Sol, playa y fiestas

PROTEGER Y PROMOVER NUESTRAS FIESTAS SERVIRÍA PARA DAR
A CONOCER LA CULTURA, HISTORIA Y VALORES ESPAÑOLAS, ALGO
QUE TENDRÍA CONSECUENCIAS TANGIBLES E TANGIBLES


En plenas fiestas de San Fermín, es imposible no reconocer que este tipo de eventos son claves para el sector turístico de España. La base cultural y tradicional de estas festividades permiten no solo el disfrute de los habitantes locales, sino que atraen en masa a cientos de miles de visitantes extranjeros.


Precisamente, en Pamplona no es ningún secreto que el número de personas que vive en la capital navarra durante el año, se quintuplica durante la semana de San Fermín. La ciudad da cabida a un millón de personas durante una semana, procedentes de todo el mundo. La genial novela de Hemingway, ‘The Sun Also Rises’ (‘Fiesta’, en la edición española) fue el punto de partida para atraer a turistas angloparlantes. La emotividad y espectacularidad de los encierros, retransmitidos en televisión, se encargaron de hacer de los ‘sanfermines’ una de las fiestas más internacionales de todo el mundo. Además, la particularidad de los encierros, que comienzan a las 8 de la mañana, permite que la ciudad no duerma y haya entretenimiento a todas horas. El que mejor explica este fenómeno es el gran Leo Harlem quien nos cuenta a todos, en clave de humor, en qué consisten las fiestas nacionales.

Las fiestas de San Fermín son un ejemplo de lo que se puede conseguir a nivel turístico y cultural. El resto de ciudades del país deben, al menos, tratar de expandir sus horizontes y hacer que las fiestas se conozcan más allá de nuestras fronteras. Actualmente hay 59 fiestas en España declaradas de interés turístico internacional. 59 escaparates con fondo y tradición cultural perfectos para exportar la Marca España, promocionar nuestro producto turístico, y atraer a visitantes extranjeros. Mi compañero de gabinete Guillermo González comprenderá mejor que nadie la relevancia que pueden las fiestas para este sector clave de nuestra economía. San Fermín es quizás la más conocida en países como Estados Unidos o Japón, pero estoy convencido de que fiestas no tan conocidas internacionalmente pueden convertirse en los ‘sanfermines’ de sus respectivas regiones. La tomatina de Buñol, las fallas de Valencia, la feria de abril de Sevilla… Un país increíble.

Proteger y promover nuestras fiestas serviría para dar a conocer la cultura, historia y valores españolas, algo que no solo tendría consecuencias intangibles, sino, por supuesto, tangibles. El turismo, una de las bases de la economía española, se fortalecería aún más. Nuestro país es el primer destino turístico de la Unión Europea, por lo que nuestros activos turísticos pueden afianzarnos en esa primera posición. Tenemos los medios para ser ambiciosos en este sentido. España es un destino que personas de otros países eligen por el “sol y playa”, pero, ¿por qué no expandir ese concepto y decir “sol, playa y fiestas”? Todos saldríamos ganando.


Carlos Pérez

Sobre el estado de la Nación (II): Puntos… suspensivos

NO IMAGINEMOS QUÉ PAÍS QUEREMOS EL LUNES QUE VIENE;
SOÑEMOS EN CAMBIO CON LA ESPAÑA DEL FUTURO

Según la RAE los puntos suspensivos se emplean “para indicar la existencia en el discurso de una pausa transitoria que expresa duda”. A falta de dos días para las elecciones nadie sabe a ciencia cierta qué ocurrirá. Sin embargo toca hablar de futuro y por ello he querido centrarme en el 26-J como punto de partida, inflexión y de encuentro.
En los días de campaña son muchas las frases cliché: “Por nuestros mayores”, “por el cambio”, “por el futuro de todos”… Una idea a la que los políticos suelen recurrir es la de animar al votante en pensar en el mañana. Pero creo que precisamente “el mañana” es lo que se olvida a la hora de votar. Y lo digo porque da la sensación de que una parte importante del electorado solo piensa en “mañana” y no en “EL mañana”. Con esto quiero destacar que la respuesta que buscan muchas personas a la hora de votar es la de un deseo por la mejora del país, pero no son conscientes de lo efímeras que pueden llegar a ser algunas propuestas. Subir el salario mínimo, eliminar las diputaciones provinciales o celebrar un referéndum de independencia en Cataluña son medidas que pueden tener lugar el día uno después de la investidura de Presidente. Quizá algunas propuestas de largo plazo como asegurar una tasa más grande de empleo o la bajada progresiva de impuestos (como aconsejaba nuestro ministro de Economía y Competitividad Gonzalo Bonelo en su último artículo) son acciones cuyos resultados son, no solo de mayor calado, sino también de una relevancia mayor. Imaginemos qué España queremos no el lunes que viene; soñemos en cambio con la España de 2020.
.

Caminemos hacia un destino común de crecimiento económico y social

Pero para que España vuelva a empezar, para que las cosas se sigan haciendo bien tendremos que interpretar los resultados del domingo como un punto de inflexión. Los ciudadanos transmitiremos cómo deseamos que sea la nueva esfera, y por lo tanto deberemos ser responsables de nuestros votos. En esta segunda llamada a las urnas en apenas 6 meses confirmará la llegada de la llamada nueva política, que no es otra que la que ya está presente en todos los partidos. La nueva política no se llama “Girauta”, o “Unidos Podemos” o “Pactos de Estado para todo”. Esta nueva corriente tiene por nombres “Transparencia”, “Anticorrupción” o “Regeneración”. Es aquí, en estos puntos clave, donde se debe dar un antes y un después de aquel último domingo de junio. Sin duda cualquier español debe confiar en las nuevas fuerzas emergentes para que impulsen esta nueva actitud en la clase política. Bueno, siempre y cuando no apuesten por las donaciones a partidos de países extranjeros.


Pero debemos aspirar a que esta fecha se convierta para todos en un punto de encuentro. Hacer uso del voto es toda una responsabilidad y yendo a las urnas los españoles serán protagonistas de su propia historia. Como lo han sido los británicos. La sorpresa llegaba de madrugada: había ganado el Brexit. Los resultados han dejado a la Unión en un estado de shock, en un escenario que, como comentaba Luis Miguel Melián ministro de Exteriores, cambiará completamente el proyecto europeo. Jugar al referéndum de la semana puede ser algo muy peligroso porque este “ejercicio de democracia” divide radicalmente a la sociedad. Se trata de un arma de doble filo con la que Reino Unido está jugando mucho últimamente.  No obstante, creo en España y en los españoles, y su voz se debe escuchar. Y si acudimos a voces, a personas, no nos queda más remedio que ver los números. Ya hablé de esto en mi primer artículo cuando le recordaba al señor Sánchez que “si tanto le gusta sumar votos, no debería perder un minuto en contar los más de 16 millones de papeletas que se le dieron a la España constitucional, soberana y del bienestar“. Es decir, la España de la gran coalición. Ese verdaderamente sería el gran cambio en la historia moderna española. La propuesta del Gobierno sigue siendo la misma de hace 6 meses: el pacto de la España de todos. El miércoles pasado Rajoy, el Presidente de verdad, en el programa de televisión El Hormiguero confesó que hablaría con Sánchez y no exigiría la cabeza de Rivera como respuesta a las últimas acusaciones que se habían producido. Algunos pensarán que es una locura, pero ese es el camino.

Se sacarán, salvo cambio drástico de última hora, muchas y muy diferentes lecturas de los resultados del domingo. Hagamos todo lo posible por identificar cuáles son esos puntos en común que dibujan un futuro para nuestro país.

Julio Wais

Sobre el estado de la Nación (I)

LO QUE LOS ESPAÑOLES QUIEREN ES LA ESPAÑA

CONSTITUCIONAL, SOBERANA Y DEL BIENESTAR


En unos días en los que la actualidad política e informativa cambia a una velocidad vertiginosa es complicado saber en qué momento pronunciarse ya que las opiniones de uno pueden estar basadas en hechos con fecha de caducidad inmediata. Por este motivo hay que aprovechar cualquier parón para levantar la mano y hablar antes de que la rueda se ponga de nuevo a girar.


Tras 78 días desde las elecciones nos encontramos en un parón tras los pasados intentos de investidura en elque, a pesar de seguir siendo esclavos de los últimos tweets, podemos coger aire para empezar. Ahora que está tan de moda que cada uno lance sus propuestas, aquí va la mía: comentar dos arranques, dos comienzos.

El primero es el de la XI legislatura de la actual democracia española. Las fuerzas políticas no confluyen y, a parte del pacto de los toros de Guisando, no ha habido más acuerdos. Y no ha sido posible, descartando el “hipotético” egoísmo interno de los partidos, por las lecturas tan incorrectas que se han sacado de los resultados electorales. Unos hablan acerca del cambio y otros sobre los 7 millones. A pesar de toda la objetividad que puedan demostrar estos análisis, sigue sin ser el más neutral de todos. Y desde mi punto de vista ni ha ganado el Partido Popular ni ha ganado el cambio: lo que los españoles quieren es estabilidad. Ni Rajoy, ni Podemos. Estabilidad. Si tanto le gusta sumar votos al señor Sánchez, no debería perder un minuto en contar los 16.246.669 de votos que se le dio a la España constitucional, soberana y del bienestar.
.


Y tenemos la inmensa suerte de que el deseo de los españoles reflejado en las urnas coincide con nuestra principal necesidad. El martes 1 de marzo el Ministro Margallo lanzó una pregunta sobre qué necesitaba España y los españoles. Sin duda a corto plazo España necesita de la estabilidad, aunque simplemente sea para resolver las cuestiones económicas más urgentes. En el largo, a los españoles nos sigue conviniendo una política asentada y fiable.

Pero estas ideas que lanzo son simples opiniones de mi visión de la realidad. Lo que resulta indudable es lo maravillosos que estos días están siendo. Ahora mismo la situación política del país está sumergida en un proceso apasionante que nos tiene a todos pendientes de la última noticia. En estos días, y más que nunca, es fundamental la participación ciudadana a través de diversos canales para que, como diría el señor Iglesias, “las personas confluyan”.

El segundo comienzo es el nacimiento a raíz de esta cuestión de El Ala Oeste de la Moncloa, un espacio virtual de ficción política en el que un gabinete formado por 12 ministros y ministras que a través del análisis, la crítica, la opinión, la propuesta, etc. busca comentar la realidad política actual y aportar nuestro granito de arena a la opinión pública. Bajo una presidencia que yo represento como Jefe de este Ejecutivo, queremos ser un nuevo foco de contenido. El blog se estará escribiendo desde 4 países (España, Estados Unidos, México y Perú) y el Gobierno lo formará gente de diversos puntos de nuestro territorio: León, Málaga, Tenerife, Palma, Córdoba, Madrid… Contamos con profesiones como abogados, economistas, médicos, periodistas, filósofos e ingenieros. Algunos están estudiando y otros en edad de trabajar. Se trata de un gran equipo de jóvenes que desde las perspectivas que ofrecen las diferentes carteras va poner de manifiesto cómo está y cómo nos gustaría que estuviera “el patio de nuestro país”.

¡Cuento, contamos con vuestro seguimiento de El Ala Oeste de la Moncloa!

Julio Wais