La PAC I

EL RESULTADO FINAL ES QUE LA UNIÓN EUROPEA DA A LOS AGRICULTORES LO QUE ELLOS MISMOS PODRÍAN ESTAR INGRESANDO SI LOS PRECIOS FUERAN NORMALES EN EL MERCADO

En un artículo anterior mencioné las subvenciones como algo desfavorable para el campo y la riqueza del país. Pues bien, hoy voy a meterme de lleno en el misterioso mundo de la PAC “Política Agrícola Común” (casi nadie sabe que significan las siglas) y sus misteriosos recovecos que aún hoy, muy poca gente es capaz de descifrar y entender del todo. Así que voy intentar, en la medida de lo posible desenmarañar y explicar las ventajas e inconvenientes de esta política que nos afecta de forma directa a todos los ciudadanos de España y Europa.

Vayamos por partes como dijo Jack el Destripador; ¿qué es la PAC? La PAC nace en 1962 en una Europa mermada por la guerra, con el objetivo de incrementar la producción agraria y garantizar de esta forma un suministro estable de alimentos a un precio asequible a la población de la entonces “primitiva” UE. Evidentemente la UE ha crecido desde entonces pero hoy en día la idea es la misma. La PAC es una política común a todos los estados de la Unión Europea que se gestiona y financia con todos los recursos del presupuesto anual de la misma. La idea de la PAC es que cualquier persona perteneciente a cualquier país de la UE pueda ir al supermercado a comprar cualquier alimento y pueda hacerlo sin suponerle un esfuerzo mayor. Como algunos bien sabrán. Estos precios no se regulan en función de la ley de la oferta y la demanda si no que se acuerdan unos márgenes en lonja para que no puedan rebasar ciertos límites y este fenómeno se pueda dar.

El problema viene cuando un hombre en el campo está produciendo cada vez más para ser competitivo y sus gastos son cada vez mayores (fertilizantes, piensos y demás productos necesarios y cuyo precio crece cada año) pero el precio al que le compran sus productos es el mismo que hace 40 años, por tanto sus ingresos son excesivamente pequeños.

Pues bien, la ingeniosa Unión Europea nos trae una solución perfecta. El enorme excedente del campo de la UE se vende al exterior a precio competitivo en el mercado mundial incluyendo los aranceles, pues no hay que olvidar que se vende a un precio bruto muy bajo. Por tanto resta un margen del mentado arancel que embolsa directamente en el bolsillo de la UE. El generoso organismo utiliza el presupuesto anual (que incluye el beneficio mencionado anteriormente) y calcula una cuantía que considera justa para repartir a los agricultores y ganaderos que lo habitan. La forma en la que lo hace no es en función de quien es la propiedad o quien la explota si no de quién posee los derechos de una tierra, pero de momento no me voy a meter en camisa de once varas hasta el siguiente artículo. El resultado final es que la Unión Europea da a los agricultores lo que ellos mismos podrían estar ingresando si los precios fueran normales en el mercado.

Todo esto suena bastante justo y equitativo además de fantástico para todos, el problema es que no lo es. En primer lugar se les da a todos los agricultores la misma cantidad de dinero (en función de las hectáreas y tipo de explotación) independientemente del rendimiento. Esto se traduce en que muchas personas aprovecharán esto para tener una fuente de ingresos en la que no tienen que hacer nada, y no olvidemos los famosos derechos que no tienen por qué ir ligados a la propiedad. Con lo cual todas esas personas que no producen pero sí reciben están haciendo que baje la producción total y por tanto los ingresos totales de la UE, lo que hace que se haga una media y los que más producen reciben menos subvención de la que merecen.

En segundo lugar, se vulnera la figura del individuo y la posibilidad de competitividad que pueda tener a la hora de producir. Es decir; si la persona más competente va a ingresar al final del año prácticamente lo mismo que el menos, la motivación se reduce y por ende la producción. Esto hace que los accesorios como maquinaria agrícola o empresas de software/administración tenga una rotación de mercado infinitas veces menor de lo que debería (por supuesto ni hablar de la mano de obra).

Este último punto nos lleva a la tercera consecuencia; no creación de riqueza. Si el coste de la vida en un sitio es muy bajo, los sueldos lo serán en consonancia. Esto es, y mi compañero de Economía estará de acuerdo, que si los precios de la comida en el súper-mercado son los mismos desde hace tiempo, las empresas no tendrán un motivo por el que subir el sueldo a sus empleados porque la vida es barato. Por supuesto me remito en este punto al anterior donde hablo de todo el flujo de dinero que podría crear con maquinaria, asesoría, softwares, fertilizantes, investigación… etc. Esto ocurre en otros países donde hay medidas como la PAC y sin embargo en España nos estamos quedando cada año más atrás en cuanto a tecnología agraria, a lo mejor tiene algo que ver…

Evidentemente la medida de la PAC pudo tener sentido cuando había vacas flacas de verdad, pero es una medida que es “pan para hoy y hambre para mañana”, por tanto mi propuesta a semejante problema y de tal complejidad no es otro que hacer lo que se hace con los nudos gordianos. Comprendo que es un ingreso muy “goloso” para la UE y que el argumento sería que no se puede prescindir de ese ingreso, pero la realidad es que sí, el resto de países lo hace y quizás es momento de dejar a los agricultores vender los productos por lo que valen.

Para finalizar y para abrir boca para el siguiente artículo expongo los puntos de la reforma de la PAC de 2013 que se supone que los agricultores y ganaderos de nuestro país tienen que entender.  Esto es solo la de 2013 y es así desde 1962, no pierdan detalle:

Leopoldo Rodriguez-Jurado