Oh, Blanca Navidad

TODOS SUFRIMOS LAS CONSECUENCIAS SOCIALES Y EL GASTO DEL
NARCOTRÁFICO, EN PARTE POR UN DERROTISMO DEL GOBIERNO ANTE
LA BATALLA CONTRA LA ERRADICACIÓN DEL CONSUMO DE DROGAS
 
Por fin ha terminado el bloqueo navideño de la Gran Vía, que nos ha complicado un poco la vida a todos los que circulamos normalmente por Madrid en coche. En uno de esos días en los que Carmena y la contaminación se aliaban para hacer imposible la vida normal a los madrileños, una prima mía me dijo: “Jorge, voy a llevar el coche, si me multan, que me multen, así es la vida. Pero lo que más me jode es la doble vara de medir, se dedican a multarnos a los que vamos a trabajar y luego dejan que en determinadas zonas se venda droga y no se hace nada”. Normalmente el vocabulario de mi prima es elegante, estaba claramente alterada por tener matricula par. En lo relativo a la droga, hacia clara alusión a sitios como la Cañada Real, conocido como El Mercado de la droga de Europa.
 
A raíz de esa conversación empecé a darle vueltas al mundo del narcotráfico, lo complejo que debe ser para el Gobierno ponderar entre mantener un mercado estable e ilegal, con el objetivo de no generar guerras entre organizaciones criminales, y la coherencia de no tolerar una infracción flagrante y continua de la Ley.
 
En busca de un statu quo social, de un orden y de la famosa “convivencia”, parece que se ha optado por hacer la vista gorda en determinados casos, es decir, la triste realidad es que el mundo del narcotráfico se tolera.
 
La droga es un drama, sobre todo para aquellas familias que ven como sus seres queridos van cayendo en un pozo que parece no tener fondo. Pasa la vida y muchos tenemos conocidos que tonteaban con los porros a los 16 años, y ahora en el mundo profesional tienen un tonteo un poco más nasal. Poco a poco se pasa de las drogas blandas a las duras, estas que afectan totalmente a tu carácter y crean una alta adicción.
 
Quiero aclarar que estoy totalmente en contra de la droga, la realidad es que solo caigo con el alcohol, consumo prudente, y con el café, consumo excesivo.
 
Desde un punto de vista económico, se estima que el mundo de la droga mueve en torno a 5.5000 millones de euros al año en España (Datos del INE, basado en información proporcionada por el C.I.T.C.O. “Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado” en 2014).
 
Ahora bien, encuentro una gran incoherencia por parte del gobierno hacer la vista gorda con la cara más oscura de la droga, permitiendo la venta “controlada”, y no hacer la vista gorda con la parte menos oscura, que es el movimiento económico que produce. Las leyes contra el blanqueo de capital se endurecen año a año, el mundo del Compliance tiene un protagonismo en auge en todas las empresas, sobretodo en el sector financiero, cada vez se hace más para evitar el blanqueo de capitales y fomentar un sentimiento responsabilidad social en el mundo empresarial.
 
Esa es la disyuntiva que planteo. Todos sufrimos las consecuencias sociales y el gasto del narcotráfico, en parte por un derrotismo del Gobierno ante la batalla contra la erradicación del consumo de drogas. Pero por otro lado, se ha decidido que la batalla contra el blanqueo de capitales no está pérdida y se endurecen las medidas para que el dinero generado con el sufrimiento de la droga no vuelva a la circulación normal de la economía, lo cual sería beneficioso para la sociedad.

 

No estoy en absoluto a favor de las actividades delictivas, ni de la permisividad con las mismas, pero encuentro paradójica la situación. Le voy a pasar la pelota a mi colega responsable de Hacienda, Gonzalo Aguilar, para que nos comente su perspectiva desde punto de vista fiscal y legal.
 
Jorge Gancedo