La clave: que somos militares

DESDE EL MINISTERIO DE DEFENSA QUEREMOS RECORDAR QUE A PESAR DEL CIRCO QUE SE ESTÁ VIVIENDO AHORA MISMO, CADA UNO DE LOS MIEMBROS DEL GOBIERNO SIGUE DESEMPEÑANDO SU LABOR PARA QUE ESPAÑA NO SE DEJE ARRASTRAR POR EL DESCONTROL INDEPENDENTISTA. SI EL GOBIERNO MANTIENE SUS FUNCIONES, MUCHO MÁS LO HACE EL EJÉRCITO, QUE EN LA SOMBRA, COMO CASI SIEMPRE Y SIN APENAS RECONOCIMIENTO, VELA POR LA SEGURIDAD PARA QUE NOSOTROS PODAMOS PREOCUPARNOS POR EL TEMA CATALÁN, O POR EL QUE QUERAMOS.

Si bien es cierto que el tema catalán ha de llenar todas las portadas, ya que no es poca la magnitud del asunto, no debemos por eso dejar de lado ni obviar noticias de igual, o incluso de mayor relevancia que la cafetería donde se vio por última vez al President en el exilio. Quizás sean un poco menos polémicas, pero desde luego, no menos importantes.

El pasado mes, y no es nada nuevo, hemos vivido una serie de incendios que han asolado gran parte de nuestro territorio. En la vigente Estrategia de Seguridad Nacional se describen los 12 riesgos y amenazas que ponen en peligro el bienestar de la sociedad. Entre ellos podemos encontrar asuntos que han dado más que hablar como terrorismo, migraciones irregulares o vulnerabilidad del espacio marítimo, pero también encontramos una sección entera dedicada a emergencias y catástrofes naturales. Para ello, y para una actuación más eficaz con cuerpos civiles, el Ministerio de Defensa creó la UME (Unidad Militar de Emergencia) que dentro del seno de las Fuerzas Armadas se presenta como una herramienta del Estado.

Los hechos los avalan, y sus actuaciones no dejan de darles credibilidad, y es que el ejército genera una confianza que no genera ningún otro cuerpo. La voluntad de servir está imprenta en su ADN. Alcañiz, Teniente General de la UME, lo explicaba en su última entrevista: “La clave es que somos militares, somos soldados. Eso, la gente lo tiene que saber interpretar. La preparación que tiene un soldado, la voluntad de servicio, la disponibilidad permanente durante los 365 días del año… son cosas que nos dan un plus.”

El ejército español es una forma totalizante de vida. De entrega y servicio. “Somos militares” dicen orgullosos los miembros de la UME. Su lema, Para Servir es el motor de las fuerzas armadas, y esta voluntad es la que les hace afirmar que el día que no sean soldados, no serán nada. Por eso, España tiene la suerte de contar con un cuerpo de seguridad que es a la vez un cuerpo diplomático. Pocos funcionarios públicos dan una mejor imagen en el exterior que la que da el ejército en cada una de sus misiones:

La presencia militar en el exterior es parte de nuestra Marca España, y es que desde la primera misión de paz en la que participó España hace 28 años en Angola, los militares desplegados a día de hoy alcanzan casi los 3500 efectivos en más de 20 misiones simultáneas. Las guerras han cambiado, y la misión del ejército hace mucho que dejó de ser la conquista por la grandeza, y empezó a ser la grandeza por el servicio. El famoso discurso del ex ministro Morenés de “enseñar a pescar” es un reflejo de esto.

Hoy, mientras nosotros seguimos con el monotema catalán, nuestros militares están en el Líbano, en Irak o en Afganistán, adiestrando a los ejércitos nacionales para vencer la amenaza terrorista. Están en el cuerno de África luchando contra los piratas somalíes y adiestrando a los recién nacidos ejércitos africanos; están trabajando para la OTAN para controlar a Rusia o para ayudar a Turquía contra Siria; están en una misión conjunta de marinas en Australia; siguen verificando el proceso de paz de Colombia; presencia en Ecuador… Y por supuestísimo, con presencia permanente en Europa: España está a la cabeza de una Defensa Común Europea y nuestro ejército formará parte de La Fuerza de Respuesta Rápida de la UE.  Ya formamos parte de la “Misión Sophia”,  que lucha contra las mafias de inmigración o con ayuda a países aliados cuando se necesite, como hace unos meses en los incendios de Portugal.

Y es que, si tenemos la suerte de debatir día y noche sobre los catalanes es gracias a nuestro ejército, que lleva de manera tan discreta su labor, que hacen que nos olvidemos de otras realidades, todavía más graves. Y es que si nosotros hablamos de lo que hablamos, es porque ellos luchan por lo que luchan.

Miki Barañano
Ministra de Defensa de AOM

La Guardia Civil y sus servicios a España

ES UNA VERGÜENZA QUE ALGUNOS MUESTREN SU FACETA MÁS 
MEZQUINA, IRRESPETUOSA Y ANTI DEMOCRÁTICA JUSTO CON
LOS QUE MÁS APORTAN A LA SANA CONVIVENCIA

Los tristes sucesos acontecidos en Alsasua el pasado fin de semana nos tienen que hacer reflexionar muy seriamente sobre la sociedad que estamos dejando en herencia a nuestros hijos. Si por supuesto es inaceptable que unos ciudadanos aprovechen con cobardía la nocturnidad y la amplia superioridad numérica para propinar una paliza tremenda a cuatro personas, más tremendo resulta que las fuerzas políticas que nos representan y que deben velar por la grata convivencia y la concordia entre los españoles amparen a los maleantes con la inaudita excusa de que se trata de Guardias Civiles. Esa Guardia Civil que rescata gente en el mar y la montaña, que acude en ayuda de todos en los percances de carretera, que protege nuestro medio ambiente y que nos defiende de terroristas y malhechores. Esos mismos hombre y mujeres, honorables, valientes, mal pagados y sin horario, son atacados en un bar, cuando toman algo acompañados por sus parejas, por cincuenta personas y la explicación que se da al tremendo suceso en que “son guardias civiles”.

El tibio comunicado del Ayuntamiento de Alsasua, en que se minusvalora la monumental paliza -equiparándola a la violencia de cualquier tipo- y que más que un rechazo supone la casi justificación de los acontecimientos por la mera presencia de agentes del Cuerpo en el municipio, resulta muy ilustrativo de los valores y planteamientos de odio político que se están transmitiendo a la sociedad.


No es, pues, de chocar que en la plaza de la localidad dos hombres leyeran un comunicado en el que censuraron las “graves consecuencias” que el episodio del pasado fin de semana han dejado en la localidad. Estos dos sujetos aparecieron acompañados por decenas de vecinos que portaban carteles en apoyo a los detenidos y contra “los montajes policiales”. En el manifiesto se habla de los “dos jóvenes detenidos, de varios vecinos atacados y un pueblo entero ocupado por las fuerzas armadas y acosado por los medios” y no se hace mención de las víctimas, los dos guardias civiles heridos y sus novias, también agredidas.

“El honor es mi divisa”
En el Senado de España los grupos Unidos Podemos-En Comú Podem-En Marea, Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), el Partit Demòcrata Català y Bildu no han respaldado el texto de rechazo a la agresión, a pesar de tratarse de una declaración carente de cualquier tipo de valoración política o de vinculación ideológica: “Nuestro más absoluto rechazo y condena por la brutal agresión sufrida en la madrugada del pasado 15 de octubre por dos miembros de la Guardia Civil y sus respectivas parejas en la localidad de Alsasua (Navarra)”.

Los partidos políticos y los gobernantes tienen la obligación de mejorar la convivencia entre los españoles, de mostrar ese talante democrático del que presumen concediendo el mismo valor a todas las personas, todas las ideas y todas las leyes. Es una vergüenza que muestren su faceta más mezquina, irrespetuosa y antidemocrática justo con los que más aportan a la sana convivencia. Es impensable que algo así pudiera pasar en Francia, Alemania o Gran Bretaña.

Subrayar por último que la Guardia Civil presta sus servicios a toda la sociedad en muchos ámbitos, desde la lucha antiterrorista a la seguridad vial. El control de armas, la seguridad ciudadana, la violencia de género, criminalística, la integridad territorial, en el mar, en la montaña, en el aire, protegiendo el medioambiente, salvaguardando el orden público, desactivando artefactos explosivos, desenmascarando la delincuencia informática. El sacrificio, la lealtad, la austeridad, la disciplina, la abnegación y el espíritu benefactor caracterizan a la Guardia Civil. “El honor es mi divisa“, reza su lema. Mucho que aprender del Cuerpo, no sólo los cobardes asaltantes, sino también los políticos que les justifican y amparan y que están modelando una sociedad tremenda.

Jorge Gancedo