Un techo de gasto con distintas alturas

TODO INDICA QUE ESTA LEGISLATURA NECESITARÁ VARIOS MILAGROS PARA SALIR ADELANTE, AUNQUE POR EL BIEN DEL PAÍS, LA CLASE POLÍTICA DEBERÁ VELAR POR EL INTERÉS REAL DE TODOS

Es bien sabido por la ciudadanía que en las fechas veraniegas muchos de los grandes estrenos de cine esperados para el año salen a la luz y esperan a los millones de espectadores en las salas. Bien, pues recién inaugurado julio llega a nuestras mejores pantallas “¡No a la subida del techo de gasto!”. Se trata de la última parte de la famosa saga No es no en la que recordarán títulos como “¡No a los recortes!”, “¡El déficit público se dispara!” y “¡El tribunal de Estrasburgo ha hablado!”.

Tras googlear “techo de gasto” he tenido que irme hasta el segundo link para encontrar una noticia de Expansión donde expone, valga la redundancia, en qué consiste dicha subida y cuál sería su efecto. Si bien el diario puede estar satisfecho con la actuación del Gobierno de los últimos años, no me imagino un peloteo institucional que perjudique la objetividad de la información, y dicha objetividad destaca que esta subida servirá para sufragar gastos autonómicos tanto de sanidad como de educación. Sin coincidir con dicha subida –sabéis de sobra que a mí me gusta que las hipotéticas subidas o bajadas de gasto las decidan las personas con su propia economía– me parece de una irresponsabilidad de importantes magnitudes la postura de la oposición de la medida. Es imposible hacer nada bien y para una oposición estupenda no hay nada bueno por llevar a cabo. El rechazo continuo con un argumentario tan básico como que “penaliza gravemente” a las comunidades autónomas en la distribución del déficit que el Gobierno les ha asignado demuestra que la contrariedad es más partidista que otra cosa. Por el lado de Podemos acuden al clásico “no atiende los principales retos económicos y sociales de nuestra economía”, algo inverosimil cuando las cifras que se revelan sobre empleo (principal reto económico y social en España) siguen batiendo records. Me pregunto si están haciendo lo mejor para España y para los españoles y si en vez de negarse en rotundo a cualquier medida del Ejecutivo no deberían estar lanzando alguna que otra propuesta, tal y como ha hecho Ciudadanos (una muy sana, por cierto).

Y llegados a este punto toca aportar. No concibo una subida de gasto en ninguna situación ordinaria. Un escenario de guerra podría exigirlo, pero si no fuera el caso, contadas situaciones exigirían mayor gasto. Sin embargo, creo que por el propio interés egoísta España debe cumplir con todas sus obligaciones internacionales. No llegar al nivel de déficit pactado con Europa en este caso o no cumplir con los compromisos con la OTAN en otro, puede traer graves consecuencias en nuestro futuro, tanto de credibilidad como de seguridad. España debe ser un país serio, como también lo debe ser su gente. Y aunque de cara a la opinión pública el saldo de deudas no sea visible, el cumplimiento está ahí, y nos garantiza un estado de bienestar que en última instancia nos sitúa en la posición número 27 dentro del Índice de Desarrollo Humano, según datos del 2016. No soy partidario de subir el techo de gasto, pero mucho menos de escaquearnos de nuestras obligaciones.

Con todo ello si el Ala Oeste de la Moncloa estuviera en el Gobierno, desde mi posición saldría como propuesta un ajuste que pasara por la redistribución de los fondos. ¿Qué ocurre? Que al final los márgenes son prácticamente nulos, y regatear a los números es muy difícil. Ya lo he comentado anteriormente: el político, en mayor o menor medida, es continuamente un interlocutor, y aguantar todas las fuerzas requiere una destreza sobrehumana.

El Congreso de los Diputados ha sido testigo de algunos de los mayores milagros de la historia de España, desde la disolución de las cortes franquistas hasta la última aprobación de los presupuestos generales. Todo indica que esta legislatura necesitará varios de ellos para salir adelante, aunque por el bien del país, la clase política deberá velar por el interés real de todos.

Julio Wais
Presidente de Gobierno de AOM

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