una paliza.

La semana pasada recibimos en España otro puñetazo más, esta vez en la ciudad condal… Se demuestra que la intención de los gobiernos europeos es quitarle leña al fuego, el video de TVE en el que sacaron una manifestación de hace años intentando engañar a la sociedad fue desconsolador. Qué mala señal cuando tu propio gobierno altera la verdad… La mentira demuestra la falta de confianza en la madurez del pueblo español y la incongruencia que supone vivir en una Democracia cuando nuestros dirigentes no nos consideran merecedores de la verdad. ¿Seremos borregos a los que engañar para perpetuarse casi maquiavélicamente en el poder?

El mensaje, a mi entender, venía a decir: “No es para tanto, no generalicéis, hay musulmanes que están en contra de que se mate indiscriminadamente”. Lo sabemos, todos sabemos que hay musulmanes estupendos, gente trabajadora, honrada, buena… etc., de no haberlos no habría ninguno en Europa, porque los europeos somos modernos, integradores, liberales, democráticos, pero no tontos.

Ante la verdad de que la mayoría de los musulmanes son tan buenos como lo puede ser cualquier otro colectivo, también está la realidad de que el punto en común de los ataques terroristas que estamos sufriendo en el S.XXI es que son perpetrados por musulmanes…

Para vencer esta guerra contra el terror, como en toda guerra, habrá que ser pragmático y calculador.

En determinadas ocasiones en la vida te encuentras en el único restaurante de una isla, aunque todos los platos sean infames, toca escoger el menos malo de todos.

Hay que tomar medidas que dificulten la perpetración de atentados. Una medida lógica, que seguro que se está haciendo, es rastrear el origen de los fondos de los que han hecho uso los terroristas. Cortar el tráfico de recursos es fundamental.

En su día uno de los argumentos que se dio para iniciar la libre circulación de personas en la Unión Europea fue que no hay mayor capital que el capital humano, y que si se quería dar una libre circulación de capitales, debiera por lógica darse primero la libre circulación de personas.

Haciendo uso de esa misma lógica, que llevó al mejor periodo de Europa de la historia, la cual dice que las personas son el principal activo del mundo, cabe plantearse si las medidas de lucha contra el terrorismo que limiten la circulación de determinados colectivos pudieran ser unas medidas que limitasen sustancialmente su capacidad de actuación.

Esta reflexión no es fácil, no es agradable, no es popular. Pero hay que tomar cartas en el asunto, no podemos seguir impasibles. Las circunstancias son difíciles y requieren medidas contundentes y complejas.

Por poner un ejemplo, no habría tenido sentido poner el mismo número de controles “anti-ETA” en Cáceres que en San Sebastián… Nadie habría tildado a Felipe González de racista por efectuar más controles en San Sebastián.

En está ocasión pasa algo parecido, el nexo no es geográfico-ideológico si no que se trata más bien de un nexo religioso-ideológico.

Todo el mundo tiene los mismos derechos, todos somos iguales ante la ley, pero la seguridad del pueblo español debe primar… El preámbulo de nuestra constitución dice así:

“La Nación española, deseando establecer la justicia, la libertad y la seguridad y promover el bien de cuantos la integran, en uso de su soberanía, proclama su voluntad de:

Garantizar la convivencia democrática dentro de la Constitución y de las leyes conforme a un orden económico y social justo. Consolidar un Estado de Derecho que asegure el imperio de la ley como expresión de la voluntad popular. Proteger a todos los españoles y pueblos de España en el ejercicio de los derechos humanos, sus culturas y tradiciones, lenguas e instituciones. Promover el progreso de la cultura y de la economía para asegurar a todos una digna calidad de vida. Establecer una sociedad democrática avanzada, y Colaborar en el fortalecimiento de unas relaciones pacíficas y de eficaz cooperación entre todos los pueblos de la Tierra. En consecuencia, las Cortes aprueban y el pueblo español ratifica la siguiente constitución.”

España debe permanecer unida ante la amenaza terrorista de los musulmanes radicales, considero que cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar… Debemos aumentar el nivel de alerta al cinco. Nuestras Fuerzas Armadas deben dar soporte. La pasada semana se hizo evidente como la formación militar puede resultar clave para la seguridad de los españoles, nuestro héroe de Cambrils, antiguo legionario y ahora “Mosso d’Esquadra”, nos salvó de otro atentado.

Estamos en guerra. En la guerra deben luchar los soldados, para eso tenemos soldados, para que nos defiendan. Los conflictos políticos, ya sea con los separatistas o con los podemitas, no pueden estar por encima de los españoles, el gobierno por responsabilidad para con España tiene la obligación de protegernos.

Desde el Ala Oeste de la Moncloa queremos transmitir nuestra preocupación, ya que puede entenderse que en el orden de prioridades del Gobierno existen intereses políticos que están por encima de la seguridad de los españoles.

Jorge Gancedo
Ministro del Interior de AOM

Fuente de la imagen 20 Minutos

2%, el precio de la tranquilidad

SOMOS MIEMBRO DE LAS MÁS IMPORTANTES ORGANIZACIONES INTERNACIONALES, Y NOS SUPONE UNA SERIE DE DERECHOS, PERO TAMBIÉN DE DEBERES

Nos quejamos mucho de ser siempre actores secundarios en el panorama internacional. Que si Estados Unidos hace lo que quiere, que si ellos son los que mandan, que si nosotros ni pinchamos, ni cortamos. Y es que ¿cómo vamos a hacerlo? Si no tenemos ni para tenedores. Es inadmisible que pretendamos que se nos tenga en cuenta a la hora de tomar decisiones cuando no ponemos de nuestra parte. No faltamos a ninguna reunión, estamos siempre dispuestos (a que nos manden), damos nuestras brillantes ideas, pero no se nos cae un céntimo de más del bolsillo. Que inviertan otros, que nosotros estamos en medio de una crisis. Y así vamos por la vida, siendo el tercer país de la OTAN que menos invierte en defensa. Solo nos superan Luxemburgo y Bélgica. Iguales en tamaño y población, ¿verdad?

Y luego Estados Unidos es un monstruo. Ese loco de Trump, que amenaza con cortar las ayudas en seguridad a Europa. ¡Y sólo porque no pagamos tanto! Y tan anchos que nos quedamos. Pretendemos tener el mismo poder de decisión que ellos. El dinero es poder. En la OTAN y en la UE. Espero que no sea un jarro de agua fría sobre algunos, pero esto no es bambi. Quién paga, manda. Nos puede gustar o no, pero son las reglas del juego, y quedándonos en el banquillo no conseguimos nada. Adaptarse o morir. Y ya va siendo hora de que España se adapte. En su última reunión con Mattis, Cospedal, muy acertadamente, afirmó que “si no tenemos garantizada nuestra defensa y nuestra seguridad, da igual tener garantizado el subsidio de desempleo o la sanidad pública o la mejor educación. Porque lo primero que necesita un país es seguridad.”

A día de hoy invertimos el 0,9% del PIB, para que se entienda mejor, cada español invierte al año 273€ en defensa. 8€ menos que en el año 2014. Estados Unidos invierte aproximadamente un 3,75% de su PIB, es decir, unos 184 mil millones de dólares. Lo que da más o menos a 1800$ por persona. No creo que Trump tarde mucho en alcanzar el 4% o incluso el 5% de su PIB. Cuestión de tiempo, y ganas.

Es lógico y normal que el gigante americano amenace con cerrar el chiringuito. De ahí que a medio mundo se le pongan los pelos de punta cuando empiezan a alardear de aislacionismo. Si no interviene EE.UU. en Oriente Medio, ¿quién lo va a hacer? ¿Francia? ¿Reino Unido?, ¿España?, ¿Una Europa que no se pone de acuerdo ni en migración? En fin. Que conste que personalmente, estoy totalmente en contra de esta distribución de poder, donde Estados Unidos tiene vía libre para todo, absolutamente todo. Pero mientras siga financiando la seguridad de los europeos, no podemos decir nada, o al menos, no de momento.

Además de que es inadmisible que un país como España esté a la cola en defensa. Somos miembro de las más importantes organizaciones internacionales, y nos supone una serie de derechos, pero también de deberes. La OTAN es ahora mismo la piedra angular de nuestra seguridad. Y hay que pagarla. Un 2% del PIB es el mínimo al que hay que llegar si pretendemos luchar contra la mayor amenaza a la que nos enfrentamos hoy en día. El terrorismo yihadista. Para ir más lejos hay que tener en cuenta que el gasto en defensa no es solo para evitar que haya un atentado como el de Londres, Berlín, París, Niza, San Petersburgo… sino también para garantizar la seguridad de nuestro ejército desplegado en el Líbano y en Mosul y en Raqqa y en Somalia, y en Mali… y podría seguir. Hay muchas vidas en juego, aquí, y allí.

Tema delicado y controvertido cuanto menos, pero España tiene que empezar a jugar el papel que le corresponde en el mundo, y los populismos y demagogias no deberían influir en los temas de seguridad. Lo primero es lo primero, y el 2% debe ser solo nuestro punto de partida.

Miki Barañano
Ministra de Defensa de AOM

Quizás uno más, quizás protagonistas

TRUMP PROMETE CAMBIAR LAS REGLAS DEL JUEGO, LA REALIDAD
INTERNACIONAL ASÍ LO DEMANDA.  SI ESPAÑA JUEGA BIEN SUS CARTAS,
LOS LAZOS ENTRE AMBOS PAÍSES NO HARÁN MÁS QUE ESTRECHARSE.
Las campañas electorales americanas ya presagiaban que el orden mundial no seguiría siendo el mismo, o al menos, no seguiría movido por los mismos intereses. Trump ya ha despertado a la comunidad internacional. Si es fiel a sus promesas electorales, pone en jaque a todo el movimiento liberal; claramente, no ha visto que una solución emanase del multilateralismo de Obama. Podría decirse que está abriendo las ventanas de par en par al más frío y controlador realismo, dónde priman los intereses nacionales, o debería decir, la seguridad nacional. Su famoso “America First” no promete menos.
 
Lejos de querer reflexionar acerca de la nueva política exterior americana que tiene en vilo al mundo, y dado que mi compañero de Exteriores la analizaría mejor, me centraré en qué va a mover estas nuevas relaciones diplomáticas. Hace unos pocos días, Rajoy y Trump mantuvieron una llamada de telefónica de apenas unos 20 minutos. No se necesita mucho tiempo cuando los intereses están claros. O a lo mejor, es una muestra de la importancia que tiene España para el nuevo presidente. Sea como fuere, solo el tiempo aclarará el papel  que España jugará con respecto al gigante americano, que asusta más que nunca. Tomando la iniciativa, Rajoy se apresuró a mantener contacto con Trump. Esperar hasta la próxima cumbre de la OTAN era demasiado. No se juega con el tiempo que no se tiene. Con una amenaza común, los objetivos no necesitaban ser discutidos. Los medios, quizás,  un poco más. Seguridad, defensa, y terrorismo. Esas fueron las ideas más repetidas, y no es para menos.
 
Más allá del desprecio generalizado de Trump al mundo, la posición geoestratégica de Españajuega a nuestro favor. Todo esto, claro está, si Trump encuentra el perfecto equilibrio entre sus ya conocidos deseos de amistad con el Kremlin, y con los demás países que le son necesarios en su nuevo juego.

España tiene la posición geoestratégica, EE.UU tiene los medios

 

En este sentido es indudable e indiscutible lo relevante de la posición española. Controlando el norte de África, cerrando Europa en su rama más occidental, una posición atlantista mojada por el Mediterráneo. Y que hablar de sus lazos históricos, no solo con sus socios europeos (que por supuesto) sino con los propios Estados Unidos, y con América del Sur, aunque eso ha Trump le de más igual.
 
Lo que está claro es que si hablamos de una estrategia ligada a la seguridad, España es un socio básico. Indispensable, me aventuraría a decir. Desde 1988 ambas potencias disfrutan de un Convenio mutuo de Cooperación para la Defensa. De hecho, hace menos de un año se firmó el tercer protocolo a dicho convenio, reforzando aún más las actuaciones comunes. EE.UU usa desde 2013 algunas bases aéreas españolas para una intervención rápida en el Norte de África. En Morón por ejemplo pueden haber desplegados hasta 2200 militares y más de 25 aeronaves.  Tantas cesiones tienen su explicación, y es que como Morenés aclaró,  la relación más importante para España en temas relacionados con seguridad y defensa es Estados Unidos.
 
Trump supondrá un giro a todas las relaciones diplomáticas; parece que la corriente realista vuelve a ganar seguidores, pero España tiene unos buenos cimientos para construir un nuevo proyecto, y es que, si se empiezan a primar más los intereses militares que los económicos, los lazos entre ambos se estrecharán aún más. Las cartas están ya sobre la mesa. El yihadismo no distingue entre países dentro de occidente.
 
Nada une más que un enemigo común. España tiene la posición geoestratégica, EE.UU tiene los medios. Ellos tienen lo que a nosotros nos falta, nosotros tenemos lo que ellos necesitan.

Miki Barañano