Un breve comentario (es sobre corrupción)

ESCUCHAR “ANDA QUE MENUDA TELA” CADA VEZ QUE RECONOZCO CIERTO INTERÉS EN DAR UN PASO HACIA ADELANTE POR ESPAÑA ES COMO RECIBIR UN TORTAZO DE REALIDAD

Una de las señas de identidad de El Ala Oeste de la Moncloa es la oficialidad de las palabras de sus ministros. El hecho de formar un gobierno ficticio y adquirir una identidad “oficial” nos obliga a adoptar discursos formales más propios de un responsable de cartera que de un hater twittero. Reconozco que hay que poseer mucha templanza para cada mes contar hasta diez antes de empezar a escribir unas palabras que a más de uno le sentarían mal. Hoy me toca a mí realizar dicho ejercicio y buscar los términos adecuados para desarrollar unas ideas complicadas. Procuraré no salirme del dibujo.

Quiero (¿tengo que?) hablar de la corrupción. Pero no pretendo esbozar otro artículo más de la corrupción con mayúsculas, que me parece que se está convirtiendo en un cliché demasiado previsible. Me gustaría hablar de cómo creo que la sociedad a través de la opinión pública está corrompiendo a España gracias a la corrupción. Nuestro país, cuna del chivo expiatorio, parece haber encontrado en la corrupción un discurso cómodo sobre el que lanzar todas las excusas posibles de un aparentemente débil sistema político. Por poner el ejemplo más conocido, la izquierda más radical, Podemos, construye historias con nombres comerciales (Casta y Trama son muy pegadizos) para rellenar un espacio que se inunda de críticas mientras ansía halagos. La clave pasa por presentar un futuro muy oscuro a la ciudadanía para que ésta coseche una visión lamentable de su clase política. Y no defiendo a nadie que haya cometido algún delito, ojo, pero realizar semejantes críticas sobre la clase política condicionará a cualquiera que quiera hacer algo por su país. Escuchar “anda que menuda tela” cada vez que reconozco cierto interés en dar un paso hacia adelante por España es como recibir un tortazo de realidad.

Estamos matando la política y, nosotros los ciudadanos, también estamos siendo cómplices de la corrupción al precisamente corromper el sistema y nuestro país con una ira que aunque sea totalmente razonable debe ser analizada fríamente. Y criminalizar cualquier mínima sospecha de movimiento un poco translucido lo único que genera es una inquietud constante independientemente de quien sea el líder que nos represente. Ahora con la chorrada el tema de la moción de censura presentada por los ‘purples’ la palabra que más se emplea es instrumentalizar, y en vez de instrumentalizar el parlamento lo que verdaderamente está ocurriendo en nuestro país es una auténtica instrumentalización de la corrupción como arma de ataque a cualquier ilusión política.

Pero basta ya de quejas. En AOM nos pasamos el día generando nuevas ideas para mejorar como nación. Como he comentado antes, no justifico en absoluto ninguno de los actos ilegales ni de los abusos del poder demostrados, pero ni debemos ‘condenar’ tan pronto ni ‘castigar’ tan tarde. ¿A qué me refiero? A que el modelo que me gustaría proponer como Presidente sería uno en el que se contemplara realmente la presunción de inocencia hasta las últimas instancias y que luego se dictaran condenas más duras. Sinceramente me asusta ver cómo algunas fuerzas políticas lanzan aparentes amenazas en las que a la primera de cambio ya se está advirtiendo de que una imputación es sinónimo de dimisión. ¿Qué va a ser lo siguiente? ¿Dimitir por testificar? Si bajamos radicalmente el listón lo único que lograremos será una inseguridad abismal en el mandatario de turno que temblará cada vez que su nombre aparezca con un miedo terrible por tener que renunciar, no vaya a ser que un día se salte un ceda el paso y deba cumplir 28 años de condena.

Máxima presunción de inocencia y máxima condena cuando corresponda, porque ni aquellos que ven sus causas retiradas deben vivir el resto de sus días con la condena pública ni los culpables por corrupción política pueden enfrentarse a causas inferiores. El poder concedido por la ciudadanía conlleva una gran responsabilidad, que si se ve mal empleada debe recibir el merecido castigo.

Julio Wais
Presidente de Gobierno de AOM

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