El turismo como salvavidas

CUANDO ALGUIEN MENCIONE “VACACIONES” EN CUALQUIER PARTE
DEL MUNDO, LA MENTE DE LAS PERSONAS DEBERÁ EVOCAR ESPAÑA

El pasado 20 de Enero tuvo lugar un acontecimiento muy significativo que, sin embargo, pasó un tanto desapercibido. Durante 4 días concurrieron a la Feria de Madrid más de 232.000 profesionales de la industria turística (un 60% más que el año pasado) provenientes de lo largo y ancho del globo, llegando a una cifra de 165 países. Hablamos de FITUR, la Feria Internacional del Turismo, considerada a nivel mundial el segundo mejor evento de este sector tan importante y especial para nuestra nación.

Durante estos difíciles años que hemos sufrido de crisis, el turismo ha sido un salvavidas para muchos de nosotros, un sector que siempre ha ofrecido trabajo y oportunidades en unos tiempos donde eran difíciles de encontrar. No cabe duda de que en las últimas décadas el motor principal de nuestra economía ha sido el sector de servicios y España ha adquirido una fama mundial como lugar de preferencia para disfrutar de las vacaciones. Marbella, Benidorm, Ibiza, Santander o Sanxenxo son solo algunos de los numerosos puntos concurridos por millones de personas tanto nacionales como extranjeros en épocas estivales. 
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La playa del Sardinero es una de las más populares del norte de España
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Esto por supuesto debería ser un motivo de orgullo para nosotros, pero no nos podemos quedar ahí. Hemos logrado ser un referente global enseñando al mundo todo lo que nuestro maravilloso país es capaz de ofrecerles. Ahora es el momento de consolidar ese liderazgo obtenido a través de muchos años de esfuerzo y sacrificio. No nos podemos quedar en ser una moda pasajera, sino que cuando alguien mencione “vacaciones” en cualquier parte del mundo, la mente de las personas evoque ese verano recorriendo las playas del Cantábrico, ese invierno bajando las cumbres de los Pirineos, o esa gran primavera soleada en Mallorca.

Para que esto sea posible, todos tenemos que aportar nuestro granito de arena. Gran parte de la población española vive directa o indirectamente del turismo, lo que conlleva la responsabilidad de sacar todo ese encanto, esa magia y ese arte inherentes a nuestro pueblo, ya que como popularmente se dice “los lugares los hacen la gente”.

Guillermo González

La tasa impositiva y la recaudación estatal

AUNQUE UNA SUBIDA DE IMPUESTOS PUEDA TRAER UN AUMENTO DE LA RECAUDACIÓN,
LO HACE A CAMBIO DE DESINCENTIVAR LA ACTIVIDAD ECONÓMICA DEL PAÍS.

Los impuestos son una de las principales fuentes de recaudación del Estado. Su idea original es simple: el ciudadano, a cambio de gozar de una serie de bienes y servicios públicos, como el transporte, las carreteras, la sanidad, la justicia o la educación, entrega al Estado un porcentaje de cada transacción económica. Los impuestos actúan como una fuente de financiación para que el Estado pueda proveer y mantener dichos servicios, y como una fuente de redistribución de riqueza, para reducir las desigualdades económicas. Podríamos decir que los impuestos son el precio a pagar por disfrutar del marco económico y social que ofrece el Estado.

¿Cómo puede el Estado recaudar más mediante los impuestos? A primera vista, lo lógico es aumentar la tasa impositiva, es decir, el porcentaje que se queda el Estado del bien gravado. Si el Impuesto de Sociedades se encuentra fijado al 25% del resultado de la empresa, de fijarse al 30% el Estado debería recaudar más dinero. Pablo Iglesias, con su plan de aumentar en 96.000 millones de euros el gasto público sigue esta idea. Su plan requiere conseguir un tercio de esa cantidad mediante el aumento de los impuestos, pero parte de una consideración equivocada

Las personas cambian su actividad económica en función de la tasa impositiva. Si la tasa impositiva está al 0%, el Estado no recaudará un céntimo, pero tampoco lo hará si se fija al 100%, porque nadie trabajaría. Cuando una persona va a realizar un negocio, lo hace porque cree que le va a ser rentable. Si el Estado sube los impuestos, todas aquellas actividades que estaban al borde de la rentabilidad necesaria para llevarse a cabo, dejan de ser rentables. Mientras la recaudación extra supere a la recaudación pérdida, el Estado tendrá ganancia, pero si se suben los impuestos lo suficiente llegará un momento de pérdida
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EEUU en los 80 recortó mucho sus impuestos, pero dobló la recaudación total
Una pregunta previa a la subida de impuestos es qué efectos puede traer. La subida de impuestos, bien utilizada, puede traer beneficios en forma de mayores servicios sociales. Sin embargo, en casos de corrupción gubernamental, o de mala utilización de fondos, se está ahogando la economía, no ayudando a la sociedad. ¿Por qué se ahoga a la economía? Porque ante una subida del Impuesto de Sociedades, una empresa puede reaccionar de cuatro maneras. Asumir la pérdida en su cuenta de resultados; pasar la pérdida al ciudadano, aumentando sus precios para mantener su rentabilidad; disminuir su inversión, eligiendo opciones más rentables para su capital como una inversión en otro país con menores impuestos; y retirarse por completo del mercado. Todas son perjudiciales.

Tenemos ejemplos de ambos casos. Los países nórdicos de Europa, con tasas impositivas muy elevadas, suelen liderar las listas de calidad de vida a nivel mundial. Por otra parte, Estados Unidos en los años 80 recortó muchísimo los impuestos, pero dobló la recaudación total. Es cierto que la recaudación aumentó menos de lo que aumentó el PIB, pero también lo es que el PIB podría no haber aumentado tanto de no habérsele dado ese aire a las empresas. El resultado fue una ganancia tanto para el Estado como para la sociedad.

La idea que quiero dejar clara aquí es que el Ministerio de Hacienda debe saber que la tasa impositiva es una herramienta de doble filo. Aunque una subida de impuestos puede traer un aumento de la recaudación (a corto plazo), lo hace a cambio de desincentivar la actividad económica del país (en el largo). Para fijar el nivel de impuestos, el plan de mi Ministerio sería realizar un estudio que fijase lo siguiente: cuál es el nivel de recaudación que permite la realización de los servicios sociales mínimos, cuál es el nivel de impuestos que desincentiva la actividad económica más de lo que puede producir, y en que nivel de esa recta conviene situarse para maximizar la producción y la calidad de vida del país. En épocas de bonanza,  puede convenir subir los impuestos para ayudar a los más pobres, si permite mantener suficiente actividad económica. En épocas de recuperación, como la actual, conviene fomentar la economía, y subir los impuestos puede constituir un golpe mortal.

Gonzalo Aguilar